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Olvide mi dolor en brazos del mafioso

Olvide mi dolor en brazos del mafioso

Status: Terminada
Genre:Romance / Mafia / Completas
Popularitas:389k
Nilai: 5
nombre de autor: Edina Gonçalves

Lilith creyó que ya conocía el peor dolor: amar a un hombre que la humilló, criar sola a una hija frágil y perderlo todo cuando más necesitaba ser protegida. Después de una traición imposible de perdonar, deja atrás su pasado y viaja a Italia con el corazón hecho pedazos, decidida a reconstruirse lejos de quienes la destruyeron.
Pero en Milán se cruza con Alessandro Morelli Conti, un hombre poderoso, frío y peligroso, dueño de secretos que podrían asustar a cualquiera. Él no promete una vida tranquila, pero sí algo que Lilith había dejado de esperar: respeto, protección y un amor capaz de enfrentar guerras.
Entre familias rotas, verdades ocultas, enemigos de la mafia y una pasión que nace donde solo quedaban cicatrices, Lilith tendrá que descubrir si aún es posible volver a confiar. Porque a veces el amor no borra el pasado, pero puede darle a una mujer la fuerza para reclamar su futuro.

NovelToon tiene autorización de Edina Gonçalves para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 27

Kiara narra...

Mi nombre es Kiara Mendes dos Santos.

O al menos ese era el nombre que creí tener durante prácticamente toda mi vida.

Es curioso cómo una persona puede pasar años creyendo que conoce su propia historia y, de pronto, descubrir que la mitad estaba escondida.

Pero no me arrepiento de nada.

Porque, a pesar de todo lo que descubrí sobre mi origen, tuve una infancia feliz.

Me crié en un orfanato, y cuando digo eso, la gente suele mirarme con pena.

Como si hubiera crecido rodeada de tristeza y abandono.

Pero la verdad era muy distinta.

El orfanato donde viví no era perfecto, pero era un hogar.

La directora, doña Marta, era una mujer extraordinaria.

Conocía el nombre de cada niño, sabía nuestros miedos, nuestros sueños y nuestras manías.

Cuando alguien se enfermaba, era ella quien pasaba la noche junto a la cama.

Cuando alguien lloraba, era ella quien abrazaba.

Cuando alguien lograba algo, era ella quien celebraba más fuerte.

Nunca tuvo hijos biológicos, pero cuidaba de todos nosotros como si fuéramos suyos.

Por eso nunca crecí sintiéndome abandonada.

Me faltaban respuestas.

Sentía curiosidad por mis padres.

Pero nunca me sentí sin amor.

A medida que fui creciendo, empecé a notar que el mundo fuera de los muros del orfanato no siempre era tan bonito como imaginaba.

Vi niños ser adoptados y después devueltos.

Vi jóvenes salir sin preparación para enfrentar la vida.

Vi personas ser juzgadas solo por haber crecido en un albergue.

Fue en esa época cuando doña Marta empezó a prepararnos para el futuro.

Siempre decía:

—La educación es algo que nadie puede quitarles.

Por eso me sorprendí cuando descubrí que todos los niños tenían acceso a un fondo de estudios.

Ese dinero ayudaba cuando llegábamos a la mayoría de edad.

Gracias a eso logré entrar a la universidad.

Estudié.

Trabajé.

Construí mi vida.

Durante años pensé que aquel fondo había sido creado por alguna institución benéfica.

Solo después descubrí la verdad.

El dinero venía de la madre de Giovani.

De la mujer que también había ayudado a esconder mi existencia.

La mujer que, sin conocerme, se aseguró de que yo tuviera un futuro.

Cuando lo supe, lloré durante horas.

Porque entendí que alguien estaba cuidando de mí incluso sin estar presente.

Y eso significaba mucho.

Conocer a Lilith fue otro de esos acontecimientos que lo cambian todo.

Hasta hoy recuerdo el aeropuerto.

Dos brasileñas perdidas en Italia.

Dos mujeres empezando una vida nueva.

Dos desconocidas.

O al menos eso pensábamos.

Nuestra amistad ocurrió de una forma tan natural que parecía algo planeado por el destino.

Desde el principio existía una conexión distinta.

Una confianza inmediata.

Una sensación de familiaridad.

Como si nos conociéramos desde hacía años.

Siempre bromeaba diciendo que ella era la hermana que nunca tuve.

Y ella se reía.

Ninguna de las dos imaginaba cuánto había de verdad en eso.

