Andrew Quintana, es un hombre de treinta y cinco años. Guapo, alto de muy buen ver, pero sobre todo millonario, tiene una reputación impecable. Muy pocos conocen a lo que realmente sé dedica, detrás de esa figura intachable, se esconde un verdadero hombre despiadado sin el más mínimo sentimiento, los que realmente lo conocen saben de lo que es capas, de hacer cuando se meten con él.
En una persecución, tratando de atrapar a su peor enemigo, recatada a una chica que lo hará perder la cabeza, poniendo su vida y su casa patas para arriba.
Acompañame en está nueva historia, a descubrir de que es capas de hacer este hombre y quienes la chica que lo hará perder la cabeza.
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capítulo. 26. La boda
Cuando salí de ducharme olvide por completo revisar mi teléfono, para ver quien me había llamado.
Me recosté en cuestión de segundos me quede dormido llevaba varios días sin dormir.
Habían pasado varas semanas y yo seguía sin tener noticias de Andrew, aunque tenía la maldita tarjeta de crédito, de nada me servía aquí en este pueblo no hay como hacer un retiró.
Hay que ir hasta la ciudad que está a más de dos horas de aquí. e
Empezaba a creer que eso de que vendría por mí era nada más que puras mentiras.
Ese cuento de estar enamorado de mí solo lo había dicho por decirlo. Por más que le había llamado a Diana siempre me decía lo mismo, así que me di por vencida.
Los preparativos de la dichosa boda, con ese viejo habían comenzado, solo faltaban dos semanas.
Cosa que a mí no me hacían ninguna gracia, el viejo sucio ese de mi casa no salía rodas las noches, mi padre me quería obligar a que yo saliera a aplicar con él, cosa que siempre me hacía la dormida, para no salir.
Lo único que me gusto fue que el mismo viejo se le ocurrió escoger el vestido de novia, e hizo que me probará. "Aquí en mi pueblo tienen la creencia que si el novio ve a la novia con el vestido de novia antes de la boda." No habrá boda.
Yo solo espero que ocurra un milagro ese día, porque si no creo que celebraran un velorio en vez de boda.
Por ningún motivo dejaré que ese viejo me ponga una mano encima.
Que tanto piensas hermanita.
Nada, en que puedo pensar.
últimamente, te veo muy callada, casi no hablas, ya no me cuentas nada.
No hay nada que contar Itzel, que quieres que te diga que estoy feliz. Pues no lo estoy, si esta boda se lleva a cabo todos se llevaran una sorpresa.
De que estás hablando Alondra, me asustas.
Solo me quede viendo a mi hermana y después le dije. Hice lo que pude, de ahora, en adelante todo lo que pase quedara en la consciencia de papá, por obligarme a casarme con alguien que no quiero. Después salí de mi cuarto y me fui a un pequeño rio que estaba cerca de la casa, ahí me quede toda la tarde hasta que ya entrada la noche volví a casa, solo para darme un baño y acostarme a dormir.
Porque ni para salir a cenar salía, Hasta las ganas de comer había perdido.
Y el día tan espantoso para mí llegó, y para mis padres llego el fin de sus deudas con mi casamiento con ese viejo.
Solo espero que puedan perdonarse, y que puedan tener una vida tranquila.
Tenía mucho tiempo sin llegar a mi mansión, cuando entre me recibió como siempre Diana, enseguida me dijo que me había estado tratando de hablar conmigo. Señor Andrew que bueno que llega. ¿Por qué no me ha devuelto las llamadas?
No he podido Diana he estado muy ocupado.
Pues debe darse prisa si quiere volver a ver a la señorita Alondra.
Cuando escuche que Diana me dijo que me diera prisa si quería volver a Alondra pensé en lo peor. Que pasa con Alondra, le sucedió algo.
No señor Andrew, ella se casa esta tarde.
¿¡¡Como que se casa!!? Sentí en esos momentos como si me hubieran echado un cubo de agua fría en todo el cuerpo, como era posible que Alondra se casara.
Si ha llamado varias veces, preguntado por usted. Su padre la está obligando a casarse, no sé exactamente de que se trata, pero pero si la quiere debe hacer algo.
Pero como que no sabes por qué se casa.
Menciono algo así de una deuda, que tiene su padre con el hombre que se casa.
Está bien Diana, llama a Luis y dile que prepare el jet que no vamos a México se de prisa. Yo tengo algo que hacer en mi despacho.
Me dirigí a mi despacho, entre a la habitación donde tengo dinero, tome un portafolio colocando varios fajos de dinero.
Después salí de ahí dando instrucciones al jefe mis guardaespaldas, de lo que tenía que hacer mientras yo estuviera fuera.
Me lleve conmigo a más de una docena de mis guardaespaldas para, que me acompañarán, por si las dudas uno nunca sabe, con lo que se pueda uno encontrar.
Salí de mi casa con dirección al hangar, donde sé encuentra mi jet cuando llegue Luis ya estaba ahí, como él me había dicho que quería ir. Cuál es la urgencia Andrew a donde vamos.
A México.
Me tomo por sorpresa que Andrew dijera que íbamos a México, pues no había planes de viajar que yo supiera. ¿Cómo que vamos a México? Hay algún problema.
Si, Alondra se casa, espero llegar a tiempo para impedir esa boda, porque si no lo siento o la secuestramos o la dejamos viuda.
No podía creer que Andrew me dijera que Alondra se fuera a casar, como era posible.
Estaba en mi cuarto sentado en medio de la cama, cuando entró mi madre. Pero porque no te has vestido, que esperas.
Ya sabe que no me quiero casar mamá, ayúdame a que eso no suceda.
No puedo hija, esto es una decisión de tu padre, sabes que no lo hace porque él quiera si no por la deuda que tiene con ese hombre.
Él tiene amenazado. Tu padre, con quitarnos todo esto y dejarnos en la calle.
No podía creer lo que estaba escuchando, condenado viejo ya decía yo que algo había detrás de todo esto.
Me levanté de mala gana y me comencé a vestir que no fui capas ni de maquillarme y mucho menos peinarme así con los cabellos sueltos y un poco esponjados y en vez de ponerme las dichosas zapatillas me puse mis tenis. Ya verás la que te espera viejo sucio, si piensas que me voy a casar contigo, en el último momento me pienso dar a la fuga.
Cuando termine de vestirme salí de mi cuarto, mi madre, mi padre y mi hermanada me estaban esperando para irnos, pero con lo que no contaba es que el maldito viejo había mandado por nosotras, para llevarnos a la iglesia.
Así no quedó me quedó más que subir haciendo muecas, pues ya no me quedaba de otra.
Un cordial saludo chicas, gracias por todo sus comentarios. Estoy feliz de saber que les está gustando está pequeña obra. MIL GRACIAS. 🙏👍🙏