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CUANDO EL AMOR VUELVE A LLAMAR

CUANDO EL AMOR VUELVE A LLAMAR

Status: Terminada
Genre:Amor eterno / Completas
Popularitas:6.1k
Nilai: 5
nombre de autor: mailyn rodriguez

Valentina Ferrer creyó que tenía la vida perfecta: un esposo al que amaba, cinco hijos maravillosos y un hogar humilde, pero lleno de felicidad. Hasta que un accidente en una obra le arrebató a Gabriel y la dejó sola frente al dolor, las deudas y la responsabilidad de sacar adelante a su familia.
Convertida en viuda a los treinta y cinco años, Valentina tendrá que dejar atrás sus miedos y recuperar los sueños que abandonó por amor. Lo que no imagina es que, en medio de su lucha, conocerá a Maximiliano Devereaux, el hombre más rico, poderoso y atractivo de la ciudad.
Él vive rodeado de lujos. Ella apenas intenta sobrevivir. Él está acostumbrado a mandar. Ella no permitirá que nadie vuelva a decidir por su vida.
Entre dos mundos completamente opuestos, una atracción imposible comenzará a crecer. Pero Valentina aún carga con las heridas de su pasado y teme que volver a amar signifique traicionar la memoria del hombre que nunca dejó de amar.

NovelToon tiene autorización de mailyn rodriguez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 24: Las acciones hablan

Dos semanas después de cerrar su participación en el proyecto, Valentina recibió una llamada de Esteban.

—La empresa envió la propuesta —le dijo—. Es extensa, pero parece que esta vez incluyeron lo que prometieron.

—¿Ya la revisaron?

—La asociación consiguió una abogada para ayudarnos. Queremos que estés presente en la reunión, si estás dispuesta.

Valentina dudó.

—Ya no trabajo para Devereaux Group.

—Lo sabemos. No te pedimos que vuelvas al proyecto. Queremos que nos acompañes porque conoces nuestras historias y sabes cómo comenzó todo.

—¿Y Maximiliano estará allí?

—Sí.

El silencio se extendió entre ambos.

—No tienes que hacerlo por él —añadió Esteban—. Si prefieres no ir, lo entendemos.

Valentina miró la carpeta donde había guardado una copia del informe final. Había prometido no seguir trabajando para la empresa, pero no había dejado de preocuparse por los comerciantes.

—Voy a ir —dijo—. Como acompañante de ustedes, no como representante de la empresa.

—Eso es lo que queremos.

Antes de la reunión, Valentina leyó la propuesta junto con los comerciantes y la abogada de la asociación. El documento establecía varias opciones para los negocios que pudieran verse afectados por la segunda fase: esperar la decisión final antes de negociar, solicitar una reubicación en el nuevo complejo con condiciones fijadas por escrito o discutir una compensación independiente.

La empresa también cubriría los gastos de traslado si un local debía mudarse, y los comerciantes tendrían tiempo para revisar cualquier oferta con su propia asesoría. Nadie estaría obligado a participar en la campaña ni a hablar públicamente del proyecto para recibir una propuesta.

—Esto es mucho mejor que lo que teníamos antes —dijo Lucía.

—Todavía hay que aclarar el valor de los alquileres y los plazos —advirtió la abogada—. Pero ya no es una promesa general. Hay obligaciones concretas.

—¿La empresa aceptó todos los cambios? —preguntó Valentina.

—Sí —respondió la abogada—. Hubo algunas modificaciones durante la negociación, pero el texto está listo para revisarlo con ellos.

Valentina no preguntó quién había insistido en esos cambios. Aunque el nombre de Maximiliano aparecía en varias cartas, ella no quería confundir un documento justo con una reconciliación personal.

La reunión se celebró en un salón municipal. Asistieron los comerciantes, representantes de Devereaux Group, la abogada de la asociación y algunos periodistas locales. Valentina se sentó junto a Esteban y Lucía, no cerca de Maximiliano.

Él estaba al otro lado de la mesa, acompañado por Clara y el responsable de desarrollo. Cuando la vio, no se acercó. Solo inclinó la cabeza en un saludo breve.

La abogada explicó los puntos principales de la propuesta y señaló las cláusulas que aún necesitaban ajustes. El equipo de la empresa respondió cada pregunta. A diferencia de la reunión anterior, no intentaron apresurar a los comerciantes.

—¿La reubicación será obligatoria? —preguntó Darío.

