En la Academia Real Arcana, la misteriosa Yoselin despierta el poder oculto de cinco princesas y enseña a los orgullosos príncipes que la unión y el amor son su mayor fuerza para enfrentar al Rey del Vacío.
NovelToon tiene autorización de Itzel Velasco para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 23: El regreso de las Primeras Princesas
Habían pasado tres días desde la desaparición de Yoselin.
Aunque la Academia Real Arcana seguía funcionando, el ambiente ya no era el mismo.
Las risas habían desaparecido.
Los entrenamientos continuaban, pero el vacío que había dejado su instructora se sentía en cada rincón.
Las princesas entrenaban todos los días.
Los príncipes también.
León, Luis y Ángel hacían todo lo posible por mantener el ánimo de los demás.
Sin embargo, todos miraban de vez en cuando la puerta del campo de entrenamiento...
Como si esperaran verla aparecer de nuevo con aquella sonrisa tranquila.
Aquella mañana, el sonido de varias trompetas rompió el silencio de la academia.
El director salió inmediatamente del edificio principal.
Detrás de él llegaron los reyes, las reinas, los príncipes, las princesas, León, Luis y Ángel.
Cinco carruajes reales acababan de atravesar las enormes puertas de la academia.
Las banderas de los cinco reinos ondeaban con orgullo.
El rey Aldren sonrió.
—Han llegado...
Las puertas de los carruajes se abrieron lentamente.
La primera en bajar fue una joven de largo cabello plateado y ojos dorados.
Vestía una armadura blanca adornada con detalles negros.
En su espalda llevaba una espada dividida en dos filos.
El director dio un paso al frente.
—Bienvenida, Seraphina, Primera Princesa de la Luz y la Oscuridad.
Elisabeth abrió los ojos con emoción.
—¿Seraphina...?
La joven sonrió.
—Ha pasado mucho tiempo, hermanita.
Elisabeth corrió hacia ella y la abrazó con fuerza.
Las lágrimas comenzaron a caer sin que pudiera detenerlas.
—Te extrañé mucho...
Seraphina acarició su cabello.
—Yo también te extrañé.
Del segundo carruaje descendió una mujer de cabello rojo como las llamas.
Su presencia irradiaba fuerza.
Una enorme lanza descansaba sobre su hombro.
—Valeria, Primera Princesa del Fuego.
Aurora sonrió emocionada.
—¡Hermana!
Valeria abrió los brazos.
—Ven aquí.
Las dos se abrazaron entre risas.
—Escuché que ya puedes controlar un ave de fuego.
Aurora asintió orgullosa.
—Fue gracias a Yoselin.
Valeria sonrió.
—Entonces será un honor continuar lo que ella comenzó.
La tercera en bajar fue una joven de cabello azul oscuro que parecía moverse como el agua.
Su mirada transmitía serenidad.
—Marina, Primera Princesa del Agua.
Maya corrió inmediatamente hacia ella.
—¡Marina!
—Has crecido muchísimo.
Marina observó a su hermana con orgullo.
—Puedo sentir tu poder incluso desde aquí.
Y eso significa que entrenaste con una gran maestra.
Del cuarto carruaje descendió una joven de cabello verde esmeralda.
Pequeñas flores crecían a su alrededor con cada paso.
—Celeste, Primera Princesa de la Tierra.
Flora apenas pudo contener las lágrimas.
—Pensé que tardarías más en venir.
Celeste sonrió dulcemente.
—Cuando recibí la carta de Yoselin...
Salí ese mismo día.
No podía dejarte sola.
Finalmente apareció una joven de largo cabello blanco con reflejos celestes.
El viento parecía bailar a su alrededor.
—Ariana, Primera Princesa del Aire.
Brisa corrió hacia ella.
—¡Hermana!
Ariana la abrazó con fuerza.
—Escuché que ya eres capaz de crear tormentas.
Brisa sonrió.
—Todavía me falta mucho.
—Por eso estoy aquí.
Para ayudarte a llegar aún más lejos.
Los cinco príncipes observaban la escena con respeto.
Dante habló en voz baja.
—Ahora entiendo por qué Yoselin confiaba tanto en ellas.
Oliver asintió.
—Su presencia... es impresionante.
Uriel podía sentir la enorme energía mágica que desprendían.
César sonrió.
—Parece que nuestros entrenamientos serán mucho más difíciles.
Daniel permanecía en silencio.
Miraba a las cinco hermanas mayores con atención.
Si Yoselin las había elegido...
Era porque confiaba plenamente en ellas.
Seraphina dio un paso al frente.
Observó a todos los presentes.
Después inclinó respetuosamente la cabeza ante el director.
—Hemos venido porque así lo pidió la Heredera de los Cinco Elementos.
El director asintió.
—Gracias por aceptar.
Valeria sonrió.
—No podíamos negarnos.
Ella salvó nuestras vidas hace muchos años.
Marina continuó.
—También fue nuestra maestra.
Las princesas menores abrieron los ojos con sorpresa.
—¿Yoselin también las entrenó a ustedes? —preguntó Maya.
Celeste asintió.
—Hace varios años.
Cuando nuestros poderes estuvieron a punto de destruir nuestros reinos...
Ella nos enseñó a controlarlos.
Ariana sonrió.
—Todo lo que hoy somos...
También es gracias a ella.
El silencio invadió el patio.
Aquellas palabras hicieron que todos comprendieran algo.
Yoselin llevaba mucho más tiempo protegiendo los cinco reinos de lo que imaginaban.
Seraphina observó a Elisabeth.
—A partir de hoy continuaré tu entrenamiento.
Pero debo advertirte algo.
La luz y la oscuridad no son tus únicos poderes.
Hay algo más dentro de ti...
Algo que ni siquiera Yoselin alcanzó a enseñarte.
Elisabeth sintió un escalofrío.
—¿Algo más?
Seraphina asintió.
—Y será mejor que lo descubras antes de que el enemigo lo haga.
Las demás hermanas también se acercaron a sus respectivas princesas.
Valeria sonrió a Aurora.
—Veamos cuánto aprendiste.
Marina levantó una enorme esfera de agua.
—Maya, intenta detenerla.
Celeste golpeó el suelo con suavidad.
Árboles gigantes crecieron alrededor del campo de entrenamiento.
Ariana hizo aparecer un poderoso torbellino.
Los estudiantes observaron asombrados.
La presencia de las Primeras Princesas era tan imponente que incluso algunos maestros retrocedieron.
Daniel apretó el anillo que Yoselin le había dejado.
Mientras veía comenzar el entrenamiento, solo pudo pensar en una cosa.
—Prometiste que volverías...
Y hasta ese día...
Nos haremos más fuertes.
Porque cuando regreses...
Quiero que encuentres a una familia capaz de luchar a tu lado, no detrás de ti.