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La Niñera Curvis De Intercambio

La Niñera Curvis De Intercambio

Status: Terminada
Genre:Romance / Amor prohibido / Grandes Curvas / Completas
Popularitas:153.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Maia_M

Briana llega como niñera de intercambio a un hogar donde el pasado todavía duele. Maicol, padre viudo, intenta equilibrar su trabajo con la crianza de Pía y Teo, quienes a veces sienten que no reciben toda la atención que necesitan. Poco a poco, Briana descubre secretos y emociones contenidas que acercan sus corazones, mientras la cercanía entre ellos despierta sentimientos inesperados. Entre risas, tensiones y pequeños gestos, tendrán que aprender si el amor puede sanar heridas y florecer incluso en los lugares más inesperados.

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Capítulo 11 – Un día inesperado

Briana

Cuando Maicol dijo que saldríamos, pensé que se refería al parque cercano de la ciudad. Algo sencillo, quizá una caminata para que Pía dejara de llorar y Teo se calmara. Pero cuando el auto se detuvo frente a la entrada del parque de diversiones, mis ojos se abrieron como platos.

—¡No lo puedo creer! —gritó Pía, pegando las manos contra la ventanilla.

—¿Es en serio, papá? —preguntó Teo, con un brillo en los ojos que pocas veces le había visto.

Maicol apenas sonrió, como si quisiera disimular lo mucho que le gustaba ver a los niños tan emocionados.

—Entren —dijo, con esa voz que siempre sonaba firme, pero esta vez con un matiz distinto.

Cruzamos la entrada y la música del lugar nos envolvió enseguida. El aire estaba lleno de risas, gritos emocionados de niños en las atracciones y el aroma irresistible de algodón de azúcar. Pía se aferró a mi mano y empezó a arrastrarme hacia el carrusel.

—¡Vamos, Briana! Quiero subir aquí contigo.

No pude evitar reír.

—Está bien, vamos.

La ayudé a elegir un caballito color blanco con la crin dorada. Me senté a su lado en otro, y cuando la atracción comenzó a girar, la risa de Pía se mezcló con la música del carrusel. Tenía las mejillas encendidas, los ojos llenos de alegría pura, y yo sentí que ese momento valía todo.

Cuando bajamos, Teo nos esperaba con Maicol. Lo sorprendente fue que Teo estaba riendo de algo que su padre le decía. Reían de verdad, como dos cómplices que compartían un secreto.

Se me encogió el corazón al verlos así. Era la primera vez que notaba esa complicidad entre ellos desde que había llegado. Esa dureza que Teo cargaba parecía desvanecerse un poco bajo la mirada de su padre. Y ver a Maicol sonreír así, relajado, sin la seriedad del arquitecto exitoso ni el peso de la responsabilidad… me pareció de lo más adorable.

—¿A dónde ahora? —preguntó Maicol, con un tono que sonaba extrañamente ligero.

—¡A las tacitas! —dijo Pía, señalando unas coloridas tazas gigantes que giraban y giraban.

Teo rodó los ojos.

—Eso es de niños pequeños.

—¡Tú también eres un niño! —replicó ella, sacándole la lengua.

Yo contuve la risa y Maicol se limitó a alzar una ceja, como si disfrutara ver la pequeña discusión. Al final, Pía me arrastró otra vez hacia las tacitas y Teo terminó subiendo con su papá.

Desde mi asiento veía cómo Maicol empujaba el volante para hacer girar la taza más rápido, y cómo Teo, lejos de quejarse, reía a carcajadas. Era la primera vez que lo veía tan suelto, sin esa seriedad defensiva que siempre llevaba como escudo.

—Briana, ¡más rápido! —gritó Pía, con la cara iluminada.

Cuando terminó el juego, bajamos mareados y entre risas. Pía se tropezó de la risa y yo la sostuve antes de que cayera.

—¿Estás bien, princesa?

—¡Sí! —respondió con una sonrisa enorme, abrazándome por la cintura.

El día siguió con juegos de destreza, globos, algodón de azúcar y hasta una montaña rusa pequeña en la que Teo insistió en subir. Para mi sorpresa, Maicol lo acompañó sin protestar, y ambos bajaron riendo como locos, con el cabello revuelto por el viento.

Yo me quedé mirándolos, sintiendo que ese hombre que tantas veces se mostraba distante tenía un lado que casi nadie veía. Y me pregunté si acaso yo estaba empezando a descubrirlo.

Más tarde, paramos a comprar helados. Pía eligió uno de fresa que enseguida comenzó a derretirse en sus manos.

—¡Ay, Briana! —dijo, mirando cómo la mancha rosa se extendía por su vestido.

Saqué un pañuelo de mi bolso y me incliné para limpiarla.

—Tranquila, eso se quita. Lo importante es que lo disfrutes.

