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LA HERMANDAD DEL AMO

LA HERMANDAD DEL AMO

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Reencuentro / Fantasía épica / Completas
Popularitas:159
Nilai: 5
nombre de autor: Maria Trinidad Raquel Reig Mateu

Dos amigos, un destino marcado por la sangre y una búsqueda desesperada. Cuando su amiga de la infancia desaparece sin dejar rastro, Joan y Ralph deberán despertar el poder oculto de sus linajes. Desde las sombras de la Hermandad del AMO hasta los secretos prohibidos de civilizaciones ancestrales, descubrirán que la realidad es solo un velo... y que para rescatar a quien aman, primero deben aceptar quiénes son en realidad.
En el juego del AMO, la lealtad es un mito y la sangre es la única moneda. ¿Estás listo para cruzar el umbral?

NovelToon tiene autorización de Maria Trinidad Raquel Reig Mateu para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 24: SANGRE Y FUEGO

Los tres hombres se introdujeron en la selva de nuevo. Bruno iba detrás explicándoles el plan. Se pararon en el lugar donde se reencontraron los seis amigos. Entonces Bruno como un viejo sabueso escudriñó el lugar, logrando descubrir las huellas.

-Han estado aquí. Sigamos el rastro.

Por otra parte, Frank, maldiciendo su suerte se encontró con un wytches humanoide. Se quedó paralizado, pues era la primera vez que se encontraba con uno.

- ¿Quién eres tú? – exclamó con desprecio.

- Eso no importa, solo me interesa hacer un trato contigo – dijo con ojos de lagarto anaranjados – ¿estás dispuesto?

- Depende de lo que sea.

- Hacer desaparecer a los dos desertores y a Bruno. A cambio te daré el poder que ansía Bruno y yo me convertiría en tu servidor.

- ¿Me tomas el pelo? – dijo desconfiado.

- ¿Aceptas o no? … no tengo tiempo que perder.

- Acepto.

- Bien, te voy a llevar lo más cerca de donde están esos desertores. Elimínalos con tus manos y no uses pistola. Es la única forma de acabar con ellos.

En un abrir y cerrar de ojos se vio bordeando la zona sagrada de Kalakmul. Dio unos pasos y vio cerca del pantano a los seis amigos. Se fijó en Annie, pues ya la había visto cuando los vio por primera vez y se juró probar ese bomboncito de chica, así como si lograba matar a Bruno antes de que hiciera ese dichoso Ritual hacerlo él con Vicky.

-Bien, ¿qué me dices?, ¿podrás acabar con ellos?

- Está chupado, solo tienes que ponérmelos en bandeja.

Los seis reanudaron la marcha. Llegaron a la zona de Kalakmul, allí se encontraron con un par de jaguares que les impedían el paso. Solo Annie y Vicky se resguardaron a las espaldas de sus amigos.

- No temer nada. Dar pasos lentísimos hacia atrás. - todos le obedecieron hasta que escucharon un gruñido estridente a sus espaldas, un sonido tan familiar que Annie antes de ver que eran wytches palideció.

- Ralph son esos bichos raros que vimos en el pozo del diablo – dijo con voz temblorosa al voltearse y confirmar su sospecha. Al escucharla Ralph se volteó y se colocó de perfil de ambos lados manteniendo a Annie a sus espaldas, más al centro, ya que al otro lado estaba Joan con la misma posición con Vicky, Sally miraba a los wytches mientras que a sus espaldas Jack se centraba en los guardianes. Formando una cruz entre los seis.

- Ralph a la de tres nos lanzamos contra los wytches. Sally, tu quédate en la retaguardia junto a Jack y en caso de que aparezcan más intervienes. Jack cuida de las chicas.

A la cuenta de tres, alguien se lanzó como una flecha sobre los wytches, lo que aprovecharon Sally y Jack para hacer escudos de las chicas. Los Jaguares, observaban la batalla sin intención de intervenir. Annie pronto sintió que alguien la abrazaba para arroparla, se volteó y vio su amiga Vicky que miraba preocupada a Joan.

- Nos han rodeado, Annie. – le dijo asustada Vicky. Jack se les unió sin darse cuenta de que también Sally había entrado en esa batalla al aparecer un tercer wytches.

