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La maestra que será nuestra madrastra

La maestra que será nuestra madrastra

Status: Terminada
Genre:CEO / Padre soltero / Reencuentro / Donde hubo fuego cenizas quedan / Completas
Popularitas:45.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Eli Priwanti

Aurora Medina llega a la capital con una misión: domar al grupo más rebelde del exclusivo Colegio Altamira, un aula de hijos de millonarios que ya hizo renunciar a cinco tutores. Lo que no imagina es que, detrás de esos dos gemelos insoportables que le declaran la guerra, se esconde el hombre que le rompió el corazón doce años atrás… justo antes de llegar al altar.

Alejandro Bustamante lo tiene todo: dinero, poder y una frialdad que congela salas de juntas. Todo, menos a la única mujer que amó. Cuando el destino vuelve a cruzar sus caminos, él está dispuesto a usar cualquier arma para reconquistarla. Incluso a sus propios hijos.

Pero entre ellos hay una herida vieja, una verdad enterrada y una mentira que destruyó dos vidas. Y mientras el hielo empieza a derretirse, no todos quieren ver a Aurora convertida en la nueva señora Bustamante…

¿Podrá Aurora perdonar el pasado y aceptar el lugar que el destino le tenía reservado: el de madre de los hijos del hombre al que juró no volver a amar?

NovelToon tiene autorización de Eli Priwanti para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 29

La aparición repentina de Martina y Mateo al final del pasillo hizo que la áspera discusión entre Alejandro y doña Carmen se cortara de golpe. Los dos adultos se quedaron petrificados, mirando a la pareja de gemelos con el rostro sorprendido. A esas horas de la noche, pensaban, Mateo y Martina deberían estar dormidos profundamente en sus respectivas habitaciones.

Pero no fue solo su presencia lo que detuvo la tensión. Había algo extraño que hizo fruncir el ceño a Alejandro: un libro de tapa gruesa, de aspecto ajado, que Martina abrazaba con muchísima fuerza contra el pecho.

—Basta, papá, abuela… No peleen más, por favor —dijo Martina en voz baja, con la voz temblorosa por el llanto contenido. Avanzó despacio, acompañada de Mateo, que le sostenía la mano con gesto protector—. Toda la verdad está en este libro. Esto… esto es el diario de mamá Cintia.

Doña Carmen se sobresaltó, mientras que el pecho de Alejandro retumbó con fuerza al oír el nombre de aquella mujer.

—Mateo y yo ya lo leímos todo —continuó Martina, y una lágrima resbaló al fin por su mejilla inocente. Miró a su abuela con ojos suplicantes—. Y en cuanto a ti, abuela… lo mejor es que lo leas tú misma. Hay una gran verdad que debes saber sobre la profesora Aurora. La profesora Aurora y papá… ¡ellos solo fueron víctimas de la maldad y los planes de mamá Cintia!

Sin esperar más, Alejandro se agachó a toda prisa y tomó el diario de las manos temblorosas de su hija.

Bajo el resplandor de la espléndida lámpara colgante, Alejandro fue pasando una a una las páginas del diario. Doña Carmen, que hasta hacía un momento estaba llena de soberbia y furia, se acercó despacio. La curiosidad venció a su orgullo. Se quedó de pie junto a su hijo y recorrió también las líneas de tinta que reconocía a la perfección como la caligrafía de su difunta nuera, Cintia.

El ambiente de la mansión se hizo de pronto silencioso; solo quedaba el crujido del papel que Alejandro pasaba. Transcurrieron unos minutos en un mutismo opresivo, hasta que los ojos de doña Carmen se clavaron en una página cuya tinta parecía presionada con más fuerza.

Conseguí que doña Carmen odiara a Aurora. Esa señora rica y engreída resultó ser muy tonta y facilísima de manipular con mis historias falsas. Debo seguir calumniando a Aurora, hacer que parezca una mujer de baja estofa, aficionada a la bebida. Así, toda la familia Bustamante la aborrecerá. Mi plan de deshacerme de ella y tenderle una trampa a Alejandro esta noche tiene que salir bien, para que mi camino hacia ser la nuera de esta familia quede allanado, sin ningún obstáculo.

Al leer aquellas líneas de confesión, los ojos de doña Carmen se abrieron de par en par. Sintió el corazón como golpeado por un mazo. Se tapó de inmediato la boca con las dos manos, que le temblaban terriblemente.

Un fuerte impacto sacudió su conciencia. La mujer a la que durante todos estos años había enaltecido, defendido a muerte y considerado la nuera más perfecta resultaba ser, en realidad, un lobo con piel de oveja, tremendamente taimada. Había sido la propia Cintia quien había urdido todas aquellas calumnias infames para deshacerse de Aurora del modo más ruin.

—No… No puede ser… —murmuró doña Carmen, con la respiración ahogada.

Sus defensas se derrumbaron al instante. Las piernas de doña Carmen ya no pudieron sostener el peso de su cuerpo. Se dejó caer y quedó sentada sobre el frío suelo de mármol. Las lágrimas que en más de una década jamás había derramado por aquella mujer pobre llamada Aurora ahora brotaban a raudales, empapando su rostro envejecido.

—Dios mío… ¿qué he hecho? —sollozó doña Carmen con amargura, apretándose el pecho, oprimido por una culpa incalculable—. Yo… yo me dejé cegar por esa calumnia infame. Pisoteé a una muchacha inocente… y con mis propias manos destrocé la felicidad de mi hijo…

El llanto de arrepentimiento de doña Carmen resonó en el salón principal, al comprender que su soberbia de todos estos años había herido el corazón de dos personas que se amaban con sinceridad.

