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A Tu Merced

A Tu Merced

Status: Terminada
Genre:Diferencia de edad / Amor a primera vista / Casada con el millonario / Matrimonio contratado / Completas
Popularitas:24.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Fer.

Lía Aristizábal, una fotógrafa colombiana que llegó a España con el sueño de construir una nueva vida, decide convertirse en madre soltera mediante inseminación artificial después de alcanzar la estabilidad que tanto buscó. Sin embargo, todo cambia cuando descubre que los bebés que espera pertenecen al hombre más egocéntrico e insoportable que ha conocido.

Harold Veneti, dueño del imperio constructor más grande del mundo, siempre soñó con ser padre, pero jamás encontró a la mujer indicada. Lo que nunca imaginó fue que, por un error de la clínica de fertilidad, su esperma terminaría siendo utilizado para inseminar a una latina decidida a criar sola a sus hijos.

Obligados por el destino a compartir mucho más que unos bebés, Lía y Harold deberán aprender a convivir entre discusiones, diferencias y una atracción imposible de ignorar.
¿Podrá el amor surgir entre dos personas tan distintas… o sus personalidades chocarán demasiado como para estar juntos?

NovelToon tiene autorización de Fer. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Parte 18

Harold

Podía sentir la tensión que irradiaba Lía mientras bajaba de la camioneta. Por primera vez, podía ver cómo el miedo se instalaba en sus ojos oscuros, esos mismos que siempre parecían tan seguros y determinados. Caminé a su lado, intentando que mi presencia le transmitiera algo de calma, aunque la realidad era que yo también sentía un nudo en el estómago. Frente a nosotros, en la mitad del camino de grava, estaban parados mi madre y mi abuela, como dos pilares de la familia. Al lado de ellas, mis dos hermanos menores, y un poco más atrás, mi padre y mi abuelo observaban todo con seriedad.

A medida que nos acercábamos, un silencio espeso cayó sobre todos nosotros. Era el tipo de silencio que pesaba, como una advertencia de que algo grande estaba por suceder. Fue entonces cuando noté a una mujer desconocida al lado del menor de mis hermanos. Se veía nerviosa, pero lo más evidente era la prominente panza que llevaba consigo. Mis ojos se desviaron inmediatamente hacia mi hermano, quien parecía igual de sorprendido que yo. El mensaje era claro: yo no era el único que había traído una sorpresa.

Respiré profundo. No podía mostrarme débil, no frente a mi familia y, mucho menos, frente a Lía.

—Abuelo, abuela, madre, padre y queridos hermanos—comencé con firmeza, alzando ligeramente la voz para romper el silencio—, les presento a Lía. Ella es… mi esposa.

El aire pareció congelarse de golpe. Un murmullo de incredulidad flotó en el ambiente, hasta que mi abuela tomó la iniciativa, entrecerrando los ojos para mirarme fijamente. Yo sostuve su mirada. Sabía que, si bajaba la cabeza, estaría admitiendo que había hecho algo mal. Finalmente, mi abuela asintió lentamente y una sonrisa, aunque pequeña, surgió en su rostro. Volteó hacia Lía, quien se había mantenido firme a mi lado.

—Un placer, señorita Lía. Soy Magdalena, la abuela de este muchacho.

Lía dio un paso adelante y, con una sonrisa cálida y respetuosa, respondió:

—Un gusto, señora Magdalena.

Vi cómo mi abuela levantó una ceja, sorprendida.

—¿De dónde eres?—preguntó ella, con ese tono inquisitivo que solía usar para probar a las personas.

Vi cómo las mejillas de Lía se encendieron de un rojo suave mientras me lanzaba una mirada de reojo, buscando apoyo. Le sonreí apenas, como diciéndole que todo estaba bien.

—No te voy a juzgar, aquí no es común decirle así a los adultos—agregó mi abuela, con una voz un poco más suave. Lía asintió lentamente, tomándose un segundo antes de responder.

—Soy de Colombia.

—¿Cuántos años tienes?—preguntó de repente.

Lía tragó saliva y contestó con la verdad:

—Veintidós años.

Sentí cómo todas las miradas se clavaban en mí con sorpresa y hasta alarma. Por un instante, yo también me quedé congelado. ¿Tan joven era? Siempre había supuesto que tenía al menos veinticinco por su altura y por lo segura que parecía. Pero no, era apenas una joven de veintidós.

—Tú y yo tenemos que hablar—dijo mi abuelo con un tono que no dejaba lugar a dudas. Mi padre también me dedicó una mirada severa.

—¿Sabes que mi hermano está viejo?—intervino entonces Martín, el segundo mayor con sus treinta y cinco años. Su voz tenía un toque burlón.

—Sí—contestó Lía, sin perder el aplomo—. En Google decía que tenía treinta y ocho años.

Sacó el celular y comenzó a buscar algo en la pantalla. No pude evitar poner los ojos en blanco mientras Martín me miraba con una sonrisa que rozaba la carcajada.

—Dios, tengo muchas preguntas—murmuró mi madre, cubriéndose la boca con una mano mientras negaba con la cabeza. Se giró hacia la cabaña—. Entremos.

—Bueno, al menos hiciste algo más estúpido que yo—comentó Lucas con esa sonrisa de siempre.

Pero mi madre, que ya había dado un paso hacia adentro, se giró y lo señaló con firmeza.

—A ti te va a ir peor.

Lucas se quedó callado al instante.

