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Feliz
Anna
Abrí los ojos de repente, mirando a mi alrededor, me sentía perdida, no sabía dónde estaba, comprobé que es mi habitación, aunque estaba todo oscuro, la cortina de la habitación estaba entreabierta, desde donde podía distinguir que era de noche.
Traté de moverme, pero no pude, estaba de costado y sentí que unos brazos fuertes me sostenían por mi cintura.
Giré un poco mi cabeza y Vi el rostro de Alex muy cerca mío con los ojos cerrados.
-Ahhh descansa... a dónde quieres ir? - me dijo abriendo los ojos de a poco.
me gire por completo para quedar frente a frente, aunque estuviésemos en penumbras podía notar su intensa mirada en mi
- Cuando llegaste? no sé cuánto dormí... mi bota no está puesta- pregunté todo junto.
pude ver una leve sonrisa en su rostro mientras llevo una de sus manos a mi espalda para acariciarme lentamente.
- Son las dos am, llegué hace rato, dormías no quise despertarte, y la bota te la quité para que duermas cómoda, ya que el médico dijo que solo la necesitabas al levantarte.
Me encantaba sentirme así de cuidada, nunca lo había necesitado, es más amaba no depender de nadie, pero con él era distinto, me gustaba que me cuidara, me gustaba que se preocupara por mí.
Pase mi mano despacio por su torso desnudo, la sábana le tapaba de la cintura para abajo, y por favor, su cuerpo era la perfección en todo el sentido de la palabra.
-Alex, nunca más he podido estar con un hombre después de lo que sucedió con Matt, quiero que me ayudes a olvidar, a seguir adelante- le dije con algo de vergüenza mientras seguía acariciando su torso, su respiración de repente se sentía más pesada.
El me miraba con sus ojos abiertos como platos y podía distinguir lujuria y preocupación a la vez
- Anna, no quiero que te apresures a nada, aunque yo te desee demasiado, puedo esperar a que estés lista, dijo acariciando mi cabello.
-Sabes mi secreto, quiero quedarme contigo, siento seguridad a tu lado, confío en ti, aunque no sé si quieres estar conmigo sabiendo lo que paso- dije con algo de tristeza.
- Te deseo desde el primer día en que te vi, no hay nada ni nadie que haga que te vea diferente, solo quiero que confíes en mí y te quedes a mi lado- dijo con una voz ronca y cargada de pasión.
- Te necesito- dije casi suplicando.
En un ágil movimiento tiro las sábanas al piso, y se quitó su bóxer, su cuerpo era perfecto fuerte y marcado, su erección visible, sentía mi entre pierna palpitar.
-Tócame, solo tú tienes el control- dijo y su respiración ya era agitada
- No sé si sepa hacerlo- dije algo dudosa
- No te preocupes, solo haz lo que te haga sentir segura, todo estará bien.
Tome una bocanada de aire, y me arme de valor, lentamente quite toda mi ropa hasta quedar desnuda a su lado.
- Joder Anna, eres perfecta- su voz era cada vez más ronca.
Me senté despacio sobre él y con las palmas de mis manos empecé a acariciar su torso, hasta llegar a su erección
- Bésame por favor- dijo casi desesperado
Me incliné hacia él, y lo besé con mucho deseo, nuestras lenguas se entrelazaban con desesperación mientras ambos gemíamos. Sus manos se ubicaron a ambos lados de mis caderas apretándome más a él.
Mis caderas tomaron vida propia y se restregaban contra su erección, sin poder contenerme, mientas el profundizaba más el beso, yo solo soltaba gemidos involuntarios
-Alex te necesito- dije con urgencia.
Deslizó su mano despacio hasta mi entrepierna, llegando a mi interior.
- Por Dios Preciosa!!- dijo sumamente excitado, tomo mi cabello suavemente, haciendo que levantará mi cabeza
- Mírame a los ojos, nunca dejes de mirarme, solo somos tu yo- me dijo
- Solo di mi nombre - insistió, mientras movía sus dedos dentro de mí.