Cuando descubrí que éramos gemelas, mi mundo simplemente se detuvo.

Recuerdo exactamente el momento.

Recuerdo su expresión nerviosa.

Recuerdo las lágrimas.

Recuerdo la forma en que el corazón se me disparó.

Pasé años creyendo que estaba sola en el mundo.

Y de pronto descubrí que tenía una hermana.

Una hermana que había estado a mi lado durante todo ese tiempo sin que ninguna de nosotras lo supiera.

Una hermana a la que amaba incluso antes de conocer la verdad.

Aquello fue una de las mayores felicidades de mi vida.

Porque algunas personas encuentran hermanos por la sangre.

Yo la encontré primero por el corazón.

Y luego está Giovani.

El hombre que transformó mi vida de una forma que nunca imaginé.

Cuando empecé a trabajar en la empresa, era solo mi jefe.

Un hombre guapo.

Muy guapo.

Irritantemente guapo.

De esos que hacen que cualquier mujer pierda el hilo de sus pensamientos por unos segundos.

Pero nunca fui de las que sueñan con un príncipe azul.

Siempre fui independiente.

Práctica.

Desapegada.

Nunca tuve una relación seria.

Nunca sentí la necesidad.

Me gustaba mi libertad.

Me gustaba tomar mis propias decisiones.

Me gustaba mi propia compañía.

Por eso, cuando Giovani empezó a demostrar interés, pensé que sería solo diversión.

Algunas citas.

Algunos besos.

Nada demasiado serio.

Pero entonces empezamos a hablar.

Y hablar.

Y hablar.

Cuando me di cuenta, quería contarle todo.

Mi día.

Mis problemas.

Mis logros.

Mis miedos.

Fue entonces cuando entendí que estaba enamorada.

Y eso me asustó.

Porque amar a alguien significa entregar poder.

Significa confiar.

Significa correr riesgos.

Pero Giovani hizo que todo fuera más fácil.

Nunca me presionó.

Nunca intentó cambiarme.

Nunca intentó controlarme.

Simplemente estuvo presente.

Y eso fue suficiente.

La propuesta de noviazgo ocurrió de forma simple.

Sin grandes producciones.

Sin público.

Sin discursos ensayados.

Solo nosotros dos.

Y fue perfecta.

Después vino el intento de secuestro.

Y eso cambió muchas cosas.

Hasta hoy recuerdo la adrenalina.

El miedo.

La rabia.

Los hombres enmascarados.

La sensación de peligro.

Pero también recuerdo haber luchado.

Haber corrido.

Haber protegido a Lilith.

Haberme negado a ser una víctima.

Ese día entendí que haría cualquier cosa por mi hermana.

Cualquier cosa.

Y también entendí algo sobre Giovani.

Cuando apareció con los guardias y nos sacó de aquella situación, vi la desesperación en sus ojos.

El miedo a perderme.

Fue en ese momento cuando nuestra relación cambió.

Dejó de ser solo un noviazgo.

Pasó a ser algo mucho más grande.

Empezó a presentarme como su mujer.

Su futura esposa.

Su familia.

Al principio me reía.

Pero, en el fondo, me gustaba.

Porque sentía exactamente lo mismo.

Conocer a nuestra madre fue otro momento imposible de olvidar.

Maria Vitória entró en aquella sala llorando.

Y supe de inmediato que era ella.

No por su apariencia.

Sino porque mi corazón la reconoció.

Suena extraño decirlo.

Pero fue exactamente así.

Y cuando nos abrazó, sentí algo que nunca había sentido antes.

Pertenencia.

Tenía una madre.

Una hermana.

Otra hermana.

Una familia entera.

Después de tantos años.

Y eso fue un regalo que jamás imaginé recibir.

Pero no todo era perfecto.

Porque todavía existía Viktor.

La sombra constante sobre nuestras vidas.

El hombre que quería matarnos.

El hombre que creía que éramos una amenaza.

Por eso Lilith y yo decidimos entrenar.

Todos los días.

Sin excepción.

Luchábamos.

Corríamos.

Aprendíamos técnicas nuevas.

Entrenábamos tiro.

Aprendíamos defensa personal.

Y el resultado empezó a aparecer.

Tres meses después, Lilith estaba aterradoramente buena.

Mucho mejor de lo que ella creía.

Tal vez incluso mejor que yo.

Pero jamás admitiría eso.

Se volvería insoportable.

Fue durante ese período cuando Giovani me invitó a salir.

Dijo solo que quería una noche especial.

