Madison Smith, profesora de 24 años.
Adam Brooks, chico de 19 años.
Dos personas que se vuelven a ver después de años, ahora ella siendo su profesora y él su alumno...
Ser su profesora y acostarse con su alumno podría traer problemas... ó quizás no
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Capítulo 16
...Madison...
Ayer mis pequeños se movieron a causa de Adam, este estaba más que emocionado y no dejaba de decir que mis pequeños lo amarían.
En serio me hubiese gustado que el padre de mis hijos fuese aunque sea un poco como Adam; tierno y atento. Pero no, es todo lo contrario a él, es frío, egoísta y egocéntrico.
Me preguntó que cuando le diría a Cameron, pero estoy casi segura, de que me odiara.
Son las 12 del medio día, desayune con Adam entre risas y seguía con que mis pequeños lo amarían.
-Te lo juro, esos pequeños me amaran mucho -Sonrió.- Mira, esta es una señal de ello.
Se arrodilló frente a mi en el sofá, colocó ambas manos en mi vientre y acerco sus labios allí.
-Hola, pequeños.
-No te escucharán, ellos aman y amaran más a su madre.
-Mentira, me amaran mucho más ¿No es así, pequeños? -Beso mi vientre y pude sentir como mis pequeños se movían y yo me ponía rígida, no me esperaba que besara mi vientre, es algo tan íntimo.
-Ya ves, me aman mucho más que a ti.
-¡Eso es mentira! Te patean porque no te quieren. -Le saco la lengua, él me regresó el gesto con una pequeña sonrisa.
Su celular sonó y lo sacó de su bolsillo.
-Mis padres al parecer volvieron antes. -Se levanta del suelo y beso mi mejilla.- Nos vemos más tarde -Dejó un pequeño beso en mi vientre y se movieron.- Ves, me aman.
-Ya, idiota -Reí.- Mis hijos no te amaran más que a mi, que quede claro.
-Ya veremos.
Salió de casa con su maleta que desde ayer estaba alado de la puerta.
Trato de patear lejos lo que me hace sentir Adam, solo así puedo continuar con mi vida normal.
(...) (...)
Me desperté de mi siesta, que se me hace costumbre tomarla siempre a la misma hora. Baje como pude las escaleras tratando de pisar bien, pues con esta barriga apenas si veo mis pies. Bueno exagero un poquito quizás.
-Madison. -Mierda.- Qué mierda...
¡Carajo! Ese era Cameron. Como acto reflejo lleve mis dos manos a mi vientre, mi hermano miraba muy fijo y con los ojos muy grandes mi abultado vientre.
-¡¿Qué mierdas significa eso, Madison?! -Me gritó furioso. Lo notaba en sus ojos, estaba más que furioso.
-¡No me grites!
Lo único que podía hacer era gritarle para ocultar lo nerviosa y asustada que estaba. Jamás había visto a mi hermano así de enfadado ¡JAMÁS!
Y eso era lo que más me asustaba.
-Ya hermano, relajate.
Fue ahí cuando noté la presencia de los demas chicos.
-¿Qué me relaje? ¡¿Qué me relaje dices?! Mirala, sólo mirala.
-La veo, pero ese no es motivo para alterarse de ese modo, Cameron.
-Mejor váyanse, esto es entre Madison y yo.
-No, hermano, no nos vamos a ir, en el estado en el que estás no sabes la locura que vayas a hacer.
-No haré ninguna. -Aseguró.- Váyanse, por favor.
Los chicos no muy convencidos salieron por la puerta, pero de algo estaba segura, no se moverán de la puerta por si acaso.
-Ahora tú, explícame eso -Apuntó mi vientre.
-No tengo por qué darte explicaciones, Cameron, soy una mujer adulta. -Lo miré seria. No podía mostrarme intimidada por él, tomaría eso como una ventaja en mi contra.- Déjame en paz.
-No lo haré Madison, explícame por las buenas.
-¡Ya déjame, tengo veintitrés años, soy bastante mejorcita!.
-Eres una estúpida -Me sorprendí bastante al escucharlo decir eso con tanta seriedad. Nunca me había insultado si no era para bromear.- ¿Cómo pudiste ser tan tonta y cometer el error de embarazarte? ¡¿Cómo?!
-¡Cierra la boca! ¡No es ningún error, mis hijos jamás podrán ser un error! ¿Sabes? No me caí sobre un pene por accidente, idiota.
Eso de decir que mis hijos son un error me cabreó mucho. Mis hijos jamás podrán ser un error en mi vida.
Que mi hermano menor me mirase con tanto reproche me dolía mucho. En serio que si.
