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Entre Secretos Y Deseos Prohibidos

Entre Secretos Y Deseos Prohibidos

Status: En proceso
Genre:Yaoi / Romance
Popularitas:2.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Luna Aoul

Emanuel lo tiene todo… menos la libertad de ser quien realmente es.
El mejor alumno de la universidad, el hijo perfecto, un secreto que pesa demasiado.
Una cita equivocada lo lleva a conocer a Sasha y a su hermano Héctor, alguien que vive sin esconderse y despierta en él lo que siempre negó.
Entre miradas prohibidas, decisiones difíciles y una verdad que amenaza con salir a la luz, Emanuel deberá elegir entre seguir fingiendo o amar sin miedo.
Porque hay silencios que duelen más que cualquier verdad.

NovelToon tiene autorización de Luna Aoul para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo XXII Lo que siempre estuvo oculto

El abrazo todavía le ardía en el pecho.

Emanuel no sabía si era por el miedo, por la vergüenza o por el alivio de no estar completamente solo. Héctor seguía a su lado, caminando en silencio, pero lo suficientemente cerca como para que sus hombros casi se rozaran.

Alejandro iba adelante.

No hablaba.

Había insistido en llevarlo a su consultorio antes de ir a casa. “Necesitamos hablar tranquilos”, había dicho.

Emanuel sabía que esa conversación estaba pendiente desde hacía meses. Desde entonces encontró las cartas cartas.

"Hijo, quiero que sepas que soy gay."

Y espero que encuentres las cartas para que pronto nos podamos ver "Te ama Papá"

Emanuel nunca respondió.

Porque su madre las abia escondido y apenas las encontró supo que tenía que buscar respuesta.

El consultorio estaba en el centro. Un lugar prolijo, ordenado, con paredes claras y olor a café recién hecho.

Alejandro abrió la puerta y los dejó pasar.

—Héctor, podés esperar afuera si querés —dijo con tono tranquilo.

Héctor asintió, dispuesto a respetar el espacio.

Pero Emanuel habló antes.

—No. Quiero que entre.

Alejandro levantó la mirada.

No discutió.

Los tres entraron.

Emanuel se sentó frente al escritorio. Héctor se quedó a su lado. No tan cerca como antes… pero tampoco lejos.

Alejandro cerró la puerta.

El silencio fue pesado.

—Leíste mis cartas —dijo finalmente Alejandro.

No era una pregunta.

Emanuel asintió.

—Sí.

—Y nunca contestaste.

Emanuel apretó las manos sobre sus rodillas.

—Mi madre las tenía escondida apenas me enteré y vine

Alejandro lo observó con atención. No con reproche. Con algo más profundo.

Culpa.

—Pensé que tal vez te había decepcionado —continuó el padre—. O que estabas enojado.

Emanuel negó suavemente.

—No estaba enojado… estaba confundido.

La palabra quedó flotando.

Héctor miraba el piso, pero cada músculo de su cuerpo estaba atento.

Alejandro apoyó los codos sobre el escritorio.

—Mariano vive conmigo desde hace un año —dijo con calma—. Es mi pareja. Y no me avergüenzo de eso.

Emanuel sintió un nudo en la garganta.

—Mamá ya sabe que yo soy gey y me echo

Alejandro frunció el ceño.

— Lo siento hijo ¿Cuando empezó tu orientación sexual?

Emanuel respiró hondo.

Me gustaban los chicos. Me gustaban desde hace tiempo. Yo… trataba de entenderlo.

El silencio se volvió más denso.

—Discutimos —continuó Emanuel—. Me gritó. Me dijo que era una vergüenza. Que algo estaba mal en mí.

Héctor apretó los puños.

Alejandro se quedó inmóvil.

—Y me echó.

Esa palabra cayó como una piedra.

Alejandro se levantó lentamente.

—Te echo y te dijo que estabas manchado como me lo dijo a mi

Emanuel asintió.

El padre cerró los ojos un segundo. La mandíbula tensa.

—Nunca debiste pasar por eso solo.

Héctor dio un paso adelante sin darse cuenta.

Alejandro lo notó.

Lo miró.

Observó la manera en que estaba parado. Protector. Nervioso. Involucrado.

Demasiado involucrado para ser “un amigo”.

—¿Desde cuándo lo sabes? —preguntó Alejandro con suavidad.

Emanuel tardó en responder.

—Desde hace tiempo… pero leer tus cartas… fue diferente. Me di cuenta de que no era el único. De que no estaba roto.

Alejandro tragó saliva.

—No estás roto.

Las palabras no fueron fuertes. Fueron firmes.

—Yo también pasé años creyendo que algo estaba mal en mí —continuó el padre—. Me casé intentando ser otra persona. Intentando cumplir con lo que se esperaba.

Emanuel levantó la vista.

—¿Y ahora?

Alejandro dejó escapar una pequeña sonrisa triste.

—Ahora vivo con Mariano. Me tomó años aceptarme. Pero estoy en paz.

Héctor miró a Emanuel.

Emanuel miró a Héctor.

Ese intercambio fue breve, pero intenso.

Alejandro lo vio.

Lo entendió.

—¿Él sabe? —preguntó el padre señalando suavemente a Héctor.

Emanuel asintió.

—Sí.

—¿Y te apoya?

Héctor levantó la mirada, nervioso.

—Siempre.

Alejandro sostuvo su mirada unos segundos.

No vio burla. No vio confusión. Vio miedo… y cariño.

Demasiado cariño.

Alejandro volvió a sentarse.

—Podés quedarte conmigo el tiempo que necesites —dijo finalmente—. Mi casa es tu casa.

Emanuel no respondió de inmediato.

Héctor sí reaccionó.

