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Justicia Entre Las Sombras

Justicia Entre Las Sombras

Status: Terminada
Genre:Mafia / Venganza / Romance / Completas
Popularitas:61.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Maria L C

La noche en que mataron a sus padres, Vanessa de la Vega dejo de ser una niña.
Criada a golpe de disciplina por su abuelo, un hombre con más sangre en las manos que perdón en el alma aprendió que el poder no se mendiga: se arranca. Hoy es la Reina de la mafia. Inteligente, seductora y letal, gobierna un imperio donde la lealtad es todo y la traición se paga con la vida.
Pero la venganza que la sostiene también amenaza con destruirla. Porque en su mundo, las alianzas son frágiles, los enemigos tienen rostros ocultos y el amor es un lujo más peligroso.

NovelToon tiene autorización de Maria L C para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 23

Carlo no podía concentrarse en clase. Mariana lo miraba a cada rato con ganas de sacudirlo. Vanessa fingía no verlo, pero la respiración se le aceleraba cada vez que él pasaba cerca.

En una práctica, a Carlo se le cayó una herramienta. En otra, Vanessa confundió unos números.

Mariana, desesperada, casi gritó:

—¡Por el amor de Dios, hablen ya o les hago hablar! —Pero nadie se atrevía.

Al salir de la universidad, pasó lo inevitable: los tres coincidieron en la puerta.

Carlo apretó la mochila contra el pecho.

Vanessa intentó caminar más rápido.

Mariana se cruzó en su camino como un semáforo humano.

—¡Basta! —exclamó—. Esto no puede seguir así. No tienen doce años. Hablen. —Carlo bajó la mirada.

—No hay nada que hablar. —Vanessa miró hacia otro lado.

—Estoy de acuerdo. —Mariana los miró indignada.

—Qué par de cobardes. —Los dos se quedaron en silencio.

Mariana continuó: —Sienten algo. Y si no quieren verlo, allá ustedes, pero no se hagan daño.

Carlo quiso decir algo, pero no pudo. Vanessa abrió la boca, pero tampoco, Mariana suspiró.

—Los dejo. Pero piénsenlo. Lo que sea que pasó, les importa más de lo que creen. —Se marchó y los dejó solos.

Un silencio incómodo los invadió; Carlo se revolvió el pelo, nervioso. Vanessa respiró hondo.

Los dos hablaron a la vez:

—Perdón. —Carlo la miró sorprendido.

Vanessa también.

Carlo fue el primero en aclarar la voz.

—Perdón por irme así. No debí hacerlo.

—Yo también me asusté —admitió ella en voz baja—. No supe manejarlo. —Carlo tragó saliva.

—No quiero que te sientas incómoda conmigo.

—No lo estoy.

—Lo parece.

—Porque… —Vanessa dudó—. Porque no sé qué hacer contigo.

Carlo se quedó helado.

—¿Conmigo? —preguntó con sorpresa.

—Sí… —Se tocó el brazo, incómoda—. Eres diferente.

—¿Eso es bueno o malo?

Vanessa lo miró de frente, vulnerable por primera vez.

—Es peligroso. —Carlo sintió el corazón a mil por hora.

Ella continuó: —Carlo, no puedo… no sé si puedo… abrirme a algo así. Mi vida no ha sido fácil. Confiar en alguien es jugártela. Querer a alguien puede costarte perderlo. Y no sé si puedo darte lo que tú quieres.

Carlo dio un paso hacia ella.

—No te pido nada.

—Por eso me asustas más —susurró Vanessa.

El silencio regresó, pero ya no era incómodo, sino vulnerable. Real.

Carlo tomó aire.

—Sé que fue un impulso, que pasó rápido, que no lo pensamos. Pero no quiero que creas que voy a presionarte, ni que espero algo. Solo… no quiero que lo veas como algo malo, como algo que no debió pasar. Para mí, no lo fue.

Vanessa tragó saliva.

—Carlo…

—Si quieres olvidarlo, lo haré. Si prefieres que seamos amigos, también. Pero no quiero que huyas de mí. No quiero perder tu amistad.

Vanessa sintió un nudo en la garganta que jamás habría admitido.

—No huyo.

—Sí que huyes un poco. —Ella esbozó una sonrisa.

—Quizás un poquito.

—Yo también —admitió él.

Vanessa soltó una risita que relajó el ambiente.

Carlo se animó a sonreír.

—Podemos… no sé… empezar de cero hoy. Como si anoche solo hubiéramos tomado unas copas y charlado.

Vanessa lo observó.

—¿Eso quieres? —Carlo la miró con sinceridad.

