En un mundo dividido por siglos de guerra entre humanos y vampiros, Lin Xue —la Guerrera Estelar de la Secta del Nube Blanca, con el poder del Qi Estelar que canaliza la energía de las estrellas— y Kael —el rey vampiro de la Casa de la Sombra Negra, con la magia de la sangre que absorbe la vida misma— se enfrentan en la Batalla del Cielo Roto. En un último acto de desesperación y amor, se fusionan para detener la destrucción del mundo y mueren juntos.
Pero el universo les da una segunda oportunidad: son reencarnados como niños huérfanos en un bosque oscuro, con recuerdos fragmentados de su vida anterior. Cuando se encuentran, reconocen en el otro la conexión que trasciende la muerte y deciden cambiar el curso de la historia. Juntos, fundan la Secta de la Estrella y la Sangre —un refugio donde humanos y vampiros pueden vivir, entrenar y aprender juntos— y crean el Estilo Estelar Sanguíneo, una forma de artes marciales que fusiona el poder de las estrellas y la magia de la sangre.
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EL LÍDER QUE BUSCA SU CAMINO
Veinticinco años habían pasado desde la creación de la Luz de la Creación Nueva. El universo brillaba con una intensidad que nunca había tenido —galaxias de colores imposibles, mundos que crecían con vida nueva, seres que vivían en unión perfecta entre luz y sombra.
Lin Xue y Kael, ahora de 60 y 61 años, habían retirado de sus cargos como líderes del Consejo Eterno, aunque seguían enseñando en las escuelas de unión y cuidando del árbol de sombra. El Valle de la Estrella y la Sangre había crecido hasta convertirse en una ciudad cósmica —el centro de la unión de todos los universos, donde seres de mil mundos vivían, trabajaban y aprendían juntos.
Y entonces estaba Xing. Ahora de 25 años, era un líder reconocido en todo el universo. Tenía el cabello negro como la noche de su madre y los ojos de color sangre que brillaban con luz de sombra de su padre. Su percepción de la energía era más clara que nunca —podía conectarse con el universo entero con solo cerrar los ojos, y podía curar dolores cósmicos con una sola tocada. Pero a pesar de todo su poder y su reputación, Xing sentía algo que le había estado molestando durante meses: un vacío. Un sentido de que le faltaba algo, de que aún no había encontrado su verdadero camino.
EL MENSAJE DE UN UNIVERSO PERDIDO
Era una mañana de verano, cuando el árbol de sombra brillaba con luz verde y el cielo estaba lleno de naves de todos los colores. Xing estaba en la rama central del árbol, meditando y conectándose con la Luz de la Creación Nueva, cuando sintió una energía extraña —una energía débil, distante, cargada de esperanza.
Abrió los ojos y tomó la lupa mágica que su madre le había regalado cuando cumplió 21 años. Miró hacia el infinito, y encontró lo que estaba buscando: un universo que no aparecía en ninguno de los mapas cósmicos. Era un universo pequeño, de color gris pálido, que parecía estar perdido entre las galaxias.
“Hay alguien allí,” dijo Xing, murmurando para sí mismo. “Alguien que nos está pidiendo ayuda.”
Bajó del árbol y se dirigió a la casa de sus padres, donde Lin Xue y Kael estaban tomando té y hablando con Solan, que ahora era un anciano con cabello blanco como la nieve pero con ojos que seguían brillando con luz de sol.
“Mamá, papá, Solan —tengo que hablar con ustedes,” dijo Xing, entrando en la sala.
“Qué pasa, mi amor?” preguntó Lin Xue, con suavidad.
“Encontré un universo perdido,” respondió Xing, mostrandoles la lupa. “Alguien allí nos está pidiendo ayuda. Quiero ir a ayudarlos.”
Lin Xue y Kael se miraron. Sabían que Xing había estado buscando algo durante meses —algo que le diera sentido a su vida como líder.
“Es un universo desconocido,” dijo Kael. “No sabemos qué peligros hay allí. No te podemos dejar ir solo.”