Suspiros y murmullos nos acompañaron mientras todos entrábamos a la cabaña. Vi de reojo la expresión de Lía mientras miraba a su alrededor, con los ojos llenos de sorpresa. Era rústica, pero hermosa, con ese estilo clásico y cálido que mi madre siempre lograba. Por algo era conocida en toda Europa.

Una vez adentro, mi madre nos miró a ambos.

—Bueno—dijo mientras se acomodaba—, quiero que me expliquen cómo pasó esto.

Lía me miró y, por un segundo, sentí que me preguntaba si podía decir la verdad. Asentí apenas.

—Señora Veneti—empezó a decir Lía, pero mi madre la interrumpió con una sonrisa.

—Dime Teresa, cariño.

Vi cómo los hombros de Lía se relajaron.

—Nos conocimos de una forma extraña—dijo con honestidad—. Yo quería tener un bebé, así que me sometí a una inseminación. Sin embargo, en la clínica se equivocaron y usaron el esperma de Harold. Hablamos, nos conocimos… y aquí estamos.

Un silencio pesado cayó sobre todos. Mi abuelo la miró fijamente.

—¿Quieres a mi nieto?—preguntó.

—No sé si lo quiero—dijo con franqueza—, lo conozco hace poco. Pero me cae muy bien y me ha tratado como una reina. Cada cosa que él haga por mí, yo haré todo por devolvérselo.

—¿Estás embarazada?—intervino mi padre con suspicacia.

Lía asintió.

Antes de que alguien pudiera decir algo más, un ruido fuerte de una puerta al abrirse de golpe nos hizo girar la cabeza. Ahí, en el umbral, apareció Daniel, el hermano del medio, con el cabello revuelto y una chaqueta que parecía haber visto mejores días. Su presencia llenó el lugar. Siempre había tenido esa habilidad para captar la atención sin esfuerzo.

—¿Entonces seré tío? —Pregunta Daniel con una sonrisa, en el marco de la puerta, con una maleta al lado, había sido el último en llegar. Luego se gira a ver a nuestro hermano menor y abre sus ojos de par en par —¿Seré tío dos veces de una vez?

Lucas suspira al escuchar ese comentario. 

Minutos después todos estábamos sentados, mientras se tomaba té, menos Lía.

—Toma —Ella me mira confundida —El mío está más frío, sé qué no te gusta nada caliente —Lía me sonríe y me pasa el de ella, cuando me vuelvo a concentrar en mi familia, todos me están mirando como si me hubiera salido un tercer ojo.    

—No puedo creer lo que estoy viendo —Mi madre se cubre la boca, con una clara felicidad, por lo que acaba de pasar y yo enarco una ceja confundido. 

Mi abuela solo mira con una sonrisa mientras toma de su té.

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Faby Mena
muy respetuosamente escritora para su información, una persona en la religión católica para contraer nupcias debe haberse confirmado previamente y si ellos ya son casados, no puede haber confirmación posterior. Para que tenga en cuenta.
Fer: Solo por la iglesia, si es por lo civil no necesita nada de eso ☺️
total 1 replies
Yadira
Me encantó de principio a fin, maravillosas historia 🫶🫶 mil gracias por escribir tan bonito
Graciela Saiz
me parece que estás exagerando niña 😏no se huye ante la primera piedra en el camino 😏
mariela
Que dolor Lía por ser primeriza no le dio mucha importancia a esas primeras molestias y tuvo que dar a luz el primer bebe en el automóvil ahora tiene la presión de no haber oído a su hijo llorar es angustiante lo que le pasa.
mariela
Nunca falta alguien con rencor una desquiciada mujer ataco a Harold cual sera su motivo 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Pobre Lía esta perdida sin saber todo lo que hablan por no saber el idioma italiano que angustia.
ana luisa
Me encantó este capítulo en una familia Feliz me encantó ese capítulo porque ya tiene sus dos hijos bueno y son felices
ana luisa
Así se hace nada más a tu padre no a tu hermano que nunca te ayudo
ana luisa
Espero que por favor no me muevan con Mariela ella debe estar de segunda
ana luisa
Me encantó el Epílogo gracias por esta gran novelas
ana luisa
Me encantó el capítulo está buenisimo quien es esa mujer
ana luisa
Me encantó el capítulo de hoy está buenísima quien es esa mujer que cuchillo a Harold
ana luisa
Me me encantó el capítulo está bueno pero falta más acción no sé otra mujer para Harold alguien que venga para poner más acción esta novela pero me encanta
ana luisa
Harold es un hombre precavido pero no tenga miedo es normal que ya tenga qué quiera hacer amor todavía pueden hacerlo hay Harold
ana luisa
porque de segunda no puede ser
ana luisa
Me encantó el capítulo está muy bueno la familia de Harold la quieren mucho no como su familia
ana luisa
No me quiten de mi primer lugar si tengo 2 horas y no Mariela
ana luisa
Me encantó el capítulo está bueno qué Lia y Harold no pierda a los bebé por ese accidente por favor
ana luisa
Porque de segunda debería ser de primera y no Mariela no puede ser
ana luisa
Me encantó el capítulo está bueno será que el día no hija de la vieja porque siempre la a ha tratado mal a ella qué fue que lo descubras Harold la verdad
mariela
Complacida Lía te dieron como pandereta de aleluya en la iglesia dos buenos deliciosos para que no hagas berrinche.
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