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El León De Oro Y Su Musa

El León De Oro Y Su Musa

Status: En proceso
Genre:Romance / Enfermizo / Posesivo
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: Ariane Salvatore Falcó

El Caos del Capitán
En la Universidad de Saint Jude, las apariencias no solo engañan... te destruyen.
Ian Thorne es el dios de la duela. El capitán de baloncesto con la sonrisa perfecta, el carisma que ilumina auditorios y el rugido de una motocicleta negra que anuncia su llegada. Todos creen conocerlo. Pero cuando las luces se apagan y la multitud se dispersa, el "chico de oro" se desvanece. En su lugar queda un hombre de pocas palabras, mirada gélida y una lengua tan afilada como un bisturí. Ian tiene una regla de oro: nadie lo toca. Su espacio personal es una fortaleza blindada, y su curiosidad por la anatomía humana es puramente científica... hasta que ella aparece para alterar toda su estructura.
Sky es el incendio que nadie pidió, pero que todos se detienen a mirar. Loca, atrevida y absolutamente sinvergüenza, vive la vida sin filtros ni frenos. Está cansada de los chicos predecibles y de las promesas vacías. Ella busca un reto, algo que no pueda descifrar a simple vista.

NovelToon tiene autorización de Ariane Salvatore Falcó para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capítulo 22: La invasión

Ian y Sky se encontraban en el sector norte de la reserva, una zona de rocas antiguas donde el profesor Garrick les había encomendado la tarea de catalogar líquenes. Tras la intensidad de la noche anterior, ambos parecían haber pactado una tregua silenciosa, una especie de acuerdo tácito para pretender que eran simplemente dos compañeros de laboratorio cumpliendo con su deber.

Sin embargo, el silencio ya no era de hielo; era una sustancia más cálida. Mientras Sky raspaba con cuidado una muestra de una roca, Ian anotaba las coordenadas en el cuaderno de campo con su caligrafía precisa.

—Mi abuelo solía decir que si te pierdes en un bosque, los líquenes son tus mejores amigos —comentó Sky de repente, rompiendo el ritmo metronómico de la recolección—. Crecen más en el lado norte de los árboles. Aunque, conociendo mi suerte, yo probablemente terminaría caminando en círculos de todos modos.

Ian levantó la vista del cuaderno. Una pequeña sonrisa, casi imperceptible, curvó la comisura de sus labios. Era la primera vez en todo el viaje que Sky mencionaba algo personal, un retazo de su infancia fuera del contexto de sus juegos de seducción.

—Tu abuelo era un hombre práctico —respondió Ian, y su voz sonó más suave de lo habitual—. El mío prefería enseñarme a leer las estrellas. Decía que el suelo puede cambiar con una tormenta, pero el cielo siempre guarda el mapa original.

Sky se detuvo, sorprendida por la confidencia. Miró a Ian, que seguía concentrado en el papel, y sintió una punzada de algo que no era deseo, sino una curiosidad genuina y tierna.

—¿Por eso siempre pareces estar buscando algo en el horizonte, Thorne? ¿Estás intentando encontrar tu mapa?

Ian guardó silencio por un momento, dejando que el sonido de un pájaro carpintero llenara el espacio entre ellos.

—A veces —admitió él, bajando el cuaderno—. La mayoría de las veces solo intento asegurarme de que el suelo bajo mis pies no desaparezca. En el baloncesto, en la medicina... todo se trata de control. Pero aquí —hizo un gesto hacia la inmensidad verde que los rodeaba—, el control es una ilusión. La naturaleza hace lo que quiere.

—Como yo —añadió Sky con una chispa juguetona en los ojos.

—Exactamente como tú —concedió él, y por un instante, sus miradas se encontraron con una honestidad que los dejó desnudos ante el otro.

Pasaron la siguiente hora hablando de cosas triviales: la comida mediocre de la cafetería, la primera vez que Ian rompió un tablero de cristal en un entrenamiento, y cómo Sky terminó estudiando arte por una apuesta con su hermana mayor. Eran fragmentos de vida, piezas de un rompecabezas que empezaban a encajar. Por primera vez, no se sentían como "el capitán" y "la chica difícil", sino como dos personas que, por puro azar o destino, habían encontrado un lenguaje común en medio de la nada.

Pero la burbuja de intimidad no estaba diseñada para durar en el universo de Saint Jude.

Un ruido discordante empezó a perforar la paz del bosque: risas agudas, el sonido de música pop saliendo de un altavoz portátil y el inconfundible aroma a un perfume costoso que no tenía nada que ver con el olor a pino.

—¡Ian! ¡Cariño! ¡No vas a creer el caos que ha sido llegar hasta aquí!

Sky sintió que el estómago se le revolvía. Ian cerró el cuaderno de golpe, su rostro volviendo instantáneamente a ser la máscara de piedra que Sky tanto odiaba y amaba a la vez.

