Emelie, una joven de 17 años regresa de visitar a su familia durante las vacaciones para descubrir que su novio y su mejor amiga la han traicionado y jugado con ella. Pero las vueltas del destino le demostrarán que siempre hay que dejar algo atrás, para que algo mejor llegue a nuestras vidas, en su caso, podría ser Sebastian, el joven profesor que se ha mudado recientemente a la ciudad.
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Te deseo
Sebastian:
No podía creer lo que había hecho Emelie cuando me quemé con la parrilla. Casi pierdo por completo la razón en ese momento, doy gracias a Dios que mi hermana regresó justo a tiempo para hacerme recuperar la cordura.
Luego de la cena, ella quiso pedir un taxi para marcharse a su casa, pero prefería llevarla yo mismo, para estar tranquilo de que llegaría sana y salva, a casa. Pues ya era muy tarde y nunca estaba de más, tomar precauciones. Aun así, invité a mi hermana a acompañarnos en el viaje, pues temía cometer alguna locura si me quedaba con ella a solas.
Marie solo inventó una excusa absurda para no acompañarnos, pero como no quería que Emelie se sintiera incómoda, decidí rendirme y no reprocharle su actitud infantil.
Una vez en viaje, no pude evitar observarla y aquel momento tan peculiar que vivimos unas horas atrás en la cocina, regresó a mi mente. Por lo que no pude evitar sonreír ante su ocurrencia.
Ella me vio y se mordió los labios, ese gesto me enloquecía. Luchaba con mi propio ser, que quería detener el auto ahí mismo y ser quien la mordiera. Moría por probar sus labios, mi interior lo pedía a gritos. Pero intenté, como pude, ahogar aquellas sensaciones y atenerme simplemente a conversar con ella.
Al llegar a destino, había un sujeto merodeando su casa. Ella lo observó y pareció reconocerlo, aunque por un segundo dudó en bajar del auto. Al ver esto, estaba a punto de ofrecer mi ayuda en lo que necesitara, pero ella solo se despidió y bajó del coche.
Aun así, ese tipo me daba mala espina, por lo que decidí esperar a que entrara en la casa para irme. Quería asegurarme de que se encontrara bien.
Mantuve mi distancia algunos minutos, mientras observaba sus movimientos desde el interior del coche, hasta que aquel tipo sujetó con fuerza el brazo de Emelie y no le permitió ingresar a su casa. Eso me molestó ¿Quién se creía ese sujeto para tratarla de esa forma? Bajé rápidamente del auto y me acerqué a ellos. Logrando escuchar una parte de su conversación y así entender de qué se trataba de su exnovio, quien no quería dejarla entrar, aun ante sus peticiones.
A pesar de la furia que sentí al ver cómo sujetaba bruscamente su brazo, mantuve la calma y fingí ser su novio, actuando como tal. Ella entendió lo que pretendía hacer y me siguió el juego, por lo que ahuyentamos rápidamente al tipo.
De cualquier manera quise asegurarme de que estuviera a salvo, por lo que decidí quedarme unos minutos en el interior de la casa, en caso de que aquel sujeto estuviera esperando a que me fuera, para volver a acercarse.
¿Quién era ese tipo?- Pregunté. Emelie solo me observó e ignoró mi pregunta. Su actitud me hizo reír. - ¿Ahora no me hablarás?.
- Si tú no respondes a mis preguntas, yo no responderé a las tuyas.- Dijo ella, mientras se sentaba en el sofá de la sala de estar.
- ¿Qué quieres que te responda?.- dije en tono burlón. La situación empezaba a divertirme.
- ¿Por qué has estado evitandome? ¿Acaso ya no te gusto?-
- Si me gustas Emelie... No te imaginas lo mucho que me gustas-.
- Entonces ¿Por qué actúas así? Yo... yo te deseo Sebastian, quiero estar contigo... Como aquella vez.- Dijo bajando la mirada, en un gesto de vergüenza.
Si supiera lo que sus comentarios causaban en mí, solo deseaba tenerla en mis brazos. Recorrer su cuerpo desnudo con mis besos y escucharla gemir al volvernos uno solo.
- No es tan simple Emelie- Respondí con un suspiro. Ojalá lo fuera.
- ¿Por qué?-
- Aún vas al colegio y ni siquiera tienes 18 años.-
- si fuera universitaria ¿Estarías conmigo?
Su comentario me hizo reír. Decidí no continuar con aquella conversación y fingir que nunca había sucedido.
- Creo que ya puedo retirarme. Parece que tu merodeador ya se ha marchado-.
- Está bien, no quiero ser más molestia de lo que ya he sido- dijo ella decepcionada.
- Nos vemos luego Emelie- Le dije y luego besé su frente, antes de salir por la puerta y regresar a casa.