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La Omega que Ellos Enterraron

La Omega que Ellos Enterraron

Status: En proceso
Genre:Venganza / Venganza de la protagonista / Familias enemistadas / Secretos de la alta sociedad
Popularitas:41.5k
Nilai: 5
nombre de autor: ReWorld

Valentina fue criada como hija de la casa Vargas, hasta que una copa rota, una mentira y el silencio de todos la condenaron a tres años de servidumbre en la manada Oscura.
Allí lavó ropa con las manos abiertas por el hielo, limpió establos, cargó leña, durmió sobre paja y aprendió que nadie iba a ir por ella. Cuando el plazo termina, Rodrigo Vargas, el Alfa que alguna vez significó hogar, aparece para llevarla de regreso.
Pero la Valentina que vuelve no busca abrazos, explicaciones ni perdón.
En la casa que la entregó, Isabela ocupa su lugar, Don Alejandro intenta arreglar su futuro como si fuera un problema familiar, Elena llora demasiado tarde y Rodrigo empieza a entender que la culpa no repara nada.
Solo Abuela Consuelo sigue llamándola "mi niña".
Cuando las cicatrices salen a la luz y las mentiras comienzan a romperse, Valentina decide algo simple: nunca más volverá a vivir como una Omega que otros pueden vender, esconder o nombrar a su antojo.
Y mientras la verdad de Isabela se pudre bajo perfumes falsos, un Beta llamado Diego aparece con una bondad tranquila que Valentina ya no creía posible.
Pero en un mundo de Alfas, manadas y destinos marcados por la luna, sobrevivir no será suficiente.
Valentina tendrá que elegir si quedarse entre las ruinas de la familia que la enterró... o caminar hacia una vida donde nadie vuelva a apagar su nombre.

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Capítulo 24

Capítulo 24

Rodrigo encontró a Diego en los establos.

No fue casualidad. Valentina lo supo después por la forma en que los mozos dejaron de hablar cuando ella entró. Pero en ese momento, Diego estaba solo, ajustando la cincha de su caballo para el viaje del día siguiente.

Rodrigo llegó con dos guardias.

—Necesito hablar contigo.

Diego terminó de revisar la hebilla antes de girar.

—Hable.

Rodrigo miró a los guardias.

—Fuera.

Los hombres salieron. No se alejaron mucho.

Rodrigo esperó a que la puerta quedara cerrada.

—Te vas mañana.

—Sí.

—Bien.

Diego no respondió.

El caballo movió las orejas. Rodrigo dio un paso dentro del establo, incómodo entre olor a heno y madera húmeda.

—Valentina no necesita distracciones.

Diego lo miró.

—¿Eso soy?

—Eres un enviado de una manada menor que estuvo aquí unas semanas.

—Eso también.

Rodrigo apretó la mandíbula.

—No juegues conmigo.

—No estoy jugando.

—Entonces entiende tu lugar.

Diego pasó una mano por el cuello del caballo para calmarlo.

—Mi lugar mañana está en el camino norte. ¿Hay algo más?

La calma de Diego irritó a Rodrigo más que una respuesta agresiva.

—No eres quién para acercarte a ella.

—¿Y usted sí?

La pregunta quedó entre ambos como una hoja.

Rodrigo se acercó.

—No sabes nada de lo que hay entre nosotros.

—Sé lo suficiente.

—No. Viste cicatrices y creíste entender una historia.

Diego dejó la cincha.

—No entiendo toda la historia. Pero sé reconocer a alguien a quien no le preguntaron si quería quedarse.

Rodrigo se puso rojo de rabia.

—Valentina fue criada en esta casa.

—Y enviada fuera.

—Eso no te da derecho a ocupar un lugar.

Diego guardó silencio un momento.

Cuando habló, su voz siguió tranquila.

—No estoy ocupando ningún lugar. Estoy dejando agua donde veo fuego.

Rodrigo soltó una risa dura.

—Qué noble.

Diego no contestó.

—Escúchame bien —dijo Rodrigo—. Valentina ha pasado demasiado. No necesita que un Beta con complejo de héroe le prometa cosas que no puede sostener.

Por primera vez, algo cambió en la cara de Diego.

No fue vergüenza. Fue dolor, rápido y guardado.

Rodrigo lo vio y siguió.

—Vuelve a tu manada. Haz tu trabajo. Y deja de hacerle creer que tienes un sitio cerca de ella.

Diego bajó la mirada a sus manos.

—¿Terminó?

Rodrigo respiró fuerte.

—Sí.

—Entonces buen descanso, Alpha Rodrigo.

El título fue correcto. Nada más.

Rodrigo salió del establo con más rabia que antes.

Diego se quedó junto al caballo.

No desató el viaje. No rompió nada.

Solo apoyó la frente un momento contra el cuello del animal y respiró hasta que la mano dejó de temblarle.