Madison emergió de entre los árboles como si estuviera desfilando por una pasarela de moda urbana. Llevaba unas botas de diseñador perfectamente limpias, unos leggings de marca y una chaqueta acolchada de color blanco inmaculado. Detrás de ella, un pequeño grupo de chicas de su hermandad cargaba cestas de mimbre y termos decorados.

—¿Madison? ¿Qué demonios haces aquí? —preguntó Ian, levantándose y recuperando su porte de autoridad, aunque su voz destilaba una irritación contenida.

—¡Oh, el decano nos dio permiso! —exclamó ella, ignorando por completo la presencia de Sky, que seguía arrodillada junto a la roca—. Dijimos que queríamos traer "apoyo moral" y suministros para los sufridos estudiantes de ciencias. ¡Mira, hemos traído café de verdad y esos croissants que tanto te gustan!

Madison se acercó a Ian y le puso una mano en el brazo con una familiaridad posesiva, lanzando una mirada de soslayo a Sky que era pura ponzoña envuelta en azúcar.

—Pobre Ian, debes estar agotado de trabajar en estas condiciones tan... primitivas. Y con tan mala compañía.

Sky se levantó lentamente, sacudiéndose la tierra de los pantalones. La calidez que había sentido hace unos minutos se transformó en un frío cortante. Ver a Madison reclamando el espacio de Ian, justo después de que él le hubiera hablado de su abuelo y las estrellas, se sintió como una profanación.

—Hola, Madison —dijo Sky, con una voz que era puro veneno destilado—. Qué detalle que hayas traído croissants. Seguro que los líquenes apreciarán mucho la mantequilla francesa. Estábamos justo en medio de un análisis de campo serio, pero supongo que la "moral" de la hermandad es una prioridad académica ahora.

Madison soltó una risita falsa.

—Oh, Sky, siempre tan... dedicada. Ian, deja que las chicas preparen el picnic. El profesor Garrick me dijo que podías tomarte un descanso. Ven con nosotros, hay tanto que contarte sobre la fiesta de la semana que viene.

Ian miró a Madison, luego a Sky, y finalmente a la muestra de líquenes que todavía faltaba por etiquetar. La tensión en el aire era física. Sky sostuvo su mirada, desafiándolo silenciosamente a elegir: la comodidad de su mundo de siempre o la incertidumbre salvaje que ella representaba.

—Madison, estamos trabajando —dijo Ian, aunque no apartó la mano de ella de inmediato—. No es el momento para un picnic.

—Solo serán diez minutos, Ian —insistió Madison, acercándose más a él, su voz volviéndose melosa—. No me digas que prefieres quedarte rascando piedras con ella que pasar un rato conmigo.

El silencio que siguió fue eterno. Sky apretó el mango de su espátula de recolección hasta que le dolieron los dedos. El mundo exterior había llegado para reclamar a su hijo pródigo, y ella se sentía, una vez más, como la intrusa en una historia perfectamente escrita por otros. La batalla por Monte Sombrío acababa de complicarse, y esta vez, el enemigo traía café caliente y una sonrisa que pretendía borrar todo lo que había pasado en la oscuridad de la cabaña.

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Rubiia sanz
es un idiota
Gata
❤️‍🔥
Rubiia sanz
porque tenemos que esperar hasta el día siguiente para leer otro capitulo🤔😟 no mola
✮⃟bady🪽💍𝙂⃥𝒂𝒃𝒓𝒊𝒆𝒍
que fetiche tienes con los masajes de pies 😂😂😂❤️
🌵Musa🍏: es x su culpa
total 1 replies
✮⃟bady🪽💍𝙂⃥𝒂𝒃𝒓𝒊𝒆𝒍
🙄🙄🙄...che fastidioso
🌵Musa🍏: okay /Facepalm/
total 3 replies
Carolina Alvarado Alvarado
hay Sky te dejaron con ganas de más😈😈😈 jajajaja está súper buena me encanta vamos a ver q pasa con estos 2 anatómico 😁😁😁
Carolina Alvarado Alvarado
hay Sky es un caso justamente va a aparecer el exs y ah la porrista le va a dar 3 infarto jajajaja 😁😁😁😁👏👏👏👏
Carolina Alvarado Alvarado
está buena me encanta 👍👍👍👍 espero con ansias más capitulos siiii por favor
Maria Elena Martinez Lazaro
Falta ver si la estrategia de Skay de resultados será que Ian Thorner si va a caer ?
🌵Musa🍏: no lo sé quizás no o quizás si ese demonio infernal 😭
total 1 replies
Maria Elena Martinez Lazaro
Excelente, gracias Autora me está encantado la historia felicitaciones
Maria Elena Martinez Lazaro: con gusto , aquí estaré pendiente leyendo esta historia para ver qué sucede con Skay y Ian
total 2 replies
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