NovelToon NovelToon
Luz De Luna Y Sombras Del Abismo.

Luz De Luna Y Sombras Del Abismo.

Status: Terminada
Genre:Aventura / Romance / Completas
Popularitas:2.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Leydis Ochoa

En un mundo donde la luna es testigo de secretos oscuros y los demonios acechan en las sombras, un amor prohibido desafiará el destino.

NovelToon tiene autorización de Leydis Ochoa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Epílogo

Diez años después.

El tiempo tiene una forma curiosa de suavizar las aristas del dolor. En la provincia de Eloria, los relatos sobre la Gran Grieta y el Rey de las Sombras se habían convertido en historias que los abuelos contaban junto al fuego, no para asustar a los niños, sino para recordarles el valor de la unión.

La aldea Alarcón ya no era una fortaleza cerrada. Se había convertido en una ciudad abierta, un centro de comercio y aprendizaje donde las razas coexistían en un equilibrio delicado pero firme. Los edificios de madera habían dado paso a estructuras más sólidas de piedra blanca y pizarra, adornadas con grabados de lobos y estrellas.

Emara Alarcón caminaba por la calle principal, saludando a los vecinos con una sonrisa tranquila. A sus treinta años, su rostro reflejaba una sabiduría que iba más allá de sus años. Su cabello oscuro ahora tenía algunas hebras de plata, un recordatorio físico del poder que una vez albergó y que ahora utilizaba solo para sanar y proteger el equilibrio de la naturaleza.

Se dirigió hacia la escuela de la aldea. Allí, Arturo, ya muy anciano pero con la mente tan clara como un manantial, enseñaba a un grupo de niños de diversos orígenes. Había pequeños lobos con orejas inquietas, niños humanos de ojos curiosos y un par de pequeños con el brillo violeta en la mirada que delataba su ascendencia del Abismo.

—Y así fue como la Vidente y el Príncipe Traidor sellaron el vacío —decía Arturo, cerrando un libro encuadernado en cuero—. Pero recordad, niños: el sello no es de piedra. El sello es vuestra voluntad de ser amigos, de no dejar que el odio crezca en vuestros corazones.

Emara sonrió desde la puerta. Al verla, los niños se levantaron de un salto.

—¡Lady Emara! ¡Cuéntanos la parte del dragón de sombra! —gritó un pequeño Alcalá.

—Esa historia la dejamos para mañana —respondió ella con una caricia en la cabeza del niño—. Ahora id a casa, vuestros padres os esperan para el almuerzo.

Al salir, Emara se encontró con Kellan. Él la esperaba bajo el gran arco de entrada. A pesar del paso de los años, seguía teniendo esa apostura que la hacía suspirar. Llevaba una túnica de guardián y una espada sencilla al cinto, aunque rara vez tenía que usarla.

—¿Otra vez con las leyendas, Arturo? —preguntó Kellan con un tono divertido mientras se acercaba a su esposa.

—Alguien tiene que mantener viva la verdad, muchacho —replicó Arturo con un guiño—. Especialmente ahora que os habéis vuelto tan... domésticos.

Emara y Kellan caminaron juntos hacia su hogar, que se encontraba en una colina cercana. En el camino, pasaron por el cementerio. Se detuvieron un momento ante la tumba de Tibor y la de Sergio. Amanda, ya anciana, estaba allí plantando flores frescas.

—Hola, Emara. Hola, Kellan —dijo Amanda con voz serena—. Sergio estaría orgulloso de ver cómo corretean los cachorros por la plaza. Siempre decía que Eloria era demasiado pequeña para tanto odio.

—Lo está, Amanda —dijo Emara, dándole un apretón en la mano—. Él fue el primero que nos enseñó a luchar por algo más que por nosotros mismos.

Al llegar a su casa, dos figuras pequeñas salieron corriendo a recibirlos. Eran un niño y una niña, de unos siete y cinco años. Tenían el cabello oscuro de Emara y los ojos profundos de Kellan.

—¡Papá! ¡Mamá! ¡Mirad lo que he encontrado en el arroyo! —gritó el mayor, Astor, mostrando una piedra que brillaba con una luz residual—. Es un fragmento de estrella, ¿verdad?

Kellan tomó la piedra y la examinó, intercambiando una mirada significativa con Emara. No era una estrella; era una de las gemas que se usaban antiguamente para canalizar magia, un resto de la era de los pactos.

—Es un recordatorio, hijo —dijo Kellan con voz suave—. De que el mundo es mucho más grande y misterioso de lo que parece. Guárdala bien, pero recuerda que el verdadero brillo está en cómo la uses.

Esa tarde, mientras el sol se ocultaba y la luna llena comenzaba a asomar por el horizonte, Emara y Kellan se sentaron en el porche de su casa. El aire estaba cargado con el aroma de los jazmines y el sonido lejano de la ciudad que despertaba a la vida nocturna.

—¿Te arrepientes alguna vez? —preguntó Emara, rompiendo el silencio—. De haber dejado atrás el Abismo, tu poder... tu inmortalidad.

Kellan la miró, y en sus ojos humanos vio un amor que ningún ser eterno podría comprender jamás.

—Cada mañana, cuando me despierto con el dolor en la espalda y el frío en los pies, sonrío. Porque sé que esos dolores significan que estoy vivo. Que mi tiempo es limitado, y eso hace que cada segundo que paso contigo y con nuestros hijos sea sagrado. El Abismo era vasto, pero estaba vacío. Este mundo es pequeño, pero está lleno de ti.

Emara apoyó la cabeza en su hombro, sintiendo el ritmo constante de su corazón.

—El susurro de la luna empezó todo esto —dijo ella—. Un encuentro prohibido en el bosque, un pacto sellado con un beso. Parecía una tragedia escrita por las estrellas.

—Resultó ser una canción de esperanza —concluyó él.

La luna alcanzó su cenit, iluminando Eloria con una luz blanca y pura. Abajo, en la ciudad, se encendieron las lámparas. No había guardias nerviosos, ni miedo a lo que acechaba en los árboles. El equilibrio se mantenía, no por la fuerza de un dios o la magia de una vidente, sino por la simple y poderosa voluntad de los que habían decidido dejar de ser enemigos para convertirse en hermanos.

Emara cerró los ojos y, por un instante, sintió la presencia de todos los que habían pasado antes que ella. Sintió a Sergio, a Tibor, a Arilsa, y a la Vidente original. Todos eran parte de la misma trama, hilos de una red que se extendía hacia el futuro.

Eloria estaba a salvo. El pasado era una lección, el presente era un regalo y el futuro... el futuro era un libro abierto que ellos escribirían día a día, bajo la mirada eterna de la luna que, por fin, había dejado de lamentarse para empezar a bendecir.

—Te amo, Kellan —susurró ella.

—Te amo, Emara. Hasta el último de mis días.

Y así, bajo la luz plateada, la loba y el hombre que fue demonio contemplaron el mundo que habían salvado, sabiendo que, aunque la oscuridad siempre intentaría volver, ellos —y los que vendrían después— siempre tendrían la luz necesaria para encontrar el camino de regreso a casa.

FIN

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play