Amira es la única hija del Archiduque Vahva, y como toda chica de su edad, su mayor deseo es casarse y tener hijos, ser una buena esposa y una excelente madre, pero su deseo tiene un gran obstáculo y es ese es su reputación y es que desde los 6 años se ha ganado el nombre de la “muerte coral”, debido a su color de cabello, y a que desde edad Amira ya era tan letal como su padre, un hombre que mataba a sus enemigos sin miramientos.
Amira, criada por su padre para tomar su lugar, era una de las mejores, por no decir la mejor, de todo el imperio de Ópalo, llevando con orgullo el nombre de su familia y acabando con aquellos que amenazaban al imperio y a sus habitantes sin contemplación.
A pesar de sentirse feliz con ser la sucesora de su padre, Amira deseaba formar una familia, pero los hombres huían de ella como si se llevara la peste, pero a pesar de eso Amira no pensaba rendirse hasta encontrar el verdadero amor, lo que Amira no sabe, es que ese amor está más cerca de lo que cree.
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Capítulo 24
Herman e Iliana comenzaron a hablar uno del otro, al principio eran cosas básicas y superficiales, y la formalidad no se perdió en ningún momento, pero como si fueran almas gemelas, muy pronto entraron en confianza e incluso la etiqueta quedó parcialmente de lado.
- Oh, eres muy tierno, jamás creí que fuera así como te enamoraste de Amira, es tan romántico – le dice Iliana a Herman, y es que este le contó cómo fue que se enamoró de la pelicoral.
- Lo es verdad, ese día supe que ella sería la mujer de mi vida, y di todo de mí para ser digno de ella – le responde Herman.
- Y lo hiciste, lo que te dije cuando llegaste es verdad, a Amira le interesas, así que si yo fuera tú no esperaría mucho para hacer su compromiso oficial – le responde Iliana.
- Tiene razón, pero quiero hacer algo especial para ella, ¿algún consejo?, si bien he aprendido mucho sobre ella estas semanas, aún hay cosas que no sé, y quiero que este momento sea algo que ella pueda recordar con una sonrisa en su rostro – le dice Herman a Iliana, quien sin dudarlo le comienza a dar varios puntos que seguro serían del gusto de su amiga.
- Amira es alguien sencilla, pero como a toda dama le gustan las joyas, pero prefiere aquellas que son sencillas y no tan ostentosas, también es fiel partidaria de la intimidad, ella prefiere que los momentos íntimos no se lleven a cabo en donde haya muchas personas, pero tomando en cuenta que aún no están comprometidos, no sería muy bien visto que se reúnan a solas, lo que te podría complicar un poco las cosas – le aconseja Iliana.
- Creo que tengo algunas ideas, muchas gracias su majestad, la verdad creí que pasaría todo el día encerrado en mi habitación o escondiéndome en mi propia casa, su invitación fue una bendición para mí, en más de una manera – le dice Herman, con una mirada llena de gratitud.
- ¿Escondiéndose en su propia casa?, ¿acaso tiene problemas con sus padres? – le pregunta Iliana, intrigada y a la vez preocupada por su nuevo amigo.
- No, por supuesto que no, es por una amiga de mi hermana – le responde Herman, para después contarle sobre el actuar de la joven Lorea, así como lo que la pelirrosa causa en él, y la verdad para Herman fue un alivio poder hablarlo con alguien.
- Puedo entender por qué te escondes, seguramente es muy incómodo para ti, ¿Amira sabe sobre esto? – le pregunta Iliana cuando Herman termina de hablar.
- No, no me pareció que fuera necesario contárselo, ¿crees que debería hacerlo? – le pregunta Herman a Iliana, a lo que la peliazul se queda callada un rato.
- No, creo que en este caso es mejor que yo sea quien se lo diga, ya que en caso de que lo hagas tú, puede que tus intenciones sean malinterpretadas, ya que le estarías dando importancia a las actitudes de otra mujer, y tomando en cuenta que su compromiso aún no es oficial, lo mejor no es hacer algo que pueda provocar una grieta en su relación – le dice Iliana después de un rato.
Y es que, tras pensarlo un rato, Iliana llegó a la conclusión de que la mejor forma de actuar es que sea ella u Oliver quien le contaran la situación a Amira, de esta manera no habría problemas en un futuro, y es que con este actuar Herman demostraba que la señorita Lorea solo era una molestia que había decidido compartir con sus amigos para desahogarse, sin significar nada más para él, mientras que si se lo contaba Amira, podría malinterpretarse como si intentara justificarse, lo que podría llevar a pensar que Herman tenía o había tenido sentimientos por la señorita en cuestión, algo que obviamente no era cierto, pero era mejor prevenir.
- Si piensas que es lo mejor, yo confío en tu criterio, usted conoces más a Amira que yo – le dice Herman.
- Gracias por la confianza, te aseguro que esta situación no afectará para nada tu relación con Amira – le dice Iliana llena de confianza.
Esa mañana nació entre dos personas una amistad que duraría el resto de su vida, y es que Iliana y Herman habían hecho una conexión al instante, encontrando el uno en el otro ese amigo en quien confiar ciegamente y que sabes que nunca te traicionara.
- Bueno, para este punto mi esposo y Amira ya deben estar terminando de hablar, así que yo digo que vayamos a verlos – dice Iliana y los dos se dirigen al interior del palacio, en donde Amira y Oliver están reunidos en uno de los salones más pequeños.
Al llegar, tanto Oliver como Amira se sorprenden por su repentina llegada, y es que ambos amigos estaban en medio de una pelea de almohadas, las cuales volaban por todo el lugar, y hasta que Iliana no habló, no habían notado su presencia.
- ¿Es enserio?, ustedes no pueden pasar ni 5 minutos juntos sin pelearse – los regaña Iliana, mientras que internamente se pregunta por qué hay tantas almohadas y cojines en el palacio, y es que este parece ser el arma favorita de los amigos cuando se pelean entre ellos, y por alguna razón, todos los palacios y habitaciones estaban muy bien surtidos de estos elementos para descansar, pero que manos de Oliver y Amira tenían otro uso.
- Eso no es cierto, esta vez tardamos 10 – le dice Oliver a su esposa, a la vez que estira su mano hacia ella para que esta se acerque a él, algo que Iliana hace, y sin dudarlo, Oliver sienta a su esposa en su regazo.
- Y lo dices como si fuera un gran logro – le dice Iliana a su esposo, mientras este acaricia su cabello.
- Y lo es, para Amira y para mí, lo es – le responde Oliver y, sin importarle que Amira y Herman estén presentes, besa profundamente a Iliana, beso que la peliazul corresponde de inmediato.
- Creo que estamos sobrando aquí, hay que irnos – le susurra Amira a Herman y la pareja sale dejando a Oliver e Iliana a solas, quienes estaban tan absortos el uno en el otro que no se dan cuenta cuando sus amigos salen.
- Se nota lo mucho que los príncipes herederos se aman – le dice Herman a Amira, mientras ambos caminan hacia la salida.
- Así es, es algo muy lindo verlos juntos – le responde Amira, y Herman, sin que ella se lo espere, toma su mano y se la lleva a los labios.
- Y deseo poder llevar una relación tan hermosa con la mujer que amo, y tengo confianza en que ese deseo se hará realidad – le dice Herman con una sonrisa, y Amira siente como su corazón se acelera por las palabras del joven, sin lugar a dudas se ha enamorado de él, y así como él, ella desea poder demostrarle lo mucho que lo ama, así que seguiría el consejo de su amigo e intentaría comprometerse con Herman lo más pronto posible.