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Dejarte ir no fue olvidarte

Dejarte ir no fue olvidarte

Status: Terminada
Genre:Madre soltera / Doctor / Casarse por embarazo / Completas
Popularitas:43k
Nilai: 5
nombre de autor: Aisyah Alfatih

Sara Almeida creyó que lo había dejado todo atrás: el amor, el dolor y la vida que pudo haber tenido junto a Santiago Montero. Cinco años después de una ruptura que le destrozó el alma, Sara ha reconstruido su mundo desde cero. Tiene una floristería modesta, una voluntad de hierro y un hijo de cuatro años llamado Sergio, cuya risa es capaz de iluminar hasta el día más oscuro.

Pero una noche de emergencia en el hospital lo cambia todo.

Santiago, ahora un joven médico brillante y heredero de una de las familias más influyentes de la ciudad, se encuentra cara a cara con la mujer que juró olvidar. Y con un niño que tiene sus mismos ojos.

Lo que ninguno de los dos sabe es que su separación no fue obra del destino, sino de una red de mentiras, manipulaciones y secretos familiares que alguien tejió desde las sombras. Y esa persona no tiene intención de dejarlos ser felices.

Mientras Santiago y Sara luchan por reconstruir lo que se rompió entre ellos, una mujer obsesiva y peligrosa acecha cada uno de sus pasos. Porque hay quienes prefieren destruir lo que no pueden tener.

Entre la pasión que nunca se apagó, un niño que solo quiere una familia completa y enemigos que acechan desde las sombras, Sara y Santiago descubrirán que dejarse ir jamás significó olvidarse.

NovelToon tiene autorización de Aisyah Alfatih para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Bab 30

Capítulo 30

Esa mañana, el ambiente en el departamento de Andrés todavía se sentía silencioso. El joven acababa de salir del baño con el cabello aún húmedo cuando su teléfono comenzó a sonar sin parar sobre la mesa.

El nombre de Clara apareció en la pantalla. Andrés exhaló un largo suspiro antes de contestar la llamada.

—¿Qué quieres ahora? —preguntó con desgano mientras se sentaba en el sofá.

Del otro lado, la voz de Clara sonó tranquila como siempre.

[Necesito tu ayuda.]

Andrés frunció el ceño de inmediato. —¿Ayuda para qué?

Unos segundos de silencio pasaron antes de que Clara dijera en voz baja:

[La prueba de ADN.]

Andrés se tensó al instante. —Clara...

[Quiero que me ayudes a falsificar los resultados del ADN de Sergio.]

El rostro de Andrés cambió por completo. —¡¿Estás loca?! —Su tono se elevó de golpe.

Clara, en cambio, se escuchó despreocupada.

[Solo quiero que Santiago crea que Sergio no es su hijo.]

Andrés se puso de pie, furioso. —Clara, detente antes de que todo se vuelva un desastre peor.

Pero la mujer continuó con voz fría:

[Haz que los resultados digan que es hijo de Renato.]

Andrés se quedó paralizado unos segundos. Luego soltó una risa breve, incrédula. —¿Hablas en serio?

[Sí.]

—¡Clara! —le espetó con rabia—. ¡Ya con lo que hiciste antes les arruinaste la vida!

Clara empezó a perder la paciencia.

[¡No me importa!]

Su voz se elevó.

[¡No quiero perder a Santiago!]

Andrés se restregó la cara con frustración. —¡Él no es un objeto que puedas obligar a quedarse contigo!

[¡Pero él debería estar conmigo!] —le gritó Clara, llena de emoción—. [¡Yo soy la que le conviene! ¡No una mujer miserable como Sara!]

La mandíbula de Andrés se endureció al escuchar esas palabras. —Te estás pasando de la raya.

Clara tomó aire con brusquedad del otro lado.

[Santiago está volviendo con Sara. Si él se entera de toda la verdad...] —la voz de Clara empezó a sonar en pánico— [...me va a dejar.]

Andrés cerró los ojos un momento. Aquel hombre sentía verdadero miedo ante la obsesión de Clara.

—Escúchame bien —dijo Andrés con firmeza—. No te voy a ayudar de nuevo.

[An...]

—¡Basta! —La voz de Andrés se volvió fría—. Ya cometí el error de hacerte caso cuando arruinamos la vida de Santiago y Sara.

Clara se quedó en silencio.

—Pero ahora no quiero volver a meterme en esto. —La voz de Andrés se tiñó de arrepentimiento—. Mucho menos para falsificar el ADN de un niño.

