Su familia la vendió para saldar una deuda
Adrian Ferraro la compro para cerrar un trato
El contrato decía su nombre, una cifra y una fecha de entrega
No decía que tenia los ojos rotos de tanto llorar
No decía que temblaba como si el aire doliera
Pero negocios son negocios, hasta que él la vio y la toco para entender una cosa
Acababa de comprar su propia perdición y su única regla
#Ella no se toca
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Recuerdos que matan
Narrador
5 pm
Ámbar en la cocina terminando una tarta para su familia, Adrián con videollamada en el despacho, trabajo, Pablo y Erick practicando sin descanso a pedido de Pablo
Ámbar va camino al despacho para avisar a Adrián qué su pedido ya está, al llegar al living la puerta principal se abre, Ámbar mira y se congela
Por la puerta Enzo trae de arrastras a Arturo sin fuerza, golpeado, ojo morado, el otro cerrado, se sostiene las costillas, de su boca sale sangre
Enzo- Ámbar llama a Adrián
Ámbar no se mueve, no puede, el miedo regreso y con poder, con sus recuerdos que matan, Enzo lo nota, pero mantiene sentado a Arturo y no puede ayudarla, no le queda opción que gritar
Enzo- ¡Ayuda!
Ámbar no deja de mirar a Arturo, el ataque de pánico la debilita y cae arrodillada al suelo, las lágrimas no tardan en salir, tiembla como si aire doliera, la voz no le sale, su mirada no se desvía porque en Arturo se ve a ella
Un pitido en los oídos y las manos arañando el mármol.
“No te muevas, Ámbar. Si te movés, te pego más.”
“Llorá en silencio o le pego a tu hermano.”
“Vos te lo buscaste, por mirar así.”
Arturo era ella a los 12 años.
Arturo era ella a los 15.
Arturo era cada noche que su padre entraba borracho, cuando algo le salía mal, cuando le decía que todo lo que ella hacía lo hacía mal
Arturo era ella cada vez que la llamaban inútil, que no servía más que para causar problemas
La cara hinchada, la sangre, la forma en que se cubría el estómago aunque no le pegaran más, ella conocía esa postura, la había vivido
Con el grito de Enzo Adrián llego corriendo, al ver la escena no corrió a ver por Arturo, en dos pasos llego frente a Ámbar, notando el ataque qué tenía, se arrodilla frente a ella sin tocarla, si la toca la daña más con sus recuerdos, bloque la vista que Ámbar tiene hacía Arturo
Adrián- Ámbar- dijo tranquilo- mírame a mí, solo a mí
No funcionaba, la mirada de Ámbar no se desviaba, ni siquiera notaba que él estaba presente
Adrián- Bambina -susurró y esa palabra desvio la mirada hacia él- No estás ahí, estás acá, conmigo, en tu casa.
Le puso una mano en él pecho, sobre el corazón, sin apretar, solo haciéndole saber que estaba presente
Adrián- Siente- le dijo tranquilo- ¿Sentís? Estás viva, el no te está tocando, nadie te toca.
Ámbar jadeó, un sonido roto, las lágrimas le caían sin sollozo, como antes, como siempre.
Erick y Pablo llegaron corriendo al oír el ruido, Vieron la escena.
Erick no preguntó, fue directo a Arturo, lo levantó con ayuda de Enzo llevandolo a la habitaciónpreparada para atencion medica
Erick- Llama al Doctor Rossi- le dijo a Pablo
Pablo ya tenía el teléfono en la oreja, pero no se fue, se quedó a 3 pasos de Ámbar, por si Adrián no lograba sacarla de ese estado, por si sus recuerdos la dañaban aún más
Adrian siguió ahí, en el piso, con ella, su frente contra la de Ámbar, respirando con ella, marcándole el ritmo.
Adrián- Inhalá -susurró- uno, dos, tres, conmigo, Exhalá, uno, dos, tres.
