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Desafiando Al Rayo

Desafiando Al Rayo

Status: En proceso
Genre:Época / Reencarnación / Mundo mágico / Edad media
Popularitas:8.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Juna C

Elena nunca pensó que la vida le daría otra oportunidad… pero en el cuerpo de Elyria Montclair la villana del libro que acababa de leer. Mientras intenta adaptarse, su inteligencia aguda y espíritu indomable chocan con el carácter impecable y enigmático de Alaric Blackthorn.

NovelToon tiene autorización de Juna C para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Después de la pasión

Ninguno de los dos fue capaz de contenerse más.

Alaric la atrajo hacia sí con una lentitud deliberada, como si quisiera memorizar cada reacción, cada estremecimiento. Elyria se aferró a sus brazos al sentirlo tan cerca, el cuerpo tenso al principio… hasta que la sensación cambió, transformándose en algo cálido, envolvente, imposible de ignorar.

Él se movía con un ritmo creciente, atento a cada respiración entrecortada, a cada súplica apenas susurrada.

—Se siente peligrosamente bien estar contigo así —murmuró, con la voz cargada de deseo.

Elyria ya no tenía palabras. Solo gemidos ahogados y uñas clavándose en su piel mientras el placer se acumulaba, desbordándolos a ambos hasta que el clímax los alcanzó sin misericordia.

Sin darle tiempo a recuperarse, Elyria sonrió y cambió la posición con una seguridad que lo tomó por sorpresa.

—Ahora… déjame a mí —susurró, con una chispa traviesa en la mirada.

Alaric no pudo hacer más que mirarla, completamente complacido, mientras ella tomaba el control sin titubeos. Se movía con un ritmo propio, provocándolo, arrancándole gemidos que no intentó ocultar. Sus manos se aferraron a sus caderas, guiándola, perdiéndose juntos en una intensidad que volvió a arrastrarlos al límite.

La noche no terminó ahí.

Se buscaron una y otra vez, sin prisa, sin descanso, como si el mundo fuera a acabarse al amanecer. Cuando finalmente el cansancio los venció, quedaron rendidos, entrelazados, con la primera luz del día filtrándose por la habitación como testigo silencioso de todo lo que había ocurrido.

Golpes en la puerta se escucharon de forma insistente.

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Alaric abrió los ojos con un gesto molesto… pero la molestia duró poco.

Lo primero que vio fue a Elyria, desnuda a su lado, el cabello desordenado cayéndole por la espalda, la piel marcada por la luz de la mañana. Los recuerdos de la noche anterior regresaron con una claridad peligrosa, arrancándole una sonrisa lenta y satisfecha.

Se inclinó hacia ella y comenzó a besarle la espalda con calma, sin prisa, como si despertarla fuera un privilegio.

Elyria se removió apenas.

—Al fin despertaste, pequeña dormilona —murmuró Alaric, divertido.

Ella abrió los ojos con un quejido bajo y tardó unos segundos en entender dónde estaba… y con quién.

—Alaric… —su voz salió ronca—. Siento el cuerpo como si me hubiera atropellado una carreta.

Intentó incorporarse, pero unas manos firmes la atraparon por la cintura y la devolvieron contra él sin esfuerzo.

—Curioso —dijo él, con una sonrisa descaradamente satisfecha—. Yo me siento perfectamente bien.

—Eres un descarado —gruñó Elyria, aunque no pudo evitar sonreír.

—Y tú no sentías las piernas hace un momento —replicó, inclinándose para besarle el pecho con deliberada lentitud.

Elyria dejó escapar un suspiro traicionero.

—No… no es justo —protestó, apoyando una mano en su hombro—. Apenas puedo moverme.

—Puedo ayudarte con eso —respondió él, con voz peligrosamente tranquila.

Antes de que ella pudiera decir nada más, los golpes en la puerta regresaron.

Los golpes en la puerta se repitieron, esta vez con una cadencia mucho más educada.

—Mi lord —se oyó la voz del mayordomo al otro lado—. El desayuno está servido… y lord Cassian ha llegado. Pregunta si puede unirse.

Alaric dejó escapar un suspiro largo, resignado.

—Cassian —murmuró, casi con fastidio—. Por supuesto que tenía que ser hoy.

