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De las cenizas, me levanté

De las cenizas, me levanté

Status: Terminada
Genre:Mujer despreciada / Amante arrepentido / Divorcio / Completas
Popularitas:7.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Rere ernie

Valentina Montero lleva siete años entregándole todo a su matrimonio. Vendió la herencia de sus padres, levantó una empresa desde la quiebra y renunció a su propia vida para que Andrés Fuentes alcanzara el éxito. Pero la noche en que él recibe el premio de Empresario del Año, en lugar de agradecerle, pronuncia el nombre de otra mujer frente a cientos de invitados. Minutos después, le entrega los papeles de divorcio ya firmados. Camila Gallardo, joven, ambiciosa y conectada con una de las familias más poderosas del mundo empresarial, ocupa ahora su lugar.

Sin hogar, sin familia y con la dignidad hecha pedazos, Valentina se niega a hundirse. Con la experiencia que ganó en años de trabajo invisible, consigue un puesto directivo en una de las corporaciones más importantes del país. Poco a poco, la mujer que todos descartaron empieza a brillar con luz propia. Y mientras ella asciende, la vida de quienes la humillaron comienza a desmoronarse: secretos enterrados salen a la luz, alianzas se quiebran y el arrepentimiento llega demasiado tarde.

En medio de su renacimiento, un hombre poderoso que la conoce desde mucho antes de que el mundo le diera la espalda empieza a demostrarle que el amor no siempre tiene que doler. Pero Valentina ha aprendido a desconfiar, y abrirle el corazón a alguien de nuevo es un riesgo que no sabe si está dispuesta a correr, sobre todo cuando las rivales que quieren verla destruida no se han dado por vencidas.

NovelToon tiene autorización de Rere ernie para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Episode — 29.

Capítulo 29

La puerta de la habitación se cerró con suavidad.

Valentina permaneció de pie unos instantes, la mirada fija en la dirección por donde Santiago se había marchado. Sin saber por qué, la última frase de aquel hombre seguía resonándole en la cabeza.

«Solo cuido... lo que considero valioso».

Soltó el aire despacio y sacudió la cabeza con un gesto apenas perceptible. —¿Por qué me estoy dando vueltas con eso?

Se duchó sin demora y terminó de arreglarse. Eligió un blazer color crema combinado con una blusa blanca y pantalones negros de corte recto: sencillo, pero elegante. Dejó el cabello suelto, bien peinado, y se aplicó un maquillaje ligero que le acentuaba las facciones.

Exactamente treinta minutos después salió de la habitación. En cuanto la puerta se cerró a sus espaldas, Santiago —que ya esperaba cerca del elevador— volvió la cabeza hacia ella.

—Ya estás lista.

—Sí, perdona por hacerte esperar.

—Yo también acabo de llegar. —Respondió él con desenfado.

La secretaria de Santiago tuvo que contener la risa. Sabía perfectamente que su jefe llevaba casi diez minutos en el vestíbulo, pero el hombre no quería que Valentina se sintiera presionada.

—¿Bajamos? —preguntó Santiago.

—Vamos.

El vestíbulo del hotel lucía mucho más concurrido que a su llegada.

Los asistentes al Business Leadership Summit provenientes de distintos países habían comenzado a congregarse ataviados con sus mejores trajes formales. Conversaciones en múltiples idiomas se entrelazaban, creando un ambiente internacional vibrante.

Poco después, los organizadores invitaron a todos los huéspedes a pasar al salón principal.

El recinto resplandecía bajo lámparas de cristal que derramaban una luz cálida. A un costado, una variedad de platillos internacionales aguardaba a los comensales; al otro, varios directores ejecutivos e inversionistas intercambiaban tarjetas de presentación.

—La recepción de bienvenida comenzará en cinco minutos.

La voz del maestro de ceremonias resonó a través de los altavoces.

