A veces hay momentos en nuestras vidas que se ven afectadas por conflictos, tragedias o perdidas personales y es totalmente natural sentir tristeza, enojo, pena o decepción pero con la persona correcta a tu lado la vida te puede dar un giro inesperado, bien sea para bien, para mal o incluso ambos.
Todo en la vida se trata de perseverancia y decisiones correctas que te llevan a lograr lo que más deseas en la vida sea lo que sea.
Todos como seres humanos podemos. cometer errores y a su vez tenemos todo el derecho de mejorar y aprender de ellos.
Ésta historia es para hacer reflexionar a muchas personas que quizas cree hacer lo correcto pero a veces suelen equivocarse.
Es una motivación a cambiar y mejorar lo que esté mal en sus vidas cotidianas y sobre todo en las relaciones de parejas, para llevar y convivir mejor con ese o esa persona que tanto amas, al igual también está inspirado para familiares y amigos.
Espero les guste mi historia y les sirva de mucha ayuda.
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23. Aquel dolor no era nuevo.
Solo pensarlo la invadía el enojo atrapado en una tristeza profunda, sentía que las sienes le palpitaban, pero no era el momento de derrumbarse ni demostrar su vulnerabilidad ante las personas que la rodeaban.
Salió rápidamente del aula y se dirigió al baño. Se encerró en un cubículo; necesitaba estar a solas, aunque fuera por un instante. No pudo evitar que unas cuantas lágrimas le resbalaran por las mejillas.
Apoyo la espalda contra la puerta y cerró los ojos. Aquel dolor no era nuevo. Le recordó el tiempo en que Freddy todavía vivía con su madre Lucía
Durante esa época su madre le imponía todos los oficios de la casa. Belatriz debía cocinar, limpiar y encargarse de las tareas domésticas a diario, mientras Freddy podía hacer lo que él quisiera.
*Mamá, ¿Por qué yo siempre debo hacer todo? Y Freddy como siempre, solo está acostado en su habitación usando su móvil
*Belatriz, Freddy es un hombre y él no debe hacer nada en esta casa, para eso estás tú, las mujeres hacen esto; no te quejes.
*No es justo
Le decía Belatriz con frustración.
*Deberías agradecer. Las mujeres están para eso
Belatriz al recordar todo esto no pudo evitar soltar un llanto. La tristeza se apoderaba de ella, pero debía incorporarse, no era el lugar indicado para dejar salir sus sentimientos.
Volvió nuevamente al aula, organizó todas sus pertenencias para salir.
*Aprovechamos que mañana no tenemos clases y organizamos todo para luego hacer el proyecto
Decía Abril mientras se acomodaba su morral en sus hombros.
*Está bien, nos vemos luego, tengo algunos pendientes
Belatriz caminaba desbastada, sin fuerzas, llena de recuerdos tristes y frustrantes. Caminaba como si no quisiera llegar nunca a su casa.
Al salir de la puerta del colegio llevaba el rostro caído, estaba tan sumergida en sus pensamientos que no sabía nada de lo que pasaba a sus alrededores. De repente sintió que alguien la abrazó por detrás, eran unos brazos tan calidos y fuertes, Belatriz que tenía su mirada abajo pudo reconocer esos brazos largos.
*Me duele verte triste. Sabes que siempre puedes contar conmigo para lo que sea, solo no quiero verte así
Belatriz sintió que por fin tenía con quien estar y alguien que de verdad pensará en ella, Sebastián se estaba convirtiendo en su rallito de luz en medio de tanta oscuridad. Él, le despertaba una pizca de esperanza en el amor.
*Ven
Le dice Sebastián luego de soltarla, la tomó de la mano y la llevo a unos minutos del colegio. Había unas bancas y alrededor plantas de florales. Se sentaron en una y Sebastián al mirarla a los ojos no pudo evitar darle un cálido abrazo.
*Ya no estes así. Me entristece que estés triste
* ¿Por qué yo? Dime ¿Por qué no puedo tener una vida normal como todos los de mi edad? ¿Por qué no puedo tener a mis padres a mi lado? ¿Qué fue lo que hice de malo?
Decía Belatriz mientras unas lágrimas le bajaban por su rostro.
*Tú no eres quien ha hecho algo malo. Eres una excelente persona, no te desanimes por otras personas. Debes salir adelante y si no cuentas con amigos o familias, aquí estoy para ti. Confía en mí, todo saldrá bien
*...
Sebastián se aparta, le sujeta el rostro con sus manos y le seca las lágrimas con sus pulgares.
*No llores más. Te vas a poner fea
Le refuta Sebastián y le da un beso en la frente. Belatriz dejo escapar una sonrisa amarga.
*Quiero caminar
Le argumenta Belatriz apoyando su cabeza en el pecho de Sebastián.
*Vamos
Ambos caminaban sin parar, Belatriz solía hacerlo con la intención de no llegar temprano a su casa. Mientras caminaban uno al lado del otro rozaban sus manos, Sebastián ante tantos roses decidió terminar por tomarle la mano por completo.
Belatriz no se sorprendió en lo absoluto. Miro ambas manos entrelazadas, sonrío y abrazo el brazo de Sebastián.
* ¿Para dónde vamos?
Pregunta Belatriz con mejor ánimo.
*Espera y verás
luego de unos minutos llegaron a un parque grande. Había montañas rusas y demás. Sebastián al verle su expresión de alegría quiso ir a comprar algunos tickets.
* ¿Que haces? Ya no estamos para esto
Sebastián no le respondió, la tomó de la mano y entraron al parque, se quedaron parados frente a la montaña rusa.
*Yo nunca me he montado, se ve que da miedo
*Vamos
*No. Me da miedo
*Estas conmigo. Deja el miedo no va a pasar nada
Ambos decidieron subir, Belatriz tenía el corazón a mil, pero quería saber qué sensación sentiría al subirse a uno. Luego de unos minutos empezó a moverse poco a poco hasta que llegó a su límite de velocidad. Ella que poco a poco tomaba el ritmo; el miedo fue cediendo, empezó a disfrutar el paseo en la montaña rusa.
*Gracias, fue muy buena la experiencia. Y es gracias a ti
Le exclama Belatriz, ella se pone de puntitas y le da un beso en la comisura de sus labios. Sebastián no se lo esperaba, abrió los ojos de par en par, volteo la mirada y no pudo contenerse.
Le dio un beso, pero uno de verdad, no fue fugaz, fue largo y fue hermoso. Belatriz no se apartó, no se negó; le llevo el juego y fue un momento extraordinario que deseaba que fuera eterno.