La batalla estaba igualada en el centro, Jack notó algo raro a sus espaldas. Se volteó y al ver otro, se abrazó a las chicas dando la orden de tirarse al suelo. Joan que había visto también el ataque sorpresa de un insecto wytches tomó de las dos patas al wytches que tenía enfrente, le colocó el pie en el estómago y lo lanzó contra el otro, corrió para ayudar a Jack a proteger a las chicas, pues los dos chocaron y explosionaron.

Mientras veían como se quemaban, se les unieron Ralph y Sally, los cuales hicieron que los suyos también chocarán lejos. Los seis se dirigieron sin temor a los Jaguares guardianes, que les hicieron una reverencia y luego los guiaron hasta la cascada de Msol-ha. Una vez allí les indicaron con la cabeza que entraran.

A la espera de que finalizara la pelea entre los wytches y los desertores, Bruno se mantenía oculto junto a sus tres hombres. Estaba enfurecido porque no tenía noticias de Frank y él había encontrado a las chicas antes de que lo hiciera él. Cuando vio que los seis amigos lograban el consentimiento de los guardianes para acceder a la cascada Msol-ha. Dio la orden de seguirles dando la espalda a los guardianes.

Dieron pasos muy lentos y memorizando donde colocaban los pies para no hacer crujir las hojas a su paso. El momento de salir de su escondite vino cuando los guardianes tras ver introducirse a los amigos en la cascada regresaron a su lugar desvaneciéndose ipso facto.

Salieron corriendo sin mirar atrás, cuando un grito de terror le congeló la sangre. Uno de los guardianes salió de su guarida dimensional, el que iba penúltimo se dio la vuelta sin poderlo evitar y otro guardián se le abalanzó destrozándole la cara. Por su parte Bruno junto a Simon siguieron, corriendo tan rápido como le fue posible hasta alcanzar la cascada Msol-ha, donde entraron.

- Ese maldito Frank, espero que les sirva de banquete. Por su culpa he perdido a dos de mis mejores hombres. – masculló furioso Bruno. Adentrándose más por una cueva subterránea.

Espantado vio el terrible espectáculo de ser devorados a dos de sus amigos de juergas, maldijo mil veces a Bruno por ser tan cobarde y codicioso. Mientras su cuerpo temblaba de pensar en tener que arriesgarse para llegar hasta la cascada y entrar dentro. Debatiéndose para dar el paso sintió una presencia tras él.

- ¿A qué esperas para actuar? – Aseveró el wytches. Frank se volteó sudando y pálido.

- ¿Actuar? Es mejor esperar a que se maten entre ellos. Entonces me haré con la llave maestra, poseeré a esa puta de Sanders y seré tu jefe. – dijo despreocupado. El wytches escuchándolo pasó de ser un humanoide a un feroz depredador que lo devoró sin piedad.

La selva quedó en silencio, solo soplando el viento como barriendo los desechos de aquellos residuos orgánicos que se esparcían para alimentar a otros depredadores.

Que al llamado de la carne y la sangre acudían con gran parsimonia.

El estruendo de la catarata quedó atrás, sustituido por un siseo rítmico y un calor que derretía las suelas de las botas. El grupo de amigos se encontraba frente a las Agujas de Fuego: una serie de formaciones rocosas tan finas como cuchillos que cruzaban un lago de lava burbujeante.

- No miréis abajo - advirtió Ralph, encabezando la marcha con pasos calculados. - Los gases son tóxicos; si respiráis muy profundamente, las llamas os quemarán por dentro.

Justo cuando faltaban tres formaciones rocosas para que Annie alcanzara la última elevación, varios disparos impactaron en su roca, levantando una nube de esquirlas. Joan que cerraba la expedición se lanzó sin pensarlo para tomar a Annie de la cintura y quedar colgado de la pared volcánica en la que se quemó la espalda al chocar haciendo de escudo de Annie.

- Ah – el grito expresó con claridad lo que estaba sintiendo Joan al notar su piel quemándose la pared volcánica. El olor se expandió por todo el lugar.

- ¡Annie dame la mano! – se desesperó Ralph que se había tumbado en el suelo para ayudarla a subir.

