TEMPORADA 3 Y FINAL DE LA NOVELA "LA VIDA CON HOMBRES BESTIAS ES MUY CANDENTE".
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CAPÍTULO 23
Y de repente—
la realidad cambió.
El ruido del mercado desapareció.
El caos… se desvaneció.
Cuando abrí los ojos…
ya no estábamos allí.
Estábamos en una habitación.
Amplia.
Elegante.
Silenciosa.
Demasiado perfecta…
demasiado irreal.
Mi respiración se volvió inestable.
—Cien Lu…
Pero él no respondió.
Solo me miró.
De esa forma…
que hacía que todo dentro de mí temblara.
Sus manos recorrieron mi cintura —mi vientre de tres meses— con una firmeza que no dejaba espacio para dudas.
Mi corazón golpeaba con fuerza contra mi pecho.
Una parte de mí dudaba.
Otra…
ya había cruzado la línea.
—Esto no está bien… —susurré.
Pero mi voz…
no tenía convicción.
Porque no me aparté.
Porque no lo detuve.
Porque, en el fondo…
ya lo había decidido.
Sus labios volvieron a besar los míos.
Más lento esta vez.
Más profundo.
Y todo lo demás…
dejó de importar.
......................
Ese día, esa noche…
en esa habitación…
nuestros destinos se entrelazaron.
Entre besos.
Entre caricias.
Entre el sonido salvaje de la cama…
y nuestras respiraciones cada vez más desordenadas.
Entre un calor que crecía…
sin control.
Sin salida.
Mis manos se aferraron a él…
con más fuerza de la que pretendía.
Como si algo dentro de mí…
ya lo hubiera reconocido.
Como si ya fuera mío…
o mejor dicho…
como si yo fuera suya.
......................
Cien Lu no dijo nada.
No preguntó.
No dudó.
Sus manos se tensaron ligeramente sobre Aelina…
firmes.
Seguras.
Poseyendo sin necesidad de decirlo.
Como si ya hubiera tomado una decisión.
Como si ya la hubiera reclamado…
mucho antes de ese momento.
Su mirada…
era oscura.
Profunda.
Muy… obsesiva.
Porque para él…
esto no era un error.
No era un momento.
No era una debilidad.
Era una reclamación.
Una recuperación.
Ella solo le pertenecía a él…
y jamás debió perderla.
......................
Esa…
solo fue la primera vez que nuestros cuerpos se encontraron.
Y definitivamente…
no sería la última.
.
.
.
—CINCO MESES Y DOS SEMANAS DESPUÉS—
Los meses pasaron.
El tiempo… avanzó sin que pudiera detenerlo.
Ahora…
mi vientre estaba lleno.
Pesado.
Ocho meses y dos semanas.
Faltaba poco.
Muy poco… para dar a luz.
Roce con mi pulgar el anillo en mi mano izquierda…
y lo activé.
—Cassian…
Hubo un leve silencio antes de que su voz apareciera.
Lejana.
Cansada.
—¿Cuándo volverás? —pregunté sin rodeos—. Haz lo posible por regresar… pronto daré a luz.
Un pequeño silencio.
Luego…
—Llegaré pronto. A más tardar… mañana.
Cerré los ojos un instante.
—…Está bien. Regresa con cuidado.
La conexión se cortó.
Y con ello…
volvió el peso en mi pecho.
No me atreví a contarle sobre Cien Lu.
No aún.
Se lo diría después del parto.
Si aún quería quedarse conmigo…
estaba bien.
Y si no…
aunque me dolería, lo entendería.
Nuestro vínculo estaba protegido por el contrato.
Y yo…
Aelina…
jamás rompía mi palabra.
Definitivamente no permitiría que se convirtiera en un desterrado.
Me levanté del sillón y salí al balcón de mi habitación en el castillo del ducado.
La luz de la luna caía sobre mí…
fría.
Silenciosa.
El viento nocturno rozaba mi piel.
