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La Luna Del Rey.

La Luna Del Rey.

Status: Terminada
Genre:Romance paranormal / Pareja destinada / Hombre lobo / Mujer despreciada / Completas
Popularitas:195.9k
Nilai: 4.3
nombre de autor: Leydis Ochoa

En un mundo donde la sangre llama a la venganza y el destino teje hilos inquebrantables, ella, la Omega despreciada, se alzará para reclamar no solo un trono, sino el corazón de un Rey. Pero un amor tan puro puede ser la debilidad más letal en un reino oscuro.

[En edición]

NovelToon tiene autorización de Leydis Ochoa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 19

La primera noche en el Castillo de Obsidiana no trajo el descanso que Luneth tanto anhelaba. El silencio de la fortaleza era denso, casi tangible, interrumpido únicamente por el aullido del viento filtrándose entre las gárgolas de piedra y el rítmico caminar de los guardias en el pasillo. Luneth se removió entre las sábanas de seda, que se sentían demasiado frías y demasiado extrañas contra su piel.

Su mente era un torbellino de imágenes: la mirada de odio de su tía Lisandra, el rostro desencajado de Ricardo y, por encima de todo, la figura imponente de Ethan. Él le había dicho que era su "compañera", pero también que era un "punto débil". La palabra *arma* resonaba en sus oídos con una vibración siniestra. ¿Cómo podía ella, que apenas había aprendido a levantar la voz, convertirse en un arma para un Rey?

Incapaz de seguir fingiendo que dormía, Luneth se levantó. Se puso una bata de terciopelo oscuro que las doncellas habían dejado para ella y caminó hacia el gran ventanal. El balcón privado de su suite daba a un patio interior, pero más allá, se divisaba una torre solitaria que se alzaba hacia la luna plateada. Por instinto, por ese tirón invisible en su pecho que ahora sabía que era el vínculo, Luneth supo que Ethan estaba allí.

Sin pensarlo demasiado, esquivando el miedo a ser reprendida, abrió la puerta de su habitación. Los dos guardias apostados fuera se tensaron de inmediato, cruzando sus lanzas.

—La señorita debe permanecer en sus aposentos por orden del capitán Caspian —dijo uno de ellos, con la voz profunda y carente de emoción.

—Necesito aire —replicó Luneth, sorprendiéndose de la firmeza en su propia voz—. Y sé que el Rey no duerme. Si intentáis detenerme, tendréis que explicarle a vuestro soberano por qué habéis bloqueado el camino de su *mate*.

Los guardias intercambiaron una mirada de duda. La palabra "mate" tenía un peso sagrado en su cultura. Lentamente, bajaron las armas y le permitieron pasar.

Luneth caminó por los pasillos en penumbra, guiada únicamente por la conexión que latía en su sangre. Subió una escalera de caracol estrecha hasta llegar a una terraza abierta en lo alto de la torre sur. El aire gélido de la montaña la golpeó de lleno, pero no retrocedió.

Allí estaba él.

Ethan no llevaba su corona, ni su capa de piel de lobo, ni su armadura grabada. Estaba de espaldas a ella, apoyado en el pretil de piedra, con el torso desnudo a pesar del frío glacial. El vapor de su respiración se elevaba en el aire nocturno como pequeños fantasmas.

—Sabía que vendrías —dijo él, sin volverse. Su voz era un susurro ronco que se perdía en la inmensidad del paisaje—. El vínculo está inquieto esta noche. Puedes sentir mi peso, ¿verdad?

Luneth se acercó lentamente, sus pasos apenas audibles sobre la piedra.

—Siento... una tormenta. Siento que el aire aquí arriba quema, Ethan. ¿Por qué estás aquí solo?

Él soltó una risa amarga y finalmente se giró. Bajo la luz cruda de la luna, el rostro de Ethan Dark'Raven no era el de un monarca invencible. Sus ojos dorados estaban rodeados de sombras oscuras, y su mandíbula, siempre tensa, parecía a punto de quebrarse.

—A veces, la corona pesa tanto que siento que me hundirá en el suelo —confesó él, mirándola con una vulnerabilidad que desarmó a Luneth—. En el salón, frente a los Alfas, debo ser el depredador más grande. Debo ser el que no duda, el que no siente dolor. Pero aquí... aquí solo soy el último de un linaje que se desmorona.

Luneth se detuvo a un paso de él. Al estar tan cerca, pudo ver lo que las sombras habían ocultado antes. En el pecho de Ethan, justo sobre el corazón, había una cicatriz horrible, una marca de garras profundas que parecían haber intentado arrancarle la vida. Pero no era la única. Su espalda era un mapa de dolor: cortes de espada, marcas de látigo y quemaduras que hablaban de batallas que no estaban en los libros de historia.

