Una joven pierde el conocimiento tras un accidente, en sus últimos momentos le pide a los dioses poder ver una vez más aquella novela que solía ver con su madre.
En un pestañeo, renace como uno de los seres más débiles de la novela, un simple y adorable slime.
Ahora ese pequeño slime tendra que derrotar a God el rey de los monstruos, si es que quiere regresar a la Tierra con sus seres queridos.
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Capitulo #5: Mi segundo primer beso
Al llegar a la ceremonia, busqué a la princesa por todo el alrededor, encontrando en el camino a un niño que estaba llorando debajo de una mesa. Intrigada me acerqué a él para ver qué le sucedía, era un poco curioso, era como esos cachorritos regordetes que chillan y se tambalean, ese niño era igualito a esos perritos.
Me dió un poco de pena, por lo que agarré un montón de dulces de la mesa, y caminé hacia él para intentar levantarle el ánimo, le extendí la mano mientras tenía un dulce en la boca.
—Leonardo, debes tener hambre, te traje algo de comer —el niño al verme y escucharme se sorprendió, pues había adivinado su nombre sin darme cuenta—
—Co… ¿Cómo sabes mi nombre? —pregunto confundido—
—Ah… Eh… Bueno, tienes cara de menso, y los mensos normalmente se llaman Leonardo, y supongo que tu apellido, es… es… Es Takamashi
—Oh, ¡¿Cómo lo sabes?! —exclamó sorprendido mientras su expresión cambiaba de tristeza y confusión a sorpresa y admiración—
Al darme cuenta de que había adivinado otra vez, me percate de que ese niño no era un niño cualquiera, ¡Ese niño era la versión masculina de la duquesa de la cual Red estaba enamorado!, sin quererlo me había encontrado al interés amoroso principal y me había ganado puntos con él.
En ese momento recordé que Red al ser mujer convirtió a su interés amoroso en un hombre o en este caso a un niño curioso y feito como un cachorrito.
—Ah, es que soy muy buena —me senté a su lado— ¿Pero por qué llorabas?, acaso te caíste o te hicieron algo malo
—Mm… Mami no vino por mi, ella dijo que vendría a verme pero no vino, y muy pronto nos mudaremos al extranjero
Sabía que me odiaría por hacer esto, pero mi instinto me forzó a abrazarlo y darle un par de palmadas para calmarlo.
—No te preocupes, aunque mami no esté, yo siempre estaré contigo, voy a cuidarte, porque soy… ahm… ¡Súper fuerte!
Leonardo al ser abrazado por la niña se puso tan rojo como un tomate. Nervioso me empujo y se fue corriendo, dejándome en el suelo confundida. Al irse corriendo también dejó caer una rosa tan roja como la sangre.
“Qué le pasa, no es como si fuera una bruja como para que huya de mí” pensé confundida mientras volteaba a ver la rosa
—¿Huh? ¿Qué es esto? —me pregunté recogiendo la rosa—. Jaja, creo que ese tonto dejo caer su llave al pez gordo
Con la rosa en mis manos continúe buscando a la princesa, hasta que por fin pude encontrarla, la princesa se encontraba bailando con aquellos que habían sido elegidos por el rey para ser posibles pretendientes de Akane. Todos esos niños tenían una rosa, igual a la que dejó caer Leonardo, lo que usé a mi favor para acercarme a la princesa.
Sabía que iba a causar un escándalo si una niña bailaba con ella, así que me sujete el cabello con una servilleta, le robe el saco a mi papá, y para que nadie sospechara, me metí una servilleta en la entrepierna, así todos pensarían que tengo salchicha.
—¡Bien! ¡Es momento de enamorar a una niña de 8 años! ¡Y hacerla mi esposa!
“Ay, eso suena muy mal y muy turbio, viniendo de mí” pensé asqueada por el comentario que hice
Me forme en la fila de pretendientes, mientras esperaba mi turno, recordé lo que me dijo mi madre días antes, sobre que pelear, era igual a bailar, por lo que me decidí a dejar que mi cuerpo reaccionara por sí solo, en la fila estuve respirando de forma suave para relajarme.
Aún cuando todo parecía que iba a salir bien, a medio camino recordé que no sabía bailar, que la única vez que había bailado, fue en la boda de mi hermana con ella, esa vez, estaba tan relajado que había sido un milagro que bailara toda la noche con mi hermanita.
No me desanime al recordarlo, pues recordar eso me había dado una idea, usé el poder de la pluma mágica para hacer que Akane, fuera idéntica a mi hermana, en su apariencia, y en su voz.
También me concentré en imaginarme que estaba en aquel momento, la pluma mágica me ayudó un poco, al cambiar partes del salón para que fuera más o menos similar al día de la boda de mi hermana.
Cuando llegó el momento, cerré los ojos para dejarme llevar por aquel lindo recuerdo, la princesa me extendió la mano para bailar con ella, la agarre de la mano y la estiré hacia mi para sujetarla de la cadera, lo que sorprendió al propio rey por tal atrevimiento.
—¿Qué? Pero… ¿Quién es ese chico?
No sé como baile, pero baile con la princesa con los ojos cerrados, dejando que todo mi cuerpo, mis reflejos y mis sentidos, actuarán por sí mismos, mi corazón no dejaba de latir, el sudor no dejaba de caer de mi rostro, y aquella servilleta que sujetaba mi cabello, poco a poco fue rompiéndose.
Aunque fuera por un par de minutos, pude revivir un hermoso recuerdo en este pequeño cuerpo. Solo que no fui el único que se dejó llevar, pues al terminarse la canción, la princesa me robó un beso en los labios, dejando a todos helados, pues un plebeyo había sido el primer beso de la princesa.
—¡¡Qué insolencia!! —exclamó el padre de Leonardo—
—Ese chico… ¿Quién es? —preguntó el Rey intrigado—. Me cae bien.
A los pocos segundos de besarla la aparté de mí, debido a que estaba demasiado asqueada porque había besado a una chica idéntica a mi hermana. Sin pensarlo volví a usar la pluma para regresarle su apariencia original.
Akane por su parte tenía una pequeña sonrisa y lágrimas en los ojos. Antes de que pudiera responder o huir de tal escena, mi madre llegó por detrás y me dio un coscorrón por lo que había hecho.
—¡¡Red Harper!! ¡¿Qué crees que haces?!,
—Solo hice lo que me dijiste, me deje llevar ¡¿Lo olvidas?!, esto es parte de mi entrenamiento
—¡¡Si, pero no tenías que besar a la princesa y menos a Akane!! —mi madre me sujetó del brazo y me llevó lejos, antes de que causara otro alboroto— ¡¡Nos vamos a casa!! ¡¡Mocosa malcriada!!
El alboroto que hizo mi madre, al final fue de ayuda, pues ahora a diferencia de la novela, Akane y el Rey sabían quién era aquel chico que la había robado su primer beso. Aunque el beso entre ellos 2 no sucedió exactamente como lo que cause, ya que debía ser en la mejilla, y era un beso de despedida, la verdad solo espero que eso no cause problemas en el futuro.
Gracias a lo sucedido en aquella ceremonia, pude mejorar en mi entrenamiento, al igual que en esa noche, usaba algunos de mis recuerdos de mi anterior vida para relajarme y dejar que mi cuerpo actuara por sí solo.
Lo que me permitió darle pelea a mi madre durante mi entrenamiento, aunque, seguía recibiendo palizas de mi madre.
—Aun te falta mucho para que uses una Ranmak, eres muy joven y tonta
—Ugh, mi costilla