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La Heredera II

La Heredera II

Status: Terminada
Genre:Padre soltero / Matrimonio arreglado / Completas
Popularitas:404.4k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Eliza Márquez

En esta continuación de la saga, La heredera, nos sumergimos en un mundo donde la amistad, los secretos y las traiciones se entrelazan en una trama envolvente. Draco Giulliano, Luciano Letsos y Alexandro Dmitrikis, tres amigos unidos por lazos profundos con oscuros secretos, se ven envueltos en un torbellino de intrigas, mientras comparten un lazo con una rica heredera. A medida que los enredos del pasado emergen y las lealtades son puestas a prueba, los personajes se ven enfrentados a decisiones que pondrán a prueba su relación y su moralidad. Esta historia nos sumerge en un mundo de pasiones desatadas, luchas internas.

NovelToon tiene autorización de Eliza Márquez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Orgullo

Helena se quitó los zapatos de tacón y se ocupó de atender a sus hijos.

Los niños vivían con ella, pero pasaban bastante tiempo con su padre los últimos quince días habían estado en Argentina con su padre, donde ella los había dejado con Emiliano. Ella había ido una semana a controlar sus negocios ,luego había dejado a sus hijos con Emiliano y había realizado un rally de trabajo, había visitado las oficinas de New York, había estado en Paris, en Londres, Roma y Atenas.

Intentaba no viajar con sus hijos, ella vivía en Athanasiou, solía controlar todo desde ahí, pero a veces viajar era inevitable. Emiliano vivía en Italia y solía viajar a Grecia todas las semanas, también pasaba bastante tiempo en Argentina y ahí era cuando todo se complicaba.

Emiliano ese año había decidido festejar el cumpleaños de sus hijos con una gran fiesta y un gran partido de Polo se podía decir que era la presentación en sociedad de sus hijos, ella no había dejado que sus hijos fueran fotografiados, la existencia de los gemelos era casi desconocida para todos, a no ser por el círculo íntimo.

Diego Azzarini había sido el negociador se podía decir, él la había buscado y explicado lo del partido, la fiesta y lo importante que seria que ella estuviera. Y ahí estaba con ganas de huir.

Helena sonrió bañaba a su hijo, su pequeño negrito. Aunque ella nunca lo llamaba así. Helena sonrió mientras besaba la mano de su hijo y él disfrutaba mojando a su madre.

— ¡Papá!, exclamó su hijo en un claro español. Emiliano solia hablar en español, ella en griego y la niñera en ingles.–¡Papá!, Helena se puso tensa, eso solo podía significar que Emiliano estaba detrás de ella.

— ¿Qué necesitas?, pregunto Helena sin mirarlo.

— Los invitados comenzarán a llegar en una hora exclamó él. Helena se había pasado toda la tarde con sus hijos.

Emiliano la observó mientras se ponía de pie, tenía puesto un simple vaquero ajustado y una simple blusa empapada. Envolvió a su hijo en un enorme toallon. Emiliano la seguía observando.

— Me permites exclamó Helena queriendo pasar por la puerta la cual él estaba bloqueando.

Emiliano agachó su oscura cabeza y beso a su hijo, luego se hizo a un lado para que ella pasara. Luego de vestir a su hijo Helena se dirigió a su habitación.

Emiliano vació el vaso de whisky de un trago, intentando mellar la mordedura de sus emociones mientras esperaba a Helena en la terraza del Palazzo.

Se había prometido distanciamiento y fría calma, pero esa resolución había durado hasta que ella bajó del avión. Igual que su plan de no hacer referencia a su situación. Las emociones conflictivas se habían desatado como una tormenta interior, que había empeorado al ver la ausencia de respuesta de Helena , que había convertido en un arte la ocultación de sus sentimientos.

Emiliano, deseando tener tiempo para ir a correr un rato y quemar la adrenalina que le abrasaba las venas, llevó los dedos al cuello de la camisa blanca de vestir y lo aflojó un poco. Rellenó el vaso con mano temblorosa.

