Que se puede decir del amor, así como nos glorifica también crucifica. Esta historia no solo toca una sola forma de amor, existe el amor familiar, el de pareja y el de amistad. Pero no todo es un cuento de hadas, nuestra querida protagonista deberá defender su amor. Podrán vencer cualquier obstáculo y lograr la felicidad. Esta historia nace al son del mariachi donde corazones rotos y enamorados se unen para deleitarse al son de los instrumentos y de aquellas canciones escritas que son poemas vivientes.
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Es mío
Capitulo 24
Cemrre llegó a su casa furiosa, subió de prisa hasta su habitación. Ahí sacó todo el coraje que tenía dentro.
—Maldita, mil veces maldita!!! Voy a acabar contigo, te voy a aplastar, te vas a arrepentir de haber nacido. No te vas a quedar con mi Emiliano, no lo voy a permitir.—gritaba Cemrre y a su vez destrozaba todo lo que podía en su habitación.
Graciela escuchó la trifulca y de inmediato fue a la habitación de Cemrre.
—Hija abre que sucede?—preguntaba Graciela desde la puerta.
—Déjame tranquila!!!—gritó Cemrre
—Cemrre abre esta puerta de inmediato, o le llamaré a tu padre.—dijo Graciela
—No entiendes que quiero estar sola, llámale no me interesa!!—gritaba Cemrre histérica.
—Abre de inmediato. Por favor hija hablemos.—suplicaba Graciela
Cemrre abrió la puerta de su habitación, Graciela se sorprendió al verla.
—Pero que te paso?.—preguntó Graciela
—La maldita de Victoria me lastimó.—respondió Cemrre
—Pero por que?.—preguntaba insistentemente Graciela
—Por que quiero que se largue por donde vino, y deje de estorbarme en el camino. Emiliano es mío mamá, mío. No tienes idea de cómo la estoy odiando.—respondió Cemrre
—Basta Cemrre, no te has puesto a pensar que esa muchacha no tiene la culpa de que no seas correspondida.—dijo Graciela
—Emiliano es el amor de mi vida, y sería mi esposo si la maldita de Eloísa no se hubiera entrometido. Espero que se esté pudriendo en el infierno. Pero escúchame bien mamá me voy a encargar de enviar de vuelta a esta idiota del lugar donde salió y esto que me hizo
le va a costar lágrimas de sangre.—decía Cemrre llena de odio.
—Cemrre eres una mujer valiosa y el orgullo de tu padre. Emiliano es ahora un hombre casado y dudo que deje a su esposa. Así que espero que te detengas y busques a alguien que pueda corresponderte.—decía Graciela
—Jamás voy a renunciar a él, si es necesario acabaré con esa intrusa con mis propias manos.—decía Cemrre
Era imposible razonar con ella en ese momento, necesitaba hablar con Amador sobre la obsesión que tenía Cemrre por Emiliano. Graciela esperaba que su hermano pudiera encontrar a su hija para descartar que se tratara de la esposa de Emiliano.
Mientras tanto Rosendo había llegado al Parían, preguntó a un taxista por Rosario Martínez la dueña de la Malquerida. Era bien conocida por todos y le indicó en que parte del parían se encontraba el restaurante de Rosario. El padre agradeció y continuó su búsqueda, era la hora de la comida así que había gente en el lugar.
—Buenas tardes, bienvenido a la malquerida le dejo la carta. En un momento le tomó su orden.—dijo Ana
—Espera hija, vengo a buscar a Rosario Martínez tengo entendido que es la dueña de este lugar.—preguntó Rosendo
—Si, quiere que le mande llamar padre?.—preguntó Ana
—Si fueras tan amable y por favor tráeme un agua fresca.—respondió Rosendo
—En un momento le hablo a doña Rosario y le traigo su agua.—dijo Ana
Al lado de donde Rosendo se había sentado justo en la pared estaba un cuadro de un charro en la placa decía Jose Alcantar “la Estrella de Jalisco” y al lado de ese cuadro otro de una mujer que era idéntica a la mamá de Rosendo la placa decía Victoria Alcantar “La Golondrina”. No tenía ninguna duda ella era la hija de su hermana y el ex marido.
—Es muy bonita verdad?—preguntó Rosario
—Perdone señora no la escuche llegar.—respondió Rosendo
—Dígame padre para que soy buena?.—preguntó Rosario
—Estoy buscando a José y a su hija Victoria quiero hablar con ellos.—respondió Rosendo
—Bueno pues las personas que busca son ellos los que están en los cuadros, lamentablemente mi compadre falleció hace ya unos meses y su hija se casó hace poco. Su esposo se la llevó a vivir a otra ciudad solo que aún no se ha comunicado conmigo para darme su nueva dirección. Para qué asunto los busca?.—preguntó Rosario
—Un familiar de la muchacha me pidió que la buscara.—respondió Rosendo
—Que extraño la única familia de mi compadre eran sus padres, no me diga que lo mandó la desdichada esa que abandonó a mi golondrina. Si es así dígale que deje a mi niña en paz, ahora resulta que le nació la preocupación por saber de ella.—dijo Rosario molesta
—No es de buena cristiana juzgar a los demás por sus acciones, para eso solo está Dios.—dijo Rosendo
—También debe ser de buena cristiana abandonar a un hijo pequeño, no quiero ser grosera pero yo quiero con el alma a mi ahijada. No voy a permitir que esa mujer vuelva a hacerle más daño del que ya le hizo, así que si no tiene nada más que decirme le pido que se retire y no vuelva.—dijo Rosario
—No lo tomes a mal ella solo quería saber sobre ella, por favor tendrás una fotografía de ella que me pudieras regalar, hágalo por caridad de una mujer que vive atormentada por sus malas decisiones. Usted tiene el amor de Victoria y esa mujer solo el dolor y tormento que se han encargado de ensombrecer su vida.—dijo Rosendo
—Me alegra que no pueda vivir en paz, está bien padre le traeré una foto de ella con la condición de que no la busque más.—dijo Rosario
Unos minutos más tarde Rosario le entregó una fotografía de Victoria y al lado de ella su padre.
—Los extraño tanto a ambos. Por favor padre no deje que esa mujer se acerque a mi ahijada, mi niña ha sufrido bastante con su abandono.—dijo Rosario
—Bendita seas por querer tanto a Victoria, tu eres la única conexión que tendríamos para encontrarla. Así que no te preocupes solo le llevaré la foto y decirle que está bien. Gracias ahora me retiro.—dijo Rosendo
Rosario sentía una angustia muy grande por su ahijada, aún recordaba cuantas veces cuando era pequeña estuvo enferma y lloraba pidiendo que su madre regresara. No quería que ahora que tenía la posibilidad de que su ahijada fuera feliz esa mujer regresara a arruinarlo todo.
—Doña Rosario está bien?.—preguntó Ana
—Si hija, es que la visita de ese padrecito me altero. Movió recuerdos muy tristes de mi querida Victoria. Sabes que voy a llamarla espero no haya cambiado su número celular.—respondió Rosario
Rosario marcó pero su celular estaba apagado, ella intentó una vez más pero no tuvo éxito. Solo quedaba esperar a que ella se comunicara.
asta que me daba sueño la dejaba de leer.
felicidades! ... qué sigas disfrutando lo que te gusta. Escribir.
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