Lo hizo 5 veces, lo hicieron10 veces, hasta que los dedos de Ámbar dejaron de arañar el mármol y se agarraron de la camisa de él, hasta que el pitido se fue, hasta que lo miró, y lo vio a él, no al pasado.
Ámbar- Él... —logró decir, voz rota, señalando hacia donde se llevaron a Arturo— Ellos...
Adrián- lo sé —cortó, limpiándole la cara con el pulgar, suave, como nadie la había tocado jamá- Los Acosta.
No preguntó, porque sabía que eso la llevaría a recordar, la levantó del piso, en brazos, como la primera noche, pero esta vez ella le rodeó el cuello, se escondió ahí, la llevó al sillón, la sentó en su regazo, porque su reina lo necesitaba, necesitaba sentirlo y saber que él estaba, Rossi llegó corriendo, Adrián le señaló y él solo corrió
Después de unos minutos Ámbar ya estaba más calmada, tranquila, Erick se acercó con Cara de piedra
Erick- Está vivo, No habla, pero escribió esto.
Le tiró un papel ensangrentado a Adrian, tres palabras temblorosas
“Por la niña.”
Adrian lo leyó, miró a Erick, Erick le asintió, los dos entendieron.
Los Acosta lo mandaron a golpear a Arturo por defender a Ámbar, porque el viejo chofer se metió cuando fueron a buscarla para el préstamo.
Pablo escuchó cuando se acercana, pretó la mandibula y cerro las manos en puños hasta que los nudillos se le pusieron blancos.
Adrian no dijo nada, besó la cabeza de Ámbar, una vez, dos y tres, para hacerla ver aue estaría todo bien, miró a Erick y a Pablo.
Adrián- Erick -dijo, voz de tumba- La casa de los Acosta, Pablo Vos venís conmigo, Ámbar- susurró, bajando la voz solo para ella- Vos te quedás, con Enzo en la puerta y dos hombres en la ventana, nadie vendrá a lastimarnos
Enzo se acerca apresurado- nadie la toca en mi guardia, es mi hermana y la cuido con mi vida de ser necesario, vayan tranquilos
Ámbar negó contra su pecho- No... no los mates por
Adrián- No voy a matarlos —mintió besándole el pelo- Voy a hablar.
Se levantó, dejándola en el sillón con una manta, le hizo seña a Enzo, seguridad para ella, Enzo la reforzó con el celular y se dirigió a preparar un té para que ella se calmó, Antes de irse, se agachó Quedando a la altura de Ámbar
Adrián- Arturo es mío ahora -le dijo, solo para ella- Como vos y a lo míos no lo tocan, no los lastiman ellos debes aprender eso, ¿Entendiste, bambina?
Ámbar asintió- cuidado
Enzo regreso con el té y se lo pasó, Adrián, Erick y Pablo salieron con más hombres y armados en camino a la casa Acosta
Cuando Ámbar se recuperó se fue a ver por Arturo, conectado a respirador artificial, pulso débil, vendado, con suero y medicamentos, ella nunca llegó a estar así, porque él la defendía de no llegar tan lejos a Norberto, esta vez Ámbar no le pudo devolver el favor
Rossi- dormirá y es mejor, medicación, curación, nada grave, venda, sin esfuerzo y reposo por varios días, vendré igual que con Adrián a revisarlo
Ámbar asintió no le salió nada más, Enzo acompaño a Rossi a la puerta, Ámbar acomodo una silla junto a la camilla de Arturo, sostuvo su mano con lágrimas en los ojos
Ámbar- perdón, no pude devolverte el favor, no pide llegar a tiempo o reaccionar
Una mano en su hombro, la de Enzo
Enzo- tus recuerdos no te dejaron reaccionar, pero ya están enterrados, ahora lo cuidaremos, esa será la forma de devolverle el favor
Ámbar asiente calmandose, secándose las lágrimas, debe ser fuerte por Arturo ahora él la necesita