Elyria, aún recostada contra él, dejó escapar una risa suave que le vibró en el pecho.

Elyria, aún recostada contra él, dejó escapar una risa suave.

—¿Cassian? —dijo, con una media sonrisa—. Claro… tenía que aparecer.

Alaric resopló con evidente fastidio.

—Tiene un talento especial para llegar en el peor momento.

—Estoy de acuerdo —respondió ella—. Veo que sigue siendo igual de inoportuno.

Elyria intentó incorporarse otra vez y volvió a quejarse en voz baja.

—No siento las piernas —murmuró, fulminándolo con la mirada.

Alaric sonrió, satisfecho, sin una pizca de culpa.

—Lo consideraré un cumplido.

—No lo es —replicó ella—. Pero asumiras las consecuencias… después del desayuno.

Después de levantarse —con más quejas de Elyria que risas de Alaric—, decidieron darse un baño. El agua caliente ayudó… aunque Alaric claramente no tenía intención de limitarse solo a eso.

Elyria terminó apoyada contra el mármol, con los brazos rodeándole el cuello, murmurándole que no era justo.

—Nunca prometí ser justo —respondió él, antes de silenciar cualquier protesta con una sonrisa peligrosa.

Cuando por fin salieron del baño, ambos estaban completamente satisfechos, relajados y con ese brillo sospechoso que solo aparece después de una muy mala —o muy buena— decisión.

Alaric mandó traer ropa limpia para Elyria desde su habitación, sin admitir en voz alta que no pensaba dejarla ir todavía.

Bajaron juntos al comedor.

Cassian los esperaba apoyado contra la pared, brazos cruzados y expresión claramente ofendida.

—¿Puedo saber —empezó, con voz cargada de reproche— qué era tan importante como para hacerme esperar tanto?

Elyria habló primero.

—Conversábamos.

—Mucho —añadió Alaric con total naturalidad.

Cassian entrecerró los ojos.

—¿Conversaban… en serio?

—Muy seriamente —dijo Elyria, sin inmutarse—. Sobre asuntos importantes.

—Profundos —confirmó Alaric.

Cassian los observó de arriba abajo. El cabello ligeramente húmedo. La calma excesiva. Las miradas que se cruzaban por medio segundo de más.

—Claro… —murmuró—. Asuntos importantes.

Tomó aire, claramente no convencido.

—No quiero saber —dijo finalmente—. Pero si llegan tarde otra vez, no los cubriré.

Elyria sonrió con dulzura inocente.

—No volverá a pasar.

Alaric no dijo nada.

Solo sonrió.

Cassian frunció el ceño.

—Esa sonrisa es exactamente lo que me preocupa.

Alaric se acomodó en su asiento, cruzando los brazos con calma aparente… solo aparente.

—¿Se puede saber qué fue tan urgente como para venir a molestar tan temprano? —preguntó, mirándolo con frialdad—. ¿O ahora visitas sin motivo?

Cassian llevó una mano al pecho, fingiendo estar herido.

—Vaya recibimiento… yo solo venía a ver una hermosa cara para empezar bien el día.

Elyria arqueó una ceja, divertida.

—¿Ah, sí?

—Claro —continuó él sin vergüenza—. La tuya, Elyria. Te extrañaba.

El tic en el ojo de Alaric fue inmediato.

—¿No tienes nada mejor que hacer que venir a importunar aquí? —soltó, seco—. Dudo que el archiducado funcione solo.

Cassian sonrió, encantado con la reacción.

—Oh, siempre tan hospitalario. Pero en realidad vine por algo importante —dijo, volviéndose hacia Elyria—. Pronto será el cumpleaños de la princesa Anastasia.

Elyria se iluminó un poco.

—¿Ya tan pronto?

—Así es. Y con todo lo que está ocurriendo… —Cassian hizo un gesto vago— pensé que querría saber si piensan asistir.

Alaric no respondió de inmediato.

Cassian inclinó la cabeza, como recordando algo más.

—Aunque, claro… si decides ir —añadió con falsa inocencia, mirando a Elyria—, con gusto puedo acompañarte. Para que no viajes sola.

Silencio.

El ambiente se tensó lo suficiente como para poder cortarse con un cuchillo.