—Quiero lo que tú puedas dar. Aunque sea poco.

Vanessa sintió que el corazón se le encogía.

Ese chico… Ese chico iba a destrozarla, porque era demasiado bueno. Demasiado puro, demasiado peligroso para su paz.

—De acuerdo —murmuró—. Podemos… empezar de cero. —Carlo asintió.

—¿Amigos? —Vanessa respiró hondo.

—Amigos.

Pero al estrechar sus manos, ambos sintieron el mismo calor, el mismo latido acelerado, la misma amenaza silenciosa.

Podían llamarlo amistad, pero sabían que mentían.

Lo que desataron anoche no iba a desaparecer.

Iba a crecer.

Porque hay puertas que, una vez abiertas, no se cierran fácilmente.

Y esa… La que Vanessa abrió con ese beso... Ya empezaba a arrastrarlos.

Los días siguientes fueron rarísimos, como una tortura suave y silenciosa.

Se notaba a leguas. Todo el mundo lo veía, menos ellos, que se negaban a aceptarlo.

Vanessa y Carlo quedaron como amigos. Qué chiste.

Desde ese día, cada vez que se juntaban, la cosa se ponía tan tensa que Mariana decía que se podía cortar el aire con una tarjeta del metro.

Y no le faltaba razón. Hasta que vino el primer problemita: la chica de Sistemas.

Era martes por la mañana y Carlo estaba en el laboratorio de Sistemas, rodeado de pantallas, cables y el nuevo módulo de seguridad que estaban probando. Estaba tan metido en lo suyo que ni vio acercarse a la chica.

Pero Vanessa sí. Desde la puerta del laboratorio, donde lo esperaba para almorzar, lo vio.

Carlo, concentrado, con el pelo alborotado y las mangas de la sudadera subidas.

Y ahí estaba ella. Ana Paula. La chica de Sistemas.

Estudiante modelo. Sonrisa perfecta… y demasiado cerca de Carlo.

Ana Paula se apoyó en la mesa, casi pegada a él.

—Oye, Carlo, esto que estás programando es genial. ¿Me explicas cómo hiciste el blindaje?

Carlo sonrió, un poco cortado.

—Claro, te explico.

Vanessa sintió un nudo en el estómago.

No era rabia… Ni tristeza. Era un fastidio. Un fastidio enorme.

Como si esa chica estuviera rompiendo una regla no escrita.

Vanessa entrecerró los ojos.

—Qué rápido actúa —murmuró—. Tres días y ya se le pegó.

Ana Paula soltó una risita.

—Eres un genio, Carlo. Me impresionas. Ojalá yo fuera así.

Carlo se puso rojo.

—No, no es para tanto.

Con eso, Vanessa sintió ganas de ir y tirar la computadora por la ventana.

Carlo no solía ser así. No se sonrojaba así. No se ponía así con nadie… Bueno, sí, con ella, pero antes, con nadie más.

Y ahora esa chica lo ponía nervioso.

Vanessa se cruzó de brazos y se apoyó en la puerta.

No dijo nada. Solo observó.

Mariana apareció justo a tiempo para ver la escena.

—Ay, Dios —susurró con una sonrisa—. Te está saliendo humo de la cabeza.

Vanessa no quitaba el ojo a Carlo.

—No estoy celosa.

—Sí, claro —dijo Mariana—. Y yo no tengo labiales escondidos en mi casillero.

Vanessa frunció el ceño.

—Están trabajando.

—Ella está coqueteando —corrigió Mariana—. Y él estaba en modo torpe. Amiga, eso es peligroso.

Vanessa apretó los brazos contra el cuerpo.

—Me da igual.

Mariana se rio.

—Sí, sí, claro.

Carlo por fin notó que lo miraban.

Levantó la cabeza y la vio. Vanessa. Sería. Con los brazos cruzados.

Se quedó helado.

—Vanessa —murmuró.

Ana Paula miró a Vanessa, luego a Carlo. Algo en el ambiente cambió, aunque no terminaba de entender qué.

—¿Nos conocemos? —le preguntó a Vanessa con una sonrisa amable.

Vanessa enderezó la espalda.

—No. Somos compañeros —dijo, señalando a Carlo con un movimiento de cabeza.

—Ah, qué bien —respondió Ana Paula, y se giró otra vez hacia Carlo—. Bueno, entonces ¿cuándo me ayudas? ¿Mañana?

Carlo se quedó mirando a Vanessa por un segundo. Ella mantenía la cara impasible, pero se le notaba la tensión en la mandíbula.

—Sí, mañana podemos —contestó al final.