—No —respondió el representante legal de la empresa—. Las condiciones de cada local se discutirán de forma individual. Si no hay acuerdo, no se firmará ninguna autorización de traslado.

—¿Y podemos consultar a nuestra abogada antes de responder?

—Sí. La propuesta contempla un plazo de revisión y la empresa cubrirá una asesoría independiente para quienes lo soliciten.

Esteban se volvió hacia Maximiliano.

—¿Y si no queremos formar parte de la campaña cuando continúe el proyecto?

—Podrán retirarse sin que eso afecte sus negociaciones sobre los locales —respondió él—. La participación en publicidad y los acuerdos inmobiliarios son asuntos separados.

—¿Está por escrito?

—Sí.

La abogada confirmó que esa condición estaba incluida.

Valentina observó a Maximiliano mientras respondía. No hablaba para impresionar a la prensa ni intentaba parecer generoso. Cuando una pregunta requería una respuesta técnica, se la cedía al representante legal. Cuando algo no estaba resuelto, decía que no lo estaba.

Al final, uno de los miembros del directorio que había viajado para la reunión expresó su desacuerdo.

—Estamos haciendo concesiones importantes —dijo—. La empresa no puede quedar atrapada por cada negocio de la zona. La prioridad es completar el desarrollo.

Los comerciantes intercambiaron miradas. El hombre miró a Valentina y añadió:

—No podemos dejar que las campañas emocionales, preparadas por personas con sus propios problemas familiares, condicionen las decisiones empresariales.

Valentina sintió que la alusión la alcanzaba. Antes de que pudiera responder, Maximiliano se puso de pie.

—La campaña de la señora Ferrer no condicionó ninguna decisión —dijo—. Fue un proyecto profesional, con resultados documentados. Ella terminó su contrato y no participa en estas negociaciones.

El director hizo un gesto de impaciencia.

—No me refiero solo a su trabajo. Me refiero a la manera en que su situación personal influyó en el proyecto.

—Su situación personal no es asunto de esta mesa —dijo Maximiliano—. Si quiere cuestionar las condiciones, revise las cifras. No use su viudez ni a sus hijos para desacreditar su trabajo.

El salón quedó en silencio.

Valentina no apartó la mirada del director.

—Mis ideas se pueden discutir —dijo—. Mi vida privada no forma parte del contrato ni de esta propuesta.

—Exactamente —dijo Maximiliano—. La empresa la contrató por su experiencia y por la calidad de su trabajo. No por su historia personal.

Valentina sabía que él podría haber defendido el proyecto sin mencionarla. Sin embargo, lo que más le importó fue que no intentara presentarla como alguien a quien había salvado ni como una persona que le debía algo.

La reunión continuó. La abogada pidió dos cambios en la redacción de los plazos y el representante de la empresa aceptó revisarlos. Los comerciantes se llevaron copias para estudiarlas. Nadie firmó esa tarde.

Al salir, Esteban caminó junto a Valentina.

—Esto no resuelve todo —dijo—. Pero ahora tenemos algo que se puede revisar.

—Es un comienzo.

—Maximiliano cumplió lo que prometió.

Valentina miró hacia la puerta. Maximiliano conversaba con Clara y con el equipo legal. No se acercó ni intentó reclamar su atención.

—Sí —dijo ella—. Esta vez cumplió.

—¿Eso cambia algo para ti?

Valentina pensó antes de responder.

—Cambia lo que pienso de esta decisión. No necesariamente lo que siento por él.

Esteban asintió, sin pedirle más explicaciones.

Cuando el salón empezó a vaciarse, Valentina se quedó con la abogada para revisar unas notas. Al salir, vio a Maximiliano cerca de la entrada. Clara estaba con él, pero se alejó al notar que Valentina se aproximaba.

—Gracias por venir —dijo él.

—Vine por los comerciantes.

—Lo sé.

—La propuesta es más clara.

—La revisé personalmente.

—Eso no borra lo que ocurrió.

—No espero que lo borre.

Maximiliano no intentó defenderse. No dijo que había actuado con buena intención ni que ella debía comprender sus razones. Esa ausencia de excusas hizo que Valentina lo escuchara con más atención.

—¿Por qué cambiaste el plan? —preguntó.

—Porque los comerciantes tenían derecho a saber lo que estaba en discusión. Y porque tú tenías razón: no podía pedirles que confiaran en la empresa mientras nosotros manteníamos las opciones en secreto.

—Pudiste haberlo hecho por el proyecto, para evitar problemas.