“No iré solo,” respondió Xing. “Habréis reunido un grupo de voluntarios —amigos que me acompañarán. Pero necesito ir yo —siento que este es el camino que he estado buscando.”
Solan asintió con la cabeza. “El universo perdido —lo he oído hablar de él en las historias antiguas,” dijo. “Se llama el ‘Universo del Olvido’. Milenios atrás, se separó del resto del universo por un desastre cósmico, y todos lo olvidaron. Los seres que viven allí no conocen la unión, ni la luz de la Creación Nueva. Necesitan ayuda —pero también necesitan alguien que les enseñe a ayudarse a sí mismos.”
“Entonces es decidido,” dijo Lin Xue, tomando la mano de Xing. “Vas a ir. Pero prométeme que te cuidarás, y que te acuerdes de todo lo que te hemos enseñado.”
“Lo prometo, mamá,” respondió Xing, con una sonrisa.
LA PREPARACIÓN: UN GRUPO DE VOLUNTARIOS
Durante los siguientes tres días, Xing reunió un grupo de voluntarios. Eran amigos suyos de diferentes universos —cada uno con habilidades únicas que le servirían en el viaje:
- Luna: Una mujer de 23 años del Planeta de las Nubes, con alas grandes y ojos azules, que podía volar a la velocidad de la luz y sentir energías distantes.
- Fuego: Un hombre de 26 años del Planeta de Fuego, con piel de metal y ojos de fuego, que podía controlar la energía del fuego y proteger al grupo de peligros.
- Agua: Una mujer de 24 años del Planeta de los Océanos, con forma de pez y escamas de color azul, que podía curar heridas con la energía del agua y comunicarse con seres de vida acuática.
- Roca: Un hombre de 27 años del Planeta de Rocas, con piel de roca y ojos marrones, que podía crear barreras de roca y mover objetos pesados.
Juntos, se prepararon para el viaje al Universo del Olvido. Cargaron las naves con provisiones, cristales de luz y herramientas para enseñar a los seres del universo perdido las técnicas de unión. Xing también tomó una semilla del árbol de sombra —una semilla que había crecido en la rama central, con la energía de la Luz de la Creación Nueva.
“Esta semilla será nuestra regalo para ellos,” dijo Xing al grupo. “Si la plantan con amor y unión, crecerá en un árbol que les dará luz y sombra, y los conectará con el resto del universo.”
EL VIAJE AL UNIVERSO DEL OLVIDO
El cuarto día, el grupo se subió a las naves de luz y se dirigió al Universo del Olvido. El viaje fue difícil —tenían que cruzar un abismo cósmico que separaba el universo perdido del resto del universo. El espacio allí era oscuro y frío, y las naves tenían que luchar contra corrientes de energía que intentaban desviarlas.
“Mantengamos la unión,” dijo Xing, hablando por el sistema de comunicación. “Respira la energía de tus compañeros, conectaos con la Luz de la Creación Nueva. Así, no nos perderemos.”
Todos empezaron a respirar en unisono, siguiendo la respiración cósmica que Xing les había enseñado. La energía del grupo se fusionó en una sola fuerza, y las naves empezaron a volar más rápido, más fuerte. Luna usó sus habilidades para sentir la energía del Universo del Olvido, y los guió a través del abismo.
Después de dos días de viaje, llegaron. El Universo del Olvido era como Xing lo había imaginado: pequeño, de color gris pálido, con solo tres planetas que giraban alrededor de un sol débil. Los planetas estaban desiertos —no había árboles, no había ríos, no había vida visible. Pero Xing sintió la energía de los seres que vivían allí —energía débil, pero llena de esperanza.
“Están en el planeta central,” dijo Luna, señalando hacia un planeta de color gris oscuro. “Están ocultos en las cavernas, temerosos del mundo exterior.”
