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La Luna renacida del Alpha

La Luna renacida del Alpha

Status: En proceso
Genre:Venganza / Hombre lobo / Venganza de la protagonista / Reencarnación
Popularitas:58.6k
Nilai: 5
nombre de autor: JaQelinee Valenzuela

Valeria Luna Marín murió traicionada por el hombre al que eligió y por la hermana que juraba amarla. Le arrancaron la voz, quebraron a su loba y colgaron su nombre como una advertencia para toda la manada.
Pero antes de que la muerte la reclamara, Sebastián de la Vega, el Alpha que ella había rechazado, llegó por ella entre sangre y fuego.
Cuando Valeria despierta en el pasado, vuelve a la noche en que estaba a punto de rechazar su vínculo con Sebastián. Esta vez no huirá. Esta vez escuchará el aroma que su loba siempre reconoció.
Mientras un falso heredero, una falsa Luna y un Consejo corrupto conspiran para robar la corona de Silver Moon, Valeria deberá abrir el Moon Archive, recuperar su voz y decidir si está lista para aceptar la marca del Alpha que nunca dejó de pertenecerle.
Porque Sebastián no solo quiere salvarla.
Quiere poner la manada entera a los pies de su Luna.

NovelToon tiene autorización de JaQelinee Valenzuela para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 23

Capítulo 023: La promesa del Alpha

Sebastián seguía en la cama cuando Valeria despertó.

No encima de ella.

No invadiéndola.

A su lado, sobre la manta, con la espalda contra la cabecera y una mano todavía alrededor de la suya. Parecía no haber dormido. Tenía la camisa arrugada, la mandíbula con sombra y los ojos de alguien que había pasado la noche negociando con su propio lobo.

Valeria tardó unos segundos en recordar.

La fiebre.

La necesidad.

La casi marca.

Se puso roja antes de poder evitarlo.

Sebastián lo notó, por supuesto, porque la vida disfrutaba humillándola en privado.

—Buenos días —dijo él.

—No digas nada.

—No dije nada.

—Lo estás pensando.

—Estoy pensando muchas cosas.

—Sebastián.

La comisura de su boca se movió.

No era una sonrisa completa.

Era peor: ternura cansada.

Valeria intentó soltarle la mano. Él la soltó al instante. Eso le dio rabia, aunque no tenía derecho.

Se incorporó despacio. Ya no ardía. Solo quedaba una debilidad honda, como si el Archivo le hubiera vaciado los huesos con una cuchara.

—¿Cuánto dormí?

—Nueve horas.

—¿Y tú?

—Lo suficiente.

—Eso significa nada.

—Significa que no me caí.

Valeria lo miró.

—Tu estándar de autocuidado es una vergüenza para la manada.

—Anotado.

El silencio que siguió no fue incómodo al principio.

Luego sí.

Porque ambos miraron el mismo punto: el lado de su cuello donde una marca de Luna habría cambiado todo.

Valeria se llevó la mano allí.

Sebastián bajó la mirada.

—Anoche...

—Estaba enferma —dijo ella.

—Sí.

—Pero no estaba inconsciente.

—No importa.

La rapidez de la respuesta la hizo callar.

Sebastián se sentó al borde de la cama, dándole espacio.

—Para mí importa que puedas elegir sin fiebre, sin dolor, sin miedo a que el vínculo te rompa si dices que no.

Valeria apretó la manta.

—Mi cuerpo quería.

—Tu cuerpo quería alivio.

—Y a ti.

Él cerró los ojos.

La confesión no sonó seductora. Sonó como una verdad que ambos habrían preferido manejar con más ropa, menos debilidad y quizá una guía de instrucciones enviada por la luna.

—Eso no me da derecho —dijo Sebastián.

Valeria lo estudió.

Había conocido hombres que convertían cada deseo ajeno en permiso. Adrián lo hacía con una sonrisa: “Tú también lo quieres, Vale”. Como si querer una parte significara entregar todo.

Sebastián, en cambio, parecía dispuesto a sangrar antes de tocar una puerta que ella no hubiera abierto con ambas manos.

—Prométemelo —dijo.

Él levantó la vista.

—¿Qué?

—Que no me marcarás cuando esté asustada. Ni enferma. Ni bajo una orden. Ni porque el vínculo duela.

La habitación quedó inmóvil.

Sebastián bajó de la cama y se arrodilló frente a ella.

Valeria se tensó.

—¿Qué haces?

—Una promesa que valga algo.

Él tomó una daga pequeña de la mesa de noche. No era ceremonial. Era simple, de uso real. Se hizo un corte mínimo en la palma.

Valeria abrió la boca.

—No necesitas...

—Sí.

Sebastián cerró el puño. Una gota cayó sobre la madera.

—Por mi sangre, mi rango y mi lobo, prometo que no pondré mi marca en ti si no me la pides libre, clara y despierta. Prometo no usar mi voz de Alpha para torcer tu deseo. Prometo que, si un día me eliges, será porque quieres quedarte, no porque no pudiste huir.

Valeria sintió que algo en el vínculo se acomodaba.

No se cerró.

No la atrapó.

Se calmó.

