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Segunda Oportunidad

Segunda Oportunidad

Status: En proceso
Genre:Venganza / Romance / Yaoi / Amante arrepentido / Reencarnación
Popularitas:15.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Wang Chao

Después de amar obsesivamente y morir, Elijah Grant despierta con una segunda oportunidad y un juramento: esta vez no permitirá que el amor lo destruya. Decidido a huir del hombre al que amó unilateralmente durante años, planea una nueva vida lejos de él.

Pero el pasado no se olvida tan fácilmente.

El hombre que lo marcó se niega a dejarlo ir, y una amenaza inesperada vuelve a poner su vida en peligro.
Cuando el amor se confunde con posesión y el destino insiste en repetirse…

¿podrá Elijah escapar de su final o está condenado a revivirlo?

NovelToon tiene autorización de Wang Chao para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 09. Mejor de lo esperado.

«Dios…», suspiré, recargándome contra la pared del pasillo mientras escuchaba cómo aquel par de ex amantes se alejaba, sus pasos perdiéndose poco a poco en la distancia. Apreté las flores contra mi pecho con más fuerza de la necesaria y elevé la mirada hacia el techo, como si allí pudiera encontrar una respuesta o, al menos, un poco de alivio.

Duele.

Duele enviarlo directo a los brazos de ese doble cara, duele más de lo que estoy dispuesto a admitir. Pero es lo mejor. Para mí… y para mi hijo.

En mi vida pasada, Robert no creyó ni una sola de mis palabras. No importó cuánto me esforzara, cuánto rogara o cuánto explicara; siempre había duda en sus ojos. En esta vida, ni siquiera intentaré que me crea. No voy a repetir los mismos errores. Si quiere estar con él, no lo voy a detener. No esta vez.

—Que se vaya a la mierda —murmuré en voz alta, cerrando la mano alrededor del ramo hasta que los tallos crujieron levemente bajo la presión.

—¿E-está bien? —La voz de Anastacia me sobresaltó un poco.

Genial. Justo a quien estaba buscando.

—Sí, bien —respondí, recuperando la compostura con rapidez—. Oye, ¿puedes poner las flores en un jarrón en mi habitación, por favor? Ya me demoré más de lo permitido por el cascarrabias de mi padre.

Ella asintió de inmediato.

—Bien, gracias. Te compensaré —añadí, depositando el ramo en sus manos y dándole unas palmadas en los hombros, como si fuésemos amigos de toda la vida.

Su rostro se deformó en una mueca que intentó parecer una sonrisa. Por supuesto, en esta vida ella aún no me ha ayudado en nada y nuestra relación… no existe. No hay cercanía, no hay confianza, no hay historia compartida. Suspiré para mis adentros.

—Por cierto —continué—, por la noche, a las nueve y media, sube a mi habitación. Tengo algunas cosas que hablar contigo.

—¿Ha-hablar…? —repitió, retrocediendo un par de pasos, visiblemente asustada.

«Dios, lo olvidé. Tengo una reputación de mierda», pensé con fastidio.

Y no sin razón. En mi vida pasada, Anastacia también pagó las consecuencias de mis celos. Siempre creí que estaba interesada en Robert. Incluso llegué a abofetearla cuando la encontré a solas con él en la oficina. Ella solo le había llevado un té.

«Carajo… tengo mucho que cambiar».

—No es nada malo —aclaré enseguida—. Tranquila. Bueno, nos vemos.

Le dediqué una sonrisa que esperaba fuera convincente y me alejé en dirección al jardín.

Apenas llegué, mi padre me fulminó con una de esas miradas asesinas que reservaba para cuando alguien se salía del guion.

—Lo lamento —dije antes de que pudiera hablar—. Hubo una pequeña confusión con el repartidor.

—¿No era para ti? —preguntó Marck, y con una sonrisa cargada de sarcasmo añadió—. Lo olvidé. Nadie se atreve a enviarle algo al señorito Grant. Eres… ¿cómo lo dices? Oh, sí. ¿Demasiado para ellos?

—Nada de eso, primo —respondí devolviéndole la sonrisa, igual de sarcástica.

Es un idiota que no merece ni el más mínimo de mis insultos. Él torció la boca con evidente disgusto y yo continué comiendo como si nada hubiera pasado.

Pasaron unos minutos antes de que el par de tortolitos apareciera nuevamente. Venían conversando, riendo, demasiado cómodos el uno con el otro. No presté demasiada atención a lo que ocurrió después.

Robert dejó de mirarme.

