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Pasión Y Obsesión Del Millonario

Pasión Y Obsesión Del Millonario

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Romance / CEO
Popularitas:789
Nilai: 5
nombre de autor: Isa Yguaro

Alexander Vance lo tiene todo: poder, millones y el control absoluto de su imperio. Pero cuando acepta suplir a un amigo en la universidad, su mirada se cruza con Elena Marín, una estudiante rota, exhausta y atrapada en una vida de secretos nocturnos.

Ella no busca salvación; él no sabe lo que es la piedad. Lo que comienza como una tutoría privada bajo chantaje se transforma en una espiral de pasión prohibida, erotismo salvaje y mentiras peligrosas. Cuando los secretos del pasado salgan a la luz, desatarán una tragedia de la que no podrán escapar. Porque hay amores que no construyen... destruyen.

NovelToon tiene autorización de Isa Yguaro para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 15: La prueba definitiva del proyecto.

El despacho de Alexander Vance se encontraba sumido en una penumbra artificial, un santuario de poder blindado frente al caos del exterior. La inmensa estancia apenas estaba iluminada por el parpadeo constante y azulado de los monitores de seguridad, cuyas pantallas reflejaban sin descanso las fluctuaciones de las cotizaciones bursátiles, los diagramas de flujos de capital y las alertas rojas que comenzaban a brotar en los servidores corporativos. El ambiente olía a cuero antiguo, a whisky de reserva guardado en garrafas de cristal, al humo denso de un habano consumido a medias y al frío metálico del aire acondicionado ajustado al límite. Sentado en su imponente sillón de cuero negro de respaldo alto, con los dedos entrelazados frente a los labios y la mirada perdida en un punto fijo, Alexander observaba sin pestañear las imágenes en alta definición de la cámara oculta instalada en el pasillo principal de la torre corporativa. En el reflejo espectral de las pantallas, su rostro permanecía impasible, con los pómulos marcados y una mirada tensa esculpida en granito.

El sonido estridente y destemplado del teléfono privado sobre la pulida superficie de caoba rompió el silencio hermético de la oficina. No contestó de inmediato. Dejó que el tono de llamada retumbara una, dos, tres veces exactas, disfrutando del ritmo mecánico del peligro inminente, antes de inclinar el torso hacia adelante y descolgar el auricular con una parsimonia glacial.

—Habla Vance —dijo, y su voz, grave y rasposa, sonó como un filo de acero raspando contra una placa de hielo.

—Las cuentas en las Islas Caimán han sido congeladas por completo, señor —informó Glover desde el otro lado de la línea, con la respiración perceptiblemente agitada y el ruido distante de un motor encendido de fondo—. La junta directiva convocó a una sesión extraordinaria de emergencia para esta medianoche. Victoria Sterling está movilizando a todos los accionistas minoritarios para revocar su poder ejecutivo de inmediato, amparándose bajo el argumento legal de inestabilidad financiera y presunta malversación de fondos.

Alexander no pestañeó ni un segundo. En su lugar, esbozó una sonrisa desprovista de toda calidez humana. Fue una mueca oscura, cínica y peligrosa que no hacía más que anticipar la tormenta de devastación que estaba a punto de desatar sobre sus enemigos.

—Que lo intenten, Glover. Victoria cree que al bloquear mis fondos corporativos me ha dejado acorralado y sin piezas en el tablero, pero su miopía empresarial es patética. Ignora que el verdadero juego de poder nunca estuvo en las cuentas bancarias ni en los balances contables —respondió Alexander con una calma calculadora y absoluta que helaría la sangre de cualquiera que estuviera en su posición—. ¿Qué hay de la chica? ¿La ubicación está completamente asegurada?

—La señorita Marín está bajo vigilancia estricta en el perímetro del complejo universitario. Dos de nuestros mejores hombres no le quitan la vista de encima ni por un instante. Nadie se le acercará sin que lo sepamos antes de que alcancen a dar el primer paso —aseguró el jefe de seguridad con tono firme.

—Bien. Mantén los ojos abiertos y no te atrevas a fallarme —sentenció Alexander, reduciendo el tono de su voz a un murmullo letal—. Si alguien intenta rozarle un solo cabello, quiero saber su nombre, su historia, sus debilidades y su dirección exacta antes de que su cuerpo toque el suelo.

Alexander colgó con un golpe seco que resonó con eco en el amplio espacio de la oficina. Se puso de pie desabrochándose con lentitud el saco hecho a medida y caminó hacia los majestuosos ventanales de piso a techo. La inmensidad vertiginosa de la metrópoli se extendía a sus pies como un imperio voraz de hormigón, luz artificial y mentiras entrelazadas. Sabía perfectamente que el cerco judicial y corporativo se estrechaba de manera implacable alrededor de su cuello. El expediente por la misteriosa desaparición de Julian seguía abierto y acumulando tensión en los escritorios de la fiscalía central, y los viejos enemigos de su dinastía acechaban entre las sombras de Wall Street, esperando ansiosos el menor síntoma de debilidad para devorarlo vivo.

Pero la presión del imperio económico perdiéndose no significaba absolutamente nada en comparación con la obsesión febril que le devoraba las entrañas. Cerró los ojos por un instante y la imagen de Elena irrumpió en su mente con una nitidez abrumadora. Recordó la textura suave, cálida y frágil de su piel bajo sus dedos, el temblor casi imperceptible de su voz cuando intentó desafiar su autoridad en mitad del aula Magna ante decenas de estudiantes, y la desgarradora elegancia con la que su cuerpo terminaba rindiéndose a la fuerza inevitable de su dominio en la penumbra de su estudio privado. Ella no era solo una debilidad; era su única ancla al mundo real y, al mismo tiempo, el abismo al que deseaba arrastrarse voluntariamente.

—Traten de quitarme lo único que me pertenece —susurró para sí mismo en la oscuridad de la torre, mientras sus dedos apretaban el borde del cristal del ventanal con tal fuerza que sus nudillos se tornaron dolorosamente blancos—. Inténtenlo... y les enseñaré lo que significa la verdadera ruina.

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