Ella sonrió, dándole otra lamida a su helado mientras yo intentaba limpiar lo peor de la mancha. Teo, con su cono de chocolate, parecía más tranquilo que nunca. Se sentó junto a su padre, y por primera vez no lo vi tenso ni a la defensiva.

Era como si este día hubiera logrado abrir un resquicio en su corazón, dándole permiso para ser solo un niño otra vez.

—¿Lo ves? —me dijo Maicol en voz baja, inclinándose un poco hacia mí mientras observábamos a los niños—. A veces solo necesitaban esto.

Lo miré, y mis ojos se quedaron atrapados en esa sonrisa tenue que se dibujaba en sus labios. Había algo distinto en él. Un brillo en los ojos, una suavidad que rara vez dejaba ver.

Sentí un calor recorrerme, porque de pronto no lo veía solo como el hombre serio que me contrató como niñera, sino como un padre amoroso que, a su manera, estaba aprendiendo a sanar. Y también… como un hombre.

Sacudí la cabeza, intentando volver a enfocarme en los niños. Pía me llamó para que la acompañara a una casita de juegos inflables.

—¡Ven conmigo, Briana! —pidió, apretando mi mano con la suya pequeñita.

La seguí feliz, dejándome llevar por su entusiasmo. Mientras saltábamos juntas en los inflables, no podía dejar de sonreír. La risa de Pía era contagiosa, y la ligereza del momento me hacía olvidar cualquier preocupación.

Cuando salimos, los cuatro caminamos hasta la salida del parque. Los niños estaban agotados, con los rostros brillando de alegría. Teo llevaba en las manos un peluche que había ganado en uno de los juegos de puntería, y Pía abrazaba un globo en forma de estrella.

—¿La pasaron bien? —preguntó Maicol, colocando una mano en el hombro de Teo.

—Mucho —respondió el niño, con una sinceridad que me conmovió.

—¡Fue el mejor día! —gritó Pía, saltando a mi lado.

Yo los miré, conmovida, y luego dejé que mi vista se deslizara hasta Maicol. No lo conocía del todo, pero después de este día había descubierto un lado de él que me hacía verlo diferente.

Y aunque trataba de convencerme de que solo era la niñera, no pude evitar que mi corazón latiera más fuerte al pensarlo.

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Olga lucia Barbosa Rey
gracias gracias por tan bonita novela 🙏🙏🙏🙏🙏🦾🦾🎁🎁🥳🥳
Fabiola Vanessa Ramírez Chunga
EXCELENTE.
Veronica Vivero
🥰🥰🥰🥰
Veronica Vivero
Me gustan las novelas cuando muestran fotos de los que son los protagonistas
Pilar Mares
me encantó es una novela diferente sin intrigas y eso es lo que él hace más interesante
Patricia Marquez
Excelente 👌
Liz Leal
/Heart//Rose//Rose/
🇲🇽Háyme Castelo🇲🇽🇲🇽🇲🇽
Excelente.
Maria Marquez
Realmente me gustó la novela felicito a la escritora. Me gustó la trama sin gente mala que arruinará a la pareja. Una historia romántica y el final feliz.
Cobado Balaguer
Hacia tiempo que no leia una historia asi. Donde se empieza con un intercambio y termina en una historia de amor al mas puro amor entre dos personas.
Enorabuena autora tu historia me parecio una gran historia de amor. Al estilo que antes se usaba antes que viniera la tecnologia. Una mirada aqui otra mirada alla. Y el amor creciendo entre ellos aun ritmo lento pero bien firme. Donde todo el miedo desaparece cuando las personas implicadas acepta como todo lo que es Amor del mas dulce
Izamar Mendoza
excelente novela 🌻❤️
Yolanda Fuentes
que hermosa entrega de amor ❤️❤️
Yolanda Fuentes
que lindo
Yolanda Fuentes
hay, no se dan cuenta que los niños ya la aceptaron hace rato 😄😄😄
Yolanda Fuentes
querida escritora,me encanta tu novela,creo que ellos deberían hablar con los niños ellos también la aman.❤️❤️
Ester Gonzáles Rodriges
bonita historia, muchas felicidades y bendiciones para usted
Ester Gonzáles Rodriges
Excelente
Claudia Posada
me facino la novela gracias mil y mil gracias escritora 👏👏👏👏👏 hasta la próxima novela 👍👍👍👍👍
Claudia Posada
me facino la novela fue perfecta hermosa divina excelente fascinante gracias mil y mil gracias escritora 🤭🤭🤭🤭🤭👏👏👏👏👏👏❤️❤️❤️❤️❤️👍👍👍👍👍👍
Mirian Mendoza Gutierrez
super linda. una historia llena de amor familiar. felicidades autora y bendiciones
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