Sigue a Valentina Márquez Santos, abogada humilde e hija ilegítima de un magnate. Tras ser traicionada en su boda y expulsada de su trabajo por defenderse de acoso, se convierte en asistente del amargado CEO Mateo Castellanos. Demuestra su valía al organizar el proyecto médico VidaPlus y salvar a su hija Sofía de un rapto, mientras enfrenta la envidia de Gitana, la hermana de la difunta esposa de Mateo. A pesar de que Mateo es insoportable, entre ellos surge una conexión, mientras Valentina lucha por su futuro y por hacer realidad un proyecto que cambiará vidas.
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LA REUNIÓN QUE CAMBIÓ EL RUMBO
Una semana después del intento de rapto a Sofía, la reunión con inversionistas del proyecto VidaPlus estaba a punto de comenzar en el salón de conferencias del trigésimo piso de Castellanos Medical Tech. Mateo había estado poniéndome tareas cada vez más difíciles: revisar contratos legales de cientos de páginas, coordinar la logística de la reunión con solo dos días de anticipación, y preparar un análisis financiero detallado del proyecto. Todo lo hacía con la misma expresión amargada, como si esperara que yo fallara en cualquier momento. Pero yo no me dejaba: cada tarea la cumplía con precisión y eficiencia, demostrando que estaba ahí por méritos propios.
Gitana, sin embargo, no había bajado la guardia. Ese día, se presentó en la oficina temprano, vestida con un vestido rojo escotado de diseñador y joyas que brillaban con cada movimiento. Se acercó a mí mientras organizaba los documentos en la sala de conferencias.
—Veo que estás preparando todo, niña —dijo con una sonrisa maliciosa—. Pero creo que te olvidaste de algo muy importante. Los inversionistas que vendrán hoy son personas de la máxima categoría... necesitan ver a alguien que luzca como ellos, que sepa moverse en ese mundo. Tú... bueno, simplemente no tienes la clase necesaria. He hablado con Mateo y he convencido a él de que yo sea la encargada de presentar el proyecto junto a él. Después de todo, conozco el negocio desde que mi hermana estaba viva.
Sentí cómo mi mandíbula se apretaba, pero mantuve la calma.
—El señor Castellanos me encargó a mí preparar la presentación y acompañarlo en la reunión —respondí, colocando las carpetas con los documentos en su lugar—. No he recibido ninguna notificación de cambio de planes. Además, he estudiado cada detalle del proyecto VidaPlus, desde sus bases legales hasta su proyección de ventas en los próximos cinco años. Sé de qué estoy hablando.
—Ya verás cómo Mateo cambiará de opinión en cuanto llegue —murmuró Gitana—. No puede presentarse con alguien que parece haber salido de un almacén de ropa barata. He traído un vestido para ti, por cierto... aunque no sé si te quedará bien. Es de una talla pequeña, como corresponde a una mujer elegante.
Ella dejó sobre la mesa un vestido blanco muy ajustado y escotado, claramente demasiado pequeño para mí. Sabía que lo había hecho a propósito, para dejarme en evidencia si intentaba ponérmelo. Pero yo no iba a caer en su trampa. Me había vestido ese día con un traje pantalón azul marino, camisa blanca con cuello de pico y tacones negros de aguja —simple, pero profesional y elegante. Mi cabello rojo estaba recogido en un moño impecable, y llevaba solo un labial rojo intenso que me daba seguridad.
Cuando llegaron los inversionistas —hombres y mujeres de empresas reconocidas de todo el país—, Mateo entró en la sala con la misma expresión seria de siempre. Gitana se colocó a su lado, sonriendo exageradamente, pero él la miró y luego me dirigió la mirada.
—Valentina, ven aquí —dijo con voz firme—. Serás la encargada de presentar la parte legal y financiera del proyecto. Gitana, puedes tomar asiento con los invitados.
Gitana se quedó boquiabierta, pero no dijo nada. Se sentó en la primera fila con la cara roja de ira.
Comencé la presentación con seguridad, caminando hasta el frente de la sala y conectando mi portátil con el proyector.
—Buenos días, estimados inversionistas —comencé, con la voz clara y segura—. Mi nombre es Valentina Márquez Santos, asistente ejecutivo del señor Castellanos y encargada de la coordinación legal y financiera del proyecto VidaPlus. Permítanme comenzar explicándoles por qué este sistema de monitoreo médico portátil no solo es una oportunidad de negocio rentable, sino también una herramienta que cambiará la vida de miles de personas en zonas rurales de nuestro país.
