Sara queda huérfana luego de perder a sus padres en un accidente, pero aun así ella sigue viviendo con optimismo y tenacidad, convirtiéndose en una hermosa chica. Sin embargo, su vida cambia por completo cuando conoce a ese hombre. Él es un mafioso homicida, el cruel emperador que ronda por las oscuras calles. La belleza de Sara lo deja hechizado, codiciando todo de esta hermosa joven.
-La mayoría de las mujeres, dicen que el sexo masculino, siempre muere primero por hacer cosas estúpidas…. Ella da dos pasos hacia atrás y me mira confundida.
-Me pregunto que hace una chica… que al parecer es bastante llamativa ante los ojos de cualquier hombre, cruzando un parque a media noche…. Si quieres que abusen de ti dímelo, yo estaría encantado…
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CAPITULO 23
Toda la mañana la hermosa vista a través de la ventana fue mi compañía desde que dom vino a advertirme de no salir. Tome asiento en el taburete y observé la hermosa villa que esta deja a la vista. no voy a negar que mi curiosidad de salir casi me gana, pero recordé todas las veces que estuve en el sótano, una experiencia no muy agradable y no quería volver allí.
Mi mente repasó lo sucedido anoche, y todavía me reprocho por todo el placer que sintió mi cuerpo. ¿Cómo es posible que la carne sea tan débil? Pero al parecer no todo fue malo Sara, al menos lo dejaste de buen humor. Me di una cachetada mental, necesitaba empezar a ponerle límites a mi cuerpo.
El sonido de la puerta me hizo girar, encontrándome con una de las mujeres asiática que me recibió Dio una leve inclinación juntando sus manos, supongo que es la tradición para saludar en este país. Le pregunté si ya podía salir, a lo que ella no entendió y siguió haciendo reverencia en las misma posición Así que supuse que, si estaba aquí, era porque ya podía salir, se dio media vuelta y se fue, seguido de mis pasos que cruzaron el umbral de la puerta, para llegar a las escaleras. Bajé el primer escalón, y en la parte de abajo, había un hombre alto de tés blanca cabello rubio, hablando con otra empleada. Vi que ella asintió, y se retiró de inmediato, el hombre no se había fijado de mi presencia, hasta que su rostro giró, inexpresivamente me observó sin pestañear. Detuve mis pasos, no sabía si seguir bajando o regresarme a mi habitación, cuando al fin tomé una decisión, y esa era devolverme, iba a girarme y en ese preciso momento Dominic apareció frente a él, preguntándole en un muy buen inglés, si tenía dudas de lo pactado.
Sentí que caía en ese instante el rostro de Dominic se desencajó, y creería por la mirada que me dio, el mío también, pero de miedo.
-Se te perdió una igual. –Alcancé a escuchar cómo le habló a su invitado.
-El parecía confundido, al parecer le extrañaba su reclamo. –Desde cuando celas tu personal. –Respondió molesto.
Exacto ella no es de mi personal, lucían. –Dominic me miro en señal de advertencia señalándome con su dedo índice. –Tu. –Sube a la habitación. Tragué saliva y me devolví rápidamente encontrándome con la puerta cerrada, intenté abrirla, pero no se podía sin la tarjeta de acceso, estaba nerviosa. Me reprendí por no haber confirmado bien con la mucama. Bien Sara ahora solo queda esperar a que te castigue. Suspiré y recosté mi espalda en la puerta, minutos después vi como Dominic se acercaba a mi como una bala, caminaba a largas zancadas, su mirada, era de estas en problemas. Agache la mirada y me retire de la puerta, paso la tarjeta y esta se abrió, estaba de pie a su lado y al ver que no entre, me tomo del antebrazo tan fuerte que jadee de dolor. Una vez adentro, se pasó las manos por su cabello negro, estaba perdiendo la paciencia.
-¡¡Porque no eres capaz de acatar una puta orden tan sencilla, como no salir de aquí! –Gritó acercándose como un león cuando va atrapar a su presa, acorralándome contra la pared, la vena en su cien se empezó a frotar queriendo salir de él, tenía una expresión aterradora. Empezó a golpear la pared, justo al lado de mi cabeza, por cada puño que le daba me hacía brincar, sollocé estaba muy asustada, si desviaba un golpe a mi rostro, de seguro terminaría en un hospital.
