Dolor, dolor puro y agonizante era lo que sentia mientras veia a mi compañero destinado, a quien se supone que me amaria para siempre, a quien habia sido mi mejor amigo por años, tomando como compañera y luna a otra mujer que no era yo y esa otra era nada mas y nada menos que Elaine Wood la hija del Gamma y mi mejor amiga.
En mi vida habian demasiados secretos, secretos que nunca me habia costado guardar, pero esos secretos se convertirían en mis enemigos y comenzarían a pensar en mi mente cuando llegara el, El rey Alfa.
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Capitulo 21: Solo tuya
Me di la vuelta y caminé al centro de todos, retrocedí y mi cuerpo apareció entre llamas doradas y negras
— Ustedes... Malditos perros, los quiero fuera de mi territorio, nunca volverán a pisar las tierras de Luna nueva o morirán quemados en las llamas negras del inframundo.
Mi orden los golpeo, se levantaron y corrieron lejos, no quedo ni uno de ellos.
Alec corrio hacia mi ya en su forma humana, me abrazo y beso mis labios.
— Estás bien mi luna, diosa, eres sorprendente.
Le sonrei y puse mis manos en su pecho, era la primera vez que curaria a alguien con mis poderes y sabia que me pasaria factura, deje salir todo mi poder y cada herida en su cuerpo sano, el me miro sorprendido y en silencio.
Aron corrió hacia mi y me abrazo fuerte, se alejó de mis brazos y me miro asustado
— Azula ¿Que has hecho? Ahora ellos lo saben, todos lo sabrán.
— Es tarde Aron, ya lo sabian, vinieron a por mi. El maldito Glorius lo sabe, no parara hasta tenerme.
Aron me miro preocupado — pero ¿Como lo sabe? ¿Como podria saberlo?
— Todos los mayores de las manadas saben la historia. Una loba sagrada que nacera cuando 1000 años pasen, tendra el poder de poner el mundo a sus pies, ella reinara en las manadas del mundo y cada lobo que se oponga terminara postrado a sus pies. La historia cuenta que ella tiene el poder de maldecir y bendecir a cada lobo en el mundo. Mi padre nos contaba esas historias cuando eramos niños, nunca pense que fueran reales... El alfa maldito debe quererte para romper su maldicion. Glorius Ganver ha vivido 834 años, es el lobo mas viejo. Asesino a su padre por envidia y quemo en la hoguera a su compañera destinada porque cuando la encontro ya se habia apareado con otro lobo, su compañera estaba embarazada, lo maldijo antes de morir, todos dicen que la diosa de la luna escucho sus lamentos. El alfa maldito mas nunca pudo conseguir una compañera, no puede crear un vinculo, no puede morir, su marca es venenosa, puede amar a una loba, pero cuando la marca ella muere, las mujeres que han estado a su lado se cansan de esperar y lo abandonan, dicen que ha caido en la locura, han intentado suicidarse, pero no puede morir, esta condenado a vivir solo y sin amor.
— Entonces como enfrentamos a un hombre que no puede morir.
— No Aron, no enfrentamos. Yo lo enfrentaré sola, matare al maldito Glorius y quemare sus putos restos hasta que no quede nada de el.
— Azula... —la voz de jace se escuchó lastimera.
Voltee hacia el, su cuerpo sangrando y convulsionando en el suelo. Corri hacia el, mis piernas me traicionaron y cai al suelo antes de llegar a el.
— Mi luna — Alec llego a mi lado y me ayudo a levantarme — Tienes que descansar mi luna, déjame llevarte...
— No, tengo que curarlo, llevame hacia el, por favor
— No azula, mira como estas, no debiste curarme.
— Si debí y debo curar a Jace — intente soltarme de sus brazos y me apretó más contra el
— No te dejare hacerlo, el se curara solo Azula, es un alfa.
— No se curará Alec, está sufriendo, déjame curarlo — supliqué.
Aron se acerco a nosotros — Deja que lo haga.
— No, no — Alec estaba furioso — ¡No vas a curarlo! ¡Me importa una mierda si era tu compañero o tu maldito alfa! No dejare que sufras por nadie.
— Suéltame Alec — repliqué.
Él me miro molesto — No voy a soltarte, no me importa si el...
— ¡Cállate! Déjame ir con el — grité
Lo empuje por el pecho y se fue hacia atrás, corri hacia Jace, me arrodille y lo tome en mis brazos.
Sentí a todos correr hacia nosotros
—Atras — grite y todos retrocedieron.
— Azula — los ojos de jace se abrieron un poco, su cara estaba toda morada y llena de sangre.
Lágrimas se deslizaron por mis ojos, odiaba verlo así — Shh no digas nada, voy a curarte.
Lo solte en el suelo y me acomode tocando su pecho.
— Yo...
— Silencio Jace no digas nada, todo va a estar bien — concentre todo mi poder en mis manos y sentía como fluía por mi cuerpo, sus heridas haciéndose mias mientras lo curaba.
— Azula yo... Siempre te he querido — susurro
Solte un sollozo de mis labios sintiendo todo el dolor que estuvo soportando intentando protegerme.
— Tambien te quiero Jace, eres mi mejor amigo, todo va a estar bien.
— No... Nada esta bien.
— Shh no digas nada, ya casi termino
Sentí sangre salir por mi nariz, mis brazos poniéndose flácidos, solté la poca fuerza que me quedaba en el. Jace se sentó ya completamente curado, sus ojos me miraron con preocupación, solté una sonrisa perezosa cuando sentí que todo mi cuerpo caía hacia un lado, la oscuridad me atrapo.
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Desperte con una caricia en mi cabello, una mano calida me acaricio la mejilla dejando chispas en mi piel con su roce, abri mis ojos y observe los hermosos ojos de mi compañero
— Buenos dias, mi luna.
— Buenos dias.
— Estaba preocupado por ti, no despertabas.
— Necesitaba recuperar mis fuerzas, es la primera vez que curo a alguien y despues de curarte, curar a Jace fue demasiado para mi cuerpo.
Alec fruncio el ceño — Me desobedeciste, te dije que no lo curaras.
— Soy tu pareja no tu subordinada, no sigo tus ordenes, Alfa.
— ¡Les gustas! Les gustas al maldito Jace Stronghold, habia visto su actitud extraña antes y no lo comprendía, pero ahora lo entiendo todo, le gustas — afirmo con el ceño fruncido.
— ¿Que tonterias dices? Si le gustara no me hubiera rechazado.
— Ya había comprometido a su Luna a serlo, talvez lo hizo por el maldito honor de un hombre, pero es obvio que le gustas
Yo me rei de sus celos locos, se subio encima de mi y atrapo mis manos a los lados de mi cabeza.
— Y tu... ¿Que sientes? ¿Te gusta? ¿Te gusta el idiota de Jace? Sigues queriéndolo, lo vi... Llorabas mientras lo veías, le dijiste que lo querías.
— Si lo quiero — dije sonriendo.
— Lo quieres — sus ojos se tornaron rojos y sus colmillos sobresalieron de sus labios, su lobo haciéndose cargo, un gruñido furioso salio de sus labios — ¿Lo amas?
— Te amo a ti — acaricie su rostro y pase mis dedos por sus colmillos — Te amo a ti Akon, te deseo a ti, te acepto a ti, solo a ti, a nadie más, mi alfa — besé sus labios en un cálido y suave beso.
Su cara se metio entre mi cuello y escuche su voz gruesa tronar — Mia.
Sus dientes se hundieron en mi marca haciéndome jadear por la sensación.
— Tuya, solo tuya.