Santiago caminaba junto a Valentina. Varios colegas del sector que lo reconocieron se acercaron de inmediato.

—Buenas noches, señor Valverde.

—Buenas noches.

—Cuánto tiempo sin vernos.

Fueron estrechando manos uno a uno, y más de uno desvió la atención hacia Valentina.

—Permítanme presentarles —dijo Santiago con aplomo—. Ella es nuestra gerente general de operaciones en Grupo Valverde, Valentina Montero.

Valentina inclinó la cabeza con cortesía.

—Un placer conocerlos.

Varios de los presentes asintieron con admiración.

—Hemos seguido de cerca la estrategia de eficiencia que implementó el Grupo Valverde hace un tiempo. Los resultados fueron extraordinarios.

—Se lo agradezco —respondió Valentina con humildad—. Todo fue fruto del trabajo en equipo.

Esa respuesta solo acrecentó el respeto que aquellos empresarios le profesaron. Desde lejos, Andrés observaba la escena entera sin poder apartar la vista. Ahora lo veía con claridad, algo que antes jamás fue capaz de reconocer: Valentina siempre había brillado. Solo que él estuvo demasiado ocupado buscando defectos que en realidad nunca existieron.

Al otro extremo del salón, Camila y Miranda acababan de entrar. La mirada de Camila se clavó de inmediato en Valentina, que conversaba animadamente con varios inversionistas.

—Parece que lo está disfrutando de lo lindo.

Miranda esbozó una sonrisa escueta.

—Déjala.

—¿No te molesta?

—¿Para qué? Cuanto más alto se para alguien, más duele cuando cae.

Camila también curvó los labios.

—Mañana... empieza el verdadero espectáculo.

En un rincón del salón, dos miembros del equipo de seguridad interna del Grupo Valverde ya llevaban un rato vigilando cada movimiento de ellas.

Uno de ellos presionó el botón diminuto de su auricular.

—El objetivo ya está en el salón.

—No se acerquen, solo observen. —La voz de Santiago llegó queda a través del comunicador.

—Entendido, señor.

La noche en Singapur apenas comenzaba. Tras la calidez de aquella recepción que reunía a líderes empresariales de todo el mundo, cada asistente había llegado con propósitos muy distintos.

A la mañana siguiente.

La luz del sol atravesaba los muros de cristal del hotel y rebotaba contra los edificios que flanqueaban la zona de Marina Bay.

Desde las ocho de la mañana, los participantes del Business Leadership Summit empezaron a confluir en el centro de convenciones conectado directamente al hotel. Todos vestían sus mejores trajes formales.

En el restaurante del hotel, la delegación del Grupo Valverde se reunió para desayunar antes de dirigirse al evento.

Santiago fue el último en aparecer.

—Buenos días.

—Buenos días, señor Santiago.

Asintió brevemente y tomó asiento junto a Valentina.

—¿Lista para el primer día?

Valentina asintió.

—A las diez hay un panel internacional. Después, almuerzo con los inversionistas.

—Ya revisé la agenda —contestó Valentina.

Santiago dejó escapar una sonrisa discreta y le susurró:

—Lo sé, Vale. Sé que ya tienes todo preparado. Solo quería tener más tiempo para platicar contigo.

Valentina lo observó un instante, luego negó con la cabeza esbozando una sonrisa contenida ante aquel coqueteo sutil.

Poco después, toda la delegación se encaminó hacia el centro de convenciones. El edificio donde se celebraba el Business Leadership Summit lucía imponente.

Frente a la entrada principal, banderas de decenas de países ondeaban alineadas. Medios internacionales abarrotaban el área de registro. Las cámaras no dejaban de apuntar hacia los directores ejecutivos, dueños de compañías e inversionistas de peso que llegaban de todas partes del mundo.

—Bienvenidos.