Nuevos disparos retumbaron por toda la cavidad. Tras poner a salvo a Annie y Joan, vieron que Bruno estaba frente a ellos, sudado, con el uniforme quemado, pero sus ojos inyectados en sangre.

- ¡Se acabó el juego! - rugió Bruno, apuntando con su arma- ¡Estáis acorralados! Vicky, ven aquí o verás cómo tus amigos caen al magma uno por uno.

Lo que Bruno no sabía era que el calor no solo emitía gases. En las sombras de la bóveda, algo se movía. Un scryech, un guardián con forma arácnida observaba el festín de almas que acababa de entrar en su dominio. Cuando iniciaron la marcha Bruno y Simon por el camino de elevaciones rocosas finas, una feroz sombra se abalanzó sobre ellos.

- ¡Salgamos de aquí esto se pone feo! - gritó Sally, a ver la distorsión del aire sobre la cabeza de Bruno.

El scryech atacó al hombre de Bruno, un grito desgarrador retumbó por toda la cavidad mientras era arrastrado hacia la oscuridad del techo. Bruno, preso del pánico, empezó a disparar a ciegas, provocando que las bolsas de gas del suelo estallaran en columnas de fuego.

- ¡Corred sin mirar atrás! - ordenó Joan a los demás. Todos obedecieron desapareciendo en la oscuridad del túnel que se abría ante ellos. Solo Joan se quedó esperando a Bruno quería poner fin al sufrimiento de Vicky y al maldito ritual.

Joan y Bruno se enfrentaron en la roca más estrecha, rodeados de llamaradas. Fue un combate sucio: golpes de codo, agarres y el calor asfixiante. En un movimiento maestro, Joan usó la propia inercia de Bruno en su contra. Cuando el militar lanzó un golpe de gracia, Joan se agachó, dejando que Bruno perdiera el equilibrio.

- Disfruta de tu poder absoluto - le espetó Joan, mientras Bruno se resbalaba hacia el abismo de lava.

El túnel los llevó a un cruce de pasadizos, cada cual más oscuro y tenebroso a sus ojos. En ese momento Vicky se volteó para preguntarle a Joan, percatándose que no iba con ellos, pero sí unos ojos anaranjados que los veían con una frialdad absoluta.

El lugar empezó a temblar, desprendiéndose arenilla y piedras de la pared rocosa, el suelo se estaba abriendo con grietas que se iban alargando. Annie se abrazó a Ralph buscando refugio.

- Ralph tengo el mapa donde está ubicada la llave maestra. – le dijo al tiempo que escuchaba un susurro en su oído. Se lo entregó en modo automático y Ralph rápidamente ordenó que siguieran por el túnel de la izquierda.

- Espera Ralph, Joan todavía no nos ha dado alcance – dijo y se volvió a voltear mirando hacia el túnel por el que hacía unos momentos había visto unos ojos anaranjados.

- No hay tiempo que perder. – insistió Ralph – Joan nos rastreará.

- Sigamos – exclamó Joan saliendo del túnel corriendo, su rostro ensangrentado mostraba una raja que le cruzaba la mejilla izquierda, junto con moratones y la ceja derecha con una brecha también considerable fruto de su pelea con Bruno.

Al verle Vicky fue a su encuentro, lo abrazó, los temblores de su cuerpo eran palpables para Joan. La calmó con un afectuoso abrazo. Mientras Jack cogía de la mano a Sally para introducirse dentro del túnel indicado por Ralph, que le siguió con Annie a su lado, finalmente Joan con Vicky se fueron tras ellos.

Salieron a una enorme cavidad, en la bóveda había un círculo que ocupaba la luna llena de esa noche. Cuya luz azulada entraba como un tubo energético hacia un altar redondo y donde se fusionaba a una luz cegadora dorada. Era como poner al sol y a la luna frente a frente para que conectaran con su fulgurante brillo.

Se acercaron al altar colocándose en torno a la mesa, pero sin lograr ver qué objeto brillaba con ese dorado cegador como los rayos del sol. Un golpe seco, les pilló desprevenidos y como un viento huracanado barrió la cavidad. Apagando las luces y quedando a oscuras, con un silencio sepulcral.

FIN DE LA PRIMERA PARTE.

CONTINUARÁ

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