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¿Que Fue De Ella?

¿Que Fue De Ella?

Status: Terminada
Genre:Romance / Reencuentro / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: Marilinaa

Cuatro años atrás, el amor entre Miriam Bianchi y Adam Ricci parecía inquebrantable… hasta que una traición los separó de la forma más cruel. Lo que Miriam no sabe es que detrás de su dolor se esconde un nombre que aún la persigue en silencio y Elisa Moretti, la mujer que manipuló cada pieza para destruirlos.

Ahora, el destino vuelve a cruzar sus caminos. Miriam ha reconstruido su vida con esfuerzo, apoyada por su leal amiga Lionela Conti, mientras Adam, consumido por el arrepentimiento, intenta llenar el vacío con ayuda de su inseparable amigo Francisco Romano. Pero hay heridas que nunca sanaron… y secretos que nunca salieron a la luz.
Cuando la verdad comienza a revelarse, el pasado amenaza con repetir la misma tragedia. ¿Podrá el amor sobrevivir a la traición? ¿O será demasiado tarde para recuperar lo que una vez fue perfecto?
Porque hay historias que no terminan… solo esperan el momento de volver a comenzar.

NovelToon tiene autorización de Marilinaa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 14

El silencio se rompió de golpe, y con él salieron, una tras otra, todas aquellas palabras que habían quedado atrapadas en la garganta durante cuatro largos años: acusaciones, reclamos, dolores acumulados que ya no cabían en el pecho.

—¿Sabes cuánto me dolió decirte adiós creyendo lo que creía? —empezó Miriam, con la voz rota y las lágrimas corriendo libres por sus mejillas—. Pensar que tú, que prometiste cuidarme, fuiste quien me clavó el cuchillo más profundo… Me destruyó, Adam. Me costó años aprender a levantarme de ese suelo donde tú me dejaste.

—¿Y crees que yo no me sentí igualmente destrozado? —respondió él, con los ojos también inundados de llanto y una amargura que le salía desde el alma—. ¡Me echaste de tu vida sin darme tiempo ni para respirar! Me acusaste de cosas horribles, de ser un farsante, de no haberte amado nunca… ¡y yo no entendía nada! Me dejaste solo con mi inocencia y mi dolor, convencido de que me odiabas más de lo que me habías amado. Fue una tortura vivir así, pensando que para ti yo ya no valía nada.

—Tenía pruebas… o lo que parecían serlo —se defendió ella, temblando—. Me enseñaron cosas, me contaron detalles, y tú solo te defendías diciendo “no es verdad” sin poder explicar nada. ¿Qué querías que hiciera? ¿Que cerrara los ojos ante todo y te siguiera creyendo ciegamente? ¡Me rompiste la fe en todo, Adam!

—¡Y tú rompiste mi corazón en mil pedazos al no confiar en mí! —exclamó él, con desesperación—. Si realmente me hubieras conocido, si hubieras sentido lo puro de mi amor, habrías sabido que algo raro pasaba. Pero preferiste creer en extraños antes que en mí… y eso dolió más que cualquier golpe.

Hubo un silencio pesado, cargado de todo lo que habían sufrido por separado. Ambos bajaron la mirada, agotados por desahogar tanto dolor acumulado. Pero poco a poco, la furia dio paso a la tristeza profunda, a la comprensión de que ambos habían sido víctimas de esa ruptura.

—Esas noches sin ti… —susurró Miriam, casi para sí misma—. No te imaginas cuántas veces quise correr a buscarte, aunque creyera que me habías fallado. Porque aunque intentara odiarte, no podía. Mi corazón seguía gritando tu nombre cada segundo.

—Yo tampoco dejé de pensarte ni un solo instante —confesó él, con voz suave y llena de ternura dolida—. Cada lugar, cada canción, cada momento… todo me recordaba a ti. Intenté llenar tu espacio con nada, porque nadie, ni nada, podía ocupar el lugar que dejaste vacío en mi vida. Sobreviví, sí… pero no volví a vivir de verdad hasta que te vi otra vez.

Miriam levantó la vista y lo miró fijamente, buscando en el fondo de sus ojos cualquier rastro de mentira. Pero solo encontró verdad, dolor sincero y ese mismo amor inmenso que una vez la hizo sentir invencible. Adam hizo lo mismo: al verla llorar así, tan auténtica y tan suya a pesar de todo, comprendió que lo que sentía por ella no había cambiado ni un ápice.