LOS SERES DEL OLVIDO: APRENDIENDO A RECORDAR
El grupo se bajó de las naves en el planeta central y se dirigió a las cavernas. Cuando llegaron a la entrada de la mayor caverna, encontraron a un grupo de seres pequeños y delgados, con piel de color gris y ojos de color blanco. Eran los seres del Universo del Olvido —seres que habían vivido en oscuridad durante milenios, olvidando lo que era la luz, la unión, la vida.
“Quiénes son ustedes?” preguntó el líder de los seres, con voz temblorosa. “Qué quieren?”
“Somos amigos,” respondió Xing, acercándose con cautela pero con amabilidad. “Venimos del resto del universo —un universo donde hay luz, sombra y unión. Venimos a ayudarlos.”
Los seres se retiraron con miedo. “No nos ayudan nadie,” dijo el líder. “Durante milenios, hemos estado solos. Nadie se acuerda de nosotros.”
“Yo me acuerdo de ustedes,” respondió Xing. “Y el resto del universo también lo hará, si se lo permiten. Les enseñaremos a conectarse con la luz, a unirse entre sí, a crear vida en su planeta.”
El líder se quedó en silencio por un momento. Luego, asintió con la cabeza. “Estamos cansados de estar solos,” dijo. “Estamos cansados de la oscuridad. Queremos aprender.”
Durante el primer día, el grupo enseñó a los seres del Olvido lo básico de la luz. Agua les enseñó a crear agua con energía, Fuego les enseñó a crear fuego para calentarse, Roca les enseñó a crear tierra para plantar, y Luna les enseñó a sentir la energía del cielo. Xing les enseñó la respiración cósmica, adaptada para su universo.
“Respira la energía de tu planeta, respira la energía del resto del universo,” dijo Xing. “Así, recordarás que no estás solo.”
Los seres aprendieron rápido. Poco a poco, su piel de color gris empezó a brillar con luz suave, y sus ojos de color blanco se volvieron de color azul. Empezaron a salir de las cavernas, a caminar por el planeta, a sentir el sol débil que brillaba en el cielo.
EL RETO: LA SOMBRA DEL OLVIDO
El tercer día, al mediodía, cuando los seres del Olvido estaban creando el primer río de su planeta con la energía del agua, algo extraño pasó. La tierra empezó a temblar, y una masa de sombra gris se apareció en el cielo. Era la Sombra del Olvido —una fuerza antigua que se había creado cuando el universo se separó del resto, y que había mantenido a los seres en oscuridad durante milenios.
“Volved a las cavernas!” gritó el líder de los seres, con miedo. “La sombra nos va a matar!”
“No,” dijo Xing, parándose al frente del grupo. “La sombra del Olvido no nos va a matar. Es la sombra del miedo, del olvido, del soledad. Pero podemos vencerla con la unión.”
La Sombra del Olvido lanzó un rayo de sombra gris hacia el grupo. Fuego creó una barrera de fuego para protegernos, pero la sombra lo consumió rápidamente. Roca creó una barrera de roca, pero la sombra lo rompió.
“Tenemos que unirnos con los seres del Olvido,” dijo Xing al grupo. “La unión de nuestra energía con la suya es la única forma de vencer la sombra.”
El grupo se acercó a los seres del Olvido, y se formaron en círculo. Xing se paró en el centro, con la semilla del árbol de sombra en sus manos.
“Todos juntos,” dijo Xing, con voz clara que se escuchó por todo el planeta. “Respira la energía de la unión, respira la energía de la Luz de la Creación Nueva. Recordad quiénes sois, recordad que no estáis solos.”
Todos empezaron a respirar en unisono. La energía del grupo se fusionó con la de los seres del Olvido, y una luz de colores infinitos se formó en el centro del círculo. Xing plantó la semilla en la tierra, y la luz se dirigió hacia ella. La semilla empezó a crecer rápidamente —en segundos, se convirtió en un árbol pequeño de sombra y luz, que brillaba con la energía de la Creación Nueva.
