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El Omega Que Debía Morir En La Torre

El Omega Que Debía Morir En La Torre

Status: Terminada
Genre:Yaoi / Reencarnación / Fantasía / Amor prohibido / Completas
Popularitas:9.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Annyaeliza

Reencarné como un omega destinado a morir de hambre en una torre.
Para sobrevivir, huí de la historia que me condenaba.
Pero el niño que una vez me salvó… ahora es el emperador tirano destinado a morir por mi culpa.
¿Puedo cambiar nuestro destino?

NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 22: La sangre que despierta

Aelion sintió el dolor antes de comprenderlo.

No era físico.

Era algo más profundo, como si su propia sangre ardiera dentro de sus venas, despertando recuerdos que no eran suyos… pero que le pertenecían.

Se llevó la mano al pecho. El colgante brillaba con una intensidad que nunca antes había visto.

—Kael… —susurró, con la voz rota—. Me duele… pero no es dolor. Es como si… algo me estuviera llamando.

Kael se giró de inmediato. Al ver la expresión de Aelion, su corazón dio un vuelco. No era miedo solamente lo que veía en sus ojos claros. Era confusión. Y una tristeza antigua, demasiado grande para alguien tan joven.

—Respira —dijo, colocándose frente a él—. Mírame. No te pierdas.

Aelion obedeció, aferrándose a su mirada como a un ancla.

No quiero volver a estar solo.

No quiero volver a morir abandonado.

El suelo tembló.

Un sonido metálico atravesó el aire, lento, deliberado.

—Demasiado tarde para huir —dijo una voz profunda, cargada de desprecio.

De entre los árboles surgieron soldados con armaduras negras. No eran mercenarios. Sus movimientos eran demasiado precisos. Demasiado disciplinados.

—Es el duque… —susurró Aelion.

Kael desenvainó su espada.

—Quédate detrás de mí.

Aelion negó con la cabeza, temblando.

—No… no esta vez.

Antes de que Kael pudiera responder, una figura avanzó entre los soldados. Su presencia apagó el bosque. Sus ojos, fríos y crueles, se clavaron en Aelion como cuchillas.

Vhalderion Morthaine.

—Así que este es el omega —dijo, sonriendo—. Tan frágil. Tan… valioso.

Aelion sintió náuseas.

Esa mirada…

Es la misma que me observaba desde la torre.

—No lo mires —gruñó Kael—. No le hables.

Vhalderion rio suavemente.

—¿Siempre tan protector, Kael? —dijo—. Es adorable… y patético.

El duque levantó la mano.

—Entréguenmelo.

Los soldados avanzaron.

Kael atacó primero.

El choque fue brutal. Espadas, magia, gritos. Kael se movía con precisión letal, protegiendo a Aelion con su propio cuerpo. Cada vez que un enemigo se acercaba demasiado, Kael lo apartaba sin dudar.

Aelion observaba, paralizado.

Otra vez… él lucha por mí.

Un soldado logró pasar la defensa.

—¡Kael! —gritó Aelion.

El miedo explotó dentro de él.

El colgante ardió.

Un símbolo apareció en su muñeca, dorado, antiguo, imposible de ignorar. Una marca que brillaba como el sol.

Vhalderion se quedó inmóvil.

—Esa marca… —susurró, con los ojos abiertos—. No… no puede ser.

Una onda de energía brotó de Aelion, lanzando a los soldados al suelo. El aire vibró. El bosque se inclinó ante él.

Kael giró, atónito.

—Aelion…

Aelion cayó de rodillas, jadeando. Lágrimas silenciosas resbalaban por su rostro.

—No entiendo… —sollozó—. Pero sé que… no soy quien creí ser.

Kael corrió hacia él, sosteniéndolo con fuerza, sin importar la sangre ni el peligro.

—No importa quién seas —dijo con voz firme, quebrada—. Para mí… sigues siendo tú.

Aelion alzó la vista.

—¿Aunque sea alguien que puede destruir imperios?

Kael apoyó su frente contra la suya.

—Incluso entonces.

El momento fue interrumpido por una risa lenta.

Vhalderion los observaba, fascinado.

—Así que despertaste, pequeño príncipe —dijo—. La sangre imperial no miente.

Aelion sintió que el mundo se desmoronaba.

¿Príncipe…?

Kael tensó el cuerpo.

—¿Qué dijiste?

Vhalderion sonrió con crueldad.

—Aún no es tiempo de explicaciones —respondió—. Pero disfruta mientras puedas. Pronto… el mundo te reclamará.

Hizo un gesto, y los soldados retrocedieron.

—Este no es el final —añadió—. Es solo el comienzo.

Desapareció entre las sombras.

El silencio cayó sobre el bosque.

Aelion temblaba.

—Kael… —susurró—. Tengo miedo.

Kael lo abrazó, fuerte, protector, sin importar nada más.

—Yo también —admitió—. Pero no dejaré que enfrentes esto solo.

Aelion cerró los ojos, aferrándose a él.

Si este es mi destino… quiero recorrerlo contigo.

El colgante brilló una vez más.

Y en ese instante, ambos supieron que ya no huían de la historia.

La estaban reescribiendo.

1
Maru19 Sevilla
Ya me preocupe por los sacrificios 😭
Maru19 Sevilla
👏👏👏
Maru19 Sevilla
Malvado 😱
Maru19 Sevilla
😱
Maru19 Sevilla
Es interesante la historia 👏👏
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