- Alex...- Gemí con desesperación.
- Así preciosa, solo tú y yo- su voz sonaba agitaba cada vez más y su mirada estaba clavada en la mía.
Me levanté un poco y descendí sobre su erección lentamente
Alex ... gemí mientras lo sentía entrar en mí.
- Pequeña, estás matándome, estás demasiado estrecha- dijo mientras apretaba más con sus manos mis caderas.
- Estás bien? - pregunto agitado
Solo pude asentir con mi cabeza sin dejar de mirarlo, el deseo me consumía, y sin más comencé a mover mis caderas de adelante hacia atrás en forma lenta y sensual. mientras Alex levantaba sus caderas para encontrarse con las mías.
Cerré un segundo mis ojos, cuando sentí que Alex tomaba mi cabello suavemente obligándome a mirarlos.
- Mírame hermosa, no cierres tus ojos- dijo en tono demandante.
Inmediatamente se sentó, mientras me besaba intensamente, y llevando una de sus manos a mi trasero, mientras levantaba sus caderas con más fuerza y rapidez, conmigo todavía encima de él, sin salir de mí.
Me tomo con fuerza entre sus brazos mientras me embestía con mayor rapidez, mientas sentía en mi vientre como se formaba mi orgasmo;
y sin más exploté en mil sensaciones, mi cuerpo temblaba, cerré mis ojos y solo pude jadear...
-Alex!!!!!, Por Dios!!!-
- Anna!!! grito junto conmigo y sentí su cuerpo estremecer, dejándose caer de espaldas en la cama llevándome entre sus brazos
No podía moverme, mi respiración era tan agitada como la de él, me sentía plena y feliz, era mi primer orgasmo, y me había sentido tocar el cielo con las manos.
El acariciaba mi espalda y trataba de recuperar su respiración.
- Estás bien? - dijo depositando un beso en mi cabeza.
- Me siento increíble, fue más que increíble- dije apenas levantando mi cabeza para míralo, con una sonrisa radiante, la cual el también lucía.
- Jamás había sentido algo tan hermoso, estamos hechos uno para el otro- dijo con total seguridad.
- Alex…- dije algo dudosa- puedo decirte algo, sin que te molestes?
Se levantó un poco tomando mi rostro en sus manos mirándome con preocupación.
- ¿Que pasa preciosa, estás bien? - pregunto ansioso.
Rei antes su preocupación
-Solo quería saber si podías darme un calmante, mi pierna está matándome- dije restándole importancia.
Me acomodo suavemente en la cama, y me tapo con la sábana, mientas fruncía su ceño y tensaba su mandíbula.
- Soy un animal, me deje llevar, soy un inconsciente, debí saber que no debías hacerlo- refunfuñaba mientras se dirigía a la cocina por el calmante y un vaso de agua.
No pude evitar soltar una carcajada, mientras volvía a la habitación desnudo y con lo que le pedí en la mano.
- Que te resulta tan gracioso?!! que sea un animal? dijo mientras se sentaba a mi lado alcanzándome la pastilla y el vaso. - No volveré a tocarte hasta que estés bien- dijo con determinación.
- Alex... no seas exagerado, no me hiciste nada, fui yo quien dejó la pierna en una mala posición- dije tranquilizándolo.
-Aun así, he sido descuidado, no volverá a suceder- decía mientras me examinaba como si tuviese algún otro dolor oculto.
- Ni se te ocurra no volver a tocarme!!! ha sido increíble!!- dije mientras le entregaba el vaso. - Además ahora que se lo bien que se siente, si te niegas a hacerlo, tendré que buscar quien si quiera- dije con mirada pícara.