Cuando Valentina le preguntó más tarde qué había pasado, Diego negó con la cabeza.

—Nada importante.

Ella lo miró.

No le creyó.

Pero Diego ya había cerrado esa puerta.

Valentina esperó hasta encontrar a Rodrigo solo.

No lo buscó en el comedor ni en la sala baja. Lo encontró en el patio de entrenamiento, al atardecer, cuando los guardias ya se habían ido y las armas de madera estaban guardadas contra el muro.

Rodrigo estaba de espaldas, mirando la escalera exterior.

La misma escalera.

Valentina se detuvo a unos pasos.

—¿Qué le dijo a Diego?

Rodrigo no giró de inmediato.

—No sé de qué hablas.

—Sí sabe.

Él se volvió. Parecía cansado de ser descubierto en frases que no podía sostener.

—Hablé con él.

—Eso pregunté.

—Le dije que no se metiera donde no le corresponde.

Valentina sintió que algo dentro de ella se enfriaba.

No fue sorpresa. Tal vez por eso dolió menos y más al mismo tiempo.

—¿Dónde no le corresponde?

Rodrigo abrió los brazos.

—Valentina, ese hombre se va mañana. No sabes quién es. No sabes qué quiere.

—Sé que preguntó antes de ayudarme.

—Eso no basta.

—En esta casa sería un avance.

Rodrigo apretó la mandíbula.

—No estoy tratando de lastimarte.

—Casi nunca lo intentan.

La frase lo detuvo.

Valentina caminó hasta quedar cerca de la escalera. La madera había sido reparada desde entonces, pero una de las tablas nuevas tenía un color distinto. Ella no recordaba la caída completa. Recordaba la discusión, la mano de Rodrigo apartándola con rabia, el borde del escalón, el golpe.

Después, el dolor.

Después, Isabela llorando en otra habitación.

—Dijo que era por mi bien, ¿verdad? —preguntó.

Rodrigo no respondió.

—Lo de Diego. Lo de los candidatos. Lo de callar en la reunión. Todo es por mi bien cuando ustedes necesitan algo.

—No lo entiendes.

Valentina lo miró.

—Lo entendí.

La calma de su voz hizo que Rodrigo se quedara inmóvil.

—Ya sé qué significo para ti.

Él dio un paso.

—No digas eso.

—Un problema que quiere arreglar. Una culpa que quiere limpiar. Algo que no puede ver con otro porque entonces recuerda que lo dejó solo.

Rodrigo parecía haber recibido un golpe.

—No es así.

—Entonces dígame cómo es.

Silencio.

Valentina esperó. No mucho.

—Eso pensé.

Se dio la vuelta.

Rodrigo habló detrás de ella:

—Me asusta que te vayas con alguien que no pueda protegerte.

Valentina se detuvo.

Giró apenas la cabeza.

—Usted pudo.

Rodrigo no respiró.

—Y no lo hizo.

La frase quedó bajo la escalera, donde había empezado todo.

Valentina volvió al cantero de Consuelo. El jazmín de Diego era apenas una mancha verde en la tierra oscura.

Esa noche lo cubrió con una tela para protegerlo del frío.

1
Liliana Filipuzzi
quiero hacer ese viaje... o tal vez lo estoy haciendo sin darme cuenta....
Erika Oviedo Macedo
excelente
celestina kramer
muy buena la historia autora
Liliana Filipuzzi
Al principio no se entiende mucho, de hecho el origen de la prota no se entiende, salvo entre líneas y aún así es bastante escueta.
Pero me fascina la narrativa... Dura, blanco o negro, no hay floritorios en los romances., que casi no hay o no se perciben... cómo ese que "día a día crece" y no descubris si es un romance normal o personas que coinciden en tiempo y espacio.
Es rara y está muy buena
Beatriz Hernàndez
es que pais se desarrolla ésta historia
Beatriz Hernàndez
es que pais se desarrolla ésta historia
Liliana Filipuzzi
está muy buena, pero es lenta
Beatriz Hernàndez
y lo extremo del.clima
Beatriz Hernàndez
excelente historia, dónde es? en Escocia?... lo digo por las características del terreno
Sidoneth Yepez
espectacular el capítulo!!!!! me encanta la novela... diferente a todas que he leído sobre hombres lobos🥰👏👏
Sidoneth Yepez
Me gusta la historia. Diferente y entretenida desde el principio
Maria Diosdado Velázquez
NO HACE FALTA RECORDAR, SI USTED NO QUIERE TERMINAR DE PUBLICAR, NO PUBLICA Y YA SOLO LE RESTA PUNTOS
Sidoneth Yepez
Me encanta 🥰🥰🥰🥰
irma lorena ruelas cueva
🥰🥰🥰🥰🥰
irma lorena ruelas cueva
🥰🥰🥰🥰🥰🥰😂
irma lorena ruelas cueva
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