Toda su atención se centró en Axel. Y aunque fingí indiferencia, algo dentro de mí se quebró lentamente, en silencio.

...****************...

Después de ducharme, me puse la ropa interior, el albornoz y salí del baño con una toalla pequeña enrollada en la cabeza. El sueño comenzaba a pesarme en los párpados, denso y traicionero, y eso que el reloj del buró ni siquiera había marcado las nueve veinte. Me sentía exhausto, no físicamente, sino mentalmente, como si cada pensamiento llevara el peso de una vida entera.

Saqué el móvil y comencé a revisar posibles lugares a los que podría mudarme. Apartamentos, casas, opciones temporales. Deslizaba el dedo sin demasiado interés hasta que, de pronto, un recuerdo cruzó mi mente con una claridad incómoda.

En mi vida pasada hubo un proyecto en DC. Uno grande. Importante. Querían enviarme lejos durante una larga temporada. En aquel entonces me aferré con uñas y dientes a quedarme, convencido de que si me iba perdería definitivamente a Robert. Me parecía que se me escurría entre los dedos, aunque ahora sé lo estúpido que fui. Él nunca había sido mío. Jamás lo fue. Hice todo lo posible por evitar ese traslado, quemé oportunidades, cerré puertas… todo por alguien que nunca me perteneció.

Ahora, en cambio, ese proyecto se presentaba como la salida perfecta. La excusa ideal para desaparecer sin levantar sospechas. Mi padre no se opondría, al contrario, lo vería como un movimiento estratégico. Y Robert… Robert sería el más complacido de enviarme tan lejos como fuera posible. Se trata de una farmacéutica reconocida, un proyecto ambicioso que podría extenderse más de dos años. El tiempo perfecto. El margen exacto para que mi hijo crezca lejos de Axel. El tiempo necesario para salvarlo de sus manos.

Me dejé caer de espaldas sobre el colchón, dejando que el cuerpo se hundiera en la suavidad de las sábanas. Ya lo tenía todo resuelto. O eso quería creer. Solo quedaba esperar que todo marchara a mi favor.

De pronto, un golpe seco resonó en la puerta de la habitación.

Me sobresalté y me puse de pie de inmediato, el corazón acelerándose por puro reflejo.

—Señor, soy Anastacia —se escuchó del otro lado.

«Cierto. Olvidé que le había pedido que viniera».

Acomodé el albornoz, asegurándome de que estuviera bien cerrado, y me dirigí hacia la puerta. Cuando la abrí, la encontré nerviosa, con la mirada fija en el suelo, como si temiera levantarla. No podía culparla. Después de todo lo que le he hecho, su incomodidad era más que comprensible. 

—Pasa —dije.

Ella dudó unos segundos, giró el rostro hacia ambos lados del pasillo y luego entró con pasos cautelosos, como si cruzar ese umbral implicara un riesgo.

Anastacia se quedó de pie a unos metros de la puerta. En la habitación había un sillón amplio, para tres personas. Me senté en uno de los extremos y le hice un gesto con la mano para que ocupara uno de los lugares libres. Se acercó despacio y se sentó en el borde del sillón, en el extremo opuesto al mío, manteniendo la distancia.

—An… —murmuré, casi en un susurro. Ella levantó la vista de inmediato, sorprendida por la forma en que la llamé—. Lo que voy a decir quizá sea extraño…

—Estoy acostumbrada —respondió sin pensarlo.

Claro que lo estaba. Siempre que la reprendía por estar cerca de Robert, le imponía tareas absurdas, innecesarias, solo para marcar poder, para castigarla por algo que jamás fue su culpa.

—Lo siento —solté de pronto. Sabía que, si quería su apoyo, debía empezar por ahí. No sería fácil. No después de todo. Pero con el tiempo, quizá, podría ganarme su confianza—. Te he hecho cosas horribles sin razón alguna.

—No tiene que disculparse…

—Claro que sí —la interrumpí—. He sido un idiota contigo… y, bueno, con la mayoría de las personas en esta casa y en la ciudad.

Suspiré, recargándome sobre mis rodillas, con la mirada fija en el suelo.

—Anastacia, quizá te parezca extraño, pero estoy intentando cambiar.

—Señor… —susurró.

—Hay algo que quiero pedirte —dije, volviendo la mirada hacia ella—. Esto debe quedarse entre nosotros. Tiene que ser un secreto, ¿de acuerdo?

