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La Luna Oscura Del Rey Lycan.

La Luna Oscura Del Rey Lycan.

Status: Terminada
Genre:Romance paranormal / Pareja destinada / Hombre lobo / Mujer despreciada / Completas
Popularitas:14.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Leydis Ochoa

En un mundo donde la sangre llama a la venganza y el destino teje hilos inquebrantables, ella, la Omega despreciada, se alzará para reclamar no solo un trono, sino el corazón de un Rey. Pero un amor tan puro puede ser la debilidad más letal en un reino oscuro.

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Capítulo 19

La primera noche en el Castillo de Obsidiana no trajo el descanso que Luneth tanto anhelaba. El silencio de la fortaleza era denso, casi tangible, interrumpido únicamente por el aullido del viento filtrándose entre las gárgolas de piedra y el rítmico caminar de los guardias en el pasillo. Luneth se removió entre las sábanas de seda, que se sentían demasiado frías y demasiado extrañas contra su piel.

Su mente era un torbellino de imágenes: la mirada de odio de su tía Lisandra, el rostro desencajado de Ricardo y, por encima de todo, la figura imponente de Ethan. Él le había dicho que era su "compañera", pero también que era un "punto débil". La palabra *arma* resonaba en sus oídos con una vibración siniestra. ¿Cómo podía ella, que apenas había aprendido a levantar la voz, convertirse en un arma para un Rey?

Incapaz de seguir fingiendo que dormía, Luneth se levantó. Se puso una bata de terciopelo oscuro que las doncellas habían dejado para ella y caminó hacia el gran ventanal. El balcón privado de su suite daba a un patio interior, pero más allá, se divisaba una torre solitaria que se alzaba hacia la luna plateada. Por instinto, por ese tirón invisible en su pecho que ahora sabía que era el vínculo, Luneth supo que Ethan estaba allí.

Sin pensarlo demasiado, esquivando el miedo a ser reprendida, abrió la puerta de su habitación. Los dos guardias apostados fuera se tensaron de inmediato, cruzando sus lanzas.

—La señorita debe permanecer en sus aposentos por orden del capitán Caspian —dijo uno de ellos, con la voz profunda y carente de emoción.

—Necesito aire —replicó Luneth, sorprendiéndose de la firmeza en su propia voz—. Y sé que el Rey no duerme. Si intentáis detenerme, tendréis que explicarle a vuestro soberano por qué habéis bloqueado el camino de su *mate*.

Los guardias intercambiaron una mirada de duda. La palabra "mate" tenía un peso sagrado en su cultura. Lentamente, bajaron las armas y le permitieron pasar.

Luneth caminó por los pasillos en penumbra, guiada únicamente por la conexión que latía en su sangre. Subió una escalera de caracol estrecha hasta llegar a una terraza abierta en lo alto de la torre sur. El aire gélido de la montaña la golpeó de lleno, pero no retrocedió.

Allí estaba él.

Ethan no llevaba su corona, ni su capa de piel de lobo, ni su armadura grabada. Estaba de espaldas a ella, apoyado en el pretil de piedra, con el torso desnudo a pesar del frío glacial. El vapor de su respiración se elevaba en el aire nocturno como pequeños fantasmas.

—Sabía que vendrías —dijo él, sin volverse. Su voz era un susurro ronco que se perdía en la inmensidad del paisaje—. El vínculo está inquieto esta noche. Puedes sentir mi peso, ¿verdad?

Luneth se acercó lentamente, sus pasos apenas audibles sobre la piedra.

—Siento... una tormenta. Siento que el aire aquí arriba quema, Ethan. ¿Por qué estás aquí solo?

Él soltó una risa amarga y finalmente se giró. Bajo la luz cruda de la luna, el rostro de Ethan Dark'Raven no era el de un monarca invencible. Sus ojos dorados estaban rodeados de sombras oscuras, y su mandíbula, siempre tensa, parecía a punto de quebrarse.

—A veces, la corona pesa tanto que siento que me hundirá en el suelo —confesó él, mirándola con una vulnerabilidad que desarmó a Luneth—. En el salón, frente a los Alfas, debo ser el depredador más grande. Debo ser el que no duda, el que no siente dolor. Pero aquí... aquí solo soy el último de un linaje que se desmorona.