—Duelen las palabras que nos dijimos —admitió ella con suavidad—. Pero más duele saber que podríamos habernos ahorrado tanto sufrimiento… si hubiéramos sabido esperar, si hubiéramos luchado más fuerte por nosotros.

—El dolor pasa, Miriam… las heridas cicatrizan —respondió él, acercándose un poco más, sin tocarla, solo dejando que su presencia la envolviera—. Pero lo que sentimos… esto que vibra ahora mismo entre nosotros, igual de fuerte, igual de profundo que el primer día… esto es lo que nunca cambió, ni cambiará. ¿Lo sientes tú también? ¿Sientes que, a pesar de todo el daño y los años, sigo siendo yo para ti, y tú sigues siendo la dueña absoluta de mi alma?

Miriam asintió lentamente, mientras una lágrima nueva caía, pero ya no de amargura, sino de una emoción inmensa que lo sanaba todo poco a poco.

—Lo siento… —susurró ella—. Lo siento en cada parte de mi ser. Peleamos, nos hirimos, lloramos por lo perdido… pero al mirarte ahora, me doy cuenta de que el amor sigue intacto. Sigue aquí, latiendo con la misma fuerza, como si nunca hubiéramos estado separados.

—Porque el amor verdadero no se rompe ni con el tiempo ni con las mentiras —aseguró Adam con dulzura infinita—. Solo se esconde bajo el dolor, esperando el momento justo para volver a brillar.

Se quedaron así, frente a frente, dejando que el aire se llenara de esa verdad reconfortante. Habían dicho las cosas más duras, sí… pero también habían descubierto, entre lágrimas y sinceridad, que lo que realmente importaba seguía vivo: ellos dos, y ese amor profundo que ninguna distancia había podido matar.

Poco a poco, las lágrimas dieron paso a una calma extraña pero reconfortante. Se miraron en silencio, y ya no vieron al que acusaba ni al que sufría; solo se vieron el uno al otro, tal como eran en realidad.

—Te he echado tanto de menos… —susurró Miriam, sin poder contenerse más—. Intenté llenar mi vida de cosas nuevas, pero nada logró borrarte de mí. Mi alma siempre supo que te pertenecía.

—Y la mía nunca dejó de esperarte —respondió Adam con voz que temblaba de amor—. Pueden pasar años, pueden haber mil razones para estar lejos… pero basta que nos miremos un instante para saberlo: nada cambió. Sigues siendo mi principio y mi fin, igual que el primer día.

Miriam extendió su mano con suavidad, y cuando sus dedos se entrelazaron, sintieron que todo el dolor del pasado empezaba a desvanecerse. Fue un roce leve, pero cargado de toda la verdad que las palabras no podían expresar.

—Me hirieron tus palabras… —admitió ella, apretando su mano—. Pero me sanan mil veces más estas que me dices ahora.

—Porque son la única verdad que existe para mí —aseguró él, acercándose hasta que sus frentes casi se tocaron—. Lo que tuvieron que romper a golpes de mentiras, el amor lo vuelve a unir con solo una mirada. Y aquí estamos: iguales, intactos y dispuestos a intentarlo de nuevo.

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Myriam ValRoc
Y obviamente por tu falta de confianza, por no creer en él, en su amor. la principal culpa es TUYA. Así que a asumir tu responsabilidad y avanzar con confianza
Myriam ValRoc
La víctima.../Facepalm//Panic//Speechless//Pooh-pooh/
Myriam ValRoc
jajajaja... qué fácil es quitarse de la responsabilidad de sus decisiones.
Myriam ValRoc
Ojalá que cuando sepa que él fue la verdadera víctima y que lo juzgó a la ligera, el arrepentimiento la consuma y no la deje tranquila.
Lo más seguro es que al final se queden juntos, pero mientras que ella sufra cómo lo hizo sufrir a él por no confiar en su amor.
Myriam ValRoc
¿Hubo fotos? Se hace la víctima, sólo se dejó llevar por unas pruebas que para ella fueron suficientes. Muy mal esta tipa
Myriam ValRoc
Necia, juzga sin dar más oportunidades. Alguien que realmente ama, investiga, confía y con pruebas claras toma una decisión. Ésta mujer, es una inmadura, que al parecer tiene un carácter bastante manipulable.
Myriam ValRoc
Qué estupidez!
Entonces la que amaba menos era ella. Y su inseguridad y baja autoestima la hace ser crédula y tonta.
Miriam Ramirez
Porque tomo deciciones ala ligera no permitio que y le diera la forma de comfirmar con echos que no l a amaba ay que escuchar la otra parte no creen
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