Loana Basao es una bruja poderosa, pocos conocen su verdadero poder, solo sus allegados. Toda su vida cambia cuando ve a aquel pequeño bebé y una revelación le muestra su futuro.
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Irnos a la manada Lune de Sang
Loana quiere tener un embarazo tranquilo, más en la ciudad no es tan posible que como ella anhela, por eso Claude le propuso irse una temporada a Lune de Sang, ambos son miembros de la manada y así ella puede respirar aire libre.
- Me parece perfecto eso de irnos a la manada, pasar un tiempo rodeados de naturaleza nos vendrá bien, aunque me preocupa tu universidad - le dice la bruja.
- No te preocupes, ya pedí un año sabático para poder pasar contigo y con nuestro cachorro. Por nada del mundo me perdería todas las etapas de tu embarazo.
El fin de semana como habían acordado, se fueron hacia la manada, donde los esperaban Antoine y Rebecca. Ellos les ofrecieron quedarse en la mansión Dumont, pero la bruja prefirió irse a su antigua cabaña que estaba un poco alejada de la manada. Trabajaría en la huerta, mientras Claude trabajaría con Antoine en la empresa con sede en París para poder viajar de ida y vuelta todos los días. Un helicóptero sería su medio de transporte diario, pues la manada está a casi 4 horas de viaje.
Al entrar en la cabaña Claude se queda maravillado con lo bonita que es, tiene ventanales grandes y una chimenea que ambienta el lugar, un sofá negro y un tapete que se ve bastante cómodo por lo afelpada que es. La cocina está al fondo en un espacio abierto que conecta con el pequeño comedor para 4 personas. Tiene 3 habitaciones en la parte de arriba, la principal tiene una magnífica vista del bosque. Al ser seres de la naturaleza, gustan mucho de esa conexión.
- Este lugar es hermoso, ¿mamá también tiene una casa aquí?
- Sí, pero la de ella está dentro del poblado y es una de las casas más bonitas, se las heredó a tus abuelos - le explica Loana - cuando quieras vamos, Antoine es el encargado.
- Sí, podemos ir en estos días, por ahora lo que quiero es que nos mimemos - le dice tomándola por la cintura - extraño tus besos.
- Jajaja... eres un cuento, no hacemos más que darnos cariño.
- Yo quiero más cariñitos - hace un pequeño puchero.
Claude la besa como si de verdad llevaran días sin darse amor, la hace enredar sus piernas a la cintura de él, para llevarla a la habitación donde ellos dormirán, si es que eso es posible.
Luego de que Loana le indicara dónde está la habitación de los dos, entraron y el la coloco suave en la cama de hierro forjado. Los besos continuaron, él quitó la ropa de ella, incluyendo la interior, después quitó muy hábilmente la suya, para entrar en ella sin preámbulos, ambos estaban deseosos y no querían juegos previos, sino más bien, querían sentirse uno al otro.
- Eres tan preciosa mi Brujita - besaba con sensualidad la boca de su mujer - Mía.
Hombre y lobo estaban entregados a su mate, ambos la aman infinitamente como debe ser.
Luego de la entrega total, ambos permanecen abrazados dándose suaves besos.
- Quiero hacer un huerto - le dice ella.
- Eso suena estupendo, yo te ayudaré en todo lo que deseés, también debo buscar leña, voy a ser todo un leñador - ambos ríen por las ocurrencias del joven lobo.
- Ya te quiero ver sin camisa y cortando leña, creo que eso me prendería... uuuf.
- ¿Si? - pregunta con voz ronca - te puedo hacer una demostración ahora mismo de cómo te puedo encender.
Vuelve a atacar los labios de la mujer que yace entre sus brazos, para volverse a amar.
Poco después, se levantan para preparar la cena, más bien a Loana le tocó aparecer comida pues la alacena y la nevera están vacías. Mañana irían al super del poblado. Luego de comer, se fueron a dormir, para una embarazada, por muy sobrenatural que sea, el embarazo también agota y deben recuperar energía.