Aparte del mensaje que había dejado en su buzón de voz, diciéndole «que no se molestara en regresar y tampoco por ese hijo que tanto odiaba ya que estaba en el hospital con una amenaza de aborto», se había negado a hablar de lo ocurrido, Helena se había negado a dirigirle la palabra, él se encontraba fuera del pais, y para cuando consiguio regresar, Helena ya lo había desalojado de la casa de la manera más vergonzosa posible, había enviado las valijas con sus cosas a la empresa. No solo en Argentina, había ordenado que hicieran lo mismo en Paris y Grecia. Luego anunciado su divorcio públicamente lo que provoco que en todos lados corriera la historia de que su joven esposa lo había desalojado y otras historias que corrieron después como la supuesta aventura de ella, con Luciano y Draco.

El sudor perló su nuca y deseó por enésima vez no haber apagado el teléfono antes de entrar a esa reunión. Si hubiera contestado a la llamada, ¿estarían en una situación distinta?.

Ella seguía culpándolo, era obvio, pero también seguía sin querer hablar del tema. Se esperaba que él, como padre, hermano mayor y cabeza de familia, jugara un papel importante en las celebraciones, la cual habia sido su idea. El honor de la familia y la imagen de la dinastía Azzarini estaban en juego.

–Estoy preparada –dijo una voz a su espalda. Él tomó aire antes de darse la vuelta. Aun así, la conexión fue inmediata y poderosa. Era como estar atrapado en una tormenta eléctrica. El aire chisporroteaba y siseaba a su alrededor desde que ella había cruzado el umbral.

«¿Preparada?». Estuvo a punto de echarse a reír. Ninguno de ellos estaría nunca preparado para lo que estaba por llegar. Su separación había atraído casi tanta atención como su relación. Esa noche no habría cámaras, pero los invitados sentían una macabra fascinación por saber cómo iba a tratar a la mujer que lo había abandonado de manera tan escandalosa.

Al mirarla, la atracción le atenazó el estómago. Su cuerpo, curvilíneo y en forma, estaba envuelto en un vestido de fina seda azul.

El vestido no habría tenido perdón con la mayoría de las mujeres, pero Helena no necesitaba perdón se vestía para lucir su cuerpo y hacer que uno perdiera la cabeza. Toda culpabilidad que pudiera haber sentido por su comportamiento entonces, la había borrado la ira de que ella no le hubiera dado la oportunidad de arreglarlo.

Helena había puesto fin al matrimonio con la firmeza de un verdugo, rechazando tanto una conversación racional como los diamantes que le había comprado a modo de disculpa.

Estudió su rostro buscando algún rastro de arrepentimiento, pero no lo vio. Ella se había adiestrado para no revelar nada y no confiar en nadie. Sacarle información había sido todo un reto.

Emiliano frunció el ceño al ver la fina cadena de oro que rodeaba su cuello. Que llevase puesto algo que no reconocía elevó su tensión al máximo. Él no le había dado la cadena, ¿quién había sido? Por primera vez, imaginó unas manos masculinas poniéndosela en el esbelto cuello.

Otro hombre tocándola, preguntándole sus secretos… El ruido del vaso estrellándose contra el suelo lo devolvió a la realidad.

–Iré a por un cepillo –Helena retrocedió, mirándolo como si fuera un tigre salvaje.

—Déjalo.

–Pero… –He dicho que lo dejes. El servicio lo recogerá. Tenemos que irnos. Somos los anfitriónes.

–Todos los invitados se harán preguntas.

–No se atreverán. Al menos, públicamente. –Perdona –rio con amargura–. Había olvidado que puedes controlar el pensamiento de la gente.

Emiliano no sabía cómo iba a sobrevivir a las horas siguientes. El collar de oro destelló al sol, incitándolo. Impulsivamente, agarró la mano izquierda de ella y la alzó. Ella emitió un sonido ronco y tironeó, pero él apretó más, asombrado por el dolor que le causó ver el dedo desnudo.

—¿Dónde está tu alianza?.

—No la uso. Ya no estamos casados.

 —Estamos casados hasta que estemos divorciados… –apretó los dientes y sujetó su mano con fuerza.

–Es un poco tarde para ser posesivo. El matrimonio es más que una alianza, Emiliano, y más que un trozo de papel.

—¿Tú me dices a mí lo que es el matrimonio? ¿Tú, que trataste el nuestro como algo desechable? –indignación y furia se unieron en un cóctel letal–. ¿Por qué no llevas la alianza? ¿Hay otra persona?.