—También. No voy a fingir que una decisión justa no beneficia a la empresa. Pero no era suficiente razón para seguir callando.

Valentina bajó la mirada a la carpeta.

—No sé si puedo volver a confiar en ti.

—No voy a exigírtelo.

—Ni siquiera quiero hablar todavía de lo que pasó entre nosotros.

—Lo entiendo.

—Me dolió más porque empecé a pensar que eras diferente.

—No soy perfecto.

—No te pedí que lo fueras. Te pedí que fueras honesto.

—Lo sé.

La voz de Maximiliano se hizo más baja.

—Lo siento, Valentina. No por haberte perdido. Eso sería pensar solo en mí. Lo siento porque te puse en una posición injusta y dañé la confianza que me habías dado.

Por primera vez, Valentina sintió que él había comprendido la diferencia.

—Gracias por decirlo.

—No tienes que contestarme nada.

—Bien.

Él hizo un gesto de asentimiento y se apartó para dejarle libre el camino.

—Que tengas una buena noche —dijo.

—Tú también.

Valentina se fue con Esteban y Lucía. No miró atrás, aunque sintió la presencia de Maximiliano mientras cruzaban la puerta.

En casa, Amalia estaba preparando té. Los niños se encontraban en la sala con Teresa y Elvira.

—¿Cómo fue la reunión? —preguntó su madre.

—La empresa presentó las condiciones. Todavía falta revisar algunos detalles, pero los comerciantes tienen tiempo y pueden consultar a su abogada.

—¿Y Maximiliano?

Valentina dejó la carpeta sobre la mesa.

—Asumió que se equivocó. Hizo cambios en el acuerdo y defendió mi trabajo cuando alguien intentó usar mi situación personal para desacreditarlo.

Amalia la miró con cuidado.

—¿Y eso te hace sentir mejor?

—Me hace ver que está intentando actuar de otra manera.

—¿Y tú quieres darle otra oportunidad?

Valentina miró hacia la sala, donde Julieta intentaba convencer a sus hermanos de construir una casa con bloques.

—No lo sé. Todavía estoy herida.

—No tienes que decidirlo hoy.

—Eso mismo me dijo él.

Amalia le tomó la mano.

—Entonces, por una vez, quizá los dos estén de acuerdo.

Valentina sonrió apenas.

Esa noche, revisó las fotografías que los niños habían tomado durante la reunión comunitaria. En una aparecía Esteban conversando con Maximiliano. En otra, los comerciantes estaban sentados alrededor de la mesa con la abogada. No había una solución definitiva, pero ahora tenían información y podían decidir sin ser empujados.

Valentina guardó las imágenes en una carpeta del proyecto y cerró la computadora.

Maximiliano había dado un paso para reparar el daño.

No bastaba con un discurso ni con una disculpa. Pero había puesto en juego su autoridad, había aceptado límites y había hecho cambios concretos incluso sin saber si eso la acercaría de nuevo a él.

Por primera vez desde la discusión, Valentina dejó de sentir que debía escapar de todo lo que le recordara a Maximiliano.

Aún no estaba lista para volver a confiar.

1
Mildred Álvarez
no debiera hacerlo la muerte de Gabriel es muy reciente debe pensar en sus hijos y en su suegra que sentirá que su amor hacia su hijo no fué profundo y sincero
Mildred Álvarez
muy lindo atuendo
Mildred Álvarez
va muy bonita la historia Pero me da'tristeza por el pobre de Gabriel ya que lo pintaste como un buen hombre,padre y marido ejemplar y ya le colocaste un sustituto,yo soy más sentimental y creo en el amor más allá de la muerte"amor eterno"
Mildred Álvarez
imponente, empoderada.
Mildred Álvarez
pobre Gabriel ya lo van a desplazar tan pronto.
Mildred Álvarez
y se va a olvidar del pobre Gabriel 🤷
Zulema Neme
Buenísima la Novela Autora Maravillosa Historia Me Encanto Muchas Felicidades ❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️
Mildred Álvarez
😭es demasiado doloroso estos capítulos
Mildred Álvarez
😭😭😭😭😭😭😭😉
Mildred Álvarez
muy triste
Mildred Álvarez
triste
Zulema Neme
Que Bellos Personajes has Puesto Autora 💕💕💕💕💕💕💕🥰🥰🥰🥰🥰
Zulema Neme
Que Horrible por Dios .El no debe morir
Dilia De Freitas Teixeira
muy bonita
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