La luz del árbol se extendió por todo el planeta, envolviendo la Sombra del Olvido. Esta se estremeció, porque nunca había enfrentado una energía así —una energía de unión, de amor, de recuerdo. Poco a poco, la Sombra del Olvido empezó a brillar, a convertirse en sombra de recuerdo, en parte de la energía del planeta.
LA VIDA QUE REGRESA: UN NUEVO INICIO
Cuando la Sombra del Olvido desapareció completamente, el planeta del Universo del Olvido volvió a la vida. El sol empezó a brillar con más intensidad, el río creció y se extendió por todo el planeta, y árboles y flores empezaron a crecer de la tierra. Los seres del Olvido lloraron de alegría —habían recuperado la luz, la unión, la vida.
“Gracias,” dijo el líder de los seres a Xing, con lágrimas en los ojos. “Ahora recordamos. Recordamos que no estamos solos, que formamos parte de un universo más grande, lleno de amor y unión.”
Xing sonrió. Sentía que el vacío que le había estado molestando durante meses se había llenado —había encontrado su verdadero camino: ser el puente entre los universos, el que ayuda a los perdidos a encontrar su lugar en la unión cósmica.
“El árbol crecerá con vosotros,” dijo Xing, señalando al árbol pequeño. “Cuídalo, y él te cuidará a ti. Y cuando crezca, te conectará con el resto del universo —nunca más seréis olvidados.”
El grupo se preparó para volver al resto del universo. Los seres del Olvido les dieron un regalo: una piedra de color gris pálido que brillaba con luz de recuerdo. “Esta piedra contiene la energía de nuestro universo,” dijo el líder. “Será un recordatorio de que la unión puede hacer posible lo imposible.”
EL REGRESO AL VALLE: EL VERDADERO LEGADO
El viaje de regreso fue rápido y alegre. Las naves volaron a través de un universo que brillaba con luz, y el grupo cantó y bailó, celebrando la victoria. Cuando llegaron al Valle de la Estrella y la Sangre, encontraron que Lin Xue, Kael y Solan estaban esperándolos en el pie del árbol de sombra, junto a cientos de seres de todos los universos.
“Lo hicisteis,” dijo Lin Xue, abrazando a Xing con fuerza. “Te estoy muy orgullosa, mi amor.”
“Encontré mi camino, mamá,” respondió Xing, con una sonrisa llena de alegría. “El camino de ser el puente entre los universos, el que ayuda a los perdidos a encontrar la unión.”
Kael tomó la mano de Xing. “Ese es el legado que te hemos dejado,” dijo. “Pero también es un legado que tú has creado por ti mismo. Eres un líder, Xing —un líder que ama, que ayuda, que une.”
Solan se acercó a Xing y le dio una medalla de luz de la Creación Nueva. “Por tu valor, por tu amor, por tu unión,” dijo. “Eres el líder que el universo necesitaba.”
Esa noche, se celebró una fiesta en el valle —la Fiesta del Recuerdo. Seres de todos los universos se reunieron bajo el árbol de sombra, incluyendo a los seres del Universo del Olvido, que habían venido en nuevas naves de luz. Compartieron comida, música y historias, y los niños crearon figuras con energía que representaban el puente entre los universos.
Xing se sentó en la rama central del árbol, junto a sus padres, y miró la fiesta. El valle estaba lleno de luz, de sombra, de amor y de unión. El universo estaba completo, porque todos los seres —incluso los perdidos— habían encontrado su lugar.
“¿Qué más hay en el infinito?” preguntó Xing, mirando al cielo.
“Más universos perdidos que necesitan ayuda,” dijo Lin Xue, con una sonrisa. “Más caminos que descubrir, más legados que crear.”
“Y yo los encontraré,” respondió Xing. “Juntos, con todos los seres del universo. Porque la unión es infinita, la luz es eterna, y el camino nunca termina.”
El árbol de sombra brilló con más intensidad, y la luz de la Creación Nueva se extendió por todo el universo, conectando todos los mundos, todos los seres, todos los recuerdos. La fiesta continuó hasta el amanecer, y el canto de unión se escuchó en todo el infinito.