Tras unos segundos de silencio, Clara soltó una risita. Una risa que hizo sentir a Andrés todavía más incómodo.

[Si tú no quieres ayudarme...] —la voz de la mujer se volvió suave— [...voy a buscar otra manera.]

—¿Qué quieres decir con eso? —Pero Clara no respondió. La llamada se cortó sin más.

Andrés se quedó mirando la pantalla de su teléfono con la mandíbula apretada. Sin saber por qué, una inquietud repentina lo invadió. Estaba seguro de que Clara estaba planeando algo mucho más peligroso que antes.

Sin embargo, en ese mismo instante...

¡Pum!

La puerta del departamento de Andrés se abrió de golpe.

Andrés se sobresaltó. —¡¿Papá?!

El doctor Mario entró con un rostro lleno de furia que Andrés jamás le había visto. La respiración del hombre de mediana edad era agitada, sus ojos enrojecidos de emoción.

Antes de que Andrés pudiera articular palabra...

¡Plaf!

Una bofetada brutal le cruzó la cara. Andrés trastabilló hacia un lado por la sorpresa.

—¡Papá! —El joven se sujetó la mejilla ardiente mientras miraba a su padre sin poder creerlo.

Pero el doctor Mario lo señaló con la mano temblorosa de rabia.

—¡¿Todavía te atreves a seguir metiéndote en esto?!

La voz del hombre retumbó con fuerza, llenando todo el departamento. Andrés comprendió al instante. Su padre debía haber escuchado la conversación telefónica.

—Papá, escúchame primero...

—¡Basta! —El doctor Mario le gritó de nuevo—. ¡¿Acaso no te has cansado de destruir la vida de los demás?!

Andrés bajó la mirada de inmediato. El pecho se le apretó de golpe. El doctor Mario caminaba de un lado a otro, restregándose la cara con frustración.

—¡Hace cinco años me quedé callado porque pensé que solo eras un muchacho estúpido dejándose llevar! —le espetó, lleno de decepción—. ¡¿Pero ahora?! —La mirada del hombre se transformó en pura ira—. ¡¿Quieres falsificar el ADN de un niño?!

—Papá, yo no estuve de acuerdo...

—¡Pero seguiste escuchándola! —La voz del doctor Mario volvió a elevarse.

Andrés se quedó en silencio al ver que su padre estaba genuinamente destrozado de decepción.

—Yo lo sé todo —continuó el doctor Mario con la respiración pesada—. Sé que Clara fue la que orquestó lo que pasó aquella noche.

El rostro de Andrés palideció. —¿Q-qué?

—No me creas idiota. —La mirada del doctor Mario le atravesó como una aguja.— Y tú... —su mandíbula se endureció— ...tú la ayudaste a destruirlos.

Andrés desvió la cara. La culpa que había reprimido durante años lo golpeó con toda su fuerza.

—Yo no pretendía que llegara tan lejos... —Su voz se debilitó.

El doctor Mario soltó una risa amarga. —¿Que no pretendías? —El hombre señaló a su propio hijo con los ojos enrojecidos.

—¡Por culpa de ustedes, una mujer tuvo que criar a su hijo sola durante cinco años!

—Yo soy doctor... —La voz de Mario comenzó a quebrarse de emoción—. ¡Yo vi con mis propios ojos cómo Sara casi pierde la vida al dar a luz!

Andrés se quedó helado.

—¡¿Sabes que llegó al hospital llena de moretones mientras estaba embarazada?!

Los ojos de Andrés se abrieron de par en par. El doctor Mario contenía sus emociones a duras penas.

—Y Santiago... —la voz del hombre se apagó, cargada de decepción— ...ese muchacho vivió años enteros con trauma y culpa.

La habitación quedó en un silencio repentino. Andrés se dejó caer lentamente en el sofá, sin fuerzas. Por fin comprendía la magnitud del daño que habían causado.

El doctor Mario observó a su hijo con una mirada desbordante de decepción.

—Si todavía te queda algo de conciencia... —dijo con frialdad— ...deja de ayudar a Clara. —Porque esta vez... —la mirada de Mario se afiló— ...yo mismo voy a protegerlos.

Tras decir eso, el doctor Mario dio media vuelta y salió del departamento de su hijo.

La puerta se cerró con un golpe seco, dejando un largo silencio en la habitación.