Los organizadores escanearon la credencial de cada asistente y, poco después, todos ingresaron al salón principal. La sala tenía capacidad para más de mil personas. Al frente se alzaba un escenario amplio con una pantalla LED gigante que mostraba:

Business Leadership Summit 2026 — Leading Innovation Beyond Borders

—Por favor, tomen sus lugares.

El personal guió a los asistentes.

Santiago y Valentina ocuparon la primera fila, reservada para las delegaciones principales. No lejos de ellos, Andrés ya se había instalado en su sitio junto a la delegación del Grupo Fuentes.

Sus miradas coincidieron un instante. Pero esta vez Andrés se limitó a inclinar ligeramente la cabeza a modo de saludo profesional.

Valentina respondió con un asentimiento idéntico, nada más.

La ceremonia de apertura comenzó puntualmente a las nueve. Un presentador subió al escenario.

—Damos la bienvenida a todos los líderes empresariales, inversionistas y profesionales del mundo de los negocios reunidos aquí desde distintos países.

Los aplausos retumbaron en la sala. Tras un breve saludo protocolar, varias figuras del ámbito empresarial internacional se turnaron para ofrecer discursos sobre la transformación de la industria global, la inteligencia artificial y los desafíos de la economía mundial.

Todos los asistentes escuchaban con atención, y Valentina anotaba de tanto en tanto algunos puntos clave en su tableta.

Al notarlo, Santiago sonrió para sí.

—Veo que esa costumbre tuya no ha cambiado.

—¿Hm?

—Cuando algo te parece interesante, lo apuntas de inmediato.

Valentina rio por lo bajo.

—Es que después se me olvida.

—Por eso nunca dejas de crecer.

La conversación se interrumpió cuando el moderador regresó al escenario.

—A continuación realizaremos una sesión de discusión con algunas delegaciones empresariales.

La pantalla grande empezó a desplegar los nombres de las compañías seleccionadas al azar para exponer sus puntos de vista.

El primer nombre apareció: una empresa de Japón. Le siguió Corea del Sur, luego Australia. Todo el auditorio esperaba al siguiente. Unos segundos después, una nueva línea surgió en la pantalla: Grupo Valverde — Latinoamérica.

La sala estalló en aplausos. El moderador sonrió.

—Invitamos a la representación de Grupo Valverde a compartir su visión sobre las estrategias de mejora en eficiencia operativa, uno de los temas que más han captado la atención de los inversionistas este año.

Varias cámaras apuntaron hacia la mesa de la delegación del Grupo Valverde.

Valentina se volvió hacia Santiago.

—¿Vas... a pasar tú?

Santiago, en cambio, se puso de pie. Y frente a cientos de asistentes de todas partes del mundo, pronunció las palabras que dejaron a Valentina atónita.

—Nuestra empresa estará representada por su gerente general de operaciones, la señora Valentina Montero.

Al instante, los focos de las cámaras giraron hacia Valentina.

En un rincón del salón, la sonrisa de Miranda se desvaneció poco a poco. No esperaba que Santiago le concediera un escenario de esa magnitud a Valentina desde el primer día.

—¿Por qué la eligió a ella? —Camila apretó los puños.

Miranda clavó los ojos en el estrado con una mirada acerada.

—Si es así... cuanto más alto suba hoy, más dura será la caída.

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Valentina Vmr
Brujas
Valentina Vmr
🥰
Valentina Vmr
Apareció la. Mosca en la sopa /Doge/
Valentina Vmr
Abors si va a saver Adrian lo que bueno
Valentina Vmr
Por avaricioso
Valentina Vmr
😍
Valentina Vmr
Ahora mastica y tragaaaa pegoooo
Valentina Vmr
👏Tomalaaaa🤭
Valentina Vmr
El karma
Valentina Vmr
Vamos. Valentina tu puedes!!!
Valentina Vmr
Van a llorar por malagradecidos
Valentina Vmr
Malagradecidos,,ya lo pagarán!!
Valentina Vmr
Pegoooo
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