Una joven enfermera huérfana que trabaja 48 horas para poder subsistir,despiertan en el cuerpo de una joven en el tiempo antiguo siendo esta la hija de un Duque el más importante del reino Luna,prometida del príncipe heredero de dicho reino,sentenciada a muerte tras atentar contra la vida de la joven amante del príncipe heredero.Renace para cambiar el rumbo de la vida de Patricia ahora su nueva vida.
*Esta es mi primera obra, espero que me den ideas para seguir escribiendo muchas gracias*
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Nuevas vidas...
La boda fue un éxito, todos amaban a sus gobernantes, al terminar Sebastian se retiró junto a su esposa a descansar. Al llegar a su habitación estaba preparada con rosas, pétalos en la cama, velas encendidas tenuemente, aquello le daba un aire romántico a la habitación.
Sebastian tomo de la cintura a Patricia y la giró de frente a él, empezó a besarla suavemente subiendo poco a poco de intensidad, le va desabrochando el vestido y se aparta para contemplarla con un pequeño camisón blanco transparente, aquello avivó el deseo en él, la tomo en brazos y la recuesta de la cama, se aparta para quitarse el traje junto a la corona, pero Patricia le dice.
-Mi amor, hay algo que tengo que contarte primero-, le decía nerviosa, cerró los ojos y respiró profundamente,- hace una semana el médico me vino a revisar y me confirmó que estoy embarazada-, ella lo miraba fijamente para ver la reacción de Sebastian. Él dejó de respirar, se acercó lentamente a ella y se arrodilló frente a la cama.
-Voy a ser papá-, le tocaba en vientre mientras las lágrimas salían sin control, de lo emocionado que estaba por la noticia,- en serio vamos a tener un bebé, tú y yo-, Patricia lloraba de felicidad al ver a su amado emocionado por ser padre, ella se acerca a él y le da un tierno beso y le dice.
-Hazme el amor, quiero sentir cuanto me amas-, así él se termina de quitar todas las prendas y a ella la sienta para quitarle el pequeño camisón, al verla desnuda empieza a besarla nuevamente bajando sus besos a su clavícula, dando pequeños mordiscos y lamidas, al llegar a sus redondos pechos empezó a besar y morder suavemente esos botones rosados que lo volvían loco, ella solo jadeaba y gemía de placer, él fue bajando más hasta llegar a su vientre, allí le dio un tierno beso y le dijo suavemente que él le iba a dar mucho amor a su mamá que iba a estar movida la noche, aquellas palabras hicieron reír a Patricia, Sebastian siguió descendiendo hasta llegar a su lugar favorito, allí le da una larga lamida y empieza a saborear ese lugar, parecía que tenía un hambre voraz, ya que lo devoraba como si no hubiese un mañana, Patricia estaba al punto de llegar, él al ver esto intensificó sus movimientos y ella explotó con un glorioso clímax, cuando se incorpora Patricia ve como él se está relamiendo los labios, ella se sonroja de la vergüenza, él al ver esto la da una sonrisa ladina y le acomoda las piernas en su hombro, fue entrando lentamente para no lastimarla, al estar por completo adentro sentía que iba a explotar ahí mismo, ya que se sentía en la gloria, poco a poco empezó a moverse y fue subiendo la intensidad, no era brusco por el embarazo, pero no dejaba de sentirse bien, así tuvieron su tan anhelada noche de bodas que empezó con una maravillosa sorpresa y terminó con mucho amor entre los dos.
Los días y los meses fueron pasando, llegó el día del parto de la princesa Valentina, todos estaban nerviosos, pero el Duque estaba que sudaba a mares de los nervios, de momento se escuchó un fuerte llanto, el Duque se paró rápidamente al ver cuando la doncella abre la puerta y lo manda a pasar, enseguida entró a la habitación donde ve a su amada con un pequeño bulto en los brazos, ella le dice que se acerque y él lo hace.
-Ven, toma a tu hija en brazos-, al escuchar esas palabras empezó a llorar de la felicidad, siempre tuvo la esperanza de que fuera una pequeña niña igual a su madre, pero al verla empezó a reírse.
-Quería que se pareciera a ti y salió a mí, solo tiene tus hermosos ojos rojos-, ella empieza a reírse y le dice.
-Yo si quería que se pareciera a su guapo padre-, le decía guiñándole un ojo. Así pasaron Patricia con un gran vientre y Sebastian llevándola de las manos, ya que apenas podía moverse bien por palacio.
Siguieron pasando los días, uno de ellos Patricia estaba sentada en el balcón de su habitación mirando hacia el jardín y pensaba en todo lo que le ha pasado desde que llegó a este mundo. Conoció el amor de un padre y dos hermanos, conoció el amor de su vida, un hombre que la ama más que a su propia vida, todo eso se lo tiene que agradecer al ser que la trajo a este mundo. De momento siente que abren la puerta de la habitación, al mirar ve que Sebastian llegaba, él se acomoda detrás de ella y la abraza dulcemente con cuidado de no lastimarla.
-En que piensas mi amor-, le preguntaba él al verla.
-En lo afortunada que soy de estar aquí contigo, con mi familia, te amo y amo la vida que llevo a tu lado-, así pasaron un rato entre besos y abrazos.
El gran día llegó, Patricia entro en labor de parto y Sebastian estaba supernervioso, no paraba de dar vueltas en el pasillo, de momento siente un fuerte llanto y se emociona, pero empezó a oír de nuevo a Patricia pujar, aquello lo asustó y de pronto escuchó otro llanto más suave, sin que le permitieran el paso, entró hecho un rayo, al ver la escena delante de él empezó a derramar lágrimas de felicidad, Patricia se encontraba cargando a dos bulticos pequeños, ella le hace una seña para que se acerque y él lo hace, al estar frente a ella ve a unos preciosos bebés, un niño y una niña, el niño era el mismo retrato de él, cabellos negros y ojos rojos, pero la niña tenía el cabello negro con mechones blancos, era realmente hermosa y tenía los ojos de su madre, Sebastian estaba enamorado de sus bebés, realmente eran felices, así esta familia se hacía más grande y fuerte, cuidando a su imperio y dándose amor entre ellos.