Andrés seguía de pie, inmóvil junto al sofá, sujetándose la mejilla enrojecida por la bofetada de su padre. La respiración le pesaba, y sus pensamientos eran un caos.

Su padre lo había mirado con una decepción así de profunda. Andrés finalmente se dejó caer en el sofá y se restregó la cara con frustración.

Aquel departamento era donde pasaba la mayor parte del tiempo, más que en la casa de su propia familia. Desde que comenzó a trabajar en la empresa de la familia Montero, Andrés eligió vivir cerca de la oficina, que quedaba a solo unos minutos de ahí. Y no se trataba de cualquier empleo: Andrés trabajaba directamente en la empresa de su propio tío, Don Ricardo Montero. La relación entre ellos desde la infancia había sido bastante cercana. Porque además de ser primos, Santiago siempre había tratado a Andrés como a un hermano menor.

De niños jugaban juntos en las reuniones familiares. Incluso en la preparatoria seguían siendo bastante cercanos, aunque sus personalidades eran muy distintas.

Santiago era más tranquilo y responsable. Andrés, en cambio, tendía a ser más libre y obstinado. Pero quién hubiera imaginado que precisamente él terminaría siendo uno de los culpables de haber arruinado la vida de su primo.

Andrés agachó la cabeza y se jaló el cabello con frustración. La imagen de Santiago aquella noche no dejaba de aparecer en su mente. La mirada furiosa de aquel hombre. Y cómo Santiago estuvo a punto de perder su futuro por la droga administrada a petición de Clara.

—Dios mío... —murmuró Andrés en voz baja, lleno de arrepentimiento. Todo ese tiempo se había convencido de que solo había sido una travesura de juventud. Pero ahora por fin comprendía que las heridas que habían dejado eran enormes.

Su teléfono volvió a vibrar sobre la mesa. Clara apareció de nuevo en la pantalla. La expresión de Andrés se tornó sombría. Durante varios segundos se quedó inmóvil mirando la pantalla sin moverse. Pero la llamada se cortó sola. Poco después, entró un mensaje.

[Si tú no quieres ayudarme, voy a buscar a alguien más.]

La mandíbula de Andrés se endureció. Conocía a Clara lo suficiente como para saber una cosa: esa mujer no se iba a detener así de fácil. Andrés comenzó a temer que Clara realmente fuera capaz de hacer algo todavía más descabellado con tal de mantener a Santiago a su lado.

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Mirla Loyo
Andrés está vivo 🤔
Mirla Loyo
que patética éstas historias, mucha gente, guardias pa' tirar pal techo y sucede ésto 🤦‍♀️
Mirla Loyo
y cuándo nos enteramos de lo que le dijo el tío en secreto al oído a Santiago?🤷‍♀️
Mirla Loyo
ésta pareja y que se quieren y ni un beso se han dado 🤷‍♀️
Mirla Loyo
éste señor no sabe que secreto en reunión es mala educación?🤷‍♀️🤣
Mirla Loyo
esperemos que éste hombre se de cuenta que ahora es que debe cuidar a su familia 😱
Mirla Loyo
que patético éste Santiago 🤦‍♀️..me callé cuando insultaron a Sara, pero con Diego no!🤦‍♀️🤣🤣
Mirla Loyo
que estupidez tanta plata y pierden el tiempo hablando gafedades y la idiota puro llorar 🤷‍♀️
Mirla Loyo
para mí el está ahí para evitar que la loca atente contra la vida de Sara y el niño?🤔
Mirla Loyo
y los papás que se hicieron?🤔
Mirla Loyo
y la pregunta es... porqué éste mequetrefe es el títere de esta loca?😱🤔
Mirla Loyo
lo drogaron 😡
Mirla Loyo
no estoy entendiendo na' quién es el tío?..hablan como Sergio 🤣🤣en 3era persona 🤔
Mirla Loyo
pero como concibió a Sergio si no atenido relaciones?🤔.. será que Santiago por despecho se emborracho y tuvo relaciones con ella y por eso no se acuerda?🤔
Mirla Loyo
y entonces?🤔 la violó un familiar?🤔
Mirla Loyo
de seguro ésta zorra tiene mucho que ver con la separación 🤔
Mirla Loyo
va pues y ésta mujer porque no llama a la policía?..dejarse jider por alguien que ni familia es 😡
Maritza Pérez
Excelente
Mirna Lobo
muy buena felicidades escritora 😊
Mirna Lobo
que stress 😡 ahora quién desapareció? /Grimace/
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