Sus hombros se tensaron.

Alejandro lo notó otra vez.

—No es una obligación —continuó el padre—. Es una opción.

El silencio volvió.

Emanuel sentía que su vida se estaba moviendo demasiado rápido.

Su madre.

Las cartas.

Héctor.

Su padre aceptándolo.

Demasiadas cosas juntas.

—Padre… —dijo al fin.

Alejandro levantó la mirada.

—Voy a dejar un tiempo mis estudios.

Héctor giró la cabeza bruscamente.

—¿Qué?

Emanuel respiró hondo.

—Necesito pensar. Necesito entender quién soy sin estar peleando todo el tiempo.

Alejandro no lo interrumpió.

—Me voy a quedar con vos.

Héctor quedó en shock.

Sus ojos buscaron los de Emanuel.

—¿Te vas a quedar…?

Emanuel lo miró.

Y ahí estaba otra vez ese dolor suave que no sabía explicar.

—Gracias por acompañarme, Héctor.

La voz le tembló apenas.

—Pero tenés que volver.

El aire se volvió más pesado.

—Necesito pensar en nosotros… y en mí.

La palabra “nosotros” hizo que el corazón de Héctor se acelerara.

Alejandro ya no tenía dudas.

Eso no era amistad.

Era algo más profundo. Más frágil.

Más real.

Héctor bajó la mirada, intentando controlar lo que sentía.

—Te voy a esperar —dijo finalmente.

Emanuel sintió que el pecho le dolía.

Alejandro observaba todo en silencio.

Había visto esa mirada antes.

La había visto en el espejo cuando era joven.

La mezcla de miedo y amor que no sabe si tiene permiso para existir.

—No estás solo —dijo Alejandro, rompiendo el silencio—. Ninguno de los dos lo está.

Héctor levantó la vista.

Alejandro lo miró directamente.

—Si vas a estar en la vida de mi hijo… quiero que sea para cuidarlo.

No fue una amenaza.

Fue una advertencia suave.

Héctor asintió.

—Sí, señor.

Emanuel sintió un calor extraño en el pecho.

No era vergüenza.

Era alivio.

Por primera vez, alguien no estaba rechazando lo que era.

Alejandro se acercó a su hijo.

Y lo abrazó.

Un abrazo diferente al de antes.

Más firme.

Más consciente.

Emanuel cerró los ojos.

Esta vez no estaba huyendo.

Esta vez estaba eligiendo.

Cuando se separaron, Alejandro habló con voz serena.

—Mariano va a querer conocerte.

Emanuel sintió un pequeño vértigo.

—¿Él sabe de mí?

—Siempre supo que tenía un hijo. Y siempre quiso que pudiéramos ser familia.

Familia.

La palabra ya no sonaba imposible.

Héctor miró la escena en silencio.

Sabía que algo estaba cambiando.

Sabía que iba a doler.

Pero también sabía que Emanuel necesitaba esto.

—Te acompaño hasta la puerta —dijo Emanuel, mirando a Héctor.

Salieron del consultorio.

El pasillo estaba vacío.

Por un segundo, ninguno habló.

Después, sin pensarlo demasiado, se abrazaron otra vez.

No como antes.

Más fuerte.

Más consciente de lo que estaban arriesgando.

—No me olvides —susurró Héctor.

Emanuel cerró los ojos.

—Nunca.

Pero necesitaba espacio.

Necesitaba reconstruirse.

Y por primera vez en mucho tiempo… no estaba completamente solo.

Desde el interior del consultorio, Alejandro observó el abrazo a través del vidrio esmerilado.

No escuchaba lo que decían.

Pero no hacía falta.

Lo entendía.

Lo había vivido.

Y sabía que ese no era el final.

Era el comienzo de algo que todavía dolía…

pero que ya no estaba escondido.

💕💕💕...... 💕💕💕..... 💕💕💕....... 💕💕💕

Está poniendo cada vez más interesante…

Emanuel tomó una decisión que nadie esperaba… pero ahora la pregunta es otra…

¿¿Cómo lo tomarán Sasha y Santiago al saber que Emanuel no volvió?? 😳

Las cosas están cambiando… los secretos salen a la luz… y los corazones empiezan a romperse o a unirse más fuerte que nunca.

Esto recién comienza.

Nada volverá a ser igual.

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Quiero saber qué pensás que va a pasar…

No te pierdas el próximo capítulo… porque lo que viene… va a doler.

Con cariño,

Luna Aoul 🌸✨

1
Leydi
🤭🤭🤭🤣
Leydi
😭😭😭😭😭😭💕
Leydi
Nooóooo Santi te vas a quemar 🔥
Luna Aoul
Muchas gracias por leerme, espero que siga disfrutando de los capitulos 🥰🥰🥰
Maria Consuelo Rodriguez Berriz
Me gustó la Empatía de la chica
Tere Jimenez
muy bonito capitulo felicidades
Tere Jimenez
muy insistente la madre y el chico debería de hablar con la verdad para que seguir sufriendo en silencio
Tere Jimenez
muy bueno el capítulo
Tere Jimenez
empieza interesante gracias por compartir
Julius
Por fin la verdad sale a la luz
izanita
quedé Taki Taki rumba 🫢
izanita
ESOOO 🙂‍↕️
izanita
queee 😠😤
izanita
🫢🫢🫢
izanita
Se vienen tiempos feitos para Emanuel pero luego de la tormenta sale el arcoiris 💗
izanita
ojalá no dure mucho el enojo de Héctor 🥲
Leydi
Aaaa que lindo Santi💕😭
Leydi
😭😭😭
Leydi
🤭🤣🤣🤭🤣🤭🤣
Julius
😭😭😭
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