El tic en el ojo de Alaric regresó, esta vez acompañado de una sonrisa peligrosa.

—Eso no será necesario —dijo con voz perfectamente controlada—. Elyria no necesita escolta.

Cassian alzó ambas manos.

—Solo me ofrecía. Por cortesía.

Elyria observó a uno… luego al otro… y sonrió lentamente.

—Qué considerado de tu parte, Cassian.

Alaric giró apenas la cabeza para mirarla.

—Elyria.

—Pero estoy segura —continuó ella, apoyando el codo con tranquilidad— de que Alaric ya tenía eso en mente.

Cassian soltó una risa baja.

—Ah… ya veo.

La mirada que intercambiaron Cassian y Alaric fue todo menos amistosa.

—De cualquier modo —añadió Cassian, satisfecho—, la invitación está hecha. No quería que dijeran que no avisé.

Se dio la vuelta para marcharse, pero antes lanzó una última mirada por encima del hombro.

—Nos vemos pronto, Elyria.

Alaric no apartó los ojos de él hasta que desapareció.

—Lo voy a matar —murmuró.

Elyria rió suavemente.

—Celoso.

—Realista.

—Posesivo.

—Muy.

Ella sonrió aún más.

Pasaron algunos días desde entonces, días tranquilos en apariencia, pero cargados de preparativos y rumores que recorrían la capital como pólvora. La proximidad del cumpleaños de la princesa había vuelto las calles más animadas de lo habitual: carruajes iban y venían sin descanso, los comerciantes adornaban sus vitrinas y las damas nobles parecían competir por ver quién luciría más deslumbrante en las celebraciones venideras.

Fue en medio de ese ambiente que Elyria decidió salir a ver vestidos.

Acompañada por una de sus doncellas, llegó a una de las boutiques más exclusivas de la ciudad, famosa por vestir a las familias más influyentes del reino. Apenas cruzó la puerta, fue recibida con una reverencia profunda y sonrisas medidas.

—Bienvenida, mi lady.

Elyria respondió con un leve gesto de cabeza y comenzó a recorrer el lugar con calma. Había vestidos hermosos: tonos suaves, bordados delicados, telas que parecían fluir como agua. Algunos llamaron su atención, pero ninguno terminó de convencerla… hasta que lo vio.

Un vestido rojo con detalles en blanco, elegante y audaz a la vez. No gritaba extravagancia, pero imponía presencia. Elyria se detuvo frente a él, observándolo con interés.

Este… pensó.

Estaba a punto de pedir que se lo mostraran cuando la campanilla de la puerta volvió a sonar.

Un grupo de jóvenes nobles entró hablando animadamente, riendo con exageración. Entre ellas, Elyria reconoció de inmediato a Amelia Crowell. Las conversaciones se apagaron apenas la vieron.

Algunas de las acompañantes de Amelia le dedicaron miradas cargadas de desdén, otras susurraron sin demasiado cuidado. Elyria las observó apenas un segundo… y soltó un pequeño bufido, más divertido que molesto.

Amelia fue la primera en acercarse, con una sonrisa amplia y claramente ensayada.

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—¡Elyria! —exclamó, como si fueran viejas amigas—. Qué bueno verte.

Elyria arqueó una ceja con lentitud, visiblemente poco impresionada.

—Señorita Crowell —respondió con corrección fría—. No puedo decir lo mismo.

La sonrisa de Amelia no vaciló. Dio un paso más, invadiendo su espacio con fingida cercanía.

—Se dice que casi no ha asistido a fiestas de té últimamente —comentó con falsa inocencia—. No me digas que aún te sientes deprimida por lo de tu compromiso…

Elyria ladeó la cabeza, como si evaluara si valía la pena responder. Luego sonrió. Suave. Peligrosa.

—Ah… sí, es cierto —dijo—. He faltado a muchas reuniones de té.

Las otras nobles parecieron animarse, creyendo haber tocado una herida.

—Verá —continuó Elyria, mirando distraídamente los vestidos—, descubrí que tengo cosas bastante mejores que hacer que estar sentada escuchando a un montón de viejas chismosas hablar de vidas que no les pertenecen.

El murmullo fue inmediato.

Amelia apretó ligeramente los labios, aunque mantuvo su expresión amable.

