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Amor Sincero, Arrepentimiento No Perdonado

Amor Sincero, Arrepentimiento No Perdonado

Status: En proceso
Genre:Embarazo no planeado / Malentendidos
Popularitas:6.9k
Nilai: 5
nombre de autor: A.Gaby

Acompáñame a ver la historia de Luisa Mendez..

NovelToon tiene autorización de A.Gaby para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El tiempo avanza.

Había pasado un mes.Un mes desde que Luisa decidió irse sin mirar atrás.

Y aunque al inicio todo parecía incierto ahora, sentía que su vida tenía dirección.

No era perfecta.Pero era suya.

En la pequeña sala donde Luisa estaba sentada con su hijo en brazos. Lo miraba con atención.

—Mira cómo has crecido mi príncipe—susurró, acariciando su mejilla con ternura—. Cada día estás más grande, mi amor y más fuerte.El bebé soltó un pequeño balbuceó, moviendo las manos.Luisa sonrió.

—A veces me da miedo no ser una buena madre mi amor—continuó, como si él pudiera entenderla—. Pero luego te veo se que estoy aprendiendo contigo ser mamá y recuerdo todas las razones por qué tengo que seguir y luchar mi amorcito pequeño.

Lo abrazó contra su pecho, cerrando los ojos un momento.

—No es fácil ser madre soltera como tampoco no fue fácil dejar todo pero si me quedaba, me iba a perder a mí misma y no quiero que crezcas viendo a una madre que se conforma con migajas y crezca en un ambiente tan hostil.

Respiró hondo.

—Quiero que estés orgulloso de mí aunque ahora no lo entiendas.

Se levantó con cuidado y lo dejó en la cuna.

Luego se miró en el pequeño espejo de la pared.

—Nunca será tarde para volver a empezar —se dijo. Nunca.

Horas después, en la empresa, Luisa caminaba llevando unos documentos en la mano.Su trabajo había cambiado.Ahora era asistente personal de Mateo.

Más responsabilidad.Más presión.

—Señor Mateo, aquí están los informes que me pidió —dijo, entrando a la oficina.

Él levantó la vista y los recibió.

—Gracias, Luisa.

Revisó rápidamente las hojas, asintiendo.

—Esto está muy bien hecho. Veo que no se le escapa ningún detalle.No me equivoqué en contratarte eres eficiente.

—Intento hacerlo lo mejor posible.

Mateo la observó unos segundos, como analizando lo que le iba a decir.

—No es solo eso —dijo finalmente—. Usted no solo trabaja, usted se esfuerza cada día que viene a trabajar. Y eso se nota.

Luisa bajó la mirada, un poco incómoda con el elogio.

—Es que no quiero fallar.

Mateo apoyó los papeles sobre el escritorio.

—¿Y a quién cree que le fallaría?

Ella dudó antes de responder.

—A mí misma por eso me esfuerzo cada día el doble que el anterior.

Mateo asintió lentamente.

—Entonces va por buen camino.

Luisa levantó la mirada.

—¿De verdad lo cree?

—Claro que sí —respondió él—. Porque cuando uno deja de hacer las cosas por los demás y empieza a hacerlas por uno mismo ahí es cuando realmente empieza a superarse.

—Gracias —dijo con una leve sonrisa.

—No me dé las gracias —respondió él—. Demuéstreselo a usted misma que es capaz de hacer muchas cosas increíbles.

Ella asintió.

Esa noche, después de estudiar, Luisa estaba sentada en la cama, revisando sus apuntes.

El cansancio era evidente.

Pero no se rendía.

—Esto no es fácil —murmuró, cerrando el cuaderno por un momento—. Pero tampoco imposible.

Rosa apareció en la puerta, observándola.

—Ya debería estar descansando, señorita.

Luisa sonrió levemente.

—Solo termino esto y me voy a dormir.

Rosa entró y se sentó a su lado.

—La veo y me acuerdo de mí misma cuando era joven con ganas de salir adelante, pero sin saber por dónde empezar.

Luisa la miró.

—¿Y cómo lo hizo?

Rosa suspiró.

—Equivocándome, cayéndome, levantándome y aprendiendo que nadie iba a venir a ayudarme, solo yo lo podía hacer.

—Pero usted ya entendió eso —añadió—. Y eso la hace diferente.Luisa bajó la mirada.

—A veces me desanimo… no voy a mentir.

—Es normal —respondió Rosa—. Lo importante es que no se quede ahí.

Luisa asintió.

—A veces me repito algo —dijo, pensativa—. Que nunca será tarde para volver a empezar para hacer las cosas diferente para corregir.

Rosa sonrió.

—Y tiene razón.

Luisa respiró hondo.

—A veces el acto más valiente es seguir, aunque duela.

