Florence es una chica común de 25 años estudiante de ultimo año de literatura.
Alfred Van-Hansen un viudo de 30 años, él primer ministro más joven de la historia, padre de dos niños pequeños que intenta por todos los medios ser un padre presente y ayudar a gobernar su país.
Un escándalo hace que la vida de ellos se encuentre y nos les queda más remedio que unir sus vidas por el bien de ambos. Pero hay dos condiciones que tambalean en la mente del Primer Ministro que reconsidera donde está puesto.
El amor llega donde menos te lo esperas.
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CAPITULO 21
La noticia salió y los periodistas se posaron en la casa de Florence esperando una nueva noticia.
La universidad le había dado el tiempo necesario para arreglar el asunto pero aunque quisiera esconderse para siempre, el examen final se encontraba a la vuelta de la esquina y faltar significaba tener que repetir el año escolar.
Y ni hablar de su tesis.
Entonces, tenía que encontrar una solución que no involucrara violar la promesa de meterse en el camino de Albert. Ella era su propio problema y estaba dispuesta a hablar con alguien que le ayudara a salir de aquel lío que ella hizo.
Y Melanie Pot era la más indicada, o eso creía.
El primer ministro entró a la sala de conferencias y miles de cámaras apuntaron en su dirección, el hombre era guapo con su esmoquin color negro imponía autoridad, sus admiradoras no creían como tremendo hombre terminaba engañado por una jovenzuela universitaria.
El dolor de cabeza de Albert aumento cuando vio los micrófonos dirigirse hacia él, sabía cuál era su pregunta sin que la pusieran en voz alta.
Las noticias de chismes tenían a su esposa en la portada y la ponían como la infiel del año. Y luego estaba Foster, protagonizando todo y aunque le prohibió hacer entrevistas lo posicionaba como "el hombre caliente que se ganó el corazón de la esposa del primer ministro"
Pero a Albert no le importaba ese desgraciado, si no su esposa.
Así que ahí estaba, intentando salvar su situación desde un punto de distancia, que aunque a Karla, su publicista no le gustaba, el estaba dispuesto a todo para llegar a Florence.
La noche anterior, desde que Foster abandonó la Gran Casa se había debatido entre hablar con su esposa o no. El hombre le había dicho toda la verdad haciendo que Albert se sintiera aún más miserable de lo que se sentía.
Y peor aún, le había hecho una cosa imperdonable. Lastimarla.
Con el corazón hecho pedazos y sintiéndose una basura, paso debatiendo su propio destino. Era claro que quería a su esposa en su vida y tenía que hacer todo para conseguirla.
Y lo primero era guardar en un cajón toda y cada una de las fotos de Margarita y fue una tarea fácil y sin dolor.
Porque Florence se había metido en su piel sin siquiera saber su comida favorita.
Así que estaba decidido a buscar la mejor oportunidad para acercarse a ella, solo necesitaba un mínimo pretexto para que ella llegara a él y luego, lucharía por ella.
Y aunque dar una conferencia de prensa no era lo más inteligente, era su única solución. Así que sin pensarlo dos veces, tomo el micrófono y camino hacia la multitud.
—Bienvenidos, hoy vengo a hablar del tema que han salido sobre mi esposa y su supuesto engaño con su jefe de seguridad. — El sin sentarse sintió la necesidad de acabar pronto. — Actualmente, mi esposa se encuentra indispuesta para acompañarme hoy ya que como estudiante destacada que tiene trabajos que cumplir.
"Pero hoy estoy hablando por ella, por mi esposa, la mujer que amo. Esos rumores son falsos, mi Florence es una mujer dedicada y muy amable que simpatizo en el momento en el que entro a ser mi compañera, aquellos chismes infundados afectan a nuestra familia y les pedimos de la mejor manera que mantengan nuestra vida en privado. Lamentamos las molestias que podemos ocasionar.
Suspiro pesadamente y camino a fuera de la multitud solo esperaba que todo mundo creyera en su esposa y no como él, que ni espero a escucharla y simplemente juzgo.