"Lo soñé mil veces antes de conocerlo. Ahora, él es mi única salvación... o mi perdición."
Bibiana siempre soñó con un hombre misterioso y con el sabor de la sangre. Al mudarse a Finlandia, el hombre de sus sueños se vuelve real. Adam es protector, letal y oculta un secreto que podría matarla.
Mientras su padre huye de un pasado oscuro, el cazador está cada vez más cerca. En un mundo donde los vampiros dominan las sombras, Bibiana descubrirá que no es una humana común: ella está Destinada a un Amor Inmortal.
NovelToon tiene autorización de Liz Eliana Cera para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 23 - La marca del deseo
Ignacio miró a Matt con una mezcla de desesperación y esperanza. En su mente, cualquier opción era mejor que el abismo que representaba el "desconocido".
-¿De verdad quieres recuperar a mi hija, Matt? -preguntó el hombre mayor.
-Sí, señor Ignacio. No voy a descansar hasta lograrlo.
-Para ser sincero, prefiero mil veces que ella esté contigo. Tienes todo mi apoyo. Si la encuentras, no dudes en avisarme de inmediato.
-Lo haré, no se preocupe -prometió Matt mientras lo acompañaba a la puerta.
Cuando Ignacio se marchó, Tomás apareció desde la cocina, negando con la cabeza. -¿Qué quería ese hombre?
-Vino a disculparse -respondió Matt con la mirada perdida-. Me dijo que Bibiana se fue de casa.
-Seguramente se fue con su amante -soltó Tomás con desdén-. Hermano, recapacita. Ella no vale la pena, mereces algo mejor que una mujer que te abandona así.
Matt apretó los puños, ignorando el consejo. -Es a ella a quien quiero. Y voy a descubrir dónde se esconde.
Apartamento de Melissa
Adam observó el lugar con sus sentidos alerta, analizando cada rincón del refugio de su amada.
—¿Este es el apartamento donde te estás quedando? —preguntó con cautela.
—Sí, es de Melissa, una amiga que hice ayer —respondió Bibiana con una sonrisa—. Ella también es un vampiro, como tú.
Adam se tensó de inmediato y la tomó por los hombros, con el rostro nublado por la angustia.
—Mi amor, eso fue muy riesgoso. Ella pudo haberte matado con solo traerte aquí. No conoces nuestra naturaleza cuando tenemos hambre.
—Tranquilo, Adam. Ella es buena y sé que nunca me hará daño.
—¿Cómo puedes estar tan segura?
—Porque tuvo mil oportunidades para atacarme y no lo hizo. Al contrario, me protegió —aseguró ella, acortando la distancia para darle un beso suave—. Confía en mi instinto.
Adam suspiró, dejándose convencer por la dulzura de sus labios. —¿Ella está aquí?
—Creo que no… —susurró Bibiana antes de volver a besarlo.
La pasión estalló entre ambos. Se dejaron llevar por el deseo, fundiéndose en un beso que los arrastró hasta el sofá. Adam comenzó a besar su cuello, perdiendo el control por un instante, hasta que la razón lo golpeó.
—Bibi, espera… esto no es correcto. Estamos en casa de tu amiga.
—No pienses en eso ahora —respondió ella, atrayéndolo de nuevo hacia sí.
Justo cuando Adam se rendía a sus sentimientos, una voz femenina rompió la atmósfera.
—Amiga, ¿no sabes si ya se hizo de…? —Melissa se detuvo en seco al ver la escena.
Adam y Bibiana se separaron de inmediato, acomodándose la ropa a toda prisa.
—Perdón por interrumpir —dijo Melissa con una sonrisa cómplice.
—No te preocupes —respondió Adam, tratando de recuperar la compostura—. Yo ya me iba.
—¿Te vas ya? —preguntó Bibiana, decepcionada.
—Sí, mi vida, pero vendré mañana —le prometió, dándole un beso tierno—. Antes de irme… hola, soy Adam.
—Melissa —respondió ella, estudiándolo con la mirada—. Un placer. Puedes venir cuando quieras; Bibi está segura aquí, te lo aseguro.
—Gracias —asintió Adam antes de despedirse de Bibiana con una última mirada cargada de promesas y salir del apartamento.
Melissa se cruzó de brazos, observando a su amiga.
—Perdóname por arruinar el momento, de verdad. Pero debo decirte algo: él te ama y te desea con una fuerza increíble. Pude verlo en su corazón.
—Lo sé —suspiró Bibiana—. Puedo sentirlo, pero se resiste. Si tan solo se dejara llevar un poco más…
«No quiere marcarte para que no te aferres a él para siempre, amiga», pensó Melissa con tristeza, sabiendo lo que implicaba ese vínculo.
—Lo amo y lo deseo tanto… —continuó Bibiana, ajena a los pensamientos de Melissa.
—El problema es que, cuando un vampiro se entrega por primera vez a una humana, se vuelve posesivo. Su instinto no permitirá que ningún otro hombre se acerque a ti. Tal vez él quiere que conserves tu libertad.
—Si es por eso, no me importa —sentenció Bibiana con firmeza—. Yo solo quiero estar con él.
—Él no lo va a entender así, Bibi. Seguirá resistiéndose por "tu bien".
Bibiana guardó silencio un momento y una chispa de determinación brilló en sus ojos.
—Entonces voy a hacer algo para que deje de resistirse.
—¿Qué tienes en mente? —preguntó Melissa, intrigada.
—Voy a seducirlo —respondió Bibiana con una sonrisa pícara—. Y creo que ya tengo la idea perfecta.
Horas más tarde - Calles de Finlandia
Adam caminaba bajo la luz de la luna, atormentado por sus propios pensamientos. "Si no fuera por Melissa, ya la habría marcado. La deseo tanto que me duele, pero no puedo encadenarla a mi maldición", se decía a sí mismo.
De pronto, una sombra le cortó el paso.
-¡A ti te estaba buscando, imbécil! -rugió Matt, saliendo de la penumbra con el rostro desencajado por el odio.
Adam se detuvo, manteniendo una calma sobrenatural. -¿Qué quieres, Matt?
-Vengo a decirte que no te vas a quedar con ella. Voy a luchar por Bibiana y te la voy a quitar. Ella es mía.
Adam permaneció en silencio, observando al humano con una mirada fría que escondía un poder peligroso. La guerra por el corazón de Bibiana acababa de subir de nivel.