TERCER LIBRO PRINCIPAL DE LA COLECCIÓN HURMAYA:
Huimang es una joven que desde que recuerda ha vivido en Pallango, un reino de la Comunidad Mágica de Hurmaya, traicionada por la persona que más amaba termina prisionera en una mazmorra. La única forma de salir fue aceptar un trato y casarse con el tercer hijo del rey, el príncipe Khwan, a quien describen como alguien, misterioso, distante y despiadado; él la obligará a desafiar sus límites y descubrir su pasado.
¿Podrá Huimang sobreponerse al dolor y recuperar el derecho que le fue arrebatado?
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22. Las cualidades de una reina
Cuando el príncipe Khwan y la princesa Huimang llegaron al palacio, se dirigieron al salón principal de eventos del palacio de Pallango, ese año le tocaba a ese reino ser el anfitrión. Los reyes y los príncipes mayores con sus esposas ya estaban dentro, así que cuando ellos ingresaron todas las miradas se posaron en ellos.
Después de los saludos protocolares, Khwan y Huimang fueron a tomar sus lugares; mientras esperaban la llegada de los reyes de los otros reinos. A pesar de los comentarios disonantes de los hermanos de Khwan, Huimang permaneció serena y sin inmutarse, la absoluta indiferencia tenía a Bupae y Feng completamente molestos; como los insultos escalaban la reina tuvo que pedir silencio, ante la indiferencia del rey.
- "¡Basta!, ¿podrían dejar la vulgaridad para un lugar donde no me encuentre?, porque pedirle respeto por sus esposas ya es imposible", exclamó la reina.
- "Se dice que no se debe arrojar joyas a los puercos, Su Majestad, y no se puede convertir en oro lo que es pirita; no gaste su energía en pretender que la entiendan", manifestó Huimang, agitando su pañuelo y con absoluta naturalidad.
- "Controla a tu mujer Khwan, o seré yo quien le enseñe a respetar, la sumisión debe ser la principal característica de una mujer", expresó Feng molesto.
- "¿Exiges respeto?, gánatelo. Ella es mi esposa no mi esclava para ordenarle que someta su orgullo por alguien que solo se la ha pasado ofendiendo; lo que me fascina de ella, es precisamente que no sea sumisa, que desafíe día a día es lo que me cautiva, con ella nada es aburrido. Y si pretendes lastimar a mi esposa, te advierto que si ella no te rompe los huesos por su cuenta, con gusto yo me encargaré de hacerlo", dijo Khwan mirando fijamente a Huimang.
Huimang se sorprendió de las palabras de Khwan, a veces ese hombre parecía ser tan desconcertante, como si dos personas habitaran el mismo cuerpo. Fang quería levantarse de su lugar para cobrar el atrevimiento, pero las trompetas sonaron anunciando la presencia de los reyes del norte.
De ese tipo de reuniones los reyes de Urtesi y Boron ya habían participado, sinceramente no esperaban nada nuevo, pero la presencia de Huimang fue como ver una flor en el desierto, que parecía decirles que aún había esperanza para ese reino; Khwan observó el compartimiento de su esposa al detalle, el tono de voz, las palabras que usaba, los gestos que hacía; parecía no encajar en lo escándalo de Pallango, sino que lucía como una princesa de cuna noble, con una presencia envuelta en dignidad.
La reina de Urtesi y Lady Jamel (regente del reino de Pridora), conversaban animadas con Huimang, mientras Feng y Bupae trataban de conversar a los reyes de negocios que implicara el comercio de especies y vino.
- "El conde de Shashoug es mi mano derecha y garantiza la seguridad en el transporte del producto", expresó Feng.
- "No dudo que lo garantice, suele eliminar todo aquel que se cruce en el camino, aunque no haya pruebas suficientes para entablar una culpabilidad", manifestó con seriedad el rey Sago de Urtesi.
- "Para qué dudar si son delicuentes o no, si no lo son pronto se convertirían en ello", comentó con desprecio Feng.
