Cuando no te puedes enfrentar a la realidad, cuando solamente esperas qué otros decidan por ti….eso era lo que querían lograr con Vivian Ward, desde que su progenitor les abandonó a su madre y hermano gemelo, su madre enfermó de Cáncer, y su hermano siendo un completo inútil tenía muchas veces que arreglar sus desastres, hasta que llegó el día que le dio un ultimátum, pero su decisión le causó una maldita pesadilla.
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Búsqueda
Stefan fue sacado del túnel a toda prisa, cuando Dominic llegó al lado donde se encontraba tirada Vivían tratando de respirar, ya había alcanzado a desaparecer Stefan jurándose ir por él.
Ahora le preocupaba Vivían.
— ¿Te lastimó, estás herida? - la abrazó junto a su pecho con cuidado de no lastimarla más.
— Te juro que ese maldito no vivirá mucho tiempo, voy hacerlo mierda. - expresó con los ojos inyectados de llamas del infierno.
Dominic sacó a Vivían en sus brazos a pesar de sus negaciones, le dolía todo aunque se negaba a admitirlo, salió con ella del túnel donde ya estaban Yoco eh Inna visiblemente golpeadas.
— ¿Estás bien Doña? - preguntó Yoco preocupada pues se habían comprometido mantenerla a salvo, pero no se imaginaban que iban hacer víctimas de una emboscada.
— Estoy bien, pero tú jefe es un exagerado.
— Ustedes van directamente al hospital. - les ordenó aunque ya imaginaba que se negarían.
— Jefe mejor vamos a la clínica de la base. - alegó Inna, el médico nos conoce, sólo tenemos unas abolladuras nada alarmantes.
— Dominic no les insistió. Pero a su mujer sí la llevaría aunque se negara, tenía marcas en el cuello que cada vez que las veía apretaba los puños.
Vivían se separó un poco de Dominic para ir con las chicas.
— Ese maldito me declaró la guerra. - espetó el mafioso en dirección a su hermano, nos debe la muerte de mi hermano. No escontrara dónde esconderse, porque lo encontraré hasta en el fondo del infierno.
— Cuenta conmigo. - ya quiero verlo colgado del pellejo. - instó Óscar.
CENTRO DE MANDO DE STEFAN.
Stefan se sirvió una copa tomándola de un solo trago, porque había llegado tan rápido Dominic se preguntaba, había calculado bien el tiempo.
— Maldita sea, arruinó mi propósito. - le dijo a Hans quien lo miraba con burla.
— Saliste vivo esta vez, date de resos. - le respondió, tómas todo a la ligera. El don no es alguien que puedas ir y provocar sin que haya consecuencias, y está vez te pasaste.
— Alguien tuvo que advertirle, no creo que se haya dado cuenta de buenas a primeras aunque tenga el mejor equipo.
Hans se retiró haciendo referencia a su terquedad.
Stefan hizo llamar a toda su gente.
— Desmantelen el lugar. - nos mudamos a otro centro. - ordenó a sabiendas que Dominic no tardaría en encontrar el sitio, - vayanse a hoteles lo más rápido posible, mientras Hans busca nuevos lugares. - argumentó.
— Para mañana debe parecer que jamás existió nada. - gritó sabiendo que el Don empezaría a buscarlo inmediatamente.
MÁS TARDE.
Vivían y Dominic llegaron a la mansión justo antes de la cena.
La primera que fue a su encuentro fue Hilda que se veía preocupada.
— Niña por Dios, ¿como estas? - se acercó a darle un abrazo.
Vivían volvió su vista hacia Dominic haciendo una pausa qué el mafioso entendió.
— Ella lo sabe, le dile lo que estaba pasando. - aclaró haciendo que Vivian levantara las cejas.
— ¡Ohhh!… disculpa. - pensé que no se hablaban estos temas en familia.
— Vivían cariño, ¿sabías que mi difunto bisabuelo era el iniciador de esta familia de mafia? Sabemos perfectamente lo que pasa en nuestro alrededor. Decía mi abuelo recuerdo bien, las leyes solo existen para los pobres, sin embargo mi abuelo también decía yo les cobro a los poderosos, a los ricos, lo que no existe en justicia para el necesitado.
— Piénsalo niña, ¿en la sociedad hay justicia para todos?
Vivían negó. No se había puesto a pensar, aunque también existen mafias que destruían.
— Esa basura que te ha hecho esto, es un cobarde, pero verás que nuestro Don le hará pagar por eso.
— Eso no lo dudes ese malnacido me tendrá que dar la cara. - advirtió el mafioso como lema.
BASE BLACKWOOD.
Otro día en la Base Blackwood, Dominic les había dado por tarea encontrar el centro de operaciones de Stefan.
— Jefe lo encontraron, pero no hay movimiento. - le avisó su técnico.
— Reúne los hombres. - ordenó a su asistente, vamos a ver si son mis sospechas son reales o esa rata ya se asustó y se metió a su cueva.
Una hora de vuelo en helicóptero y dieron con la zona. Pero las sospechas del Don fueron reales, no había ni rastro de nada en el lugar.
— Desmantelaron ayer mismo. - reveló uno de los hombres, encontré una factura de camiones de mudanzas. - las mostró.
— Maldito cobarde. - maldijo haciendo un puño con su mano, no importa dónde te metas tarde o temprano saldrás corriendo como las víboras cuando se llena de agua su agujero, y te estaré esperando.
— ¿Jefe cree que volvió a Alemania? - preguntó uno de sus hombres. Era una posibilidad pero no creía.
— Allowen, ¿te encago eso? - le pidió a su asistente y amigo.
— Tendré listo ese informe hoy mismo. - prometió.
MANSIÓN BLACKWOOD.
Dominic volvió a la mansión encontrando a Vivían y a Vicky en el interior de la cocina con más harina en sus rostros que la que tenían en el bol.
Sonrió antes de entrar.
— ¿Me podrían decir qué intentan hacer? - se aguantó una carcajada. Al verlas llenas de harina pues apostaba que tenían hasta en las pestañas.
Vivían levantó la vista del libro de repostería, al escuchar la voz de su esposo.
— Estamos intentando hornear galletas, pero estoy pensando mandarlas comprar mejor.
Dominic se mordió la lengua para no soltar a reír.
— Yo ni de broma quiero, salgo más a salvo de una contienda entre guerras de mafias que vivo de una indigestión de la cocina. - bromeó Óscar sin perjuicio alguno, mirando a las dos reposteras llenas de harina hasta la cabeza.
— Tío tú las comerás primero. - sentenció Vicky.
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