Cindy, una chica alegre. Quien nunca duda en ayudar a nadie. Llega una carta dirigida a sus padres. Sin saber el porqué de ella. Los reúne y lee la carta. descubriendo que se trata de una propuesta de matrimonio. Decide omitir una cosa y esa es. La Posdata. Ya que ahí
Había una palabra. La cual decía así. La Comeré. Decida a no correr ese riesgo. Esconde la carta y Escapa. Creando así. Una enorme confusión. Tanto con quien la pretenden. Como con quienes ira conociendo en su camino.
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Capítulo XXII
Llego al hotel, entro a la habitación y no había nadie, empezó a buscar a victoria por todos lados. Pero no había rastro de ella. Pensó que quizás había salido tras ella y tardaría en volver. No se sentía preocupada para nada. Quizás pensando que no había ido muy lejos y volvería pronto. Así que. Decidió esperar a que regresara y hablar y solucionar el problema que había. Y que parecía. Nada fácil de resolver. Aunque bueno, siempre hay una solución y ella la iba a encontrar.
Busco la ropa que iba a usar, hasta que la encontró, se sentó a esperar que ella llegara. Cosa que no pasaba en absoluto. Se levantó, se terminó de arreglar y salió nuevamente, no sabía como comunicarse. Pero la esperanza de encontrarlo nuevamente, era lo único que la tenía ahí afuera. Y no dudo en seguir hacia adelante.
Estaba cansada, había caminado un buen rato y no había señas de su amiga y del que era su amigo de la infancia y amor de su vida. Se sentó a descansar. Esperando tener suerte en ese momento. Mientras tanto. Ellos....
—entonces, ¿no desea trabajar con nosotros
—no lo sé, me parece interesante, pero no sé si mi presupuesto me dé para adquirir todos esos productos que ofrecen.
—bueno, nosotros ofrecemos planes de pago ajustado al cliente. Nos adaptamos al cliente. Así que, no se preocupe. Puede confiar en nosotros.
—entiendo, ¿y qué es lo que necesito aparte de lo que ya me dijo?
—solo lo que le dije. Su identificación y recibo de luz del local.
—ah, ya veo. Muy bien, lo pensaré seriamente, ¿ese es su número verdad?
—así es señorita. —Mira su reloj. —oh, mire la hora. Ya es tarde. Tengo que irme.
—¿tan pronto?
—lo siento señorita, pero, tengo que ir a revolver ese asunto importante que le dije por teléfono.
—¿de verdad?
—sí. Lo siento mucho, pero, guarde su número también. Así que, podemos hablar nuevamente para que se pueda hacer todos los trámites correspondientes.
—claro, estaré pendiente de mi teléfono.
—claro que sí. Nos vemos pronto. —se fue caminando rápido.
—Ah, ¿qué más debería hacer? Si dejo que ellos dos se encuentren. Las cosas podrían ponerse feas, además, ella creo que piensa que lo quiere, pero no lo creo tan así. Lo más seguro es que piensa que sí. Pero nada de eso es así. —hablando en su mente.
Max salió caminando rápido de ahí y siguió con la travesía de encontrar a su amada. Aunque la posibilidad de encontrarse era algo muy poco probable según él. Y sí quizás lo hubiera, no creía que tuviera tanta consideración Con ellos. Se sentó en algún lado pues ya se sentía adolorido de los pies. Empezó a sentirse más desanimado. Aunque no contaba con algo y era que a unos metros de ahí. Estaba ella. Su amada. Quien tampoco sabía que él estaba cerca. Ambos se levantaron a la vez y tomaron distintos caminos. Sin saber que esa probabilidad se podía volver realidad. Solo necesitaban caminar unos pocos metros.
Cindy estuvo buscando con mucha diligencia, no quería que él no supiera que con quien había hablado era ella. Se sintió triste, ella sentía que esa misma noche hablaría con él nuevamente, no se habían visto en años. Lo que más quería era tener la posibilidad de abrazarlo y decirle lo que sentía y pensaba. Decirle lo molesta que se sentía por haberla dejado ahí. Esperando sin enviar ni siquiera una carta. O alguna otra cosa. ¿Qué por qué no hizo el esfuerzo por ir por ella? Tantas cosas que sentía y no sabía si debía decirlas. Y más en el primer encuentro que tendrían sabiendo quien era cada uno.
Caminaba lento. Producto del dolor de pies, que tenía por haber caminado de un lado para otro. Realmente necesitaba la tarjeta. Era más fácil. Que hacer lo que estaba haciendo. Pero no pudo hacer nada para detener a su amiga que partió en dos la tarjeta. Aunque, se dio cuenta tarde. Que podía volver a unir los dos pedazos con cualquier cosa. Aunque des por unos segundos. Pero lo suficiente para aprender dicho número. Ya que era la que mejor recordaba las cosas. Incluso en la primaria. Siendo muchas veces del cuadro de honor. Aunque no eran muchos niños. En su salón. Pero sí lo suficiente para consíderarse según los profesores y director. Una de las futuras promesas del país. En cualquier área que quisiera desempeñarse. Pero todo se vio frustrado con los problemas con de su hermano, el accidente y posterior despido y de su padre e incluso hasta retiro anticipado. Incluida las pérdidas qué tuvieron en ese negocio que prometía un gran futuro...
Dejo de pensar en todo eso y continuo su marcha, no podía seguir deteniéndose y lamentarse de lo ocurrido. Las cosas pasaron así. Y ya nada se podía hacer. La tarjeta ya no estaba. Seguramente ya estaba en la basura o hecho polvo. Se dijo. Llego al hotel. Camino hasta la habitación y ahí mismo estaba victoria. Quien se veía preocupada al verla llegar muy desganada. O eso es lo que ella proyectaba según ella. La llevo al sillón y se sentó a su lado. Intento sacar conversación. Pero nada. Cindy se mantenía en un silencio perpetuo. Y Victoria empezaba a sentirse mal. Pero, al mismo tiempo. Sabía que sí dejaba que ella lo viera. La perdería. Aunque ella lo negara.
Victoria fue a prepararse para dormir mientras Cindy se quedó ahí sentada en silencio. Y con la mirada como si viera a la nada. Mientras tanto. Max.
—ah, ¿dónde estarás Cindy? ¿Por qué te escondes? ¿Qué pasó para que tú te escondas de mí?
Volvió al hotel, entro a su habitación. Se quitó su ropa y se colocó una pijama para dormir que Había ahí. Se acostó y un sueño hizo su aparición.
(sueño)
—Max, ¿por qué no me quieres? -pregunto Cindy con los ojos llorosos.
—¡eso no es cierto! Yo te amo, te amo más de lo que puedes imaginar.
—entonces, ¿por qué no volviste por mí?
—porque... Por qué tuve miedo, miedo de no poder darte todo lo que necesitabas.
—ah, entiendo, entonces, ¡búscate a otra! Porque ya te espere mucho tiempo y ya soy feliz con otro. —Cindy besaba a otro hombre.
—¿Eh? ¡No! ¡No lo hagas! ¡No lo hagas por favor! ¡No lo hagas...! —se despertó en ese mismo momento.
Se despertó temblando. No sabía que había sido ese sueño. Pero parecía que ambos esteban coneectdos por ese sueño. Por que en el habitación del Hotel donde se hospeda Cindy, estaba la susodicha, temblando y sudando intensamente.