-Y una mierda quien te toque!!!!- dijo dejando el vaso con fuerza en la mesa de noche para acomodarse a mi lado mientras me abrazaba- de solo imaginarlo se me nubla la vista!!!, de repente quedó ciego. eres solo mía Pequeña, eres mi NOVIA!!! - dijo mientras me abrazaba con más fuerza contra su pecho.
- Entonces ya sabes- y solté una carcajada.
- Hum- dijo bajando su rostro al mío y dejando un dulce beso en mis labios. -
- Alex... no recuerdo que me hayas preguntado si quiero ser tu novia? - le recordé...
Soltó un suspiro, mientras comenzó a acariciar mi espalda desnuda.
-Preciosa cabo de hacerte mía, pensé que estaba implícito, pero lo haré formal... ¿Mi Anna serías mi novia? - dijo en tono formal.
- Lo consultaré con la almohada- dije riendo.
Me dio una suave nalgada y me acomodo apoyando mi espalda contra su pecho, y con una mano abrazando mi cintura
- Una mierda consultarlo, Ahora descansa- dijo depositando un beso en mi cabeza, y sin más así abrazados nos quedamos dormidos.
La puerta de mi habitación se abrió de repente, tratando de abrir mis ojos me levanté apoyando mis codos en la cama.
- Tu tenías que hacer reposo, lo cual no creo hayas hecho, y tu - dijo señalando a Alex que tapaba sus ojos con su antebrazo- Tienes que irte a trabajar.
- ¡¡¡Es mi puta empresa, puedo no ir si quiero!!!- dijo sin destapar sus ojos y con voz profunda y ronca
- Pero no se maneja sola, me retiro a si te pones algo de ropa- dijo en tono de orden cerrando la puerta detrás de ella.
Me incline hacia él, mientras quitaba su brazo de sus ojos me miro algo molesto.
- ¡¿¿Entiendo que sientes necesario que tenga llave de tu departamento, pero sería mucho pedir que golpee antes entrar a la habitación?? - dijo mientras se acercaba a besarme.
- Está poniendo a prueba tu paciencia, no te preocupes hablaré con ella- dije sonriendo. - Me ayudas a darme una ducha? - dije en tono pícaro
- A sus órdenes- dijo saliendo de la cama y llevándome en sus brazos- Solo no abuses de mi fuerza de voluntad- dijo a lo que ambos reímos.
Me dejo sentada en el pequeño sillón que hay en mi baño, mientras llenaba la bañera.
Una vez listo, me tomo entre sus brazos y nos metimos juntos, estaba sentada delante de el, con mi espalda pegada a su pecho, mientras el me pasaba la esponja delicadamente por mis brazos y luego por mis piernas
-Estas bien? ¿Tienes algún dolor? ¿Y no solo pregunto por tu pierna? Me susurro en mi oído.
Sonreí ante su pregunta y me moví tratando de girar para verlo, pero el paso su mano por mi cintura y me detuvo.
Hermosa; ¿quédate quieta sí? Me dijo con voz profunda, y en ese momento sentí su erección en la parte baja de mi espalda.
Me mordí el labio inferior y empecé a acariciar sus piernas debajo de agua.
-Anna, no juegues por favor, no creo poder controlarme… y aun no estas recuperada – su voz sonaba baja y mas ronca de lo normal. Giré un poco torpe y me senté con mis piernas a ambos lados de su cuerpo, mi pierna dolía, pero no me importo, mientras con mis brazos rodeaba su cuello.
_- No quiero que te controles, y estoy bien porque estás aquí- dije acercándome lentamente y besándolo de manera lenta, saboreando sus labios y jugando con su lengua.
- Al carajo el control - dijo sin más y me tomo ahí mismo de manera suave y delicada, pero con mucha pasión, llegamos al clímax al mismo tiempo, era una sensación increíble, parecía que moría un segundo y volvía a revivir en sus brazos, mientras nos recuperábamos, me sentó de costado en su regazo, cuidando mi pierna mientras daba pequeños besos en mi cuello y hombros.