Pero no lograba calmar nada dentro de mí.
Me siento mal…
La culpa se apretó en mi pecho.
Me siento… como una infiel.
Bajé la mirada.
Mis manos se posaron sobre mi vientre.
Pero…
esta no es mi antigua vida.
Aquí…
la poliandria es normal.
Ellos lo saben.
Siempre lo han sabido.
Han vivido siglos… milenios en este mundo.
Esto no es nuevo para ellos.
Entonces…
¿por qué me siento así?
Suspiré.
Ahora que lo pienso…
en mi línea temporal…
solo había pasado un siglo.
Sumando todas mis vidas anteriores.
La edad que tenía…
antes de llegar aquí.
Comparado con ellos…
soy apenas nada.
Una pequeña sonrisa se formó en mis labios.
Realmente…
me gustan los mayores.
Todos ellos…
son mucho más grandes que yo.
Siglos.
Milenios.
El más joven es Rowan…
Al pensar en su nombre, giré la mirada.
Los niños jugaban cerca.
Ajenos a todo.
Ajenos a mí.
Suspiré nuevamente.
Y volví a mirar el cielo.
Oscuro.
Infinito.
Inquietante.
.
.
.
—DOS DÍAS DESPUÉS—
Ya habían pasado dos días y...
Cassian… no regresaba aún.
Fruncí el ceño.
Intenté contactarlo.
Una vez.
Y otra.
Y otra más.
Nada.
El anillo no respondió.
La invocación… falló.
Mi corazón se tensó.
No…
No otra vez.
Aethon.
Había pasado exactamente lo mismo con él.
El recuerdo cruzó mi mente como un golpe.
Entonces pensé en Vaelthorian.
Lo llamé.
Nada.
Intenté invocarlo.
Nada.
El aire se volvió pesado.
Frío.
Silencioso.
Demasiado silencioso.
¿Qué estaba pasando?
¿Por qué ninguno de mis esposos responde?
Llamé en mi mente a Liz.
Nada.
Ninguna respuesta.
Mi respiración se volvió inestable.
¿Cómo era posible que nadie respondiera?
Hice venir al mayordomo.
—¿Hay noticias de los otros imperios?
Negó con la cabeza.
—No hay información, mi señora.
Por supuesto que no la había.
Las noticias del exterior…
casi nunca llegaban al Imperio Vampírico.
Un imperio cerrado.
Frío.
Donde otras razas…
no eran más que herramientas.
Esclavos.
Bancos de sangre.
Apreté los puños.
Quería ir.
Ahora mismo.
Buscar respuestas.
Encontrarlos.
Pero…
mi cuerpo no me lo permitía.
Podía dar a luz en cualquier momento.
Si iba…
sería después.
Tenía que ser después.
La frustración me consumía.
La impotencia…
era peor.
Y entonces—
tocaron la puerta.
Mi doncella entró.
—Mi señora… ha llegado una invitación.
—¿De quién?
—De la emperatriz. Es una invitación a una fiesta de té que se llevará mañana.
Mi expresión se endureció.
—Dile que estoy indispuesta.
El mayordomo dudó.
—Mi señora… no es posible rechazarla. Es obligatorio asistir.
El silencio se volvió tenso.
Pesado.
Chasqueé la lengua, molesta.
—Entonces acepta.
Mi voz fue fría.
—Mañana iré.
El mayordomo y la doncella inclinaron la cabeza.
Y se retiraron.
Cerré los ojos lentamente.
Asistir a esa fiesta de té era lo último que quería.
Pero…
si quería un parto tranquilo…
si quería seguridad…
no tenía opción.
Debía asistir.
Pero la idea…
de que algo les había pasado…
me carcomía.
No era solo preocupación.
No era solo miedo.
Era algo más.
Algo instintivo.
Algo profundo.
Yo lo sentía.
Muy claramente.
Algo…
no estaba bien.
Algo…
les había pasado.