NovelToon NovelToon
Soñe Con El Antes De Nacer

Soñe Con El Antes De Nacer

Status: Terminada
Genre:Yaoi / Reencarnación / BL / Completas
Popularitas:5.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Annyaeliza

Elior siempre se sintió fuera de lugar.
En su vida pasada fue profesora de ciencias, alguien que creía en la lógica… hasta que murió y despertó en un mundo regido por jerarquías, vínculos y destinos imposibles de ignorar.
Ahora es un omega masculino de belleza andrógina, hijo de los duques del Ducado de Lirien, rodeado de protección… y de miradas peligrosas.
Desde antes de renacer, soñaba con un hombre que nunca vio, pero que su cuerpo siempre reconoció.
Cuando el mundo intenta reclamarlo como una oportunidad política, Elior descubre que el vínculo que lo llama no exige posesión, sino espera.
🌙 Omegaverse · Reencarnación · Romance BL · Deseo contenido · Consentimiento

Advertencias:
Presión política sobre omegas · Intentos de reclamo forzado (no consumados) · Tensión emocional intensa
✔️ Sin violación
✔️ Sin romance forzado

NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 6: Lo que mi cuerpo recuerda

El sueño no llegó de inmediato.

Me acosté con los ojos abiertos, observando el techo mientras el silencio del ducado se asentaba a mi alrededor. Mi cuerpo estaba cansado, pero mi mente seguía despierta, girando alrededor de pensamientos que no terminaban de ordenarse.

Las palabras de Rael.

Las miradas cuidadosas.

Las reglas que nadie decía en voz alta.

Y, por debajo de todo, esa presencia constante que no me abandonaba ni siquiera cuando cerraba los ojos.

Cuando el sueño finalmente me alcanzó, no fue abrupto.

Fue como deslizarme lentamente bajo la superficie de algo tibio.

El primer sentido en despertar no fue la vista.

Fue el tacto.

Un calor firme rodeándome la espalda. Un peso conocido apoyándose contra mí, no para inmovilizarme, sino para sostenerme. Mi respiración se acompasó de inmediato con otra más profunda, más lenta.

No sentí miedo.

Mi cuerpo no se tensó.

No quiso huir.

Quiso acercarse.

—Estás aquí —murmuré, sin saber por qué.

Un brazo se ajustó alrededor de mi cintura, seguro, decidido, como si hubiera estado esperando que lo notara. El contacto hizo que un escalofrío me recorriera de pies a cabeza, intenso y suave al mismo tiempo.

—Siempre —respondió una voz grave, baja, demasiado cercana a mi oído.

No vi su rostro.

Pero no lo necesité.

Mi cuerpo lo reconocía.

El calor de su pecho contra mi espalda, la firmeza de sus manos, la forma en que su presencia me rodeaba sin invadirme. Cada detalle despertaba algo profundo, algo que no sabía nombrar pero que me hacía sentir… completo.

Me moví apenas, probando.

El brazo se ajustó de nuevo, aceptando ese gesto sin apresurarlo. No hubo urgencia, ni exigencia. Solo una cercanía que se intensificaba con cada respiración compartida.

—No tienes que esconderte —susurró la voz—. No aquí.

Algo en mi pecho se contrajo.

—No sé cómo ser esto —admití—. No sé qué esperan de mí.

La respuesta llegó sin dudar.

—No me importa lo que esperen —dijo—.

—Me importa lo que elijas.

Mi cuerpo reaccionó antes que mis pensamientos. Me giré lentamente, buscando un rostro que seguía oculto en sombras suaves. Mis manos se apoyaron contra un pecho firme, y el simple contacto me arrancó un suspiro que no intenté contener.

No era vergüenza.

Era reconocimiento.

El desconocido inclinó la cabeza, apoyando su frente contra la mía. Sentí su respiración mezclarse con la mía, su presencia envolviéndome sin aplastarme.

—No voy a tocarte sin que lo quieras —dijo—.

—Pero cuando lo hagas… no estarás solo.

Un temblor me recorrió.

No de miedo.

De deseo.

Mis dedos se cerraron levemente sobre la tela de su ropa, buscando anclaje, confirmación. Él no avanzó. No retrocedió. Esperó.

Ese gesto fue lo que me desarmó.

Me incliné apenas hacia adelante, cerrando la distancia por decisión propia. El contacto fue mínimo, pero suficiente para que algo profundo se encendiera dentro de mí.

—Quiero… —susurré, sin terminar la frase.

Una mano subió con lentitud por mi espalda, deteniéndose antes de ir más allá, como una pregunta silenciosa.

—Cuando despiertes —dijo la voz—, aún no sabrás quién soy.

—Pero tu cuerpo sí.

El sueño comenzó a deshacerse entonces, como niebla tibia bajo la luz.

Cuando abrí los ojos, estaba solo en mi habitación.

El corazón me latía con fuerza. La piel me ardía donde había sentido el contacto. Mis manos seguían cerradas sobre las sábanas, como si aún se aferraran a algo real.

—Esto no fue solo un sueño… —susurré.

Y lo supe.

No por lógica.

No por miedo.

Por la forma en que mi cuerpo aún recordaba.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play