Ana Paula sonrió, anotó algo en su celular y se despidió con un «nos vemos, genio». Se fue caminando despacio, como si tuviera todo el tiempo del mundo.

Vanessa esperó a que se perdiera de vista para soltar:

—¿Genio?

Carlo se encogió de hombros.

—Es amable.

—Es una zorra.

Carlo abrió los ojos como platos.

—¿Qué?

Vanessa se arrepintió al instante, pero ya era tarde.

—Nada. Olvídalo.

—No, no puedo olvidarlo. Acabas de llamarla zorra.

—Bueno, es que se te pegaba como chicle.

Carlo la miró confundido, aunque por dentro le dio un vuelco el estómago.

—Vanessa, ¿estás celosa?

Ella soltó una risa seca.

—¿Celosa? Por favor. Cada quien puede hablar con quien quiera.

—Entonces ¿por qué pusiste esa cara?

—¿Qué cara?

—Esa. Como si hubieras mordido un limón.

Vanessa lo fulminó con la mirada.

—No puse ninguna cara.

Carlo se atrevió a sonreír.

—Sí que la pusiste.

—Cállate.

—Te gusta que te digan cosas bonitas, ¿verdad? —preguntó él de repente, más serio.

Vanessa se quedó callada. Ese chico siempre dándole donde más dolía.

—A todo el mundo le gusta —respondió al fin, evasiva.

—Pero a ti te gusta más —insistió él, y dio un paso hacia ella—. Y no te gusta ver que alguien más me las diga a mí.

Vanessa sintió que se le subía la sangre a la cara.

—No seas creído.

—No soy creído. Solo aprendí a leerte.

El silencio se hizo otra vez, pero distinto. Menos tenso y más íntimo. Como si estuvieran solos en medio de un pasillo lleno de gente.

Mariana, que los observaba desde lejos, se llevó la mano al pecho y suspiró como si fuera una telenovela.

—Ya mero —murmuró para sí misma—. Ya mero se besan.

Pero no se besaron. Vanessa dio un paso atrás y cambió el tema.

—Vamos a comer. Tengo hambre.

Carlo no insistió. Guardó sus cosas y la siguió, aunque con una sonrisa que no pudo ocultar del todo.

Ella caminaba delante de él, rápido, como si quisiera escapar de algo. Pero no sabía que lo que intentaba dejar atrás ya iba dentro de ella.

Y Carlo, atrás, solo pensaba: "Me tiene loco. Y ni siquiera lo intenta".

1
Perla Arbos
Excelente historia!!!. Felicitaciones!!!
✨🌻💛Isy🇻🇪🌻✨
Interesante 🤔🤔🤔
✨🌻💛Isy🇻🇪🌻✨
me gusta💪🏻
✨🌻💛Isy🇻🇪🌻✨
😳😳😳wuoooo me encanta
💫TERESA💫
Excelente novela💕💕💕💕
trigueñita 💋💋
siiii, la reina ataca 💪
trigueñita 💋💋
así es, apoyo al viejo /Ok/
trigueñita 💋💋
si, ya está bueno, dale cuello /Cleaver//Cleaver/a ese malnacido y a la perra de su hija también 😠
trigueñita 💋💋
hijos de perras es poco, malditos , desgraciados, hp, malparidos 🤬🤬🤬🤬
trigueñita 💋💋
y aún así lo metieron y lo amenazaron, vaya familia 😠😠😠
trigueñita 💋💋
que pague, ya está bueno😠😠😠
trigueñita 💋💋
wow , más y más información, puras /Bomb//Ok/
trigueñita 💋💋
un año wow, como pasa el tiempo, pero la venganza es un plato que se come frío 😌
trigueñita 💋💋
uyyy que capítulos, está emocionante, estaba un poco ausente, pero voy a retomar de poco a poco la historia, te felicito autora /Rose//Rose/
trigueñita 💋💋
oye pero que maldita, tanto hombre en el mundo, y meterse con el de la hija 😠, que vieja esa, ahora también hay que ver que ese maldito tampoco es cosa buena, jugarle una traición así, de lo que se salvó Katherine
trigueñita 💋💋
eso es lo más importante saber si está vivo y de qué lado está, amigo o enemigo 😠
trigueñita 💋💋
ohhh😧, Elian si ha sabido moverse, y sacar buena información💪
trigueñita 💋💋
por eso dicen que en la confianza está el peligro, cuando menos se lo espere Ortega ¡¡¡ZAS!!!
trigueñita 💋💋
si, ufff/Sweat/
trigueñita 💋💋
por ahora😅, que hombre tan celoso /Tongue/
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