Sus ojos reflejaron una duda honesta, completamente justificada. Yo no era alguien confiable. La vi debatirse consigo misma. Incluso se puso de pie, me observó durante varios segundos, evaluándome, antes de asentir lentamente.

—Gracias… —me levanté también y me acerqué un poco, cuidando que nadie pudiera escucharnos—. Me mudaré a DC y necesito que vengas conmigo —dije sin rodeos—. Todo lo que ocurra allá… necesito que lo mantengas en secreto.

—¿No es nada ilegal, verdad? —preguntó con cautela.

Estuve a punto de reír, pero al ver la seriedad en su rostro, me contuve.

—¿De verdad me crees capaz? —empecé a decir. Ella abrió la boca para responder, pero la detuve—. No, no lo digas —me pasé una mano por la nuca—. Ya sé lo que piensan de mí. No es nada ilegal. Solo… complicado. Extraño. ¿Entonces?

—Está bien —aceptó—. Pero, ¿cómo se lo diré a su padre?

—No te preocupes por él. Yo me encargaré —respondí—. Regresaré a la ciudad mañana por la tarde. En dos meses vendré por ti.

—Sí. Lo esperaré.

—Bien —asentí—. Recuerda no comentarlo con nadie. El lugar donde viviremos será un secreto absoluto.

Ella asintió nuevamente. Eso me tranquilizó. No hacía preguntas innecesarias. Sabía guardar silencio.

—Bien, ve a dormir. Descansa.

—Gracias… igualmente. Que duerma bien.

La acompañé hasta la puerta y la cerré con cuidado tras ella.Había salido mucho mejor de lo que esperaba.

1
Nerezka Martinez
excelente 👌 me encantó se siente los sentimientos de los dos uno desesperado por obtener lo que quiere y que tenia pero ahora ya no y el otro desesperado para no caer y decir lo que oculta por el bien de él y su bebe
karina ochoa
Más de lo que ya lo has destruido! Ojalá no lo recuperes nunca, él merece ser feliz con su bb
karina ochoa
Ay mi niño ojalá puedas irte pronto y tener a tu bb lejos de ese tóxico 😤
lectora fantasma
No se como expresar lo que soneto por que son emociones convinadas, ya no soporto
Gracias por la actualización
lectora fantasma
Ya no puedo con Robert que lo atropelle un camión o no se que se queme vivo pero ya no lo quiero
lectora fantasma
Robert ya me cae super mal solo tiene una maldita cosa en la cabeza era preferible el vecino que él
Lilly
Esta buenísima esta novela 💯
Lilly
Sí, a ti.
lectora fantasma
Dominick ya me generó mala vibra pero como pudo distionarse tanto a menos que él sepa algo, hasta siento que Daniel fue enviado por él. Dios mi mente esta volando
ARY🤓
Wooww que fuerte!
Mxr
dio mio, me duele ver a mi niño sufrir asi😭😭 espero y se aleje de td los que le hacen mal y sea feliz con su bebé
karina ochoa
Pues yo pensé en el médico! Y de paso le dio medicamento. Ojalá no afecte al bb 🤔🤔🤔😭
Lilly
Lamentablemente
Ikeuhyun
lo que importa es el bebé... 😭☝️
Vanessa Araque
soy la primeraaaaaaa, no entiendo este pendej0 todo lo que dice y hace rayas más que se llenó con el amor... y viene y sale con que a él no le importa un carajo... 😭😩😭

yo si quisiera que quedarán juntos claro después que el sufriera bastante y cambiará completamente para poder recuperar a Eli, o por lo menos que fuera un trío para que el papucho de Dominick no quede por fuera
Alita: Es una de las pocas veces donde quisiera que fuera Dominick quien ocupará " ese lugar," y el otro por pende.............. que se quedé mirando la felicidad de Eli. No quiero a ese tipejo, jajaja que buena esta la trama de la historia que vuelvo a sentir todo lo que vive el protagonista. 🤭🥰 Gracias por actualizar ☺️
total 3 replies
Mxr
Te odio
I hate you
Bastard
Nancy Martinez Aquino
Nooo autora por que el ?? Y ahora está celoso de su hijo aunque no lo sabe aún y ojalá no lo sepa , no los merece
Nerezka Martinez
ya lo esperaba con ansias este capitulo , gracias ya aunque sea uno me conformo 😁😁
Maru19 Sevilla
Yo esperaba a Daniel😂
lectora fantasma: Yo, era preferible él
total 1 replies
Nerezka Martinez
jajaj y yo pensando que era Daniel pero ni el ni el otro esto si que fue sorprendente 😁👍😉
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