—Me alegra saber que lo llevas mejor —insistió—. Pensé que quizá…

—¿Deprimida? —la interrumpió Elyria, soltando una breve risa—. Al contrario. He estado disfrutando muchísimo de mi vida desde que ese compromiso terminó.

El silencio fue casi incómodo.

Elyria por fin se giró hacia el grupo, observándolas una por una.

—Lo que sí me sorprende —añadió— es que parezcan haber olvidado la última vez que nos vimos… o quizá creen que pueden permitirse ciertas groserías.

Las miradas se tensaron.

—Después de todo —prosiguió, con voz serena—, son simples nobles de baja categoría. Y aun así se atreven a ser descorteses conmigo… la hija del duque Montclair.

Nadie se atrevió a responder.

La encargada de la boutique dio un paso al frente, nerviosa.

—Mi lady…

—Todo lo que he seleccionado —dijo Elyria sin mirarla— será enviado a la mansión Blackthorn.

Amelia abrió los ojos apenas un poco.

Elyria tomó el vestido rojo con blanco y lo entregó con elegancia.

—Espero que lo empaquen con cuidado —añadió—. Sería una pena que algo tan hermoso se estropeara.

Sin dedicarles otra mirada, se dio la vuelta para marcharse.

—Elyria —la llamó Amelia en voz baja—. Ten cuidado al volver. Se rumorea que han aparecido bestias extrañas últimamente.

Elyria se detuvo.

Giró lentamente la cabeza, clavando en Amelia una mirada helada.

—Si alguna de esas bestias se atreve a aparecer frente a mí —respondió con calma absoluta—, bastará con matarla.

Sus ojos no se apartaron de los de Amelia.

—No sería difícil deshacerse de algo que solo existe para molestar.

La sonrisa de Amelia se borró por completo.

Elyria salió de la boutique sin apresurarse, dejando atrás murmullos, miradas incómodas… y una advertencia que no necesitaba repetirse.

De regreso a la mansión Blackthorn, su expresión era tranquila.

Pero estaba claro que Amelia Crowell acababa de cometer un error.

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Sofía_stay ✨🦦🐥💞
que el Richard ese tratara de vengar a su zorrita y terminará sin cabeza, y que esos dos ya se declaren jajajja ellos se ve que derrochan amor 😻
Johann
❤️❤️❤️❤️👏👏👏👏
Johann
👏👏👏👏👏❤️❤️❤️❤️❤️
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
Dios cada capítulo se vuelve mejor que el anterior que emoción aaaaah.
autora preguntaaa: la prota se está cuidando verdad? no queremos bebé todavía o si?? 👀👀👀👀
Juna: Aaa muchas gracias 🥹💖 de verdad me hace muy feliz leer esto.
total 4 replies
Johann
❤️❤️❤️❤️❤️
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
espere todo el día por esta hermosa historia jajjaj no me arrepiento de nada 😻😻
Johann
❤️❤️❤️❤️❤️
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
jajajajjaja celos de tus ojos cuando miras a otro chico, tengo celos, celos de tí 👀🎵🎶🎶🎵🎵 ajjajajajja
Flor R
Amelia solita está buscando su tumba
Mauge Albornoz Diaz
me encanta cada capítulo mejor q el anterior
Mauge Albornoz Diaz
está muy buena la historia me encanta
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
autora eso no es justo, como nos vas a dejar asiii 😭😭😭😭😭😂😂😂😂😂
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
Dios, que albino más hermoso, precioso, divino, papasito, está como el pan, bien bueno 🫦🫦🫦🫦😻😻😻/Drool//Drool//Drool/
Johann
👏👏👏👏🥰🥰🥰🥰
Lena
La protagonista de esa novela: la mosquita muerta esa
Flor R
sus modos son explosivos pero ya encontrarán un punto intermedio ☺️☺️☺️☺️😊
Nella Reyes
yo me apunto para madrastra... ese duque esta para soñar
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
dejame decirte autora, q me encanta la historia, la manera en la que relatas y escribes es impresionante a pesar de que mencionaste de q está era la primera historia que te animabas a escribir 📖✨❤️📚
Johann
👏👏👏👏
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
Dios que hombre más hermoso, los albinos y los pelinegros mi debilidad ❤️
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