—Este fin de semana no tiene que ver con nosotros, es por los niños.

Él había querido una negativa. Había querido verla reír y decir: «Claro que no hay otra persona, ¿cómo podría haberla?». Había querido que admitiera que habían compartido algo único y especial. Sin embargo, ella lo desechaba como un error del pasado.

Llevado por una emoción que no entendía, agarró sus hombros y la atrajo hacia sí, sin control. El que ella pareciera indiferente intensificaba su necesidad de obtener una respuesta. Helena perdió el equilibrio un instante, cayendo hacia él. Bastó ese leve contacto para que el calor de sus cuerpos se mezclara. Ella jadeó y él sintió una intensa oleada de deseo. Eso confirmaba lo que él ya sabía: la química seguía siendo tan potente como siempre. Él supo que iba a besarla y que, si empezaba, no podría parar. Por lo visto, ni siquiera su traición había cambiado eso.

—No hay nadie más –dijo ella–. Estoy cansada¿ es necesario este presente en la cena?.

Era cierto estaba pálida y sus ojos parecían enormes, pero él sabía que su reticencia no tenía nada que ver con la fatiga. Emiliano se preguntó cuánto tendría que pincharla hasta que ella dejara de vigilar cada una de sus palabras.

Lo ridículo era que aún no habían hablado de lo ocurrido. —¿Por qué iba a inquietarte tu conciencia ahora, si no lo hizo hace dos años? ¿O es cobardía porque te da vergüenza ver a mi familia?–no pudo decir más.

Ella se dio la vuelta y, como si hubiera aceptado su destino, avanzó rápidamente por el pasillo camino que, conducía al salón de fiesta que habían usado para su fiesta de boda.

 El camino detras de ella llevaba el cabello recogido en un severo que exponía su esbelto cuello. Él bajó la mirada hacia la curva de su perfecto trasero.

De humor turbulento, Emiliano la siguió, resistiéndose a la tentación de apretarla contra la pared y exigir que le dijera qué había pasado por su mente alocada cuando decidió destrozar lo que habían creado juntos. Deseaba sacar a la luz el tema que ella evitaba. Pero sobre todo deseaba arrancarle la delicada cadena de oro del cuello y sustituirla por una de las joyas que él le había regalado, que anunciaban al mundo que era suya.

Helena se detuvo en la entrada del salón, mirando a Benjamin Azzarini

Benjamin la miraba con fijeza y desagrado. Helena se enfrentó a la mirada amenazadora sin parpadear. Emiliano no pudo evitar un destello de admiración. Allí estaba, rodeada de gente que sentía animadversión hacia ella y se encaraba sin dar marcha atrás. Era una luchadora.

—¿Está Vanesa aquí?

–Está con Monica –la mirada gélida de Benjamin seguía fija en Helena, que se la devolvía, retadora.

A Emiliano la exasperó su testarudez. –Estás descuidando a los invitados, Benjamín –Decidiendo que una muestra de solidaridad calmaría las cosas, se obligó a agarrar la mano de Helena y lo sorprendió que estuviera fría como el hielo y le temblaran los dedos. Sorprendido, miró su rostro; ella tironeó para liberar la mano, pero él no lo permitió. Tal vez, si hubiera hecho eso dos años antes, no se habría ido.

 Por fuera era una mujer de negocios brillante y competente. Por dentro era un pantano de emociones movedizas.

Él había creído que su cordura y equilibrio serían suficiente para los dos. Se había equivocado.

—No hace falta que me protejas –le dijo Helena, fiera, mientras Benjamin saludaba a unos invitados.

–Protegía a mi familia, no a ti –Emiliano la soltó–. Es la noche de nuestros hijos, sobran las escenas.

–No pensaba hacer ninguna escena. Son ustedes los que no controlan sus emociones. Yo me controlo perfectamente. Emiliano pensó que ese era el problema, siempre lo había sido, pero no lo dijo.

— Helena exclamó Diego Azzarini abrazándola, el pegamento de la familia siempre era así. — Ven tenemos que hablar dijo Diego apartándola.

Benjamín se reunió con él, con expresión tormentosa.

–¿Por qué accediste a esto?

–Es la madre de mis hijos y lo mejor para ellos.