Como una bestia enorme acostándose en la entrada de una casa para cuidarla.

—Sebastián —susurró.

Él abrió la mano.

—No tienes que responder con otro juramento.

Ella se inclinó de todos modos y tomó un pañuelo limpio para presionarlo contra el corte.

—No iba a hacerlo.

—Bien.

—Iba a decir gracias.

Eso lo desarmó más que cualquier caricia.

Por un momento, Sebastián de la Vega pareció muy joven.

No débil.

Solo humano.

El golpe llegó antes del desayuno.

Camila entró sin tocar, como solo una hermana de Alpha podía hacerlo sin perder la cabeza. Traía una tablet en la mano y una expresión que mezclaba furia con ganas de quemar media sierra.

—Tenemos problema.

Valeria soltó la mano de Sebastián.

—¿Qué pasó?

Camila giró la pantalla.

Un video circulaba ya en los grupos privados de la manada.

Valeria aparecía en la cena, arrodillada junto a la niña, dándole el neutralizante. El corte estaba editado. No se veía el espasmo. No se veía la copa. No se veía a Beatriz intentando detenerla.

Solo Valeria, una sustancia desconocida y luego la niña llorando.

El texto decía:

¿Futura Luna o bruja de acónito?

Debajo, otro mensaje más venenoso:

Primero hechizó al heredero. Ahora experimenta con Omegas.

Sebastián tomó la tablet.

La pantalla crujió en sus dedos.

—Adrián.

—La cuenta inicial es anónima —dijo Camila—, pero el estilo es suyo. Dulce, preocupado, cobarde.

Valeria sintió cansancio antes que miedo.

Qué rápido era el odio cuando le daban una frase bonita.

—¿Cuántos lo han compartido?

Camila dudó.

—Suficientes.

Sebastián dejó la tablet sobre la mesa con demasiado cuidado.

—Lo desmiento.

—No —dijo Valeria.

Ambos la miraron.

Ella se levantó. Las piernas le temblaron, pero no cayó.

—Si tú lo desmientes, dirán que te tengo dominado. Si Arturo abre investigación, controlará la narrativa. Si Marina habla, la ponen en riesgo.

—Entonces, ¿qué propones? —preguntó Camila.

Valeria miró la pantalla.

Su cara congelada en el peor ángulo.

La palabra bruja brillando bajo su nombre.

La loba dentro de ella levantó la cabeza.

No dijo una frase completa.

Solo empujó una sensación:

*Muerde.*

Valeria sonrió despacio.

—Que hablen más.

Sebastián la miró como si estuviera a punto de odiar la idea y enamorarse de ella al mismo tiempo.

—Valeria.

—Necesitamos saber quién se atreve a repetirlo en público.

Camila también sonrió.

—Eso sí me gusta.

Sebastián no.

Pero cuando Valeria levantó la mirada hacia él, no encontró una jaula.

Encontró una promesa sangrando todavía en su palma.

—Bien —dijo al fin—. Pero si alguien intenta tocarte...

—Lo sé.

—No. No lo sabes.

El dorado volvió a sus ojos.

—Esta vez, mi loba, no pienso llegar tarde.

1
Angy Palacios
me encantó la narrativa,fue justa y precisa.
felicitaciones, primera historia que me deja satisfecha. 👏👏👏👏👏👏.
un abracito y gracias por tan bella historia.
Marleys Sofia Cervantes
Que viva el amor yupi
y los cachorros para cuando
Marleys Sofia Cervantes
Así se habla 👏🥰👏🥰👏😂👏🥰👏🥰
Luz Mery Suarez
ya está bueno mastique el cuello Arturo es un maldito codicioso
Luz Mery Suarez
ya la loba de de Vale a dormido mucho que se ponga mosca porque lo que se viene es guerra
Marleys Sofia Cervantes
In pasó a la vez
Marleys Sofia Cervantes
Dios por fin
Marleys Sofia Cervantes
otro enemigo mas
Marleys Sofia Cervantes
Todos juntos victoria segura
Marleys Sofia Cervantes
Dale en las pelotas a ver si deja de joder Adrián
Marleys Sofia Cervantes
La verdad sale
tarde
pero sale
Marleys Sofia Cervantes
por lo menos hizo algo bien el alfa
Marleys Sofia Cervantes
Vamos Sebastián dale una palera 🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Gladys Torres
yo he leído muchas historias de Lobos y tengo entendido que se marcan mientras tienen sexos con más emociones bueno cada uno escribe a su manera sigo para ver como termina esta buena 💪💖
Sofia Carruso
A pelear otra vez👏👏👏👏
Sofia Carruso
Tu si críticas deja terminar la obra y si no busca otras con que entretenerte
Maryels Yulid Ribeiro
👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏
Maryels Yulid Ribeiro
Si
si
si
Estás novelas no son el tipo chicle de novelas de hombres lobos que son posesivos y que se curan solo son el tipo de novela que el alpha tiene que reconstruir un corazón y esperar y sufrir ufff Pacho
Maryels Yulid Ribeiro
estos dos llevan más golpe 😂😂😂😂
Maryels Yulid Ribeiro
ufff Pacho ya ni se que pensar
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