Luneth se detuvo a un paso de él. Al estar tan cerca, pudo ver lo que las sombras habían ocultado antes. En el pecho de Ethan, justo sobre el corazón, había una cicatriz horrible, una marca de garras profundas que parecían haber intentado arrancarle la vida. Pero no era la única. Su espalda era un mapa de dolor: cortes de espada, marcas de látigo y quemaduras que hablaban de batallas que no estaban en los libros de historia.

Luneth ahogó un grito y, sin poder evitarlo, extendió la mano. Sus dedos rozaron la piel rugosa de la cicatriz sobre su corazón. Ethan se tensó, un gruñido bajo nació en su garganta, pero no se alejó. Al contrario, cerró los ojos y se inclinó hacia el toque de ella.

—¿Quién te hizo esto? —preguntó Luneth con un nudo en la garganta.

—La lealtad tiene un precio, Luneth —respondió él, abriendo los ojos, que ahora brillaban con una tristeza infinita—. Estas marcas no son solo de enemigos. Algunas son de mi propio padre, que quería "fortalecerme". Otras son de miembros del consejo que intentaron asesinarme cuando apenas era un joven Alfa. Para gobernar a los lobos, tienes que demostrar que eres el que más puede sangrar y seguir en pie.

—Es horrible —murmuró ella, sus ojos llenándose de lágrimas—. Te tratan como a una bestia de carga.

—Lo soy —dijo Ethan, tomando la mano de Luneth y presionándola con fuerza contra su pecho, donde el latido de su corazón era un galope frenético—. Soy la bestia que mantiene a raya a los monstruos que hay fuera de estos muros. Pero tú... tú eres la primera cosa en mi vida que no se siente como una carga. Y eso me aterra.

Luneth lo miró a los ojos, sintiendo la inmensidad de su carga. Por primera vez, no vio al Rey que la había "salvado" para usarla, sino a un hombre que estaba desesperadamente solo en su trono de obsidiana.

—¿Por qué te aterra? —preguntó ella.

—Porque por primera vez en mi vida, tengo algo que perder que no es un territorio o una corona —dijo Ethan, su voz quebrándose ligeramente—. Si el consejo descubre lo mucho que significas para mi equilibrio, te usarán para destruirme. Me pedirán que elija entre el reino y tú. Y temo la respuesta que daré.

—Ethan... —Luneth dio el paso que faltaba y rodeó su cintura con sus brazos, apoyando la mejilla en su pecho desnudo. El calor que emanaba de él era como un incendio en medio de la nieve—. No tienes que llevarlo todo solo. Dijiste que el vínculo nos une. Si tú sangras, yo sangro. Si tú luchas, yo lucharé.

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✨✨Esmeralda Guzman✨✨
me encantó la historia después de todo lo vivido luneth tiene su familia y el amor de Ethan 😍😍😍😍😍😍
Lilith🇦🇷♑😈💜♀️
No era que asesinaron a los padres, y cómo la ayudó la madre? si es fiambre? desde la tumba la ayudó? 🤔🤔🤔😁😁😁😁
Mimi Luna
Espero más capitulos de favor ☺️
Mimi Luna
Muy buena novela
Yadira Salgado
que pasa??? ya no hay más??? estoy muy emocionada con la novela y ya no hay más, sugerencia habían de poner novelas completas
Leydis Ochoa: aún no termina, aún quedan 10 capítulos 🥰
total 1 replies
✨✨Esmeralda Guzman✨✨
pobre Ethan el enemigo bajo su techo
Anonymous
No me gusta las novelas que te dejan pensando y q paso este es el final sin sentido. Estaba muy interesante la trama se daño con el abrupto final.😭😭
Leydis Ochoa: No, la historia no ha terminado, aún faltan 10 capítulos ( como yo la tengo guardada) (aquí dividí los capítulos en dos) la historia aún continua.
total 1 replies
Gloria Cruz
es fascinante
Gloria Cruz
me gusta esta hhistoria
Seok
Me encanta, ¡Pobre Luneth😢! Todo lo que ha pasado...
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