—Pero no es lo peor para ti. Dime que no has pensado, siquiera un momento, en dejarla volver. Emiliano contempló a Helena abrazando a su hermana apartándose. El sutil bamboleo de sus caderas era muy sensual. Y en la cama…

—No lo he pensado –apretó los dientes.

–¿No? –Benjamin miró a Helena –. Muchos hombres no te culparían si lo hicieras. No se puede negar que Helena es bellísima y está de escándalo.

—Si no quieres aparecer en las fotos del cumpleaños de mis hijos luciendo un ojo morado – gruñó Emiliano –, no digas que mi esposa está de escándalo.

–No es tu esposa. Está a punto de ser tu exesposa. Cuanto antes, mejor.

 –Creí que Helena te gustaba.

—Eso era antes de que te dejara –Benjamín seguía mirando a Helena –. ¿Mi consejo?. Ella no merece la pena. Deja que se la quede otro hombre. De repente, Emiliano vio rojo. Estrelló el puño en la mandíbula de su hermano y lo aplastó contra la pared.

Benjamin tardó un instante en recuperarse de la sorpresa, después lanzó el peso contra su hermano y cambió de posición. Emiliano se encontró contra la pared. La piedra se le clavaba en la espalda y unas manos de hierro lo atrapaban.

—Basta! Parad, los dos –clamó Diego. Los separó y se interpuso entre ellos–. Calma. No los había visto pelear desde los veinte años. ¿Qué pasa aquí?.

—Le he sugerido que deje que otro hombre se quede con Helena –dijo Benjamin, mirando fijamente a su hermano y tocándose la mandíbula.

Emiliano dio un paso hacia delante, pero Diego plantó una mano en el centro de su pecho. Benjamín, sorprendentemente tranquilo, se ajustó la pajarita.

—Sírvete champán, Diego. Estamos bien. –¿Seguro? – Diego miró hacia el salon. Por suerte, nadie parecía haber notado lo ocurrido–. Hace un momento estabas fuera de control.

—No estaba fuera de control… –Benjamin se lamió el labio partido– quería la respuesta a una pregunta y ahora la tengo –Benjamin miró a Emiliano mientras Diego los observaba–.

—Si eso es amor, me alegro de haberlo evitado tanto tiempo porque, desde donde yo lo veo, parece un infierno comento Diego.

— No es amor –refutó Emiliano.

–¿No? –Benjamin enarcó una ceja y se limpió la sangre de la boca con el dorso de la mano–. Entonces, deberías preguntarte por qué me has atizado por primera vez en casi dos décadas.

—Has sugerido… – Emiliano fue incapaz de repetirlo

—Era para comprobar cuánto has progresado en estos últimos dos años. La respuesta es que no mucho –agarró dos copas de champán de una bandeja y le dio una a su hermano–. Bebe. Te va a hacer falta. Ya pensaba que tenías un problema, pero es mucho mayor de lo que imaginaba...

