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REINA SIN CORONA (El Verdadero Poder Es Atreverse A Amar.

REINA SIN CORONA (El Verdadero Poder Es Atreverse A Amar.

Status: En proceso
Genre:Romance / Ella Mayor Que Él / Pérdida de memoria
Popularitas:8k
Nilai: 5
nombre de autor: R Torres

Estrella Portugal nació en cuna de oro y pasó casi treinta años construyendo un imperio empresarial internacional, convenciendo al mundo de que no necesitaba a nadie, haciéndose dueña de cada lugar donde pisaba y dejando atrás el amor, confundiéndose incluso con el deseo.

Pero un accidente borra su memoria y también la coraza que siempre la protegió, ahora no recuerda su divorcio, su poder, ni a Lucio Salvatierra, el hombre diez años menor que la ama y logró ver el alma de la mujer implacable, que asusta a todos los demás.

Ahora, en medio de la confusión, su corazón laterá con miedo, con deseo, con libertad, por alguien que cree no conocer, pero la hace vibrar y no pide permiso; sin saber, que el imperio que había construido puede venirse abajo, y la ayuda vendrá de quien menos se lo espera.

¿Será capaz Estrella de no dejar ir el amor cuando recupere la memoria?

🔞⚠️🔥 LA NOVELA PODRIA CONTENER ESCENAS PARA MAYORES DE 18 AÑOS🔥⚠️🔞

LIBRO VI (Penúltimo)
Colección AMORES QUE SANAN

NovelToon tiene autorización de R Torres para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

22. Un paso más y disparo

Las luces se acercaban con rapidez. El rugido de los motores no era el de patrullas, sino algo más pesado, más deliberado. Dos camionetas negras, con vidrios polarizados y faros cegadores, avanzaban en formación, sin titubear. Venían directo hacia ellos.

Lucio ya tenía el arma en la mano cuando el primer vehículo redujo la velocidad a pocos metros del Porsche, levantando polvo que se pegaba al sudor aún fresco en su piel. No cerró la puerta al bajar, moviéndose con la precisión de quien ha estado en esta situación antes. 

Se plantó frente al auto, las piernas ligeramente separadas, el brazo extendido, el cañón de la pistola apuntando al parabrisas de la camioneta más cercana. Su respiración era controlada, pero el latido en su sien delataba la adrenalina que aún le quemaba desde el sexo brusco con Estrella.

- “Quédate dentro”, ordenó Lucio, sin girar la cabeza y la voz áspera.

Estella ya había abierto la puerta.

El aire nocturno golpeó su piel expuesta donde la camisa estaba rasgada, llevándose consigo el último rastro de calor entre sus muslos. Se ajustó la chaqueta de cuero con un movimiento fluido, los dedos aún temblorosos no por el miedo, sino por la descarga de placer que aún le recorría el cuerpo. El cabello, desordenado por el viento y los dedos de Lucio, le caía sobre los hombros en mechones oscuros. Cuando se irguió junto a él, no había rastro de la mujer que minutos antes se arqueaba gimiendo su nombre. Ahora era como el acero frío, tenía los labios ligeramente hinchados por los mordiscos y los ojos estrechos bajo la luz de los faros.

- “No”, dijo ella simplemente, y dio un paso al frente, colocándose al lado de Lucio pero no detrás. No buscaba protección. Buscaba información.

Las camionetas se detuvieron en seco. Las puertas se abrieron al unísono, con un sonido metálico que resonó en el silencio de la noche. Lucio tensó el brazo, el dedo en el gatillo listo para apretar.

- “Un paso más y disparo”, advirtió Lucio.

Entonces lo vio. El hombre que descendió de la camioneta delantera era alto, de complexión fuerte, la barba corta recortada con precisión militar, se había puesto más fuerte y guapo con los años.

Llevaba ropa táctica negra, pero no era uniforme; era el tipo de equipo que usaba quien operaba en las sombras. No levantó las manos en señal de rendición, pero tampoco hizo movimientos bruscos. Simplemente se quedó allí, bajo la luz cruda de los faros, con una expresión que mezclaba irritación y algo más profundo.

...Mathías Belmonte...

- “¿Mathías?”, dijo Lucio con la sorpresa rompiendo su postura impecable.

- “Sí, Mathías”, respondió el hombre, con un tono que dejaba claro que no estaba de humor para juegos. 

