Selina tiene 18 años y descubrió que aunque puede transformarse en loba, no tiene a su loba interna. Ha estado enamorada de su amigo Isaac Newman el beta de la manada White Moon, ella creía que su amor por el sería correspondido, sin embargo dolorosamente descubre la verdad de sus sentimientos y la traición de quienes ella más amaba. Inesperadamente la ayuda viene de quien ella más detesta...
NovelToon tiene autorización de Noruka para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Verdades
Punto de vista de Selina
Algo se sentía desde lejos, nos apresuramos con Fernando para llegar hasta mi cabaña, las cosas abajo estaban como las dejé, algo de polvo. Al subir todo estaba destrozado, era evidente que vinieron a revisar mis cosas, el baúl antiguo de mis padres estaba dado vuelta. Levanté una sonrisa divertida, ya que me había llevado todo lo importante.
— Vaya esto es un desastre_ llegó diciendo Fernando al subir
— Estuvieron registrando mi casa_ respondí
Cuando baje me encontré con una carta de tía Susan. No siquiera la leí. La apreté con fuerza en mis manos.
— Selina, creo que debes saber algo_ me dijo nervioso mi primo
— Está bien, me di cuenta cuando llegamos a la cabaña_ anuncié
Mi tío Paolo esta en la manada de White Moon también_ le dije
— Y no solamente él, vienen otros alfas de manadas distintas_ agregó
— Algo se sentía en el aire. Así que era eso. ¿Fue por esa razón que aceptaste venir conmigo no es así? _ dije algo molesta por su falta de honestidad
— Selina, alguien más..._ estaba diciendo Fernando cuando baje las escaleras
Y antes de que siquiera pudiera salir a tomar aire, se encontraba Bruno en la entrada, respiraba agitado.
El silencio quedó suspendido entre nosotros.
Pesado. Irrespirable.
—No te acerques a mí —dije finalmente asustada por el encuentro
Mi voz no tembló. Pero por dentro… todo se estaba rompiendo. Bruno no avanzó.
No intentó tocarme. Mi cuerpo se agitaba … más de lo que esperaba. El vínculo se hacia más intenso al tenerlo tan cerca:
—Selina… —susurró.
Negué lentamente.
—No_ quería negar mi corazón acelerarse
Lo miré como la última vez.
—No quiero que te acerques. No confío en ti y en tú familia_ dije explotando mis sentimientos
Giré sobre mis talones. No podía quedarme ahí.
No después de lo que había descubierto, su padre posiblemente era quien estaba detrás de todo.
No después de entender que incluso el podía saber todo… Y no haber hecho nada.
Di apenas unos pasos… cuando el vínculo me golpeó nuevamente. Fuerte. Directo. Innegable.
Me detuve en seco. Mi respiración se cortó.
No. No ahora. Cerré los ojos. Pero no sirvió.
Porque lo sentía con tanta fuerza.
Tenerlo tan cerca...
—Selina… —dijo Fernando detrás de mí.
No respondí. Porque en ese momento…lo supe.
No fue un pensamiento. No fue una suposición.
Fue certeza. Él estaba ahí. Abrí los ojos lentamente. Y entonces lo vi nuevamente a sus intensos ojos azules, Bruno se acercaba preocupado:
— No sabía lo que hacia mi padre_ respondió como si leyera mi mente
Lo observé como si no pudiera creer que realmente estaba frente a él. El mundo pareció detenerse. El aire. El tiempo.Todo. Mi pecho ardió.
El vínculo reaccionó con una fuerza brutal.
Como si intentara arrastrarme hacia él.
Como si reclamara algo que yo no estaba dispuesta a dar. Apreté los puños.
No es cierto, pensé.
No iba a ser tan fácil.
No después de todo.
No después de entenderlo.
—Pecas… —su voz fue baja.
Familiar. Dolorosamente familiar y cariñosa. Algo dentro de mí vaciló. Pero lo aplasté de inmediato.
—No me llames así —espeté.
Su expresión cambió. Confusión. Dolor.
Pero no retrocedió. Nunca lo hacía.
—Estás bien… —dijo, como si necesitara confirmarlo.
Solté una risa sin humor.
—¿Eso es lo que te preocupa?
Frunció el ceño.
—Claro que sí. Es lo que más quiero_ agregó
—Qué conveniente.
El silencio cayó.
Tenso. Cortante.
—Selina… —intentó.
—¿Desde cuándo lo supiste? —lo interrumpí.
Mi voz salió más fría de lo que esperaba. Más dura. Bruno parpadeó.
—¿Qué?_ preguntó confundido
Me aleje de su contacto. Me afectaba tenerlo cerca y más que me tocará, me quemaba debajo de la ropa.