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leonor alvarez
Demasiado linda
Tere Roque 🇨🇺
bello, maravilloso 👏🏻, súper y muyyyyyyyyyyyyyyyy atractiva novela, me encantó y atrapó de principio a fin, gracias autora Eliza x escribir ✍️ bellas historias y compartirlas con nostr@s
Tere Roque 🇨🇺
preciosa 💖 💎 maravillosa novela me encantó = k las de Arenas de Pasión y Prisionera del sultán es k empecé a leer sus novelas de atrás pa'lante así k volveré a darle 1 ojeada y así seguir con las k vienen a continuación, gracias autora Eliza x sus bellísimas novelas xq todas están súper 👍🏻
Tere Roque 🇨🇺
EPALE ya salió Stravos k bueno y k capítulo y novela autora Eliza, de verdad súper 👍🏻
Tere Roque 🇨🇺
uffffffffffff y apareció nuevamente el "diablo," o cm hayyyyyyyyyy k decirle, "rata "en fin el prepotente y creído máschista y cavernícola k según él las mujeres no pueden dirigir y ➖️ gobeenar 🤷🏼‍♀️🤦🏼‍♀️
Tere Roque 🇨🇺
🤣😂😅🤣😂😅
Tere Roque 🇨🇺
hasta ahiíííííííííí tú has llegado, ufffff XD Y LA VRIGEN 🤣😂😅 ÉRES 1 CASO PA' RESPETAR 🤣😂😅
Tere Roque 🇨🇺
sin intención está hecho el infierno y mira cm kema y destruye y tb sin intenciones me hicieron a mí y mira el tamaño y la edad k tengo así k arregla lo k tú sin intención estás causando o segura estoyk Helena sííííííííííí te lo hará arreglar con todas las INTENCIONES HABIDAS Y X HABER 🤣😂😅🤷🏼‍♀️🤦🏼‍♀️
Tere Roque 🇨🇺
su buscas lo k noooooooo se te ha perdido pués corres en riesgo k lo encuentres y k noooooooo te guste lo k encontraste 🤷🏼‍♀️🤦🏼‍♀️
Tere Roque 🇨🇺
😅😂😅😂😅😂😅😂😅😂😅😂😅😂 trankila Vanesa k él te sacará tús dudas y temores y algo ➕️ jajajaja 🤣 😜 😅😂 pr trankila k es verdad k la sangre Azarini la llevas bien puesta x lo tanto otra vez el refrán "" 😅😂😅😂😅 ""de herencia le viene al galgo "" y tú éres ""legítima Azarini"" 🤣😜😂😅
Maria Eva Yaya Dotor
cierto que pasó con ellos?
Tere Roque 🇨🇺
😂😅😂😅😂😅😂😅😂😅😂😅😅😂 ESTÁ "" ESCAPÁ"" SU HIJA 😅😂😅😂😅😅😅😂😅😅😂😅😂😅😂 ESTÁ ""FUERA DE LIGA"""
Tere Roque 🇨🇺
entonces ya estoy viendo k Holly es la k está con Gio el ex enamorado de Helena en su adolescencia y pescador pr k no me la vuelvan a mezclar con Iones xd 😅😅😅😂😂
Tere Roque 🇨🇺
me tiene trocada la tal Holly de verdad noooooooo me ubico kien es ni k pinta en ésta historia, xq x mmtos parece k hablas de Iones y al otro saltas pa' Holly de verdad k sino me aclaran me kdaré ➕️ ""BOTÁ"" k 1 cubo de basura 🚯 🚮 🗑 😅🤷🏼‍♀️🤦🏼‍♀️ 😂
Tere Roque 🇨🇺
hayyyyyyyyyy pr ella es PESIMISTA AL X MAYOR, K HORROR, TIENE SU AUTOESTIMA X EL SUELO, SE ARRASTRA CM 1 MAJA ÉSA AUTOESTIMA, DE VERDAD TIENES K KERERTE MUJER XQ SINO TE KIERES TÚ ""NADIE TE KERRA "" Y DICE 1 REFRÁN "" KIÉRETE TÚÚÚÚÚÚÚ 1RO Y AL EXTRANJERO DESPUÉS """
Tere Roque 🇨🇺
🤣🤣🤣😂😂😂😆😆😁😁😄😄😀😀 WAOOOOOOO el ego x las nubes ☁️ 🎶 😂😆😁😄😀🎶🎶🎶🎶🎶🎶🎶🎶🎶🎶🎶🎶
Tere Roque 🇨🇺
WAOOOOOOO k bien y bonito x parte de Sonia, y x tanto ya uds pueden ser cm desean ser sin obstáculos níííííííííííííííí impedimentos banales xq lo k pudo ser 1 mentira piadosa en 1 principio ya es 1 verdad 👍🏻 a gritos, xq uds aún en contra de sus ""subconscientes y miedos ""se kieren, y aman x ➕️ de 1 ""pekeño período, xq se kieren pa' toda la vida 💛 ""❤️❤️❤️❤️❤️💘💘💘💘💘💘💘💘💘💘💘
Mayra C Velez V
terrible... 😭😱
Tere Roque 🇨🇺
EPALE Xandro yo tb kiero saber la respuesta 🤔🤔🤔🤔 SÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍ SR
Tere Roque 🇨🇺
mira tú k bueno 👍🏻 le kdó el cto k el se creó pa' su ""realidad distorsionada con respecto a sus relaciones y sentimientos "" 👀👀👀😡😡😡😡 en fin Xandro k éres el invento hecho persona 😡😡😡
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