- "No comparto su concepción, que una persona sea pobre no la hace delincuente; la seguridad no debe implicar el derramamiento de sangre inocente. Si esa es su propuesta, no tengo más opción que declinar", afirmó el rey Kutt de Boron.
Feng obtuvo la misma negativa que le habían dado a Khwan los reyes, sintiéndose molestos y frustrados; durante todo ese rato. Khwan guardó silencio, mirando de reojo a Huimang.
- "Tiene una esposa encantadora, mi reina está maravillada con ella, ¿me podría explicar esa idea de tratados solidarios o es una iniciativa de ella?", preguntó el rey Sago de Urtesi.
- "Mi esposa es un alma que siempre se preocupa por el prójimo y está convencida de que con la participación de todos los reinos podríamos mejorar la calidad de vida de los pueblos", respondió Khwan.
- "Es que como ella es del pueblo, mi hermano se buscó una esposa entre gente pintoresca, seguramente por los encantos que él conocerá", expresó Bupae con desprecio.
- "¡Bupae!", exclamó el rey, molesto por el comentario ante los reyes; justo cuando todas las damas se habían acercado a ellos.
- "No dudo que la princesa Huimang tenga encantos a pesar de ser del pueblo, estoy gratamente sorprendida, me hizo recordar la distinción de una antigua reina de Fontana, siempre elegante, sobria, elegante, preocupada por el prójimo, envuelta en ese aire de bondad, que siempre fue un modelo a seguir a todas las jóvenes que la conocíamos; por lo que tiene las cualidades que se esperaría de una reina", expresó la reina de Urtesi.
- "Tiene toda la razón ahora que lo menciona, Su Majestad. La madre del rey Gorgeous y abuela del rey Fortem, yo también la recuerdo, era el ejemplo de toda reina, hasta mirándola bien tiene un ligero parecido", comentó el rey Kutt de Boron.
- "Sin lugar a dudas, hasta los gestos y excelente desempeño de etiqueta, Fontana siempre fue y es muy estricto con los protocolos, si la princesa Huimang viene del pueblo y presenta tal desenvolvimiento solo se puede decir que es excepcional, lo felicito Su Alteza, escoger la esposa adecuada es la característica de un buen gobernante", aseveró el rey Sago de Urtesi.
- "Príncipe Khwan, como regente de Pridora, me gustaría participar de estos tratados sociales que la princesa Huimang comenta, si pudieran plantearlo en algún documento de manera más detallada, me encantaría que lo remitiera para presentarlo ante el concejo real, estoy segura de que habrá una aceptación mayoritaria", afirmó Lady Jamel.
- "Me uno a la petición", expresó el rey Kutt de Boron.
- "Urtesi también estará más que interesado", manifestó el rey Sago.
- "Muchas gracias, cariño, escuchaste a los reyes; confío que puedas elaborar el plan que requieren", dijo el príncipe Khwan mirando a Huimang.
- "Si Su Alteza, confía en mí, estaré más que satisfecha en elaborarlo", respondió Huimang sin salir de su asombro, el príncipe Khwan la estaba mirando con una expresión serena y hasta tierna, algo que jamás se imaginó ver.
Cuando la reunión con los reyes terminó, Khwan y Huimang emprendieron el regreso a su palacete, pese al pedido de la reina de quedarse en el palacio, estaba preocupada de que se fueran tan tarde; sin embargo, la joven princesa tenía absoluto desagrado de mantenerse en un lugar donde también estuvieran los hermanos de Khwan.
Mientras se trasladaban Huimang se había quedado dormida, y para que la joven no se lastimara su cuello por el movimiento, Khwan hizo que la princesa apoyara la cabeza en su cuerpo.
De manera intempestiva el carruaje frenó, despertando a Huimang.
- "¿Qué sucede?", preguntó Khwan desde adentro.
- "Hay un árbol impidiendo el paso del camino, vamos a retirarlo", respondió un oficial.
Khwan tenía un mal presentimiento y decidió bajar, pidiéndole a Huimang que esperara dentro, de pronto una lluvia de flechas caen sobre el séquito, intentan usar sus escudos para protegerse, habían caído en una emboscada.