Rosa le tomó la mano.

—Y usted lo está haciendo.

Mientras tanto…

Diego no estaba en paz.

Estaba de pie, frente a la ventana de su oficina, mirando la ciudad sin verla realmente.

—¿Está seguro de lo que dice? —preguntó, sin girarse.

El hombre detrás de él asintió.

—Completamente seguro, señor. Hablé con una de las empleadas de confianza de la señorita Estefany. Me mostró pruebas.

Diego apretó la mandíbula.

—Hable claro.

—La señorita tiene aproximadamente tres meses de embarazo y esos estudios fueron realizados antes de la noche que usted menciona.

—¿Y qué más? —preguntó Diego, con la voz tensa.

El hombre dudó un segundo.

—La sirvienta escucho una conversación ella decía que ese hijo no es suyo que todo era parte de un plan para que usted se hiciera responsable y ayudara económicamente a su familia.

Diego cerró los ojos.

Por un momento no dijo nada.

Luego soltó una risa sarcástica

—Claro —murmuró—. Claro que sí

Se giró lentamente.

—¿Sabe qué es lo peor de todo esto? —dijo, mirándolo directamente—. Que en el fondo ya lo sospechaba.

El hombre guardó silencio.

Diego caminó hacia el escritorio y apoyó ambas manos sobre él.

—Fui tan estúpido —dijo en voz baja—. Dejé que manipulara todo que destruyera lo poco que tenía y lo peor es que yo mismo ayudé a que pasara.

Se pasó una mano por el rostro.

—Mientras ella planeaba todo esto yo perdía a la única mujer que valía la pena.

Su voz bajó aún más.

—A mi esposa y a mi hijo.

El silencio se volvió pesado.

—Ya va a ver esa basura cuando la tenga enfrente mio. No voy a permitir que siga con esto.

El hombre salió.

Y Diego se quedó solo.

—Luisa susurró, con dolor y arrepentimiento—. Tenías razón en irte yo no supe cuidarte.

Se dejó caer en la silla.

—Pero esto no se queda así Estefany—añadió. No voy a permitir que siga jugando con mi vida pequeña zorra.

Levantó la mirada.

—Y tampoco voy a rendirme contigo aunque me odies, aunque no quieras verme, yo no voy a rendirme.

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Cardona salazar yolanda
Que mujer sin sentimiento al contrario de Luisa que lucha por salir alante junto a su hijito y Diego esta pagando todo el desprecio hacia Luisa
Cardona salazar yolanda
Que mujer sin sentimiento al contrario de Luisa que lucha por salir alante junto a su hijito y Diego esta pagando todo el desprecio hacia Luisa
Nancy Parraga
Cuando andabas con Stefany allí no te acordabas de ella ahora quiere imponer tu presencia
Nancy Parraga
egoísta egocéntrico infeliz cuando la humillabas allí no te acordabas que llevaba tu hijo en au vientre
Nancy Parraga
Diego si no te ocupaste a en dos años de tu hijo ahora quieres venir a ser un padre un esposo
Nancy Parraga
Diego eres un imbécil espero que jamás ella y su hijo regrese a tu lado puedrete maldito infeliz
Nancy Parraga
Está gente piensan que imponiendo su voluntad y con dinero tienen todo resuelto
Nancy Parraga
Pídele ayuda a Mateo que estoy segura que el estará dispuesto a dártela si el no te dió estabilidad solo te dió humillación que se joda
Nancy Parraga
Diego es un idiota cree que con amenazas el puede forzar las cosas si no hizo nada en dos años por qué viene con amenazas y ha imponer derecho que el perdió es un maldito estúpido
Patricia Gallegos Cifuentes
seres despreciables ojalá la chica salga de ahi
juan andres palacios
no actualiza seguido de esta manera se pierde el hilo de la historia 😔
Nancy Parraga
El piensa que el bebé es un objeto maldito desgraciado
Nancy Parraga
Luisa asesorate con un buen abogado que te defienda y no permita que ese imbécil se salga con la de el
Nancy Parraga
En dos años no estuvo presente y ahora que lo hace es solo para exigir y creer que el lo puede todo que mal
Nancy Parraga
Diego como siempre arrogante y pensando pasar por encima de los demás
Nancy Parraga
En dos años no a aparecido el susodicho?🤔🤔
Nancy Parraga
Mateo a sido una pilar fundamental en tu crecimiento y por supuesto que no tienes por qué sentirte menos que nadie
Nancy Parraga
Que bien Luisa que decidiste alejarte de ese idiota y ahora eres segura de ti mismo ya no dependes de nadie
Nancy Parraga
Ahora te toca recojer lo que sembrastes
Nancy Parraga
Diego ahora te diste cuenta que perdistes un diamante 💎 por una piedra sin valor
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