Luego, pasé las siguientes veinte minutos explicando cada detalle: los permisos legales obtenidos, los contratos con proveedores internacionales, el análisis de costos y beneficios, y la proyección de impacto social del proyecto. Respondí cada pregunta con precisión, usando datos concretos y ejemplos claros. Los inversionistas miraban con atención, haciendo notas y asintiendo con la cabeza.
Cuando terminé mi parte, Mateo se acercó al frente para explicar la parte técnica. Durante su presentación, noté cómo varias personas comentaban entre sí lo clara y bien preparada que había estado mi explicación. Gitana intentó interrumpir en varias ocasiones, haciendo preguntas fuera de lugar, pero yo la desmonté cada vez con respuestas precisas y educadas.
—Señora Lombarde, su pregunta sobre los impuestos aplicables al proyecto ya fue abordada en la diapositiva número dieciocho —dije con una sonrisa segura—. Como expliqué, hemos obtenido un beneficio fiscal especial por el impacto social del proyecto, lo que reduce en un 30% los costos operativos durante los primeros tres años. Si desea revisar los documentos legales correspondientes, los tengo aquí disponibles para usted.
Gitana se calló, avergonzada. Al final de la reunión, los inversionistas se acercaron a nosotros para felicitaronos. Una de ellas, la directora de una empresa de inversión social, se dirigió especialmente a mí.
—Muy buena presentación, Valentina —dijo, estrechándome la mano—. Rara vez veo a alguien que conozca tanto de derecho empresarial, finanzas y responsabilidad social en un solo paquete. Su trabajo es impresionante.
Otro inversionista añadió: —El detalle con el que explicó los contratos nos dio mucha seguridad. Sabemos que estamos invirtiendo en un proyecto bien estructurado y legalmente sólido.
Mateo estaba de pie a mi lado, escuchando los elogios con una expresión difícil de leer. No sonreía, pero sus ojos azules miraban a mí con algo que no había visto antes: respeto.
Cuando todos los invitados se fueron, Gitana se acercó a nosotros furiosa.
—¡Mateo, cómo pudiste dejar que esa chica se robara el protagonismo! —exclamó—. Yo debería haber estado ahí, representando a la familia.
—Valentina se ganó ese lugar con su trabajo, Gitana —respondió Mateo, con voz seria—. Preparó toda la presentación, estudió cada detalle y demostró que sabe de lo que habla. Eso es lo que los inversionistas necesitan ver, no alguien que solo sabe de ropa y joyas.
Gitana abrió la boca para responder, pero se cerró al ver la mirada de Mateo. Se dio la vuelta y salió de la sala con paso rápido, dejándonos solos.
Mateo se volvió hacia mí, cruzó los brazos sobre su pecho y frunció el ceño —su expresión habitual.
—Bien, Valentina —dijo—. Hoy hiciste bien tu trabajo. Los inversionistas están muy interesados, y eso es lo que importa. Pero no pienses que esto te da derecho a relajarte. Mañana tendrás que preparar un plan de expansión del proyecto a países vecinos, y te daré solo tres días para hacerlo. Además, tendrás que coordinar la visita de un grupo de médicos que vendrán a evaluar el sistema.
—Entendido, señor Castellanos —respondí con firmeza—. Trabajaré en ello de inmediato. Y quiero que sepa que no necesito que me elogien para hacer mi trabajo bien hecho. Lo hago porque me gusta lo que hago y porque creo en el potencial de este proyecto.
—Ya lo veo —dijo, mirándome durante unos segundos—. Sigues siendo demasiado terca para mi gusto, pero... tienes talento. Y vales más de lo que pensé al principio.
Con esas palabras, se giró y salió de la sala, dejándome sola con los documentos. Sabía que seguiríamos llevándonos mal, que él seguiría poniéndome a prueba con tareas difíciles y que Gitana seguiría intentando humillarme. Pero también sabía que había demostrado de nuevo que Valentina Márquez Santos no se dejaba llevar por nadie, y que su inteligencia y fuerza eran más poderosas que cualquier arma.
que pena que alejandro solo este con ella para hacer daño