Xanthus, era conocido como el príncipe sanguinario, quien arrasó con sus enemigos sin piedad hasta obtener el trono. Pero, nadie imaginó que un guerrero tan poderoso, moriría de una forma tan patética, pero su vida no acabó ahí. Xanthus renace en un mundo moderno, donde la magia existe, pero solo para unos pocos, siendo el heredero de un clan, cuyo propósito es combatir a los parásitos, criaturas que poseen el corazón de las personas y se vuelven seres hambrientos de corazones humanos. Xanthus ahora Lawrence, debe de combatir contra estos seres, mientras lidia con los problemas que el verdadero dueño del cuerpo, ya que este, iba en contra de su clan al haberse enamorado de una joven fuera de los clanes principales y debido a esto, podría perder todo
¿podrá Xanthus, ahora como Lawrence, recuperar su gloria y cambiar el rumbo de su destino?
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Capitulo 22.
Kian que había logrado escapar, llego a aquella bodega usada como laboratorio, y se desplomó en plena puerta. Los científicos al ver todo por las cámaras de inmediato salieron a ayudarlo, para después informar a Peterson. Esa misma tarde, Peterson llegó al lugar, viendo a Kian en una camilla conectado a las maquinas que lo mantenían vivo, pues los médicos le informaron que sus heridas no estaban sanando.
De inmediato Peterson mando a buscar a los otros, pero solo llegaron tres, y nadie sabía donde estaba Azula.
—necesito una prueba de sanación de ustedes, Kian no se esta regenerando.— les informa Peterson.
—¿que fue lo que le paso?— pregunta Jill.
—nadie sabe, regreso así y ha estado inconsciente.— responde Peterson.
Ash, el otro parásito joven, toma un bisturí y se corta la mano, pero esta no tarda en sanar, y los otros dos hacen lo mismo, demostrando que no había ninguna falla en sus cuerpos, pero los lleva a preguntarse, ¿por qué Kian no estaba sanando?
Un grupo de hombres al servicio de Peterson llegaron, para informar que, encontraron a Azula, o al menos lo que quedo de ella. Peterson es guiado por esos hombres fuera de la zona médica, y le muestran la cabeza de Azula que ellos habían traído dentro de una caja.
—la encontramos en la mesa de su departamento.— confirma uno de los hombres.
Los tres parásitos se miran entre si, confundidos, primero Kian herido y ahora, Azula fue asesinada.
—¿que carajos esta pasando?, aparte de nosotros se supone que no hay más...y los otros parásitos no pueden hacer algo así en contra de nosotros, no nos atacarian.— expresa Jill algo preocupada.
—revisen todas la cámaras de seguridad de las calles cercanas al departamento de Azula y de Kian, debemos encontrar a quien hizo esto.— ordena Peterson.
No puede permitir que nadie arruine sus planes. Pero, lo que más le preocupa es que cuando su líder se enteré, estará muy molesto.
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Lawrence estaba en su habitación, observando por la ventana. Esta seguro que en ese momento, Peterson estará desesperado al ver como sus creaciones perfectas, han acabado eliminadas en un solo instante. El chico dejo salir un leve suspiro y tomo su chaqueta para salir, tiene una pequeña visita que hacer esa noche.
Minutos después su auto se detiene ante una mansión, esta tiene guardias en la entrada, pero, estos al ver a Lawrence bajar lo reconocen de inmediato.
—necesito hablar con el comandante, es urgente.— pide.
—lo siento joven Lawrence, pero, tenemos órdenes de no pasar a nadie, si quiere hablar con el jefe, vaya mañana a su oficina.— pide uno de los guardias.
—es algo que no puede esperar. Así que, voy a pasar.—
Lawrence recita un conjuro y ambos guardias caen inconscientes. Lawrence pasa y al cruzar las rejas, recita nuevamente esa conjuro, y sopla. Una especie de humo se expande por todo el jardín y entra a la casa. Lawrence sigue su camino, derribando la puerta de una sola patada, y es ahí cuando el comandante sale de su estudio. Corre hacía la entrada donde Lawrence ya lo espera.
—saludos señor, me disculpo por la puerta, pero ya no le hará falta.— se burla Lawrence.
—Tú...¿como te atreves a entrar así a mi casa?, ustedes los de la mafia, creen que pueden pasar por encima de la ley.— reclama.
—no me importan tus leyes.— da un par de pasos hacía el hombre mayor.— además seamos sinceros, esas leyes dejarán de importar si tus planes salen como quieres...
El comandante se sorprende al escuchar sus palabras, ¿sabe de sus planes?, no, no hay manera de que ese chico sepa algo así. El hombre se pone alerta, mientras que Lawrence camina hacía la sala de la casa y toma asiento.
—tú, ¿quien te crees para pasar a mi casa y sentarte como si fueras el dueño?, no sabes a lo que te enfrentas.— finalmente habla tratando de mostrar autoridad.
—¿quien me creo?, soy un rey.— responde con arrogancia.— y, la verdad, es que solo me enfrento a un ser con aires de grandeza, pero, lamentablemente para ti, yo he llegado a este mundo, y mientras este aquí, nadie pasa sobre mi, soy el más poderoso y quien quiera desafiarme, pagará las consecuencias.
Lawrence mostraba total seguridad y su aura dominante, solo hacía al comandante quedarse de pie, sin atreverse a dar otro paso. Pero, tras un breve silencio, finalmente levanto la cabeza.
—¿un rey?, tienes un ego muy elevado, pero, mientras más alto te creas, mas te dolerá la caída, jovencito.— se burla.
—oh, no, yo no subo, por el contrario, son mis enemigos quienes bajan cuando se arrodillan ante mi a pedir clemencia.—
Tras decir esto, su mana se libera, causando presión en el cuerpo del comandante, tanto que le costaba mantenerse de pie, era un aura oscura, poderosa, nunca antes había sentido una energía así entre los hunter, un aura como esa solo podría encontrarla en el limbo, con demonios de alto rango. Repentinamente se sobresalta al recordar a los demonios, ¿será posible?
—no me digas que tú...
—no soy lo que crees, solo soy un simple humano, que libero su verdadero potencial.—
Lawrence levanta la mano hacía adelante y la espada Fénix aparece en su mano. Esto, causa escalofríos en el comandante, y es que Peterson le había advertido del hunter que usaba aquella espada, pero, creyó que solo estaba exagerando.
—¿como un humano puede tener una espada como esa?, ¿quien eres en realidad?— pregunta el mayor.
—¿que no ya lo dije?, soy solo un humano.— se pone de pie.— el humano, que esta por arruinar tu grandioso plan de poblar el mundo de parásitos como tú.
La espada deja salir un aura caliente que envuelve todo el lugar, esto, causa que el comandante sienta un dolor un su cuerpo, que lo obliga a transformarse, su cuerpo se hace mas alto con un tono de piel grisasea, dientes como dagas, una lengua alargada al igual que sus garras y una cola huesuda.
De inmediato ataca lanzando desde su boca una esfera de energia gris que explota apenas choca contra Lawrence.
Una risa siniestra se escucha.— no eres más que un muchachito presumido.
Pero su risa duro poco, Lawrence estaba de pie, sin el mínimo daño, y este sonríe.
—espero, que ese ataque no haya sido todo tu poder, o me decepcionare...— las llamas de su espada empiezan a arder.
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