*

*

En un pueblo del interior, la sencilla casa de la familia de Aurora aún bullía con las risas y las conversaciones de los parientes. Las carcajadas de los familiares reunidos para celebrar la pedida de mano del día siguiente llegaban hasta el cuarto de Aurora. Pero, tras el bullicio del calor familiar, Aurora estaba sentada, pensativa y sola, al borde de su cama.

La joven se apretaba los dedos y soltó un largo suspiro que le pesaba en el alma. Contempló el techo de madera de su humilde cuarto con la mirada perdida.

—Vamos, Aurora… ya es hora de que olvides a Alejandro y le abras el corazón a Vicente —murmuró en voz baja para sí misma—. Vicente te ama con tanta sinceridad… Llevaba tres años esperando con paciencia este momento.

Apenas había terminado de susurrarse aquello, la puerta del cuarto se abrió despacio. Amparo, su madre, entró trayendo el aura cálida propia de una madre.

—¿Todavía no te duermes, mija? —preguntó Amparo con dulzura.

—No, mamá… todavía no tengo sueño —respondió Aurora, esbozando una sonrisa tenue y forzada.

Amparo se acercó y posó el cuerpo junto a Aurora. Aquella mano arrugada pero cálida acarició con suavidad los dedos de su hija. Amparo miró hondo dentro de los ojos de Aurora, como si pudiera leer la marejada de sentimientos escondida allí.

—¿Qué te pasa, mija? ¿Acaso… todavía piensas en Alejandro? —preguntó Amparo, con suavidad pero dando en el blanco.

El corazón de Aurora dio un vuelco.

Aurora enmudeció al instante. Se le trabó la lengua. Al oír a su madre pronunciar el nombre de Alejandro, sintió que una ola de añoranza descomunal le golpeaba el pecho. Aquel hombre… aquel hombre que, hasta este mismo instante, seguía reinando por entero en lo más profundo de su corazón.

—Mamá… —Aurora se armó de valor para mirar a su madre con los ojos ya brillantes—. ¿Es acertada esta decisión mía? Yo… yo tengo un poco de miedo, mamá.

Amparo sonrió con sinceridad, rodeó los hombros de Aurora y le frotó la espalda con todo el cariño.

—Mija… ya es hora de que seas feliz —le dijo Amparo con un tono de voz que reconfortaba—. Tu papá y yo no queremos volver a verte triste por una herida del pasado. Vicente es un hombre muy bueno. Te esperó con fidelidad tres años, sin quejarse jamás. Es mejor que a una la amen que amar, mija… Porque amar cansa muchísimo, pero cuando a una la aman, siempre la tratan como a una reina y la hacen feliz.

Al oír el sabio consejo de su madre, Aurora solo pudo asentir despacio. Las palabras de su madre no dejaban de tener razón. Pero borrar el nombre de Alejandro de lo hondo de su corazón no era, ni de lejos, tan sencillo como voltear la palma de la mano. Aquella opresión seguía ahí.

La noche se hizo más profunda y Amparo se despidió al fin para pedirles a los parientes que descansaran. Aurora volvió a recostarse, contemplando el reflejo tenue de la luz de su cuarto.

Ojalá mañana todo salga como debe salir, pensó Aurora mientras cerraba los ojos. Estoy dispuesta a aceptar este matrimonio si al final puede hacer felices a mi mamá y a mi papá… lo tomo como una muestra de gratitud para reparar la decepción que en el pasado les causé.

Continuará…

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Elina Beatriz Ravazzano
Hermosa historia, sin tantas trabas y engaños me encantó Felicitaciones
Celia Leticia Sanchez Jaramillo
me gusto mucho lsa novela🫠
Alejandra Sanchez
excelente autora gracias 🙂
Juana Gauna
me encantó muy buena la trama
Isabel Santibañez
El final demoró,pero llegó,se alargó un poco para poder emparejar a todos los personajes....no era necesario pero igual me entretuve.
Gracias.
Maria Gudiño
si es,un colegio de élite, cuanto años tienen los ""niños """????? que tienen esos alcances para intimidar a los maestros?????
Juana Gauna
muy buena la trama
Isela Aguirre
excelente
Isela Aguirre
excelente capítulo
MaggieBD
típica historia donde la mujer cae nuevamente con quien la hirió tanto, donde queda el amor propio y el respeto a una misma. Ya hasta flojera da seguir leyendo cuando ya se sabe uno perfectamente el final /Drowsy/
Graciela Saiz
Dalia no fue a la boda 🤔🤔🤔
Graciela Saiz
ahora a luchar contra la madre metiche y venenosa 🤬
Graciela Saiz
HABLA AURORA ! CONTESTA!
Graciela Saiz
yo creo , que ellos dos deberían tener una buena conversación sobre lo hechos , el más que nada el , 🤷
Leticia Baeza Vazquez
pues con tanto engaño y no ser la sangre pues no yamaba
Leticia Baeza Vazquez
q bueno q sufrió la perra desgraciada q hizo q la tomara x haberlo drogado maldita te lo cobro el karma
Leticia Baeza Vazquez
esa zorra de la nueva secretaria 😡😡😡😡
Leticia Baeza Vazquez
hay x favor solo x darle gusto Alos padres así será de estúpida es una mujer estudiada pero parece una ignorante pendeja
Leticia Baeza Vazquez
espero y te des cuenta de la víbora q tienes x madre y esa maldita q bueno q se murió la desgraciada
Leticia Baeza Vazquez
esa mamada q ponen en todas las novelas afuerza aceptar lo q ofrecen si yo digo no es no y quién me obliga nadie osea era una porquería escritora ten más imaginación
Graciela Saiz: no , no somos así , somos peores , estupidas y manipulables ante el amor de un hombre, no hay excepción, mujer empoderada 😅
total 2 replies
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