No sospeché nada.

Creí que sería solo otra cita.

Me arreglé.

Elegí un vestido elegante.

Me maquillé.

Me peiné.

Y fui a encontrarme con él.

Cuando llegamos al restaurante, noté de inmediato que había algo distinto.

El lugar estaba vacío.

Completamente vacío.

Ningún cliente.

Ningún movimiento.

Solo nosotros.

Lo miré.

—Giovani...

—¿Qué pasa?

—Hiciste algo.

Sonrió.

El desgraciado sonrió.

La cena fue maravillosa.

Conversamos.

Reímos.

Bromeamos.

Y entonces aparecieron los músicos.

Violines.

Música suave.

Luces bajas.

Flores.

Fue en ese momento cuando empecé a sospechar.

El corazón se me aceleró.

Y entonces él se levantó.

Vino hasta mí.

Y se arrodilló.

Simplemente dejé de respirar.

—Kiara...

Sus ojos brillaban.

—Transformaste mi vida.

Las lágrimas llegaron de inmediato.

—Te amo.

Me cubrí la boca con las manos.

—Amo tu fuerza.

Tu forma de ser.

Tu valentía.

Tu corazón.

Te convertiste en mi mejor amiga, mi compañera y la mujer que quiero a mi lado por el resto de mi vida.

Abrió una cajita.

Un anillo brillaba dentro.

—¿Te casas conmigo?

Ya estaba llorando.

Riendo.

Temblando.

Todo al mismo tiempo.

—Sí.

La voz salió entrecortada.

—¡Sí!

Puso el anillo en mi dedo.

Prácticamente me lancé a sus brazos.

Nos besamos bajo los aplausos de los músicos.

Y en ese instante supe una cosa.

Quería envejecer al lado de ese hombre.

Quería construir una familia con él.

Quería vivir cada capítulo de nuestra historia.

Aquella noche, cuando me llevó a su apartamento, celebramos nuestro amor.

Celebramos nuestro futuro.

Celebramos todo lo que habíamos construido juntos.

Y tomamos una decisión.

Nos casaríamos.

Pero solo después de que Viktor fuera encontrado.

Porque mientras ese hombre estuviera libre, ninguna de nosotras estaría verdaderamente segura.

Y yo quería caminar hacia el altar sin miedo.

Quería mirar al futuro sabiendo que el pasado por fin se había resuelto.

Hasta entonces, seguiríamos luchando.

Porque si Viktor quería guerra...

Estaba a punto de descubrir que eligió a las mujeres equivocadas para amenazar.

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Mártá Orti Bia
una novela muy tierna regia sin mucha violencia y me agradaron los comentarios que también me hacen reír bendiciones escrita éxitos
Stella Vergara
excelente historia felicidades a la autora
AMANECER
Wao 👏👏👏 que viva el amor!!!❤️❤️❤️❤️
Edith Meraz
Hoy come Pancho🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰
Stella Vergara
ua esperaba el final
Edith Meraz
Que triste ser tan idiota y dejarse manipular más idiota todavia😁😁😁😁😁😁😁😁😁😁😁😁😁
Naudis Gabriela Guedez Hernandez
hermosa novelas felicidades por la trama espero poder leer muchas más de la escritora
Gladys Dona
Muy linda tú novela Felicitaciones 👏
Gladys Dona
Me encantó tú novela para las próximas ponele rostro más fotos Felicitaciones 👏
AMANECER
👏👏👏🎉🎉🎉🎉💃💃💃❤️❤️❤️❤️
Gladys Dona
Muy linda historia pero faltaron que pusieras más fotos me encanta ver los rostros de los personajes Felicitaciones 👏
ERICA ESTRADA PEREZ
yo hubiera querido que al menos una foto de su hija en la casa, que va pasar cuando llegue otro año donde su hija no está dijo que ese día cumplió años y que hace cuando murió
Maira Morales
hay no llore en este capitulo 😭😢😢
Stella Vergara
ardiente 🤭
Stella Vergara
🤭🤭🤭
AMANECER
ay que lindo ,que tierno , que romántico 💗💗💗💗
Maria Alejandra Gautto
Excelente escritora
Maria Cerdán
Bueno, aunque me sigues cayendo gordo, te reivindicaste, ahora vive con tu arrepentimiento lo que te quede de vida porque el tiempo no vuelve ni revive a los muertos.
AMANECER
🙈🙈🙈
Maria Cerdán
Tú no la perdiste, la perdió Lilith.
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