Terminamos de bañarnos entre risas y juegos, parecíamos dos niños, me llevo a la habitación me ayudo ponerme mi ropa, acomodo la bota en mi pierna para luego vestirse, había tomado la precaución de traer una muda de ropa, yo sonreía pensando, como necesitaba tener todo en orden cada detalle él no podía dejarlo pasar por alto.
Una vez que estuvimos listos, me llevo en brazos a la cocina, para desayuna con Marie que nos esperaba, se veía tan tranquilo tan relajado y tan pero tan apuesto, que yo solo desde mi lugar observaba como ayudaba a mi amiga a terminar de preparar todo.
Desayunamos tranquilos, explicándole los sucesos del día anterior y el porque yo no la había llamado.
-En mi defensa, no tengo tu número- le dijo Alex despreocupado bebiendo su café.
-Dame tu teléfono- dijo Marie extendiendo la mano y mirándolo con impaciencia. Alex soltó un bufido, metió su mano en el bolsillo y se lo entrego desbloqueado.
Marie inmediatamente agendo su número he hizo sonar su teléfono, para que dejar registrado el número de Alex en el suyo.
Yo los miraba sonriendo, eran dos niños peleando, solo que Marie lo provocaba y el resistía.
- Listo, problema resuelto ya no tienes mas excusas para no informarme de algo- dijo entregándole el teléfono.
- Pensé que preferías que Theo sea el que este en contacto contigo, digo por urgencias claro está- dijo alzando sus cejas y bebiendo lo que quedaba de su café.
No pude evitar soltar una carcajada tapando con mis manos mi rostro.
- Ahhh, así que tenemos un listillo aquí-dijo señalándolo con su dedo índice, luego giro y me miro con su rostro rojo de vergüenza _ Y tuuuu… ríe ahora antes que llegue Kevin, tendrás que aguantar el sermón por no avisarle.
Mi teléfono me indico un mensaje en ese momento, era Theo, informándome que vendría a almorzar y que me preparara ya que mi padre y Gabriela venían en camino.
-Al parecer Kevin no sabe mantener la boca cerrada, porque mi hermana viene en camino con mi padre- dije rodando los ojos resoplando resignada.
-Quizás no fue Kevin si no tu hermano, quien les aviso- Dijo Marie encogiendo sus hombros.
-Conozco a Theo, me hubiese dejado decidir cuando decirles, no fue el. – estaba segura de él, no pasaba por encima mis decisiones nunca y me daba mis tiempos.
-Quieres que me quede contigo hoy? – me dijo Alex tomando mi mano, sin tiempo a responder Marie interrumpió
- NOOO! ¡¡¡Tenemos muchas cosas que hablar, y no podremos si estás aquí!! – dijo levantándose para recoger las tazas de la mesa
-Esta bien- dijo viniendo hacia mi y dejando un beso en mis labios- Nos vemos en la tarde sí? Me llamas cualquier cosa que necesites- me dijo acariciando mi rostro.
Solo asentí, mirándolo con mi sonrisa de idiota, mientras él se despedía de Marie, al abrir la puerta se volvió unos pasos
-Por cierto, Marie, deberías golpear antes de entrar a una habitación algún día te puedes llevar una sorpresa- dijo guiñándole un ojo, y cerrando la puerta tras él, sin darle tiempo a replica
Empecé a reír con ganas al ver el rostro de Marie asombrado y una gran O dibujada en su boca.
Me miro con sus brazos cruzados sobre su pecho.
- Me cae bien, porque jamás te he visto tan feliz, pero amiga- dijo tomando mis manos- Creo que demoraste mucho en verte así, ¿puedes confiar en mi pequeña lo sabes no?-
Y sin más asentí, decidí sincerarme con mi amiga, y ya que íbamos a pasar juntas todo el día, iba a contarle todo lo que hasta hoy le había ocultado.