Mi vida era tan normal y monótona hasta que conocí a un chico un año menor que yo, Alberto, él me hizo sentir segura y bonita.
Un día tuve un accidente y desperté en el cuerpo de una chica sumamente atractiva.
Mi alma estará en ese cuerpo durante 30 días. Tiempo suficiente para jugar con los chicos que se creen inalcanzable, entre ellos, Robin Clay.
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Cap. 22
Día 13
CAMILA
Me levanté muy temprano y fui a casa con Milena. Quería ir con ella a mí facultad, quería presenciar todo con mis ojos y cerrar ese ciclo con Robin. Yo sé que no es bueno guardar sentimientos de rencor.
Llegué a casa de mis padres. Eran como las 6 de la mañana.
— Camila, ¿Cómo me veo?
— No puedo creer que me pueda ver tan bonita. Con el accidente y el tiempo que estuve en el hospital perdí peso, tal ves sea por eso que me veo diferente.
— Trataré de cuidar este cuerpo como el mío. Eres preciosa. Creo que esto de una u otra forma nos acercará como amiga, no crees Camila.
— Si. Revisaste la foto que te envié anoche verdad.
— Si. Tengo una duda, cómo voy a poner esa foto donde todos las vean, es decir, no se que voy hacer.
— Hoy es viernes y los viernes van a una sala donde el profe presenta siempre en diapositivas. Él es bien despistado. Le vas a decir que hoy estaré contigo porque yo te voy a ayudar por lo que acabas de salir del hospital y como es bien bueno el profe, él me dejará estar en la clase. Al finalizar la clase tú te vas a ofrecer a guardar y llevar sus cosas a su oficina. El saldrá y te esperará a que le lleves sus cosas y es ahí donde pones la foto proyectada en la pizarra.
— Entonces necesito una USB. ¿Tienes una por acá?
— Si. En mi mochila.
Saqué la USB y mi computadora. Pasé la foto ahí.
Llegamos a la facultad de medicina. Entramos por separado a la facultad. La Camila que iba entrando era una Camila diferente, delgada (no tanto), arreglada de los pies a la cabeza, con ropa muy sensual. Mis compañeros se quedaron con la boca abierta. Me preguntaban si estaba bien. Yo por detrás con unos lentes y esperando que Robin no me mirara.
Fuimos a hablar con el profe y el profe muy accesible, aceptó.
Me senté muy detrás del salón y en un rincón, solamente observaba. Milena en su papel de Camila, se comportaba muy distinta a lo que soy. Ella se mostraba muy sociable y muy dulce.
Cuando entró Robin al aula, clavó su mirada en Camila. La vio de pies a cabeza, como revisando un producto.
— ¿Eres Camila? Wao. Pero si estás completamente bonita.
— Mmm ¿Bonita? Siempre lo he sido. No entiendo porque ahora te asombras.
— Antes eras un poco distinta.
Entró el profesor. Camila se sentó al frente. Yo solo observaba desde atrás todo el panorama.
—La clase terminó. Algún voluntario que me ayude a llevar mis cosas.
Camila levantó la mano. El profesor salió. y Camila a lo inmediato puso la USB y en la pizarra se proyectó la foto de Robin desnudo con las manos amarradas y ojos tapados. Todos se empezaron a reír. Robin se puso de pie y enseguida fue donde Camila.
—¿De dónde sacaste esa foto? ¿Cómo te atreves a ponerla?
— Escuchen todos. Robin y yo somos novios y el día de hoy doy por terminado todo. Gracias.
— ¿Qué acabas de hacer?
Tomó la mano de Camila y la sacó del aula a arrastra. Me levanté rápido, tomé la USB y le pedí de favor a un compañero que guardara las cosas del profesor y caminé hasta donde estaba Robin y Milena. (Solo recordarles que Milena en el cuerpo de Camila, quién personifica el papel, aclaro para que no se pierda el hilo de la historia)
Me puse al frente de Robin y Milena.
— Hola Robin— Pasé mi mano por el cabello y sonreí.
— Fuiste tú. ¿Qué ganas con ridiculizarme? Sabes lo que siento por ti y me haces esto.
— Y que sientes por mí.
— Yo te quiero, estoy enamorado de ti pero esto no lo puedo dejar pasar.
Milena abría los ojos como platos.
— Así que Robin está enamorado de mi mejor amiga.
— ¿Milena es tu mejor amiga? Ustedes juegan conmigo.
Robin se fue enojada de la facultad.
Abracé a Milena.
— Gracias Milena.
— Siento un poco de pena por él. Nunca había hecho esto, pero al parecer él es un patán.
— Vamos a ver si está Alberto.
Caminamos al aula C4, que era el aula donde normalmente recibía clases Alberto.
Allí estaba, sentado con su computadora. Lo llamé. Él salió. Lo primero que hizo fue ver a Milena (mi cuerpo).
— Perdón. Siento si miro tu cuerpo te engaño. Pero debo admitir que te ves toda una princesa. Tengo ganas de abrazarte y besarte pero todo esto es confuso porque besaría y abrazaría a Milena y si te abrazo estaré abrazando el cuerpo de alguien que apenas conozco.
— No digas nada. Te pueden escuchar. Solo quería saludarte. Ya nos vamos.
— Cuídate o mejor dicho, Cuídense.
Salimos y nos fuimos a la casa de Milena. Cuando Milena vio a su mamá, la abrazó.
— Camila qué haces, vamos a mi cuarto.
— ¿Está chica es tu amiga? ¿Le sucede algo?
Le tomé la mano y jalé a mi cuarto.
— Yo se que todo es difícil pero por favor no lo vuelvas a hacer, porque nos van a descubrir y temo que nos den por locas.
— Pero quién dice que no nos van a comprender. Así como Ronnie y Alberto pudieron hacerlo.
— Milena, solo falta un poco. Esperemos un poco más, por favor. Te quería mostrar algo.
Saqué aquel papel que me dio la médium y le conté todo lo que había dicho.
—Cuando tengamos 30 días en el cuerpo, osea en luna llena ambas tocaremos este talismán al mismo tiempo y desearemos con nuestro corazón el regresar a nuestros cuerpos.
—¿Crees que vaya a funcionar?
— Solo confía y ten fe, no dudes ni un momento. Yo creo que de está situación ambas vamos a aprender algo, porque ambas tenemos cosas que cambiar.
— Si. Eso creo. Sabes, me da nostalgia mi cuarto. ¿Cuánto días nos faltan? Solo para asegurarme.
— 17 días. Parece bastante pero es poco tiempo.
— Asegúrate de abrazar a mi mamá. Nosotras somos muy unidas.