—¿Desde cuándo supiste lo que hizo tú padre?
El aire cambió.Lo sentí. En él. En mí. En todo.
—No entiendo— susurró
—No mientas —lo corté—. No lo hagas.
Mi pecho subía y bajaba con rapidez.
—Todos lo sabían —continué—. El alfa. Susan…
Tragué saliva.
—¿Tú también?_ pregunté
El golpe fue directo. Bruno se quedó en silencio.
Y ese silencio… me dolió más que cualquier respuesta.
— Vamos —exigí.
Mi voz bajó apenas.
—Dímelo… y te creo.
El vínculo se tensó. Como si esperara.
Como si dependiera de eso. Bruno apretó la mandíbula.
—Sabía que eras diferente. Lo supe desde que tenía 12 años, y... Que seríamos compañeros_ dijo con sus ojos ansiosos
Sentí que el aire desaparecía.
—Pero no todo —añadió rápidamente—. No lo que crees. Descubrí las intenciones y las acciones de mi padre cuando te fuiste. Yo..._ apretó sus labios
Negué.
—Siempre estabas ahí. Podías haber hecho algo como el nuevo alfa_ dije pensando que el lo era porque su olor desplegaba esa aura
Mi voz tembló apenas.
—Siempre sabías cuándo algo pasaba.
Di un paso.
—¿Eso también era coincidencia?
—No. Me aseguraba de estar cerca —respondió.
Y esa honestidad… me desarmó por un segundo.
— Y ahora, ¿por qué estás aqui? Me vienes a controlar como tú compañera—susurré.
El silencio se estiró. Bruno dio un paso hacia mí.
Instintivamente retrocedí. Eso lo detuvo. Y dolió. Lo vi en sus ojos.
—Eras tú, venía a verte a ti. Y aunque no lo creas no soy alfa aún —dijo finalmente.
Fruncí el ceño.
—¿Qué?_ dije perpleja
—Siempre has sido tú quien me importa. Siempre Tu_ susurró y lo ví en sus ojos
El vínculo ardió con más fuerza.
—No te seguía —añadió—. Te sentía. Cuando llorabas en las noches en que vivías en la casa, yo te cuidaba_ mencionó y eso me dejó atónita
Mi respiración se desordenó.
—Eso no tiene sentido. No podías ser tú_ dije al pensar que siempre había sido la tía Susan
—Estabas muy mal —respondió—. Por eso no podía dejar que sufrieras.
Negué.
—No.
No podía ser eso. No podía ser tan simple.
—Me estás mintiendo_ dije confundida
—No.
Su voz fue firme. Segura.
—Nunca te mentí. Eres mi todo Selina, mi pecas_ sonrió
Solté una risa amarga.
—¿En serio? Pero te la pasabas molestando_ dije
Lo miré directo.
—Porque lo intente ocultar. Era muy inmaduro_ dijo
El silencio cayó otra vez.
—Selina… —su voz bajó—. Lo que sea que creas…
—No tienes idea de lo que creo —lo interrumpí aún a la defensiva
Mi pecho dolía. Pero no por el vínculo. Por otra cosa. Más profunda, un sentimiento nuevo.
—Creía que podía confiar en ustedes —añadí.
Mis ojos ardieron.
—En ti.
Eso lo golpeó. Lo vi. Se hacia tarde.
—Y ahora resulta que todos me mintieron… si no sabías que mato a mi padre, aún así me mentias en otras cosas_ dije
El viento sopló con fuerza. El ambiente se volvió más tenso. Más peligroso.
—No te menti Selina. Sabía lo especial que eras porque serías mi compañera—dijo.
Fruncí el ceño. Bruno sostuvo mi mirada.
—Yo no sabía lo de tu padre. Lo descubrí y no te imaginas lo doloroso que es_ susurró
El mundo pareció detenerse un segundo.
— Tampoco sabía que Drago…
Se detuvo. Apretó la mandíbula.
—Si lo hubiera sabido…
Su voz se endureció.
—No seguiría vivo_ dijo con voz gruesa
El silencio explotó entre nosotros.
Porque eso… no sonaba a mentira.
Y eso… era peor.
Porque significaba que no todo era como creía.
Y aun así… me costaba confiar.
No todavía. No completamente. Apreté los puños.
—No cambia nada. Digamos que por ahora te creo —dije finalmente.
Pero mi voz… ya no sonaba igual.
Y eso… él también lo notó.
— Los alfas que han llegado, los llame yo_ dijo finalmente para ver si podía confiar en el
y el Ysacc anda entre las 2😡😡😡
de seguir al malvado de su padre y se ponga los pantalones por ella
sobre todo la perra de la amiga que es igual a Carol