-Para por favor, le supliqué sollozando.
-L-la mujer, asiática, vino y me informo que ya podía salir. –Mencioné rápidamente tartamudeando.
-No seas mentirosa, no he dado órdenes para que salgas de aquí. –Llámala y pregúntale, te estoy diciendo la verdad. –Respondí apretando los dedos de mis manos.
Dio un paso atrás, en ningún momento dejo de mirarme, saco su teléfono celular y lo poso en su oído. –Jack dile a Akira que suba a mi habitación ¡ahora.
Me quede sentada en la cama, Dominic caminaba de un lado a otro, cuando tocaron la puerta, de inmediato abrió y la mujer ingresó con su cabeza abajo, hablo con ella en su idioma el cual no entendía… Le dio un fuerte golpe es su rostro y la tomo del cuello, sacándola de la habitación. Rápidamente me levanté de la cama, iba con intensiones de correr al baño, no quería que me golpeara.
-Piérdete de mi vista antes de que pierda la poca cordura que me queda. Espeto apretando cada palabra, haciendo un gran esfuerzo para no perder el control.
Casi corrí a la salida, tiro la puerta y detrás de esta se escuchaba como destrozaba todo a su paso, me retiré rápidamente no quería ser su rin de boxeo, bajé las escaleras, y empecé mi caminata hacia el jardín, el cual no fue muy difícil de encontrar. Al llegar allí sentí paz, el cantar de los pájaros me hicieron recobrar la tranquilidad, estaba muy asustada. Me acerque a una pequeña banca y me senté apoyando mis manos sobre ella, cerré mis ojos y así me quede por un momento.
-Disfrutando el aire fresco. -Pegue un pequeño brinco llevando mi mano derecha a mi corazón. Jack estaba justo a mi lado, Acostado sobre el verde césped del jardín.
Su presencia no era nada cómoda para mí, así que quise irme. –Me levanté de la banca para ir a otro lugar, ver a ese traidor después de lo sucedido con Dominic era lo último que quería.
-No te vayas, permíteme hablar contigo. Expuso incorporándose rápidamente. -Prometo no acercarme a ti. –Lo mire con dudas. –Por favor. -suplicó.
Mi cuerpo cayo nuevamente en aquella banca, no sabría qué me iba a decir, tal vez otra de sus mentiras. –Te escucho, y que sea rápido, si tu amigo nos ve hablando estoy segura, que seré yo quien sufra su molestia. Ahora mismo parece un desquiciado, tirando todo en la habitación.
Su cuerpo se relajó y poso sus manos por detrás de su cabeza, dio una pequeña sonrisa para empezar con su discurso.
Está muy interesado en ti Sara, es el motivo de su descabellada e incontrolable actitud. Para él, las mujeres eran un trofeo. –Eran. levante una ceja.
–Sí, eran porque contigo se comporta de una manera distinta y eso lo tiene confundido. Tú le gustas y no lo acepta. A pesar que al principio recibiste uno que otro golpe, maltrato y abusos que no justifico, conoció algo de ti, que lo ha hecho cambiar y eso lo tiene desorientado, está en una pelea interna, no sabe si demostrarte cariño, o lastimarte como es su costumbre.
–Déjame contarte una historia. –Cerro sus ojos, al parecer disfrutaba el lugar, pero quien no, con semejante reserva natural.
-Cuando Dominic era un niño, su madre lo vendió al mejor postor. -Hubo un silencio sepulcral. ¿Crees que es justo que la persona que te da la vida te venda teniendo 7 años? -Incorporo su cabeza para mirarme con esos orbites azules en los que alguna vez me perdí. –No. Respondí Parpadeando varias veces, como es posible que una madre venda a su propio hijo. -Pensé para mis adentros.
-Porque hizo algo tan horrible como eso. -Pregunté.
Su madre era adicta a la heroína, lastimosamente cuando lo hizo estaba bajo el efecto de esa sustancia, y no midió sus actos, Dominic era un niño de calle sabía perfectamente como escapar de esa situación, abandonó a su madre y para el murió en su corazón. Recuerdo que lo conocí en una vía a las afueras de Nueva york, era la primera vez que le arrebataba la vida a alguien, quedó en estado de shock, si yo no hubiese llegado, la policía se lo lleva y bueno, su historia tal vez sería otra.