Mis ojos estoy segura que ardían en furia y tambien ardían por las lágrimas que intentaba contener.
-No sabes lo que dices, en serio que no.
Me di vuelta para irme a mi habitación, me apresuro todo lo que mi enorme vientre me deja.
-Eres una tonta que se dejó embarazar por cualquiera.
Solo bastaron esas palabras para detonar mi llanto.
^^^^^
...Adam...
-¿Qué hizo qué? -Pregunté, a través de la línea.
Mis amigos llamaron diciendo que Cameron vio a Madison con un enorme vientre de embarazada y que comenzaron una discusión fuerte.
Sin pensarlo dos veces le pedí al chófer de mis padres que me llevasen a casa de Cameron, iba a hablar con él. Era un imbécil por comportarse así con ella. Sentía enfado hacia él, me cabreó mucho lo que le dijo. Está embarazada, no es el fin del mundo.
Al llegar bajé muy rápido y entre a la casa, la cual no tenía seguro en la puerta, y me dirigí al patio trasero donde me imaginé debía estar Cameron.
-¡Ey, imbécil! -Grité al verlo sentado en el césped.- ¿Cómo se te ocurre decirle esas cosas a Madison? -Lo miré furioso cuando estuve de pie frente a él. Por más que sea mi mejor amigo se pasó con lo que hizo.
-¿Qué no ves? ¡Esta embarazada!
-¿Y? ¡No tenías derecho a enfadarte y decirle esas cosas! Simplemente no lo tenías.
-¿Ahora la defiendes? Se embarazó de cualquier tipo.
No dejé que terminara cuando le lancé un puñetazo en el labio. Haciendo que retroceda varios pasos.
-¡¿Estás loco?! -Me gritó llevándose ambas manos a su labio que sangraba.
-¡Reacciona! Es tú hermana, no puedes darle la espalda o juzgarla por eso, los pequeños que lleva en su vientre también son tus sobrinos.
-Joder, tu lo sabías, Adam. -Me acusa, apuntando me con su dedo manchado de sangre.- Y no me dijiste nada, por lo menos ella me lo hubiese contado antes de que me entere yo mismo.
-Decírtelo o no es asunto de ella, si no te lo dijo tendrá sus motivos. Y sí, lo sabía y decírtelo no me correspondía a mi.
-Eso en mi pueblo se llama traición, vete, Adam, lárgate, me ocultaste lo de mi hermana.
-Cameron.. -No dejó que continue porque ya me estaba sacando a empujones de la casa.
-Nada de Cameron, vete.
-Me voy, esta bien, traicione tu confianza pero lo que me importa ahora es que arregles la estupidez que has hecho, esos pequeños ya están ahí, en el vientre de tu hermana.
Y sin más salí de la casa, pero no me iba a quedar así sin ver a Madison, que ha de estar alterada.
Así que busqué la manera de colarme por su ventana, estaba de espaldas a ésta y podía escuchar sus bajos sollozos.
Me acerqué a ella y toque su hombro mientras pronunciaba su nombre en un susurro. Se sobresaltó y limpió rápido las lágrimas de sus mejillas con un pañuelo y me volteó a ver. Tenía los ojos rojos y la nariz rosada.
-¿Estás bien? -Idiota, claro que no esta bien.
-Claro -Me dio una sonrisa forzada.- Estoy genial -Alce una ceja y me senté junto a ella mientras acariciaba su hombro para hacerle saber que estaba con ella.- En realidad no -Rompió a llorar y se abrazo a mi, poniendo su cabeza en mi pecho.
-Ya está -Le acariciaba el cabello para tratar de calmarla.- Todo estará bien, con el tiempo Cameron, lo aceptará, no es fácil para él saber que su hermana está embarazada y no estoy justificando todo lo que te dijo, sigue siendo un imbécil que hizo llorar a su hermana.
Estuvo llorando como alrededor de cinco minutos hasta que se calmó.
-Todo estará bien, tienes que estar bien por tus pequeños monstruos. -Toque su vientre, tenía esa nueva maña de todo el tiempo querer tocar su vientre.
-Gracias -Susurró levantando la mirada para verme a los ojos.- Que estés aquí me reconforta.
Posó su mano encima de la mía que tenía en su vientre.
-Se movieron -Susurré con una pequeña sonrisa en mi rostro.
-Creo que ellos ya te reconocen. Eres el único aparte de mi que toca mi vientre y les habla. -Sonrió.
-Me aman -Rodó los ojos con un gesto divertido
-Ya te lo dije, aman más a su mami que a ti. Sino no va a haber postre para los pequeños monstruos.