NovelToon NovelToon
Solo Un Sorbo

Solo Un Sorbo

Status: En proceso
Genre:CEO / Yaoi
Popularitas:891
Nilai: 5
nombre de autor: Lukas el fantasma rojo

trata sobre dos personajes los cuales están comprometidos y uno de ellos está enfermo acá lo vamos a llamar Dimitri dime triste enfermo y no estoy haciendo porque no quiere tomar la medicina y el otro signo que se lo tome personalizado en hacer sus pinches trabajos

NovelToon tiene autorización de Lukas el fantasma rojo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El hombre que todos temian

La noche había vuelto a tranquilizarse.

Después de una conversación tan profunda, Lukas y Dimitri terminaron acomodados juntos en el enorme sofá de la sala principal.

Las luces estaban tenues.

La televisión encendida sin volumen.

Y por primera vez en días, Dimitri parecía completamente relajado.

Su cabeza descansaba contra el respaldo.

Un brazo rodeaba la cintura de Lukas.

Y durante unos minutos pareció olvidarse de que era uno de los empresarios más influyentes del país.

Solo era Dimitri.

El esposo de Lukas.

Nada más.

Entonces sonó el teléfono.

No el personal.

No el de la casa.

No el que utilizaban los amigos o la familia.

Fue otro.

Uno específico.

Uno que muy pocas personas tenían permitido usar.

El teléfono de emergencias corporativas.

Y el efecto fue inmediato.

Lukas sintió cómo Dimitri se tensaba.

Ni siquiera había contestado todavía.

Pero ya estaba alerta.

Completamente alerta.

La pantalla brilló.

Un nombre apareció.

Viktor.

A las once y cuarenta y siete de la noche.

Lukas frunció el ceño.

—Eso no puede ser bueno.

Dimitri tampoco parecía feliz.

Tomó el teléfono.

—¿Qué pasó?

Silencio.

La expresión de Dimitri cambió.

Desapareció toda relajación.

Toda calidez.

Toda tranquilidad.

Era como ver una puerta cerrarse.

Una máscara descender lentamente.

Lukas observó cómo se incorporaba.

—¿Cuándo ocurrió?

Más silencio.

—¿Quién autorizó eso?

La voz se volvió fría.

Peligrosamente fría.

Lukas sintió un escalofrío.

Porque era una voz que rara vez escuchaba en casa.

La voz del director ejecutivo.

La voz que había hecho temblar a media empresa durante años.

—No.

No me interesa quién pensó que era buena idea.

Quiero saber quién firmó.

Silencio.

Los ojos de Dimitri se endurecieron.

—En veinte minutos estaré conectado.

La llamada terminó.

La sala quedó completamente silenciosa.

Lukas observó a su esposo.

Y por primera vez en semanas...

No vio a Dimitri.

Vio a Volkov.

Al hombre del que todos hablaban en la empresa.

---

—¿Qué ocurrió?

preguntó suavemente.

Dimitri ya estaba de pie.

—Un problema en una de las filiales internacionales.

—¿Grave?

Silencio.

—Lo suficiente para que Viktor llame a esta hora.

Eso bastó para responder.

Lukas se puso de pie también.

—¿Necesitas ayuda?

—No.

La respuesta fue automática.

Instintiva.

Profesional.

Y Dimitri pareció darse cuenta inmediatamente.

Porque bajó la mirada hacia él.

Y su expresión se suavizó apenas.

—Lo siento.

—No tienes que disculparte.

—Sí.

Porque no quería responderte así.

Lukas sonrió un poco.

Y asintió.

Sabía perfectamente que Dimitri ya estaba mentalmente en otro lugar.

Analizando.

Calculando.

Preparándose.

---

Veinte minutos después...

Lukas estaba sentado en un sillón de la oficina privada.

Observando.

Y honestamente...

Estaba impresionado.

Porque era raro ver a Dimitri trabajar de verdad.

No revisar correos.

No firmar documentos.

Trabajar.

La pantalla mostraba una videollamada con varios ejecutivos.

Algunos parecían nerviosos.

Otros directamente aterrados.

Uno incluso parecía estar sudando.

Y Dimitri ni siquiera había levantado la voz.

Eso era lo más sorprendente.

No gritaba.

No amenazaba.

No insultaba.

Simplemente hacía preguntas.

Preguntas terriblemente precisas.

Preguntas imposibles de evitar.

—Explíqueme exactamente por qué se tomó esa decisión.

Silencio.

—No una explicación general.

La explicación exacta.

El hombre del otro lado tragó saliva.

Y empezó a hablar.

Lukas observó fascinado.

Porque ahora entendía algo.

El miedo que inspiraba Dimitri no venía de la agresividad.

Venía de algo peor.

Veía todo.

Absolutamente todo.

Cada error.

Cada contradicción.

Cada detalle.

Era imposible ocultarle algo.

Y eso era aterrador.

---

La reunión duró casi dos horas.

Dos horas durante las cuales Lukas apenas habló.

Simplemente observó.

Y cuanto más observaba...

Más entendía por qué la empresa funcionaba tan bien.

Porque detrás de la reputación de hombre temido...

Había algo más.

Responsabilidad.

Dimitri no estaba enfadado porque sí.

Estaba enfadado porque los errores afectaban a miles de personas.

Empleados.

Familias.

Clientes.

Decisiones mal tomadas podían destruir vidas.

Y él lo sabía.

Por eso era tan exigente.

Por eso era tan estricto.

Por eso parecía tan implacable.

---

Finalmente la videollamada terminó.

La pantalla se apagó.

Y el silencio regresó.

Dimitri permaneció inmóvil durante unos segundos.

Mirando el escritorio.

Agotado.

Lukas se acercó lentamente.

—¿Terminó?

—Por esta noche.

—¿Se resolvió?

—Sí.

—Bien.

Dimitri dejó escapar un largo suspiro.

Y entonces ocurrió algo curioso.

Los hombros se relajaron.

La tensión desapareció.

Y el director ejecutivo temido por todos...

Desapareció también.

Como si jamás hubiera estado allí.

Volvió a ser simplemente Dimitri.

El hombre que unas horas antes había estado recordando su propuesta de matrimonio.

El que guardaba recibos antiguos.

El que escribía cinco versiones de un discurso porque tenía miedo de ser rechazado.

Lukas sonrió.

Y apoyó una mano sobre su hombro.

—¿Sabes algo?

—¿Qué?

—Ahora entiendo por qué todos te tienen miedo.

Dimitri cerró los ojos.

—Excelente.

No era la conclusión que esperaba.

Lukas soltó una pequeña risa.

—Pero también entiendo algo más.

—¿Qué?

—Que no lo haces porque disfrutes asustarlos.

Silencio.

Dimitri lo observó.

—No.

No lo hago.

—Lo haces porque te importa.

La respuesta tardó varios segundos.

Y cuando llegó...

Fue apenas un susurro.

—Sí.

Porque al final del día...

Ese era el secreto que casi nadie veía.

No era crueldad.

No era arrogancia.

No era poder.

Era responsabilidad.

Y a veces...

La responsabilidad pesaba tanto que hacía parecer frío incluso a alguien que guardaba recibos de anillos durante años.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play