-A quien mató. Pregunté, me daba curiosidad quería conocer el porqué de tanta frivolidad en su corazón.
Un abogado, que traicionó a la organización donde trabajó tú padre. –Me puse tensa con esa palabra. –Lo siento espetó.
Esa muerte lo llevó a integrarse en ese bando, y estúpidamente yo seguí sus pasos, cuando eres pequeño y estas a tu suerte, solo buscas refugiarte en algo que te haga sentir protegido. Pero fue todo lo contrario, en ese grande circulo de mafiosos, no hay humanidad, matan por diversión, violan a todas las mujeres que a ellos les llame la atención, golpes, hambre, y obligados a matar casi todos los días, te vuelven un humano insensible, sin sentimientos porque estos allí son reprogramados y los vuelven fríos para que no te tiemble la mano al momento
de actuar. Dom se empezó a volver una persona sin escrúpulos, mataba a sangre fría sin siquiera parpadear, un día el jefe lo trató de inútil escupiendo su rostro, cosa que Dom no aguanto, y Francesco termino con un hueco en su cabeza. Desde entonces ha hecho crecer ese imperio a tal punto que se volvió uno de los grandes mafiosos del continente americano.
Yo trate de salirme de esa mierda. Cuando Dom se fue a Rusia, descargó toda su responsabilidad en mí. Yo estaba cansado de ver muertes todos los días, empecé a delegarle tareas a otras personas, para darme una oportunidad de vivir una vida normal, que lamentablemente, no conseguí.
-Pero tú. –Levanto su cuerpo del verde césped, para sentarse junto a mí. – Tu, Puedes cambiar ese pasado de Dominic.
-La fuerte brisa elevaba mi cabello haciendo que este se pegara en mi rostro, observé a Jack a los ojos, pensando que lo dicho fuese una broma, pero por su jodida seriedad, sabia que era verdad. Empecé a negar con mi cabeza. -Como me pides algo tan descabellado. -Respondí. Su día a día es vivir de la violencia el cree que con eso castiga su pasado. Me levanté de la banca, para alejarme. Nunca me vuelvas a mencionar algo así, odio a ese hombre y si tuviera que escoger entre Dominic y la muerte, créeme que escogería la segunda opción.
-Nena. Llego hasta mí y en un arrebato tomo mis manos entre las suyas. Instintivamente me zafé de su agarre, no quería que nadie me tocase, y eso creo haberlo hecho molestar. Su pupila se recogió tanto que el iris de sus ojos quedo en un azul perturbante. -Enderezó su alto y bien fornido cuerpo, para caminar hacia el borde del lago, cuando llegó allí se inclinó, y miro hacia los 3 metros que nos separaban del agua. Estaba loco, todos aquí estaban locos, como pretendía que me fijase en la persona que tiene mi vida hecha una mierda.
-No te puedo obligar a hacer algo que no quieres. –Hablo aun dándome la espalda en la misma posición.
Pero entonces tendrás que vivir un infierno, si te digo esto es porque conozco a Dominic, y se lo malévolamente cruel que puede llegar hacer. Odia que lo rechacen. Odia que lo desobedezcan. Cuando no tiene el control de una situación, prefiere darle fin, y no quiero que sufras, la verdad una chica como tú, no encaja en este círculo eres demasiado inocente. Se giró y no terminó de hablar porque su mirada cayó detrás de mí, miraba con rencor, así que no tenía que ser adivina para saber quien era. Giré mi rostro dom estaba detrás de mí, su mirada estaba fija con la de Jack poniendo el ambiente altamente tenso. En un fugaz movimiento empecé a retroceder hacia Jack, este tomo la delantera posándose frente a mí, cosa que lo molestó. Seguí retrocediendo sin medir mis pasos, mis
ojos estaban en los de dominic, me miro frunciendo el ceño. Dijo algo que no alcancé a escuchar, los segundos parecían horas, mi cuerpo se fue alejando del borde del jardín pegué un grito ahogado cuando mi cuerpo impactó con el agua, había resbalado, y caí al lago, trataba de salir, pero la cantidad de agua que entraba a mi cuerpo me lo impedía. Nunca aprendí a nadar y justo ahora lo lamentaba porque me estaba ahogando, hasta que sentí unas fuertes manos que tomaron mi cintura sacándome a la superficie… ..