Luneth ahogó un grito y, sin poder evitarlo, extendió la mano. Sus dedos rozaron la piel rugosa de la cicatriz sobre su corazón. Ethan se tensó, un gruñido bajo nació en su garganta, pero no se alejó. Al contrario, cerró los ojos y se inclinó hacia el toque de ella.

—¿Quién te hizo esto? —preguntó Luneth con un nudo en la garganta.

—La lealtad tiene un precio, Luneth —respondió él, abriendo los ojos, que ahora brillaban con una tristeza infinita—. Estas marcas no son solo de enemigos. Algunas son de mi propio padre, que quería "fortalecerme". Otras son de miembros del consejo que intentaron asesinarme cuando apenas era un joven Alfa. Para gobernar a los lobos, tienes que demostrar que eres el que más puede sangrar y seguir en pie.

—Es horrible —murmuró ella, sus ojos llenándose de lágrimas—. Te tratan como a una bestia de carga.

—Lo soy —dijo Ethan, tomando la mano de Luneth y presionándola con fuerza contra su pecho, donde el latido de su corazón era un galope frenético—. Soy la bestia que mantiene a raya a los monstruos que hay fuera de estos muros. Pero tú... tú eres la primera cosa en mi vida que no se siente como una carga. Y eso me aterra.

Luneth lo miró a los ojos, sintiendo la inmensidad de su carga. Por primera vez, no vio al Rey que la había "salvado" para usarla, sino a un hombre que estaba desesperadamente solo en su trono de obsidiana.

—¿Por qué te aterra? —preguntó ella.

—Porque por primera vez en mi vida, tengo algo que perder que no es un territorio o una corona —dijo Ethan, su voz quebrándose ligeramente—. Si el consejo descubre lo mucho que significas para mi equilibrio, te usarán para destruirme. Me pedirán que elija entre el reino y tú. Y temo la respuesta que daré.

—Ethan... —Luneth dio el paso que faltaba y rodeó su cintura con sus brazos, apoyando la mejilla en su pecho desnudo. El calor que emanaba de él era como un incendio en medio de la nieve—. No tienes que llevarlo todo solo. Dijiste que el vínculo nos une. Si tú sangras, yo sangro. Si tú luchas, yo lucharé.

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Soco Sanchez
ojalá que salga bien,
Soco Sanchez
guau 😍😍😍
Soco Sanchez
ésto me tiene toda emocionada🥰🥰🥰🥰🥰👏👏
Soco Sanchez
el amor despertara a la loba y seguirá cómo es 🥰🥰🥰
Soco Sanchez
yo e quiero dejar de leer,es tán intenso y espero que no me dejé a medias😭😭
Rusi Jmz
Excelente, Mucho éxito 🤗🫶🏼
Brenda
exelente
Gladis Noemí
me gusto mucho!!!!atrapante!!!
Gladis Noemí
me encantó!!! atrapante desde el comienzo!!!👏👏
Aivin Matos
Hermosa novela, interesante, entretenida y sin capitulos de sexo explícito. Imaginar esos reinos, esas luchas y esa conexión entre el rey y su luna hizo que mi gusto por este tipo de novela me guste más. Gracias por compartir tu talento..
Maria Alicia Roa Rodriguez
buena historia,pero autora trata de recordar los nombres de tus personajes, Silvio era el alfa traidor y Lisandra era la tia de Luneth,de todos modos felicidades
Maria Alicia Roa Rodriguez
autora, cambiaste el nombre de la tia y el tío,no se llamaba Lisandra y Ricardo? además Roderick era el primo,no el general del rey
Maria
y Caspian???
Des
🥰🥰🥰
Yaneth Castañeda
3n todos lados hay gente miserable/Curse//Curse//Curse/
Luz Mery Suarez
y cuando se van a marcar ❓
Luz Mery Suarez
autora aquí necesitamos una reina con coraje y poderes que no se deje pisotear por nadie más ya es hora que deje la fragilidad y se apersone del título y el trabajo que le fue encomendado ya estubo bueno de sumicion .
Luz Mery Suarez
ya debería haber dejado sin lobo a toda esa maldita escorea
Luis alberto Dela cruz
tengo la sensación de que es demasiada bien les juro que mis ojitos brillan y no den otra cosa me da caries mucha caries mucha miel pero tienes razón ella qué bueno que en vez de que lo vea como algo horrible bueno no menos de lo que ella pasó va pero aún así es bonito hermoso
Luis alberto Dela cruz
bueno estamos hablando del clima él muy preocupado porque no se vaya a mojar diablos qué intensidad de este hombre no soy ella pero ya temblar mis piernitas jajajajajaja jajajaja jajajaja 👏👏👏❤️🥰
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