- “¿Te volviste loco?”, cuestionó Lucio.

- “Te rastreé porque desapareciste del sistema hace dos horas y sabes que estamos en medio de una operación importante desde hace meses”, respondió Mathías.

Lucio frunció el ceño, el arma aún firme, pero la duda ya se había instalado en sus ojos.

- “¿Me rastreaste?”, ironizó Lucio.

Mathías señaló el dispositivo que Lucio aún sostenía en su otra mano, el tracker que habían encontrado en el espejo retrovisor.

- “Eso es mío. Lo pusieron en tu auto. No sabía que ibas a salir corriendo como un adolescente con la poll@ dura”, dijo Mathías como si fuera obvio.

Estrella observaba la escena con una calma que no coincidía con la tensión en el aire. Sus ojos se posaron en Mathías, evaluándolo no como una amenaza inmediata, sino como una variable en una ecuación que aún no entendía.

Mathías la miró entonces. Y algo en su expresión cambió. No era la mirada calculadora de un operativo evaluando un objetivo. Era algo más personal, más crudo. La palabra que salió de sus labios lo confirmó.

- “¿Tía…?”, dijo Mathías.

El término flotó en el aire como una granada con el pasador quitado. Estrella no reaccionó como se suponía que debía hacerlo. No hubo reconocimiento en sus ojos, ni calidez, ni siquiera curiosidad. Solo una evaluación fría.

- “No me llames así”, respondió Estrella, con una firmeza que no admitía réplica.

Mathías se quedó quieto. El viento nocturno movió su chaqueta, pero él no pareció notarlo. Retrocedió medio paso, el impacto de sus palabras visible en el leve temblor de su mandíbula.

- “¿Qué demonios significa esto?”, murmuró Mathías, más para sí mismo que para ellos.

Lucio bajó finalmente el arma, aunque no del todo. La mantuvo a su lado, lista para ser levantada de nuevo si era necesario.

- “Significa que no recuerda nada, ¿no te lo dijo Alex?, creí que había hablado contigo”, expresó Mathías.

- “Me dijo que había sufrido un atentado, que estaba viva y a salvo. No le dije que venía a averiguar lo sucedido”, respondió Mathías, sin apartar los ojos de Estrella. Había algo en su voz ahora, una grieta en la armadura de profesionalismo.

Estrella dio un paso al frente, cerrando la distancia entre ellos. No había miedo en sus movimientos, solo una determinación fría.

- “¿Quién eres?”, preguntó Estrella.

No fue algo agresivo. Fue peor, fue algo sin vida. Como si las palabras tía y familia no significaran nada para ella.

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Eret Lopez
DENLE UN ESPEJO PARA QUE VEA SU CARA
Ana Elena Jiménez
jajajaja jajajajajaja jajajaja,es una orden de la manda más
Ana Elena Jiménez
son puro fuego ❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥
Betty Saavedra Alvarado
Camila a demostrar que eres hija de Estrella Portugal
Limaesfra🍾🥂🌟
💃Camila madurabdi de sopeton💪💪💪💪
Nairobis Cardozo Portillo
👏👏👏👏👏
Ana Elena Jiménez
un inicio de lujo
Beatriz Narváez campo
jajaja ya no demora en recordar las noches candentes con lucio🤭🤭🤣🍆
Beatriz Narváez campo
debe ser tenaz uno despertar y sentir que todo cambio menos uno😭😭
Beatriz Narváez campo
muchas gracias por el capitulo😘🌹❤️
Olga Ortiz
te quieren muerta definitivamente
Olga Ortiz
hay estrella estas muy ardiente🥰🥰
Olga Ortiz
bueno es hora de que encuentren algo y descubran quien quiso matarla
Olga Ortiz
ten cuidado estrella, quieren acabar contigo
Olga Ortiz
ya estas entrando en ambiente estrella tus sentimientos y análisis están llegando
Olga Ortiz
es necesario que recuerdes estrella, debes volver
Olga Ortiz
fuiste inteligente camilla, estas aprendiendo a salvaste y a salvar a los demás en especial a tu madre
Olga Ortiz
ahora es tu turno camilla ya debes salir del pozo donde estabas y brillar al igual que tu madre
Olga Ortiz
al menos en el sexo, ella recordó que era él quien la hacía sentir amada❤️
Beatriz Narváez campo
el amor el amor el amor, qué lindo es!!❤️❤️❤️❤️
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